La Provincia de Matanzas y su evolución (1919)

Written by Libre Online

1 de septiembre de 2026

Cultura Cubana

Adolfo Dollero

•Jovellanos 

•Pedro betancourt

•Carlos Rojas

Prominentes y humildes, candidatos políticos y políticos tronados, guajiros blancos y de color, negritas que se forjan la ilusión de ocultar el ébano de sus mejillas bajo una capa de polvo de talco o de arroz, lindísimas mujeres criollas auténticas, hombres del pueblo bajo que hablan en voz muy alta y aparecen deseosos de contar a todos sus asuntos particulares, y, a veces, algún pordiosero de muchos años y muchas dolencias físicas y morales que pide una limosna para seguir viviendo.

Todos estos tipos pasan y vuelven a pasar por el pórtico, curioseando por el frente de los restaurantes, completamente abiertos, donde cada día suelen almorzar o comer los forasteros, que son las novedades de Jovellanos.

Y afuera del pórtico, por la calle, se alternan automóviles, carretas y gente del campo; jinetes sobre esos caballitos criollos que corren y corren sin sacudimientos para quienes los montan, moviendo las crines con mucha coquetería.

***

Jovellanos, antes de llamarse así, llevaba el nombre de Bemba.

Pezuela habla de la existencia de la aldea de Bemba desde el año 1846, y Castellanos escribe en “El Fígaro” que se recuerda ese caserío desde 1842, perteneciendo entonces a Cárdenas (“El Fígaro”, 5 de agosto de 1917).

El mismo publicista se extiende en muchos pormenores que no me parecen indispensables en una obra como la mía, y discurre bastante acerca de la etimología de ese nombre.

No me parece que se adelante mucho al saber si existió el tal negro Bemba de la tradición o si el nombre se debe a la corrupción de la palabra africana “Pemba”, según opina mi distinguido y culto amigo, el Dr. Fernando Ortiz.

El Dr. Dumont, en su obra sobre las razas de color introducidas en Cuba, cita también a los negros de Zanzíbar. Por lo tanto, no tendría nada de particular que algunos de los negros, primeros moradores de ese caserío, hubiesen querido, al darle ese nombre, recordar la tierra africana.

En los registros de la Iglesia Parroquial de Jovellanos pude observar que, antes del 24 de enero de 1871, se mencionaba la “Iglesia de N. S. de la Asunción”, de Bemba. Después de esa fecha se empezó a decir “de Jovellanos”.

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