La Provincia de Matanzas y su evolución (1919)

Written by Libre Online

27 de octubre de 2026

Cultura Cubana

Adolfo Dollero

Jovellanos

Visité también otro taller de maquinaria y fundición, propiedad del cubano Genaro Gómez.

Sus hornos tienen capacidad para fundir hasta 350 quintales de hierro diarios. En el establecimiento también se trabaja el bronce.

Es tan considerable la actividad de esta industria que, posiblemente, el próximo año resulten insuficientes los 75 caballos de fuerza de su planta de vapor.

El señor Gómez se ha formado por sí mismo y constituye una prueba fehaciente de la inteligencia de este pueblo, que asimila con asombrosa facilidad cualquier conocimiento.

Todo el personal del taller es cubano.

Su propietario elabora personalmente los modelos de las distintas piezas de maquinaria destinadas a los ingenios azucareros.

Toda la maquinaria del establecimiento es de procedencia norteamericana, con excepción de una grúa de 20 toneladas y un martinete, construidos en el propio taller.

La especialidad del señor Gómez es la fabricación de herrajes para transbordadores de caña, de los cuales sale anualmente una considerable cantidad de su establecimiento.

Me retiré muy complacido de la visita a esta industria.

◆◆◆

Después de la actividad azucarera, una de las industrias más importantes de Jovellanos es la fundición Paniagua y Gumá.

La visité y pude comprobar que buena parte de su maquinaria es de una categoría poco frecuente en establecimientos de esta naturaleza.

Paniagua y Gumá cuentan con capacidad para emprender trabajos de gran importancia destinados a las fincas azucareras.

Ahora que al talento industrial del señor José O. Paniagua se han unido los amplios conocimientos y las iniciativas del ingeniero Gumá, quien realizó sus estudios en Estados Unidos, la fundición ha alcanzado un logro trascendental: producir en abundancia y a bajo costo.

Por cada pieza que sale del taller, el Departamento de Contabilidad lleva un registro especial que permite calcular su costo con la mayor exactitud posible. Todas las piezas están identificadas con un número de orden.

Además, cada obrero dispone de una tarjeta individual encabezada con su nombre. Diariamente, el jefe de cada departamento completa las tarjetas correspondientes, consignando las horas trabajadas y el importe del jornal devengado por cada obrero.

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