LA HABANA TUVO EL PRIMER ACUEDUCTO DE AMÉRICA

Written by Libre Online

14 de julio de 2026

Por Rafael Soto Paz (1949)

Se afirma que el primer acueducto construido por los españoles en América fue la Zanja Real de La Habana. Su construcción, iniciada en 1556 por el maestro de obras don Francisco de Calona, fue terminada en 1592 por el ingeniero Juan Bautista Antonelli. Antonelli, ingeniero italiano al servicio de la Corona española, fue también quien trazó los planos y dirigió la construcción del Castillo de los Tres Reyes del Morro y del Castillo de San Salvador de La Punta.

La Zanja Real partía del río Almendares, en La Chorrera, y, tras recorrer dos leguas, desembocaba en un estero situado donde hoy se encuentra la Plaza de la Catedral. Durante 243 años, la Zanja Real fue el único acueducto que abasteció de agua a La Habana. 

Sin embargo, sus aguas eran sucias, pestilentes, repugnantes y malsanas, lo que obligó a multiplicar los pozos y aljibes para satisfacer las necesidades de agua potable de la población. La Zanja, cuya construcción costó 35 000 pesos españoles, empleó a millares de esclavos.

Entre 1831 y 1835 se construyó el segundo acueducto habanero, el de Fernando VII, con un costo de 977 100 pesos españoles. Consistía en una tubería de 7 500 metros de longitud que iba desde la finca El Huesillo, cruzando El Cerro, hasta Puerta de Tierra. 

A pesar de esta obra, el suministro de agua seguía siendo insuficiente. En esa época existían 895 aljibes, 2 976 pozos y varias fuentes públicas, además de la Zanja Real, que continuaba prestando servicio. Esta última, pese a sus deficiencias, funcionó hasta el año 1867.

Como el problema del abastecimiento de agua se agravaba cada vez más, un ilustre habanero, el ingeniero don Francisco de Albear y Lara, se propuso dotar a su ciudad de agua suficiente y potable mediante la construcción de un nuevo acueducto que aprovechara los manantiales de Vento. 

El proyecto de Albear fue aprobado en octubre de 1858. Las obras comenzaron el 28 de noviembre del mismo año y concluyeron en 1893. La obra recibió inicialmente el nombre de Acueducto de Isabel II; después de instaurarse la República pasó a conocerse como Acueducto de Albear, denominación con la que se le identifica hasta nuestros días.

El Acueducto de Albear constituye una de las grandes obras de la ingeniería hidráulica de su época, y su proyecto fue premiado con una medalla de oro en la Exposición Universal de París. A su autor, el ilustre ingeniero don Francisco de Albear, constructor de una obra de extraordinaria utilidad pública, se le ha proclamado “el más grande benefactor de nuestra ciudad”.

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