La Provincia de Matanzas  y su evolución (1919)

Written by Libre Online

21 de septiembre de 2022

Cultura Cubana. Adolfo Dollero

Beneméritos de la I.P. en la Provincia de Matanzas

Domínguez (Fernando Serra),  nació en 1834 y murió en 1888, matancero. Se dedicó mucho a la instrucción pública y dirigió un buen Colegio de Instrucción Primaria Superior y de Enseñanza Mercantil y Agrícola: El Progreso. 

Colaboró con Sebastián A de Morales en la compilación de la obra Elementos de Física (1860) escribió también algunos otros trabajos para las escuelas.

Dedicó a los alumnos del Colegio de Santa Teresa de Jesús una traducción que hizo del idioma inglés de una historia de Roma: ignoro de qué autor.

Dumas Chancel (Mariano) español y extranjero notable y benemérito.

Escoto y Hernández (Angel) hizo una proficua   labor en pro de la instrucción pública de Matanzas (1843 – 1883). Fundó el colegio Los Normales, uno de los mejores que hubo y escribió varias obras de enseñanza.

Estrada y Zenea Ildelfonso. Literato y poeta.

Galarraga de Mestre (Fanny) y Galarraga (Dora). Escribieron algunas obras didácticas y laboraron bastante pro instrucción pública.

En La Habana (Cerro), mantuvieron un buen colegio muy cubano durante la época de España. En él se educaron muchas niñas de las mejores familias cubanas, y puede decirse que fue un buen exponente de la cultura en su época, (de 1880 a 1895 aproximadamente).

Nacieron en Cárdenas

García (Manuel Francisco). En 1839 fundó con éxito completo la cátedra de Filosofía en Matanzas,  haciendo siempre mucha labor en pro de la instrucción pública.

Garmendia Miguel. Doctor en Filosofía y Letras y Catedrático de Literatura y Gramática en el Instituto de Matanzas, desde el año de 1892. El doctor Garmendia nació en Máximo Gómez (Recreo), el 8 de mayo de 1862, educándose en Matanzas desde la edad de 8 años.

Pero no fueron ni el Colegio Progreso , ni el de Santiago Apóstol ni otros, igualmente mediocres, los que pudieron formar al notable y erudito literato y pedagogo de que nos ocupamos. En aquella época de grave malestar político, clausurado el colegio La Empresa. En Matanzas escaseaban los profesores de verdadero mérito, y el doctor Garmendia tuvo que rehacer, con su propio esfuerzo, su educación, estudiando y leyendo hasta reunir él solo, el gran caudal de conocimientos, que le colocaron en situación ventajosa entre los matanceros más distinguidos.

Tuvo siempre mucha vocación para los estudios literarios. En su juventud publicó dos novelas muy gustadas: Sol de Otoño y Almas Perdidas.

Nicolás Heredia le profesé particular aprecio. Más tarde, pero joven aún, escribió varias obras de enseñanza: Curso de Gramática Elemental, Resumen de Gramática Castellana, Curso de Literatura Preceptiva y El Libro Cuarto de Lectura, que contiene buenos trabajos literarios. Además colaboró en la parte pedagógica del Segundo Manual de Maestros y en Matanzas y en La Habana dio  conferencias sobre el lenguaje y Pedagogía en las Escuelas de Verano.

En su juventud colaboró también en la mejor prensa de Matanzas. 

Muchos y muy valiosos han sido los servicios que el doctor Garmendia prestó a la Instrucción Pública. De 1902 a 1904 fue Superintendente Provincial de Escuelas en La Habana, y en el último año fue nombrado Superintendente de Escuelas de Cuba, cargo que hoy ya no existe. En ese puesto quedaba al cuidado del doctor Garmendia toda la parte técnica, habiendo por tanto redactado todo el curso de estudios del año 1905, curso que fue modificado solamente, hace algunos años.

Circulares, Programas, Reglamentos, etc. fueron obra del doctor Garmendia,  y sin embargo cuando se trató de mezclar la política con la enseñanza, prefirió renunciar el alto puesto que desempeñaba,  considerando que la segunda está muy por encima de la primera.

En Matanzas organizó las escuelas públicas, prodigando toda su inteligencia, todo su tiempo y todo su amor a la niñez y a la juventud de su provincia; nombrando al personal docente sin preocuparse de partidos políticos, ni de credos religiosos,  ni de recomendaciones.

Y los Ayuntamientos, que entonces sufragaban parte de los gastos escolares aceptaban sin vacilación, los nombramientos hechos por el educador de intachable integridad.

Además el doctor Miguel Garmendia fue Presidente de la Junta de Educación de Matanzas. Era miembro corresponsal de la Academia de Artes y Letras. Vocal de la Fundación Luz Caballero,  etc.

Y más que todo: Garmendia que un cubano de positivo valer y de una modestia sin límites.

(Continuará la semana Próxima)

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