La Provincia de Matanzas y su evolución (1919)

Written by Libre Online

27 de septiembre de 2022

Beneméritos de la I.P. en la Provincia de Matanzas

González y Perdomo (Ambrosio José) nació en 1788 en Managua y murió el día 2 de mayo de 1845. Formó su cultura por sus propios esfuerzos. Hizo mucho por la instrucción en Matanzas y desde 1815 lo encontramos dirigiendo una escuela oficial, a cuyo incremento se dedicó con gran empeño.

Fue el de Ambrosio José González el primer plan de estudios de una cierta amplitud que hubo en Matanzas y habiéndose separado de la dirección de la escuela algunos años para trasladarse a La Habana, el Ayuntamiento volvió en 1823 a solicitar su concurso.

Era individuo de Número de la Sociedad Económica de Amigos del País.

En 1827 funcionaba su Academia de Educación, uno de los primeros esfuerzos serios que se hicieron en pro de la Instrucción Pública en Matanzas.

Su hijo el general Ambrosio José González y Ruffin (1818 -1893) vino a Cuba de segundo Jefe de la Expedición de Narciso López.

Guerra Bethencourt (Francisco). Trabajó mucho por la Instrucción Pública en Matanzas: enseñó Filosofía, fundó una Academia de idiomas por el año 1828, y fue uno de los fundadores del periódico La Aurora.

Era oriundo de Lanzarote (Canarias) y se había educado en Inglaterra.

Es lástima que un hombre útil e ilustrado como fue Guerra B. fuese de ideas reaccionarias.

Nació en 1785 y murió en 1837.

Guiteras (Antonio). La inmigración de Cataluña ha sido muy útil a Cuba, por sus dotes físicas y morales que fueron casi siempre patrimonio también de generaciones posteriores.

De padres catalanes eran los hermanos Guiteras, cuyo nombre está tan íntimamente ligado a la historia política e intelectual de Cuba y particularmente a la de Matanzas.

Don Antonio Guiteras nació el 20 de junio de 1819, falleciendo en San Hilario o sea Sacalm (provincia de Barcelona) el 17 de agosto de 1901.

Desde sus más tiernos años sus maestros don Ambrosio José González y don Francisco Guerra Bethencourt, pudieron apreciar el amor al estudio del alumno y sus bellas cualidades morales.

Más tarde, en 1834 y 1835, José la Luz le impartió en La Habana sus profundas lecciones de filosofía, con magníficos resultados.  En una carta a don Pedro José Guiteras,  se expresaba en estos términos el gran educador cubano: Será Antonio ornamento de este colegio, y le sobran disposiciones para serlo de la patria. ¡Y no se había equivocado!

En 1843 se recibió de abogado en España sin ejercer después la profesión. Y dedicó parte de ese mismo año, el 1844 y 1845 a largos viajes, en unión de su hermano don Eusebio. Visitó entonces los principales países de Europa y muchos del oriente,  reuniendo grandísimo caudal de conocimientos.

Su producción literaria no ha sido muy extensa pero sí muy buena. Una Gramática Castellana y la traducción en verso de los cuatro primeros libros de la Eneida de Virgilio, elogiada por los mejores críticos de la época.

Escribió también muy buenos artículos literarios y científicos para varias revistas; y en 1896, el prólogo para la novela «El Emisario» de F. Calearno.

Sin embargo, dice el mismo Galeano, la labor de Antonio Guiteras como ciudadano, como patriota y como educador, ha sido mucho más importante que su obra literaria, a pesar de su amplia cultura en ese ramo del saber humano.

Sus conocimientos enciclopédicos, sus virtudes cívicas y privadas, su amor a la verdad, su pureza como ciudadano, y sus grandes dotes de director enérgico y prudente, determinaron el éxito asombroso del colegio La Empresa dirigido por Antonio Guiteras de 1852 a 1869.

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