La maestra Vera Castellanos. A sus 100 años recuerda los sabios consejos que le daba a sus estudiantes

Written by Germán Acero

25 de octubre de 2022

A sus 100 años la maestra Vera Castellanos aún sigue recordando los sabios y espirituales consejos que le daba a sus estudiantes en la escuela “La Progresiva”, en la ciudad cubana de Cárdenas, donde impartía enseñanza en los primeros cursos del nivel de primaria. 

La querida y adorada maestra, quien está festejando sus 100 años de vida, con la fortuna de encontrarse bien de salud física y mental, ahora vive en un reparto de apartamentos de su propiedad en el corazón de la Pequeña Habana.

Estaba elegantemente vestida y sentada en una cómoda silla que le sirve en su improvisada oficina en su hogar donde guarda memorables recuerdos de su vida en Cuba que constituyen su mayor orgullo porque su vida la dedicó a la enseñanza junto con algunos miembros de su familia.

Recuerda, eso sí, con lujo de detalles paso a paso lo que fue su vida en la isla donde contrajo matrimonio y de ese hogar hubo una hija que ahora le hace honor a la profesión de su padre en el campo de las farmacias ya que tiene una sucursal en un sitio clave de Miami junto con su esposo.

Tal vez una de las mayores joyas que trajo la querida maestra de la isla fue, unas fotos donde aparece con otras compañeras de estudios el día de su graduación de bachillerato y luego de maestra, así como de su eterna juventud, la cual pasó divertida en el mundo de la escolaridad.

Porque fue una vida en que las jovencitas de escuela vivían una vida plena de alegría y placer con moral heredada de sus padres, quienes se preocupaban de lleno para que sus hijos salieran adelante académicamente, para luego ser unos brillantes profesionales.

“Las mayores asignaturas que les inculqué a mis alumnos fueron, en esencia, el amor, la espiritualidad, y la superación y los valores personales”, dijo orgullosa la maestra Castellanos, quien extraña a Cuba y ruega porque algún día pueda llegar la libertad a la isla.

“Era un colegio presbiteriano. Son muchos recuerdos”, expresó Vera, luego de destacar que se siente compensada por todo lo que hizo por la juventud escolar de aquellos tiempos, donde la vida tenía un valor increíble”.

“Era tanta la importancia que tenía la educación, en aquellos tiempos, que, hasta profesores venidos de los Estados Unidos, dictaban clases en La Progresiva, como fueron el propio fundador, el Dr. Robert L. Wharton y la señora Cray, a quienes se les debe mucho también su interés por enseñar el idioma inglés a sus alumnos.

“La Progresiva fue algo positivo, en la vida de todos los cubanos que iban allí a estudiar, ya que recibían los mejores consejos y enseñanzas para su vida personal y profesional, convirtiéndose luego varios de ellos en eminentes e ilustres doctores”, resaltó.

“Mis padres, Manuel Castellanos y Laudelina Morentes, siempre se preocuparon por darnos una buena educación Y, por eso, a algunos nos enviaron a estudiar a La Progresiva de Cárdenas. Allí mi hermano mayor fue maestro”, relató.

“Mi hermano tuvo el cargo, posteriormente, de jefe de recursos humanos y manejaba la oficina de admisiones, donde se entrevistaba a los alumnos que querían ingresar a La Progresiva, que era una de las mejores del presbiterio en aquella época”, narró.

“De mi matrimonio con Mario González, nació nuestra hija, Elia Rosa, quien está casada con Eloy Peral, y ambos, tienen ahora una farmacia en Coral Way, que es una de las más conocidas en esta ciudad, por la atención profesional a sus clientes”, afirmó.

“Mi esposo, Mario, tuvo siete farmacias en Miami. Ingresó como operario en una farmacia en esta ciudad y, luego, se adentró en la industria, fundando varias sucursales, pero luego enfermó de diabetes y de Parkinson y, lógicamente, tuvo que retirarse de la profesión”, recordó.

El señor González, en 2005, falleció en Miami.

“Yo, siempre, estaré orgullosa de mi vida como maestra. Estudié en La Progresiva la primaria y, luego, el bachillerato. Fui maestra durante 26 años” reveló, luego de informar también que nació en el ingenio “San José” en la provincia de Santa Clara al lado de Placetas.

 A los tres meses de nacida murió su padre, Manuel Castellanos, pero su madre se interesó por la educación de ella y de sus hermanos y se desplazó entonces con ellos a Cárdenas. Ahí empezó a crecer la familia en el campo de la educación.

Su hermano, René Castellanos, fue el primero en graduarse y luego lo hicieron los demás hermanos. Eran cinco. René, quien era muy juicioso, entonces se ganó una beca para estudiar en la Universidad de Princeton. Estuvo allí varios meses. 

“Pero, luego, vinieron los tiempos difíciles cuando el gobierno de Fidel intervino La Progresiva y los maestros tuvieron que coger cada uno su propio rumbo en sus vidas. Mi esposo, quien era del Partido Auténtico, fue inclusive postulado para alcalde de Cárdenas, pero tuvo que irse por persecuciones políticas”, afirmó.

“El supuso que lo iban a arrestar y, decidió, de la noche a la mañana venir para Miami en 1959, cuando la situación política se puso difícil en la isla. Yo estuve como un año sin poder viajar cuando la niña de nosotros apenas tenía 7 años. Luego él consiguió la visa “waiver” y vinimos para Miami en 1960”.

“En Miami nunca me adentré en la educación porque mi esposo, gracias a la suerte que tuvo, estuvo en el mundo de la farmacéutica. Y yo, claro está, le ayudaba en el negocio que fue muy lucrativo para nosotros dados nuestros esfuerzos día y noche”, confesó.

“Vuelvo e insisto, La Progresiva era el mejor colegio Presbiteriano de Cuba en aquellos tiempos. Mr. Wharton la fundó y, fue tanto su éxito, que aumentó vertiginosamente el ingreso de alumnos, siendo el mejor claustro de enseñanza primaria y de bachillerato de aquella época”, aseguró.

“Mr. Wharton era pastor presbiteriano. Los valores morales y éticos que él difundió en su estudiantado fueron, quizás, el mayor éxito, ya que la mayoría de los alumnos egresados de allí, posteriormente, se convirtieron en brillantes profesionales no sólo en Cuba sino en el exterior”, relató Vera.

“Este pastor siempre trabajó con el corazón y los valores humanos. Eso fue muy típico en los años de éxito de La Progresiva. Siempre llenó de amor el corazón de los estudiantes. Y les daba además consejos para ser exitosos en su vida personal y profesional”, expresó.

 “Yo fui la primera maestra de primer grado en La Progresiva porque estudié pedagogía y la primera maestra que salió de Cuba. Voy a cumplir el próximo 20 de noviembre años, pero no haré ninguna petición a la vida. Sólo quiero estar tranquila como lo he hecho hasta el momento, soy feliz”, enfatizó.

“Porque tengo una hija esplendorosa y dos nietos, Mónica y Eloy Peral, quienes también se hicieron profesionales. Uno es abogado y reside en Nueva York. Y ella estudió Ciencias Políticas. Mi yerno es un ser humano extraordinario”, concluyó.

les, pero luego enfermó de diabetes y de mal de Parkinson y, lógicamente, tuvo que retirarse de la profesión”, recordó.

El señor González, en 2005, falleció en Miami.

“Yo, siempre, estaré orgullosa de mi vida como maestra. Estudié en La Progresiva la primaria y, luego, el bachillerato. Fui maestra durante 26 años” reveló, luego de informar también que nació en el ingenio de San José en la provincia de Santa Clara al lado de Placetas.

 A los tres meses de nacida murió su padre, Manuel Castellanos, pero su madre se interesó por la educación de ella y de sus hermanos y se desplazó entonces con ellos a Cárdenas. Ahí empezó a crecer la familia en el campo de la educación.

Su hermano, René Castellanos, fue el primero en graduarse y luego lo hicieron los demás hermanos. Eran cinco. René, quien era muy juicioso, entonces se ganó una beca para estudiar en la Universidad de Princeton. Estuvo allí varios meses. 

“Pero, luego, vinieron los tiempos difíciles cuando el gobierno de Fidel intervino La Progresiva y los maestros tuvieron que coger cada uno su propio rumbo en sus vidas. Mi esposo, quien era del Partido Auténtico, fue inclusive postulado para alcalde de Cárdenas, pero tuvo que irse por persecuciones políticas”, afirmó.

“El supuso que lo iban a arrestar y, decidió, de la noche a la mañana venir para Miami en 1959, cuando la situación política se puso difícil en la isla. Yo estuve como un año sin poder viajar cuando la niña de nosotros apenas tenía 7 años. Luego él consiguió la visa “waiver” y vinimos para Miami en 1960”.

“En Miami nunca me adentré en el mundo de la educación porque mi esposo, gracias a la suerte que tuvo, estuvo en el mundo de la farmacéutica. Y yo, claro está, le ayudaba en el negocio que fue muy lucrativo para nosotros dados nuestros esfuerzos día y noche”, confesó.

“Vuelvo e insisto, La Progresiva era el mejor colegio Presbiteriano de Cuba en aquellos tiempos. Por ahí en 1900 Mr. Warton la fundó y, fue tanto su éxito, que aumentó vertiginosamente el ingreso de alumnos, siendo el mejor claustro de enseñanza primaria y de bachillerato de aquella época”, aseguró.

“Mr. Warton era pastor presbiteriano. Los valores morales y éticos que él difundió en su estudiantado fueron, quizás, el mayor éxito, ya que la mayoría de los alumnos egresados de allí, posteriormente, se convirtieron en brillantes profesionales no sólo en Cuba sino en el exterior”, relató Vera.

“Este pastor siempre trabajó con el corazón y los valores humanos. Eso fue muy típico en los años de éxito de La Progresiva. Siempre llenó de amor el corazón de los estudiantes. Y les daba además consejos para ser exitosos en su vida personal y profesional”, expresó.

 “Yo fui la primera maestra de primer grado en La Progresiva porque estudié pedagogía y la primera maestra que salió de Cuba. Voy a cumplir el próximo 20 de noviembre años, pero no haré ninguna petición a la vida. Sólo quiero estar tranquila como lo he hecho hasta el momento, soy feliz”, enfatizó.

“Porque tengo una hija esplendorosa y dos nietos, Mónica y Eloy Peral, quienes también se hicieron profesionales. Uno es abogado y reside en Nueva York. Y ella estudió Ciencias Políticas. Mi yerno es un ser humano extraordinario”, concluyó.

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