“La leyenda de Demetrio Pérez quedará impresa en las calles donde hubo la Parada Escolar Martiana»

Written by Germán Acero

14 de marzo de 2023

Lo que hizo Demetrio Pérez Jr.  al institucionalizar la famosa Parada Escolar Martiana, deja un gran legado en esta ciudad porque en ella los niños desfilaban admirando y recitando los versos del Apóstol José Martí.

Lo hacían por la gran enseñanza cultural que habían recibido en las escuelas Lincoln-Martí y además porque los padres de familia se sentían supremamente orgullosos de que sus hijos estuvieran allí sin ninguna presión sino simplemente cautivados por los orígenes de sus progenitores venidos de Cuba.

Incluso niños de otras nacionalidades hispanas, poco a poco, se fueron vinculando a esta famosa parada escolar, en la que también participaban autoridades de la ciudad y personalidades del mundo de la política y de la sociedad.

Prácticamente toda la Calle Ocho se paralizaba por este desfile que partía de la Calle Ocho y la avenida 13 del SW. hasta el Parque José Martí, calle 4 y Avenida 4 del SW. donde Demetrio Pérez Jr. presidía el acto que incluía programas de bailes, danzas y recitaciones de los escolares, que lucían ataviados con trajes típicos cubanos.

Para los entrevistados esta obra de Demetrio Pérez Jr. fue grande porque inculcó en los niños el amor por la patria de sus antecesores, en este caso, los cubanos, cuya grandeza llegó a través de los ideales del Apóstol José Martí.

“La materia de historia fue uno de los más grandes aciertos de Demetrio porque los niños aprendieron a amar la libertad y a saber que los países cuando comulgan con la democracia alcanzan ideales y oportunidades sin opresiones”, opinó María T. Rojas.

La presidenta de la Junta Escolar, resaltó que en las escuelas fundadas por Demetrio los niños además de respectar y amar a América aprenden a amar la patria de sus padres, con legados fuertes en el campo de la cultura y las artes.

Pablo Cantón, quien ocupó cargos muy altos de dirección en el condado, resaltó también que esta parada escolar sirvió para estrechar los lazos entre el sector privado y el sector público ya que a ella acudieron alcaldes y otras autoridades oficiales.

“Elevó el nivel de estima de los niños que, con gran talento, participaban en los programas y secciones de canto y baile, luciendo trajes típicos cubanos, lo cual causaba alegría entre el público asistente y los padres de familia”, insistió Cantón.

Por último, según Cantón, era una de las mayores atracciones de por años en la sinuosa Calle Ocho donde aparecían cientos de transeúntes para admirar la parada donde se mostraban carrozas y automóviles con niños vistiendo trajes típicos y emulando a los héroes cubanos como Martí.

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