La Provincia de Matanzas y su evolución (1919)

Written by Libre Online

25 de abril de 2023

Cultura Cubana. Adolfo Dollero

Historia del Liceo de Matanzas

El señor Mariano Lima D. Luis Dulzaides y D. Pablo Oliva nombrados en 1899 Presidente, Vicepresidente y Director del Liceo, imprimieron al Liceo un sello deportivo que no había tenido antes. En su seno se constituyó una Sociedad Ciclista.

Pero la decisión de mayor trascendencia fue la de adquirir un edificio social.

Durante el año de 1899 se efectuaron muchas reuniones y fiestas: 21 fueron las últimas, habiendo sido dedicada la primera de ellas a celebrar el regreso de los que habían combatido por la libertad de Cuba.

Todos los miembros del Ejército Libertador fueron acogidos con gran cariño; y, cuentan las malas lenguas, que varias personas, antes muy adictas al Gobierno Español, se sintieron en esos días invadidas de un sagrado amor a la independencia, y aplaudieron ruidosamente a los que antes consideraran miembros gangrenados de la sociedad cubana.

Nada extraño encontramos en esa clase de bajezas, tan comunes entre los hombres, y casos semejantes se han registrado en La Habana, en donde la opinión pública señala todavía algunas especies de prohombre del mismo cuño: los que, tomando el pelo a la sociedad cubana, (permitan los lectores esta frase popular) a veces pretenden en encauzarla y dirigirla hacia los intereses supremos de la patria, repudiada hace poco más de 20 años.

El 20 de febrero de 1899 hubo otra solemne fiesta en honor del general Máximo Gómez, fiesta rebosante de entusiasmo patriótico. En ella habló elocuentemente el doctor Juan Gualberto Gómez.

En un concierto, del 4 de noviembre tocó Juan Torroella, matancero, y en la del 23 de diciembre cuando se conmemoró al poeta Carlos A. Boissier, muerto en la guerra por sus ideales, hizo un soberbio discurso el ilustre Gonzalo de Quesada.

A fines de 1899 los socios habían aumentado otra vez hasta 330, y, sin tener en cuenta la deuda antigua, la caja de la sociedad arrojaba un saldo a su favor de $296.78.

En 1899 se otorgaron varios diplomas de honor; al violinista J. Torroella, al distinguido aficionado Segundo Botet y el artista Chalía.

La misma presidencia quedó al frente del Liceo el año siguiente, pero el señor Alfredo Botet sustituyó al director dimisionario.

La compra del edificio fue un hecho, debiéndose a los esfuerzos de la Directiva y de la Comisión Especial, formada por los señores José T. García, Álvaro Lavastida, Alfredo y Segundo Botet.

Siete mil pesos fue el precio del edificio, de los que 4,000 de contado, y el resto a plazo.

Para lograr su propósito, el Liceo emitió dos clases de bonos: los de la primera serie, servían para el pago de la primera hipoteca a favor del vendedor y debían amortizarse en 18 meses (que después fueron ampliados) y los de la segunda serie se emitieron para reunir la cantidad que se debía satisfacer en el acto de la compra.

En 1900 hubo un regular número de fiestas, y aumentaron los socios.

Tocó en un concierto el actual Director del Conservatorio Nacional de Música de La Habana, Hubert de Blanck: cantó una aficionada muy elogiada, la señorita Ana María Estorino; y en alguna velada se aplaudieron a dos insignes oradores y literatos: a Nicolás Heredia y a Mariano Aramburo y Machado.

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