LA COMPAÑÍA LICORERA DE MATANZAS S. A.

Written by Alvaro J. Alvarez

3 de noviembre de 2021

Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE

La Cía. Licorera Matanzas S.A. estuvo establecida en la calle de San Andrés y San Cristóbal en Pueblo Nuevo. Estaba especializada en la fabricación de licores. Empresa fundada en 1926 contaba como subsidaria a la Destilería Yucayo de Eudoro Alba S.A. fábrica levantada a orillas del río San Juan por su dueño Eudoro Alba Rodríguez.

La marca Yucayo nació como parte de los productos que comercializaba la Compañía Licorera Matanzas S.A., los cuales se impusieron en el mercado cubano e internacional. Los embarques periódicos a Estados Unidos y a otras naciones daban fe de la calidad de esta bebida, que en sus inicios llegó a envasar alrededor de 400,000 litros mensuales.

El ron base se fabricaba con dilución de alcohol y de aguardiente en bocoyes de 500 litros cargados de carbón vegetal y arena sílice y se le añadía manzanilla española para mejorar el bouquet. Después estos rones permanecían en pipas de roble blanco americano de 180 litros de capacidad por un período de seis meses.

En 1941 el personal ejecutivo estaba integrado por:

El Sr. Eudoro Alba Rodríguez, Presidente; Sr. Luis Amézaga Roldán, Vicepresidente; Sr. Pedro Arrechavaleta como Tesorero; el Dr. Joaquín de Rojas era el Secretario; Sr. Salvador Martí el Administrador y como Sub-Administrador el Sr. Jaime Escolá.

La Compañía Licorera fue una de las industrias más importantes de la provincia matancera y su auge y preponderancia se debían especialmente a la dedicación que a ella consagraron los componentes de la firma, empeñados con su labor personal a producir los mejores productos de ese ramo de licores y del ron, sobretodo.

Pedro Arrechavaleta Amézaga nació en Vizcaya el 27 de junio de 1883 y llegó a Cuba en 1903, comenzando a trabajar enseguida en la casa comercial de su familia. Fundó en 1926 la Compañía Licorera Matanzas S. A. y la fundió con la Destilería Yucayo. Su familia fueron propietarios del Central Corazón de Jesús de 1895 a 1921(1) y del Central Ramona desde 1874 a 1915 (2)

Debido a la crisis derivada de la Guerra de Independencia y la posterior baja en el precio del azúcar, en la década del 20, la casa abandonó este giro y se dedicó solamente al negocio de  víveres y de ferretería (Arrechavaleta y Amézaga, en Independencia 1, Matanzas).

Otros nombres como Piña, Lombardo y Vila también estuvieron asociados con la Compañía en los primeros años del siglo XX.

(1)     El Central Corazón de Jesús, ubicado en Sagua la Grande, Las Villas, era un central pequeño, el 121 del país por su capacidad de producción de 180,000 @ de cañas diarias, con un rendimiento industrial bajo, 1,550 trabajadores en zafra y 153 caballerías de tierras propias. Desde 1895 había pertenecido a Amézaga y Compañía, una firma comercial de Cárdenas y Matanzas, en unión de Arechavaleta, ambos de origen vasco, la que se desarrolló a partir de la firma de José Baró y Cía y que había pasado al giro del azúcar tras haber comenzado en el de la ferretería.

En 1913 pasó a la propiedad de María Victoria Oña, viudad de Amézaga, quien en 1926 lo perdió en una hipoteca no satisfecha. Después de ser robado por Fidel Castro, lo renombró central Mariana Grajales y por supuesto ya no existe, como casi todo en Cuba.

(2)   El Central Ramona, ubicado en Rancho Veloz, Las Villas, era uno de los centrales grandes del país, el número 40 según su capacidad de molienda ascendente a 380, 000 @ de caña diarias, pero con un rendimiento industrial de los más bajos. Tenía anexa una refinería, empleaba 3,600 trabajadores en zafra y poseía 1,524 caballerías de tierra.

Se trataba de un ingenio antiguo, pues había sido fundado en 1837. En 1932 incorporó la refinería de azúcar que tenía una capacidad de 6,500 quintales que funcionaba mediante el procedimiento de carbón activado.

Entre 1874 y 1915  había pertenecido a la familia Arrechavaleta, de origen vasco, propietarios desde 1869, junto junto con los Amézaga y Cía, de una de las primeras y más importantes casas comerciales en Matanzas y Cárdenas que con posterioridad se dedicara al giro del azúcar. Durante la etapa en que perteneció a Arrechavaleta se construyó la red de vías férreas de 36 pulgadas. Luego de ser robado por Fidel Castro se llamó Quintín Banderas.

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