La Provincia de Matanzas y su evolución (1919)

Written by Libre Online

8 de diciembre de 2021

Cultura Cubana. Adolfo Dollero

La prensa matancera y su evolución desde el año 1813

Francisco de Jimeno en los Apuntes Bibliográficos, asienta que Pedro Antonio Alfonso en sus Memorias de un Matancero, y Pedro José Guiteras en su Historia de la Isla de Cuba, anduvieron equivocados en creer que «El Patriota» fue el primer periódico publicado en Matanzas.

Según Guiteras, El Patriota empezó a publicarse el 22 de Septiembre de 1813.

José A. Escoto posee el número 14 del Diario de Matanzas, con fecha de principios de Febrero de 1813.

Jimeno atribuye la fecha de Enero de ese mismo año al Diario de Matanzas, que en Abril de 1813 ya publicaba su 80 número.

El Boletín del Archivo Nacional en el número 3o del año XVI, página 139, publicó el facsímile de un suplemento de El Patriota, número 54, con fecha de sábado 19 de Febrero de 1814. Salía entonces tres veces por semana.

El Patriota no era gran amigo del Gobierno, y la Junta de Censura lo amonestó varias veces por sus ataques a las Autoridades. Cesó en publicación en Septiembre de 1814. por la abolición de la Constitución.

Según el erudito Carlos M. Trelles en Julio de 1813 también se publicaba en Matanzas El Paquete, segundo periódico de Matanzas.

La primera imprenta en Matanzas fue, según el historiador Alfonso, la de Francisco Camero, que supongo haya quedado abierta muy poco tiempo, por la carencia de noticias sobre la misma.

A Trelles se debe también el descubrimiento del primer folleto matancero, que trata de la reposición de D. José Tolón en el cargo de Secretario del Ayuntamiento de Matanzas (año 1814).

Cierto es que el 3 de Noviembre de 1812 se publicó un Bando de Buen Gobierno, pero Jimeno cree se imprimió en la Habana.

En la imprenta de José M. Marrero se imprimió El Patriota en 1814.

Vidal Morales cita en 1813 una imprenta fundada por el venezolano José Pizarro y Gardin (1784-1871), autor de la memoria sobre la necesidad y la utilidad de los ferrocarriles.

De 1814 a 1820 no se encuentran noticias sobre la prensa y las imprentas, hasta después del 7 de Marzo, cuando se juró la nueva Constitución.

Surgieron  entonces  nuevos  periódicos en Cuba, y en 1821 Juan Justo Jiménez abrió en Matanzas su imprenta La Constancia, de la que salieron los periódicos Juan del Portal (1821-1822); La Tertulia del Maestro Cordovés (1821-22); El Centinela del Orden (1821-22); El Semanario de Matanzas (1822); El Eco de Matanzas (1822), periódico en 8o. del que solamente se publicaron ocho números; y La Gazeta de Matanzas.

En El Semanario de Matanzas colaboró José Maria Heredia.

Francisco de Jimeno escribe que el norteamericano Tomás Federico Kid, a principio del  año de 1824, abrió la Imprenta de Gobierno que insertaba las órdenes de las Autoridades, copiaba algunas noticias de los papeles de España y de La Habana, destinando el resto a anuncios «judiciales y económicos.»

He aquí el Prospecto de la Gazeta de Matanzas reproducido por el Boletín del Archivo Nacional (año XVI1, número 1, página 7).

CON PERMISO DEL GOBIERNO

PROSPECTO DE LA GAZETA DEL GOBIERNO DE MATANZAS

«El Redactor se propone publicar con el título que precede una Gazeta de un pliego que saldrá los miércoles y sábados de cada semana por el precio de un peso al mes; en cuyo papel se insertarán los decretos y reales órdenes de S. M., las providencias y disposiciones del Gobierno y tribunales, noticias útiles, precios corrientes, entradas y salidas de los buques que concurran a este puerto con un extracto de sus cargamentos, y en una palabra todo lo que pueda interesar al público en este género de noticias.

«Esta Gazeta saldrá el primer miércoles del próximo mes entrante si hubiese un número de suscriptores suficiente para desempeñar los costos de este establecimiento. Las noticias económicas, ventas, remates y convocatorias de los tribunales se publicarán a dos reales cada vez que se inserten si no excede de 10 renglones impresos, y pasando de este número se pagará en la misma proporción.

“Los señores que gusten suscribirse podrán acudir a esta imprenta titulada «Imprenta del Gobierno de Matanzas» Puente de Yumury.

Matanzas y diciembre 24 de 1823.

Tomás Federico Kid.

La Gazeta se publicaba en 4o. mayor, y en 1828 se transformó en el Redactor Mercantil.   (Imprenta de Mas y Huete). Desapareció en 1829.

Apareció el mismo año de 1828 La Aurora, cuya vida fue muy larga y próspera.

El primer número del periódico La Aurora, de Matanzas, se publicó el martes 2 de Septiembre de 1828, con cuatro páginas de texto y la anotación: Este periódico es de la propiedad de la Diputación Patriótica.

Se hacía pues sentir también en Matanzas la influencia bienhechora de la Sociedad Económica de Amigos del País, de la que he hablado extensamente en el volumen anterior.

La Aurora salía los martes, jueves y sábados, insertando disposiciones del R. Gobierno, extractos de noticias políticas europeas, los precios de los principales artículos en los mercados de Matanzas y de La Habana, datos estadísticos de la producción intelectual de la época, y otras cosas que hoy vemos como curiosidades muy interesantes.

Ya había Lotería, pero los premios eran modestos, así como lo era el precio de cada billete: diez mil pesos el premio mayor y dos pesos los enteros.

Pero no se conocían aún esos recargos extraordinarios que en los tiempos actuales aumentan el valor primitivo de los billetes de un 30 a un 50 por ciento.

Le Courrier des Etats Unis proporcionaba a La Aurora amplio material para sus columnas, con las noticias de la guerra entre Rusia y Turquía, de los esfuerzos de Bélgica para separarse de Holanda etc. Recuerdo haber observado que a las noticias procedentes de Trieste, se hacía preceder las palabras “De Italia.”

Tenía razón La Aurora.

El Diario de Matanzas empezó a publicarse el primero de Diciembre de 1829, bajo la dirección y administración de D. Ambrosio José González y José Antonio Velazco, hasta el 28 de Febrero de 1831

José Ma. Heredia colaboró en el Diario.

En Enero de ese mismo año José Pereira, que tenía a su cargo la dirección de La Aurora, tuvo que abandonarla, trasladándose a la Habana, en donde fundó El Lucero, que fusionado más tarde con El Noticioso, dio origen al Diario de la Marina en 1844.

Pereira antes de publicarlo en La Habana, había editado El Lucero en Matanzas, imprimiéndose solamente algunos números.

Salieron de la imprenta de La Aurora, de Matanzas, obras y trabajos muy preciados, traducciones, etc. Trelles los cita en su notable Bibliografía Cubana.

Jimeno celebró mucho un Almanaque publicado en 1833 bajo la dirección de Tiburcio Campa o Campe, sucesor de Pereira.

Por el año de 1832 La Aurora de Matanzas se publicaba en la calle del Justo Medio, frente a la tienda del Escudo! Así lo decía jocosamente en su primera plana El Regañón de la Habana, el 21 de Febrero de ese año.

La Aurora se distinguía por su redacción y por su información extranjera; El Diario de Matanzas estaba mejor impreso, dedicándose preferentemente a los asuntos locales.

Había un escribano de semana, y uno facultativo. Sin embargo, El Diario de Matanzas tuvo que capitular ante la popularidad, siempre en aumento, de La Aurora.

(Continuará la semana próxima

En 1833 Tiburcio Campe fundó El Pasatiempo, del cual el Archivo Nacional posee el último número, es decir, el número  72 del 30 de Septiembre de 1834; se publicaba en la Calle y Cuadra del Teatro número 38, los martes y los sábados, y la suscripción costaba seis reales al mes. Se ocupaba de política y estaba bien redactado. Campe al despedirse de su público lector anunció su intención de publicar en la Habana el Diario de Avisos desde el primero de Noviembre del mismo año 1834.

En El Pasatiempo se publicaron las primeras poesías de Plácido, que fundó algunos años más tarde La Siempreviva.

En 1841 J. M. Salinero pidió autorización para fundar El Pan de Matanzas pero no encontré datos que comprobaran si llegó por fin a fundarse.

En Matanzas se publicaron, además de la prensa periódica, trabajos muy importantes.

En 1834 se imprimió clandestinamente un trabajo de José A. Saco (que apareció como impreso en Nueva Orleans), en defensa de la Academia Cubana de Literatura. En 1836 un Diccionario de Voces Cubanas por el español Esteban Pichardo; un Manual de Forasteros, etc.

Pezuela cita, elogiándolo, un plano de la Bahía y de la Ciudad de Matanzas, impreso en Septiembre de 1840.

Dos años antes había visto la luz una edición de las Poesías de Plácido; la obra Estadística y Geografía Judicial de Matanzas, etc.

En 1842 se fundó El Yumurí, periódico mercantil, artístico, de economía y agricultura; y ese mismo año La Guirnalda, que fue la primera hoja literaria de Matanzas por su cuerpo de redacción y su escogido material de lectura. Publicamos el facsímile del número o Entrega 5ta., por cortesía del Sr. J. A. Escoto, en cuya colección figura.

En 1847 Miguel Teurbe Tolón fundó con José Victoriano Betancourt El Aguinaldo Matancero (ya había un Aguinaldo Habanero), en el que colaboraron muchas de las primeras plumas de la ciudad yumurina: José Miguel Angulo y Heredia, Plácido, Milanos, Félix Tanco, los Guiteras. Etcétera.

Y por 1849 reaparece J. M. Salinero editando El Jardín Matancero, que se ocupaba de ciencias, artes y literatura.

A mediados del siglo XIX el arte teatral empieza a ser representado por una hoja dedicada a ella exclusivamente: La Revista Teatral Matancera, primer paso dado para la creación futura de un verdadero teatro moderno.

En El Pensil encontramos a Emilio Blanchet y a José y Domingo Del Monte, cultos los tres: y con La Pucha Yumurina de Rafael Otero y Francisco Javier de la Cruz, hemos llegado al año de 1850.

La mitad del siglo XIX culminó en una notable abundancia de prensa periódica, de la que no se conservan más que rarísimos ejemplares.

Sin embargo, muchas de esas revistas y periódicos no dejaron trazas en la  vida intelectual o política de Matanzas. Todavía estaba amordazada la prensa y no podía, por consecuencia, reflejar libremente las ideas del pueblo, cuando ellas salían del cauce que el Gobierno las fijaba.

Bien lo supo Ildefonso Estrada y Zenea, procesado en 1852 por haberse visto complicado en La Habana en el proceso político iniciado en contra de los redactores de La Voz del Pueblo, tildado de periódico subversivo.

Ildefonso Estrada y Zenea fundó también (1868) El Periquito, que fue el primer periódico que hubo en Cuba dedicado a los niños: lo dirigió en la Habana, en Matanzas y en la República de México.

Carlos Manuel Trelles cita de 1855 a 1858, La Gaceta del Bando Punzó (1855), El Lirio Azul, y El Regañón (1856); toda una colección de duendes: El Duende, festivo (1856), redactado con buena ironía por Rafael Otero y Marín y por José de Armas; El Duende Matancero, y El Nuevo Duende, semanario del año 1858.

Francisco Javier de la Cruz reapareció el año de 1856 con El Yumurí, que tuvo, aproximadamente, año y medio de vida. En ese año la misma imprenta editó una traducción de la obra de Marmier sobre Schiller, por Antonio Sellén.

Desde la mitad del siglo XIX las imprentas matanceras publicaron muchas obras francesas, que traducidas al idioma castellano tuvieron sobre las costumbres y la civilización yumurina una influencin indiscutible.

La Aurora se fusionó en 1857 con El Yumurí y desde entonces se llamó La Aurora del Yumurí, viviendo una larga vida de 72 años, existencia superada solamente por el Diario de la Marina.

De 1859 a 1860 apareció nuevamente otro Eco de Matanzas, como en 1822; lo redactaba Domingo Del Monte y Portillo.

Ese año de 1860 fue fecundo en nacimiento de hojas periódicas. Trelles nos menciona el bisemanario El Eco del Yumurí, La Tenaza, El Registro Mercantil y El Faro del Comercio, cuyo Director era D. Francisco Coronado Delicado.

Por esa misma época se empezó a publicar El Liceo de Matanzas, órgano de la sociedad de que tratamos en Capítulo aparte; su vida fue bastante larga, pero frecuentemente interrumpida por períodos de catalepsia, motivado por las crisis económicas.

De 1861 a 1868 fue otro período de abundancia de la prensa.

Ya se preparaban los días de dolor y de gloria para la patria.

El Comercio (1861), El Cartel (periódico oficial del Teatro Esteban inaugurado recientemente (1863), La Estudiantina 1862-5) fundada por el poeta Manzanet, La Sensitiva (1865) dirigida por Adalio Seola, que reaparece de 1866-67 en la dirección de Variedades ,con Emilio Terry y de El Eco del Bosque poco después, El Boletín del Recreo, (1866-7) hoja literaria y económica, El Boletín Telegráfico en (1867), El Bombero, Director Pedro A. Boissier (1867), El Heraldo redactado también en 1867 por Plácido Gener y Jorge de la Calle, etc.

Y todavía olvido Camafeos, periódico satírico dirigido por el año de 1865 por Angel Mestre y Tolón; La Serenata, en la que colaboraba Emilio Blanchet, y La Revista Matancera, que Bernabé Maydagán, magnífico periodista habanero, pretendía publicar en 1866.

Trelles cita el hecho que Maydagán pidió permiso para ello, pero ignoro si la autoridad lo satisfizo en su pretensión.

Por aquel entonces (1868)) se publicó también El Alba, semanario dirigido por Angel Mestre y Tolón; La Retreta, El Diario del Comercio, etc.

De 1868 a 1878, la primera guerra por la independencia de Cuba, se paralizó la

vida de la prensa y no hubo, por tanto, en Matanzas, en el campo periodístico, hechos que merezcan ser mencionados.

Las actividades renacieron después de la Paz del Zanjón.

En 1878 El Liceo era otra vez el órgano del Club de Matanzas, que poco después volvió al antiguo nombre de Liceo de Matanzas; y el poeta Rafael Otero y Castroverde publicaba su Ramillete, que duró poco tiempo.

Era la época en que nacía el Partido Liberal llamado después Autonomista.

Alberto Ortiz Coffigny fundó entonces el Diario de Matanzas, que no era la continuación del antiguo, sino un nuevo periódico, órgano del nuevo Partido político que lo subvencionaba. No había chantage.

Bernabé Maydagán fue el primer Director, viéndose sustituido al cabo de algún Tiempo por Rafael M. Mendive. Colaboraban en el Diario de Matanzas, Guillermo Schweyer Lamar, Nicolás Heredia, Augusto E. Mádan, Francisco de Jimeno, Francisco Javier de la Cruz, Nicanor A. González, etc.

Este último, buen poeta, también fundó en 1879 su revista El Pensamiento, en el que tuvo buen cuidado de mencionar como colaboradores, los mejores cerebros de la época, lo que dio motivo a Rafael Otero Castroverde para el epigrama :

¡Nicanor A. González, Director de El Pensamiento!

¡Qué tropas de Generales, mandadas por un Sargento!

Se cuenta que González al conocer el epigrama, lo comentó filosóficamente con un: «Tiene talento el muchacho!»

Por 1880, 1881 y 1882, se publicaron El Ateneo, órgano de la sociedad homónima; Las Noticias, periódico de información que se transformó después en El Correo de Matanzas, y la revista jocosa El Trueno, fundada por Ramón Jimeno. La última representaba al grupo de los inconformes con la marcha política del país y contaba con buenos redactores.

Guillermo Schweyer al salir de la redacción del Diario de Matanzas, por el año de 1883, fundó El Pueblo, periódico independiente, adquirido un poco más tarde por Pío D. Campuzano.

Tampoco El Pueblo tuvo vida larga; Bonifacio Byrne perteneció a su redacción.

Casi toda la prensa de aquella época contaba con elementos muy escasos: no pagaban o pagaban muy mal a sus redactores, y generalmente tenían cuentas pendientes doquiera.

Los que deseaban prosperar tenían que publicarse en La Habana, como la famosa Revista de Cuba, de J. Antonio Cortina, cuyo director y varios redactores eran de !a provincia matancera.

La Tijera, que se publicó en Matanzas también por el año de 1883, estaba dirigída por un asturiano, dependiente de una casa de comercio, cuyo nombre no pude averiguar. En 1884 se publicó El Imparcial.

Por 1886 se fundó el Círculo de la Juventud Liberal, con tendencias separatistas, y poco después surgió el períodico que llevaba el mismo nombre. Entre otros redactores, estuvo Bonifacio Byrne.

De 1886 a 1887 hubo El Album de Nicolás Heredia, con magníficos redactores; era de índole literaria y política, con caricaturas de Torriente.

Allá por el año 1890 el mismo Byrne, con su amigo y colega el poeta M. de los S. Carballo, fundó La Mañana y La Tarde, que, a pesar de su corta vida, les causaron disgustos a granel.

Otra Revista, no inferior, en mi concepto, al Album de Nicolás Heredia, fue Arte

y Letras, que surgió a la vida el 12 de Noviembre de 1893.

Tenía muy buenos colaboradores. Recuerdo los nombres de J. del Casal, los hermanos Uhrbach, Piñeyro, José Luis Prado, Alvaro de la Iglesia, Guillermo Schweyer Lamar, Manuel Sanguily, Nicolás Heredia, C. M. Trelles, B. Byrne, Vicente A. Tomás, etc.

El director era Manuel de los S. Carballo.

Poco después, en 1894, Arte y Letras ya no existía, pero El Album de las Damas parecía haber sido la continuación de la primera revista, ya que estaba cuidadosamente impresa con los mismos tipos de imprenta, tenía la misma disposición del material y varios de los mismos colaboradores entre los que tomé nota aún de los Boi-ssier, del poeta Nicanor A. González y del Dr. Garmendía.

En 18í)ó el Diario de Matanzas, en el que ya escribían Garmendía, Byrne y Fernando Romero Fajardo, acabó su vida, que había sido bastante larga.

Había también un periódico, fundado por Alvaro de la Iglesia antes de la guerra que determinó la suerte de Cuba: fué La Región, alternativamente española j cubaua, y concluyó sus días, muy española, en las manos de Benito Lage.

Por el año de 1S99, Rivero dirigía el diario Cuba, y Fernando Romero Fajardo fundaba su Voz de Matanzas. El Heraldo volvía a la palestra, y por Marzo de 1900 moría La Aurora.

Y habría más nombres que citar, si esta relación ya no resultara demasiado prolija.

El Republicano Conservador y El Yuca yo se pueden mencionar entre los más antiguos de los que viven hoy. El segundo, en sus primeros números, publicó artículos notables.

* * *

En la actualidad la prensa está representada en la provincia de Matanzas por

muchos diarios, afiliados a uno u otro de los dos partidos políticos: algunos se profesan independientes.

No sé que alguno de ellos posea un ser vicio cablegráfico propio. Verdad es que tampoco lo necesitarían, ya que llegan a las Provincias las primeras ediciones de ¡os periódicos de la capital.

Se ocupan de asuntos de interés local, de política, larva roedora de los países hispanoamericanos; pero por lo general no se enfrentan con los grandes problemas del país o con los grandes problemas sociales.

Abunda a menudo la nota social en la «ue prevalecen noticias ligadas con las amistades de cada cronista, noticias casi siempre desprovistas de interés para otras personas que no sean las directamente interesadas, y ricas de elogios, de calificativos hiperbólicos para reflejar la gracia, la hermosura, el talento y la distinción de todos esos seres tan extraordinariamente dotados por la Naturaleza.

Es la costumbre.

En Matanzas tomé nota de los diarios conservadores El Jején, El Yucayo, El Moderado, El Imparcial y de los diarios liberales El Republicano Conservador, (¡oh anomalía!). La Nueva Aurora, La Aurora del Yumurí y El Correo de Matanzas.

A principios de 1919 nació la revista literaria Porvenir, con buenos colaboradores.

En las demás poblaciones de la Provincia de Matanzas se publicaban en 1894 siete periódicos, y veinte el año de 1911.

Sin embargo, ninguno de ellos ha dejado trazas duraderas, ni influyó de un modo decidido sobre la evolución cultural del lugar en donde se publicó.

Se me dispensará por consecuencia, que exceptuando la de la ciudad de Cárdenas, yo no haga un resumen de la prensa de toda la provincia matancera, que resultaría demasiado árido y prolijo.

Hoy el número de periódicos ha aumentado todavía!

SANIDAD   Y BENEFICENCIA.

La provincia de Matanzas es uua de las más saludables. La mortalidad de la Capital no alcanza el 18 por mil.

Podría ser mucho más baja todavía si las clases humildes observaran mejor las reglas de la higiene, y si las calles estuviesen en mejor estado de urbanización. En Matanzas y en Cárdenas abunda el polvo, vehículo de microbios de todas clases.

El haberse inaugurado recientemente el Departamento de Higiene Infantil en Matanzas y en Cárdenas, sin duda contribuirá a la disminución de la mortalidad.

El Sr. Jefe de Sanidad de Matanzas (ciudad) Dr. A. Lecuona, me había informado favorablemente acerca del agua potable, pero la duda había hecho presa en mi ánimo por los mil informes contradictorios de otras personas de la localidad prominentes algunas de ellas.

Y yo había quedado convencido de que el agua potable constituyese el mayor factor de mortandad para la ciudad de Matanzas. Por consiguiente, estas páginas, hoy modificadas, eran una carga a fondo en contra de la Compañía de Servicios Públicos, producto de la fusión de las del Acueducto, de los Tranvías Urbanos y de la Luz Eléctrica.

Más tarde un distinguido amigo mío qur reside en la Habana, me llamó la atenció» acerca de las exageraciones corrientes y de los motivos en que estaban fundadas.

Decidí entonces ir más al fondo del asunto y verlo todo personalmente.

Sería inútil tratar en este Capítulo de los detalles económicos de la fusión de la* tres Compañías: si las personas que inter vinieron en el asunto no hubiesen procedido con toda la pureza deseable al gestionar y conceder la renovación de la concesión, la opinión pública las trataría severamente.

El discutir este detalle saldría de los límites de esta obra; pero yo creo que los accionistas han procedido con arreglo a un indiscutible derecho buscando el modo de reducir sus gastos generales con la disminución del personal y rebajar el precio del alquiler de las oficinas, etc. aumentando así sus ganancias.

Y bien se sabe que al separar algunos empleados, ellos, sus parientes y sus amigos, forman una legión de enemigos.

En el Capítulo de O. P. el lector encontrará detalles sobre el Acueducto, cuyas obras he visitado con detenimiento, y eon el legítimo orgullo de que mi inspección ocular, bondadosamente permitida por eT

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‘.amina vi

Iglesia Catedral de Matanzas \? Altar Mayor de la misma

Sr. Hcydrich, 110 haya obedecido a inte reses personales.

He aquí los análisis químicos del agua potable de Matanzas.

Análisis de las aguas del Manantial de Bello

(realizado por el  Laboratorio Histo-Quí mico-Bacteriológico de la Habana).

Residuo seco ………… 0.334 xlOOO

Residuo por calcinación .. 0.254 xlOOO Pérdida al rojo ………. 0.032 xlMu-

Grado hidrotrimétrico total 24°56. Grado hidrotrimétrico persistente . 12°28.

Acido carbónico ……… Io. 16.

Carbonato de cal……… 11°. 12.

Sulfato y sales de cal excepto el carbonato ….. 9o.58.

Sales de Magnesia ……. 2o.70.

Cloro ………………. 0.0184×1000

Acido sulfúrico ………. 0.0210×1000

Oxígeno  prestado  al per-

manganato ………… 0.0012×1000

Materia orgánica total en

ácido oxálico ………. 6.0157×1000

No contiene nitritos. ES UN AGUA BUENA. Habana, Enero 3 de 1903. Vto. Bno.—Dr. J. Santos Fernández, Director.—Dr. E. Acosta.

• • *

Agua procedente de los Manantiales de San Juan

Residuo seco a 110° …. 0′ 332 x 1000

Id. por calcinación….. 0’200 x 1000

Pérdida al rojo …….. 0’025 x 1000

Grado hidrotrimétrico total ……………… 28° 526

Grado persistente …… 8o 390

Acido carbónico…….. Io 174

Carbonato de cal …… 18° 962

Sulfato y sales de cal excepto carbonato ….. 0o 839

Sales de Magnesia ….. 7o 551

Amoniaco libre……… O’OOOlx 1000

Amoniaco albuminóideo.. O’OOOlx 1000 Materia orgánica total en

ácido oxálico …….. 0’0200×1000

Oxígeno prestado al per-‘

inanganato ………. 0’0026×1000

Cloro …………….. 0’023 xlOOO

Acido sulfúrico en S03. .       0’006 xlOO

No tiene nitritos.

ES UN AGUA BUENA.

Este análisis fué practicado por los doctores J. N. Dávalos y Ernesto Cuervo en muestras tomadas directamente cu la ciudad de Matanzas en 2 de Mayo de 1904.

* * *

Pronto Matanzas contará eon otro ser vicio público de agua y luz eléctrica, el que proporcionará la Compañía Hidro-Eléctrica de Matanzas S. A.

La competencia abarata los precios, y el pueblo sale beneficiado por ella. Es por lo tanto deseable que haya una nueva Compañía, y que sus accionistas resistan al natural deseo de aumentar su capital, pasándose al campo del rival más poderoso.

En mi visita a los manantiales y a las obras del acueducto de Matanzas, pude convencerme de que el agua es suficientemente pura, aun cuando produzca abundante sedimento, como casi todas las aguas de Ciaba.

Los manantiales producen diariamente unos 12000 m c. y la Sanidad exige 150 litros como cantidad mínima por cada habitante.

Siendo que la población de Matanzas es de 40000 habitantes, aproximadamente, resulta que la Compañía proporciona una cantidad mayor.

Sin embargo, resulta escasa, como pude comprobarlo personalmente en varias ocasiones.

En gran parte la escasez se debe al descuido de las familias; a veces dejan las

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llaves abiertas, a veces no funcionan las válvulas de los inodoros, y el agua se desperdicia cu grandes cantidades.

Una inspección girada por un alto empleado de la Compañía por las calles de Milanos y de la Independencia, habitadas por la mejor clase social de Matanzas, permitió calcular en un 40 por ciento el desperdicio de agua potable.

En 1872, cuando la Compañía obtuvo su primera concesión, no estaba obligada a dar más que 58 litros por segundo, es decir, unos 4300 m. c. diarios.

Y la Compañía dio mucho más a Matanzas en los últimos años de la concesión: no se puede negar que ha prestado un servicio positivo, aún cuando susceptible de ser mejorado todavía.

Pude observar que después de algún fuerte aguacero, el agua potable era turbia y parecía contener detritus orgánicos; lo que había contribuido a convencerme de la deficiencia absoluta de la tubería, tan (pies, etc.

El Sr. lleydrieh me dio la explicación siguiente: Se debería lavar la tubería cada semana, pero el caudal de agua de que se dispone no lo permite. Se aprovechan pues los días de lluvias para este indis pensable operación, porque en esos días no se necesita agua para el riego de las calles. Relata refero.

La cuota que se paga fluctúa cutre $0.50 y $4 mensuales, no teniéndose en cuenta, según un principio socialista, el consumo, sino la casa.

A los pudientes se cobra más para rebajar la cuota de las casas pobres que necesitan el agua en iguales proporciones.

El precio de la fuerza eléctrica es 1 peso mensual por cada foco de 32 bujías v de 4 a 20 centavos por kilowat, según sea el consumo.

El Jefe de Sanidad inspecciona dos veces por semana la Estación Receptora del Acueducto, y pide siempre a la Compa-

ñía el aumento de la maquinaria en los manantiales de «San Juan para remediar la escasez, que a cualquiera causa se deba, es sin embargo innegable. La -Compañía prometió aumentar el diámetro de la tubería.

Yo agregaría todavía que sería deseable en el manantial de Bello (o Benavi-des) instalar un gran filtro económico de grava, carbón y arena en capas superpuestas, y levantar una barrera más elevada alrededor de la represa para impedir que las lluvias arrastren materias orgánicas en caso de aguaceros torrenciales.

Sin embargo, repito, la instalación es buena, y la tubería (hasta la misma del año 1872) está en perfecto estado. (1)

• • •

En 1918 la fiebre tifoidea contribuyó al aumento de la mortandad en Matanzas, pero absteniéndose de tomar el agua sin hervir y mediante las inyecciones preventivas, el riesgo resultaba mínimo.

En la primavera se nota generalmente una recrudescencia en los trastornos gas tro-intestinales que de preferencia atacan a los niños que en la primera infancia carecen de la alimentación materna.

Hubo un brote de paludismo en ‘Corral Muevo, pueblito a tres leguas de Matan /.as, entre esta ciudad y el antiguo Ca uasí.

La campaña de la ‘Secretaría de Sanidad es activa en las casas, en los sumideros, en las letrinas. Se inspeccionan todos los depósitos de aguas, o de materias orgánicas; se petrolizan para destruir las larvas de los mosquitos, y se vigila que el fondo y las cuatro paredes estén cementadas perfectamente.

Para no ser injusto, debo agregar que desde el año 1828 la Sala Capitular de Matanzas, ya se ocupaba de ordenar a los

(1) Por mayores detalles véase el Capítulo Obras Públicas.

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propietarios la disecación de pantanos en sus solares yermos, así como les prohibía acumular en ellos basuras, para evitar el perjuicio que podía originar a la salud pública.

En Matanzas no hay muchos mosquitos: los que hay son generalmente de la especie culex.

Para recoger las basuras de la ciudad hay 18 carros especiales, y 5 bombas de riego.

Para la petrolización hay 4 hombres, y rada uno de ellos lleva diez galones de petróleo.

Las basuras recogidas-se arrojan cu los vertederos a sotavento, en las afueras de la ciudad.

Otros carros están destinados a levantar escombros y el servicio de chapeo en las orillas de calles y caminos.

Servicio de Bromatología.—En los días y en las horas fijadas por la Jefatura Local de Sanidad, se procede a recoger muestras de leche a los expendedores.

Las muestras selladas y lacradas en presencia de los interesados, son llevadas a la Jefatura para ser examinadas.

Inspecciones Sanitarias.—Los médicos de cabecera están obligados a informar a la Jefatura Local de Sanidad de lodos los casos de enfermedades cuarentenarias. En vista del informe, se procede a la inspección y a la desinfección (pie sean del caso. Pero hoy, no existen estufas modernas de desinfección, sino simplemente aparatos de fumigación.

También, cuando es necesario, se hace un perfecto lavado de los muebles y puertas, y se recogen y queman en los vertederos los efectos de la indumentaria contagiada.

La Jefatura Local de Sanidad distribuye e inyecta gratuitamente la vacuna en contra de la viruela, el suero antitetánico, el suero de Behring, el suero antitífi-co, etc.

La Jefatura de Sanidad tiene también a su cargo el Servicio de Cuarentenas, en los puertos.

No disponiendo aún de los datos d .:• 1918, exponemos los del año de 1903 y de 1917 para que se pueda establecer una comparación entre las dos épocas.

La diferencia ({lie resulta se debe a la mayor centralización de los servicios públicos, en general, en la Capital de la República ; lo que ha disminuido naturalmente la labor de los puertos menos importantes. Además boy se expide patente de Sanidad solamente a buques que procedan del extranjero, o excepcionalmente de algún puerto infecto de la misma isla.

Año de 1903. cárdenas maunzas

Patentes de Sanidad expe

didas …………….. 434 343

Total de buques inspeccionados ……………. 280 279

Tidal de personas inspeccionadas ………….. 8.050 9.927

Total   de   individuos en

cuarentena………… 0 0

Año de 1917.

Patentes de Sanidad expedidas …………….. 278 344

Total de buques inspeccionados ……………. lófi 172

Total de personas inspeccionadas …………. 3.887 5.468

Total   de   individuos en

cuarentena………. 27 »)

La Jefatura de Sanidad de Matanzas estaba a cargo de] Dr. Adolfo Leeuona. cu la época de mis visitas a esa ciudad.

Según Quintero y Almcida, la primera Junta de Sanidad se creó en Matanzas el año de 1814 en 14 de Junio, siendo-respectivamente primer Presidente y primer Secretario los señores Lorenzo García y José Tcurbe Tolón.

41—

El Licenciado Juan García, en 1740, fué el primer médico de Matanzas.

A principio del siglo pasado los servicios médicos para casos accidentales no existían, y se debe al Gobernador Cecilio Avllon la creación (A. 1830) del sistemado l unios en los que los Facultativos estaban obligados a prestar servicie» público para evitar el bochornoso caso de que a veces los heridos permaneciesen toda una noche

sin auxilios. <.

• « o

He aquí algunos datos sobre la Beneficencia en Matanzas. Casi todos proceden de la tercera Conferencia Nacional de Beneficencia y Corrección.

Hospital de Santa Isabel y de San Nicolás.—iSc fusionaron en 12 de Diciembre de 1901. Hasta entonces el primero era para varones, el segundo para hembras.

El de Santa Isabel nació del extinguido Asilo de San Juan de Dios levantado en 1757 por iniciativa de Carlos Tapanes, filántropo, cuyas gestiones habían tenido principio desde el año 171!».

Entonces era el asilo citado un pobre edificio en el que todo faltaba. Su techo era de guano, y siendo escasas las limosnas para sostenerlo, el Capitán General Quemes y Horcasitas, le había concedido el producto de la valla de gallos.

Más tarde I). Bernardino Blanco, cirujano del Castillo, obtuve» algunas concesiones para hacerse cargo del Hospital o Asilo en cuestión. Pasó después en varias manos y hasta cambió de sitio antes de dar lugar al Hospital de Santa Isabel que existe todavía.

A Alejandro Ramírez (1825) y al Conde de Villanueva (1827) se deben las reformas y mejor

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