LA COMPAÑÍA CUBANA DE ELECTRICIDAD

Written by Alvaro J. Alvarez

14 de marzo de 2023

El pleno desarrollo de la Compañía de Electricidad en su preponderante papel de contribución al progreso del país lo alcanzó desde 1944, como lo evidencia el hecho de haber aumentado a más del doble el número de sus consumidores en tan corto lapso, pero precisa remontarse un siglo atrás, para encontrar el origen de la  empresa que suministraba a cerca de 600,000 consumidores diseminados por la mayor parte del territorio nacional un servicio eléctrico que puede compararse en eficiencia con el que se presta en las más progresistas naciones del resto de América y de Europa.

Fue, en efecto, en 1844 cuando se otorgó una concesión al Sr. James Robb, de Nueva Orleans y al Sr. Miguel de Silva de La Habana, para construir y explotar una planta para la manufactura de gas de carbón e instalar tuberías en las calles y distribuir el gas para el alumbrado público y privado.

Robb y de Silva organizaron la Compañía Española de Alumbrado de Gas y contrataron con el Ayuntamiento de La Habana, el 3 de julio de 1844, el alumbrado de las calles, parques y edificios públicos, por un período de 26 años. A la compañía se le concedió un plazo de 6 años para la construcción, pero realmente comenzaron mucho antes del vencimiento de dicho plazo.

La fábrica de gas estaba en Tallapiedra a la orilla de la Bahía de La Habana, entre las calles Águila y Alambique.

LA PRIMERA DEMOSTRACIÓN

La primera demostración del uso de la electricidad para el alumbrado fue un diseño basado en una máquina de vapor (sistema Gramme) que le comunicaba su energía a un dinamo, la cual suministraba la energía a una lámpara de arco eléctrico. Esta máquina fue traída a Cuba por el catalán Tomás José Dalmau en 1877. Este primer intento no fue del todo satisfactorio, dado que la máquina de vapor no podía mantener el generador a plena capacidad, pero la calidad del alumbrado era muy superior a todos los sistemas anteriores.

En 1877 se le otorgó a Juan Domingo Stable, natural de La Habana, para construir otra fábrica de gas, explotarla y distribuir el gas. Pero Stable, traspasó sus derechos a la Habana Gas Light Co. una corporación creada en Nueva York y legalizada en Cuba, cuya entidad construyó una nueva fábrica de gas en la Ensenada de Atarés, en la Bahía de La Habana e instaló un sistema de tuberías y maestras en las calles de la capital, comenzando a distribuir gas en el 1882.

Pero el intento de explotar dos servicios de gas separada e independientemente en las mismas calles no tuvo éxito y en 1883 ambas compañías fueron arrendadas a la Compañía Hispana de Alumbrado y Fuerza (Spanish American Light & Power Co.). En 1886 The Havana Gas Light Co. se combinó con la Spanish American Light & Power Co. y en 1890 se combinó con la Compañía Española de Alumbrado de Gas bajo el nombre de Spanish American Light & Power C. Consolidated. que utilizaban alternadores monofásicos Westinghouse, de fabricación norteamericana, que se montaron en la antigua fábrica de gas de Tallapiedra.

Esta compañía solo tenía permiso por vía de ensayo, no para monopolizar la generación de electricidad. En aquellos momentos aparece la Thomson-Houston International Electric Co. de Boston que sí tenía esos intereses. Estas compañías se complementaron formando un sistema combinado de generación de electricidad. La Spanish-American generaba corriente alterna para el alumbrado con bombillos incandescentes y la Thomson-Houston generaba corriente directa para las lámparas de arco.

La Thomson-Houston se fusionó más adelante con la Edison General Electric Company, el resultado fue la formación de la compañía General Electric en 1892.

En la primera mitad de la década de los ochenta del siglo XIX, la iluminación por arco llegó a algunos ingenios azucareros. La iluminación se lograba a partir de generadores eléctricos de poca capacidad. No fue hasta el 3 de marzo de 1889 que se instaura un sistema eléctrico para el servicio público, con generación centralizada y redes de distribución dirigidas a algunas zonas de la capital.

En 1886 la Fábrica de Gas del Rincón de Melones fue reedificada y agrandada, cerrándose la fábrica de Tallapiedra.

Entre los años 1888 y 1889, eran tantas las quejas que se realizaban en la alcaldía por parte de los consumidores del alumbrado público de gas, que existía entonces, por el elevado precio del mismo y desfavo-rables condiciones del alumbrado público. La empresa de gas no tenía posibilidad de mejorar este servicio, y algunos vecinos tomaron la iniciativa de hacer estudios propios y enviaron una misiva al alcalde Don Francisco Comas Fuster, con fecha del 24 de enero de 1889.

El contrato de alumbrado público entre el Ayuntamiento y la Cía. Española de Alumbrado de Gas se continuó y extendió de tiempo en tiempo, a medida que la ciudad crecía. En 1888 la Cía. pidió autorización para instalar lámparas eléctricas de arco en las calles de Obispo y O’Reilly, en sustitución del alumbrado de gas y el Ayuntamiento por acuerdo adoptado el 22 de noviembre de ese mismo año, autorizó una prueba de alumbrado eléctrico de arco, para comenzar en tres meses, o sea en febrero de 1889 y continuarlo por 6 meses. 

Y SE HIZO LA LUZ…

La noche del 22 de febrero de 1889, los habaneros disfrutaron por primera vez de la luz eléctrica en el Parque Central, para el alumbrado durante la noche.

En junio de 1889 el gobernador general de la Isla aprobó la instalación de lámparas y alambres eléctricos en la Plaza de Armas (San Ignacio, Mercaderes, teniente Rey y Muralla) y en julio el Ayuntamiento aprobó la sustitución por alumbrado eléctrico de 377 lámparas de gas en parques, paseos públicos, en las oficinas del Ayuntamiento y el Gobierno Civil.

Ese fue el comienzo del servicio de luz y fuerza eléctricas, que desde entonces siguió en aumento en forma acelerada. 

En 1890 se promulgó un Real Decreto reglamentando la construcción y explotación de plantas equipos y líneas para la 

generación y transmisión de electricidad para luz y fuerza.

Fue grande el efecto de la llegada de la luz eléctrica sobre los habitantes de las principales ciudades cubanas, pero sobre los hombres más humildes del campo, que constituyeron el grueso del Ejército Libertador entre 1895 y 1898, su impacto fue mayor aún. El general José Miró Argenter el ayudante del general Antonio Maceo durante la invasión del occidente relató: que una noche, a comienzos del año 1896, se llegó tan cerca de la ciudad de La Habana que los resplandores de la luz artificial alumbraban el camino, la tropa alegremente, cautivada por los mágicos destellos de la luz eléctrica.

En 1902 se autorizó a la Compañía de Electricidad de Cuba, que representaba los intereses de un sindicato británico, la construcción y explotación de un sistema de servicio público destinado a suministrar energía eléctrica para alumbrado, fuerza motriz y calefacción al barrio habanero del Vedado. Su planta eléctrica, que utilizaba unidades generadoras de corriente alterna a 50 Hz, de fabricación alemana, entró en servicio a comienzos de 1905. Poco después lo hizo la planta de la Compañía de Electricidad de Marianao, destinada a prestar servicio al municipio del mismo nombre.

La Spanish American Light & Power Co. Consolidated continuó la explotación de los servicios hasta 1904 fecha que fue reorganizada como Compañía de Gas y Electricidad de La Habana. En 1912 se combinó con la Habana Electric Railway Co. para formar la Havana Electric Railway Light & Power Co. que poseía la mayor planta de energía unida al servicio de tranvías urbanos de la capital desde su constitución en 1912 cuando fusionara la Havana Electric Railway con la Compañía de Gas y Electricidad de la Habana y construyeran en 1914 la planta de generación de Tallapiedra. Esta también operaba las 2 plantas de gas, la de Tallapiedra y la de Melones (al lado del Castillo de Atarés) así como el sistema de alumbrado eléctrico y fuerza motriz que comenzó en 1902 gracias a una firma cubano-inglesa.

Cuando la Cía. Spanish American Light & Power (creada en 1890) se consolidó a la Cía. Hispanic American Light & Power (planta fundada en Melones que operaba con carbón de piedra y después con carbón y petróleo) y con la Cía. Española de Alumbrado de Gas. que brindaba servicio de gas y alumbrado público desde 1844, operaba una planta en Tallapiedra de carbón de piedra inglés y su accionista principal era la Reina María Cristina, madre de Isabel II, Reina de España.

El Central Chaparra, fundado por Mario García-Menocal, La Chaparra Light & Power Co. desde agosto de 1916 comenzó a suministrar electricidad y fuerza motriz a Holguín, Chaparra, Puerto Padre y demás poblaciones cercanas.

El 31 de diciembre de 1924 se organizó la Compañía Cubana de Electricidad como empresa única para explotar bajo una sola administración la prestación de los servicios de electricidad y gas de La Havana Electric Railway Light & Power Co. así como el suministro de servicio eléctrico de la Havana Central Railway Co. y operar las propiedades de la antigua Compañía Cubana de Electricidad Incorporada.

La Cía. Cubana de Electricidad (CCE) fue la primera que al crearse inició voluntariamente la reducción de su tarifa que era de 17 centavos en La Habana y 25 en el interior de la República.

Esas rebajas fueron tan beneficiosas para los consumidores que en 1953 el promedio fue alrededor de 5 centavos por kilowatt-hora.

Cuando la CCE comenzó a operar había 78 plantas muy poco eficientes, algunas prestaban servicios por unas pocas horas en las noches. Cuando la CCE cambió el sistema para operar solamente con 13 plantas y 8,250 kilómetros de líneas de transmisión y distribución, no solo se llevó el servicio a 24 horas diarias, sino que se extendió a 275 localidades en lugar de las 78.

El 4 de septiembre de 1882, Pearl Street (Nueva York) se convierte en la primera calle iluminada artificialmente del mundo.

CÁRDENAS ILUMINADA

No podemos pasar por alto que la Compañía de Electricidad de Cárdenas se fundó el 14 de marzo de 1889, ante el notario Indalecio Ramos García. Inmediatamente comenzaron los trabajos de montaje de la planta en la esquina de Velázquez y Cerutti (hoy Línea), a cargo de José Menéndez Ordóñez, quedando la parte técnica bajo la dirección de un ingeniero de apellido Waterman que trabajaba para la Cía. Thomson-Houston. Su primer presidente fue el señor Prieto y su administrador Gumersindo Lanza. 

Siete años después de Nueva York, el 7 de septiembre de 1889, se hizo la luz en Cárdenas la primera planta eléctrica de Cuba, construida por la Thomson-Houston, con la colocación de 83 bombillos de 1,200 bujías en emplazamientos públicos y 318 incandescentes de 16 bujías, en casas y edificios. El Ayuntamiento pagaba $19,000 pesos anuales y el privado pagaba a 2 pesos por cada foco y posteriormente fue bajado a $1.40 oro español.

Esta compañía instalaba los dos sistemas de generación. Posteriormente a esta inauguración, la compañía instaló sistemas similares en Matanzas, Camagüey y en diez ingenios azucareros.

Esa planta fue incorporada el 1º de septiembre de 1939, a la red nacional de la Compañía Cubana de Electricidad, totalmente 

reconstruida y dotada de modernos equipos para poder generar 2,400 kilowatts (2,4 MW).

Posteriormente otras ciudades cubanas no tardaron en seguir el ejemplo de La Habana, Cárdenas, Camagüey y Matanzas en lo que se refiere a la introducción del alumbrado eléctrico, aunque a menudo en escala muy modesta. El nuevo servicio se inauguró en 1892 en Cienfuegos y Sagua la Grande; en 1893 en Pinar del Río; en 1895 en Santa Clara, Regla y Caibarién; y en 1897 en Santiago de Cuba, la segunda ciudad de mayor población en Cuba.

POR TODA CUBA

La Cía. Eléctrica de Cuba brindaba servicios a Santa Clara, siendo propiedad del general Gerardo Machado (1871-1939) en sociedad con Nicolás Castaño (1836-1926), el napolitano y coronel Orestes Ferrara Marino (1876-1972) y el montañés, Laureano Falla Gutiérrez (1859-1929).

La Cía. Eléctrica de Alumbrado y Tracción de Santiago se constituyó el 14 de agosto de 1906 dedicada al negocio de electricidad y tranvías en el oriente del país y era la sucesora de Cía. Eléctrica de Santiago de Cuba. 

Otro medio de transporte importante en el que se produjo una evolución progresiva hacia el desplazamiento de los capitales españoles por el norteamericano fue el caso de los tranvías; el desarrollo de esta empresa estuvo inicialmente asociado a Eduardo Justo Chibás Guerra (1869-1941) y Ricardo S. Porro, dos ingenieros cubanos los que comenzaron los trabajos preliminares en 1903. Pero, el 18 de julio de 1904, ellos se asociaron con el catalán José Marimón Juliach y con el español José Bosch Vicens, como presidente y vicepresidente respectivamente y constituyeron la Compañía Cubana de Alumbrado y Tracción Eléctrica de Santiago de Cuba que sería la encargada de comprar y montar los generadores de energía, así como el resto del equipamiento de la empresa tranviaria a un costo de un 1.5 millones de pesos y la compra de la antigua planta de Dubois y Boulanger, la primera de la ciudad inaugurada en 1897. 

Dos años después, el 21 de enero de 1907 comenzó el tendido de las paralelas. Las instalaciones estaban provistas de generadores trifásicos a 60 Hz de fabricación norteamericana, los que entraron en funcionamiento el 8 de febrero de 1908.

La Camagüey Company Ltd. de origen canadiense, estableció un sistema de corriente alterna bifásica, que brindaba la energía del alumbrado de la ciudad y la de sus tranvías. Era la propietaria de la planta eléctrica fundada en 1891 que desde 1900 había pertenecido a una firma norteamericana.

La Compañía Hidráulica, era la concesionaria de varios saltos de agua en el río Caños en la provincia de Matanzas que explotaba desde enero de 1920, brindándole electricidad a más de 2,200 suscriptores. Su presidente era Santiago Barraqué y sus principales accionistas eran Urréchaga y Compañía de Matanzas.

La Compañía Eléctrica de Caibarién: En 1910 un norteamericano, con grandes recursos, decidió instalarse en el poblado de Caibarién y organizó una empresa de servicio eléctrico, que luego amplió la capacidad de la vieja planta local para extender el servicio hasta la cercana villa de Remedios. Estaba asociado a cubanos como el hacendado Juan A. Zárraga y al comerciante Ernesto Mier que fueron directores.

La Planta Eléctrica y el Acueducto de Sagua la Grande, había sido dada en usufructo a los señores Rodríguez, Pearson y Romero desde 1903.

En la importante ciudad de la costa sur, Cienfuegos fue en 1910 cuando la electricidad sustituyó al gas en la iluminación de los parques y plazas, si bien el alumbrado eléctrico a particulares, servido por una pequeña planta, databa de 1892. El servicio mejoró y se amplió considerablemente en 1913, cuando entró en funcionamiento la planta hidroeléctrica, propiedad de un empresario local. Cinco años después, este servicio pasaría a manos de una compañía norteamericana, la Cienfuegos, Palmira and Cruces Electric Railway & Power Company. Por entonces, ésta controlaba el tranvía en la ciudad y pueblos cercanos, y explotaba al efecto una planta hidroeléctrica en el río Hanabanilla, dominando los servicios de tracción y alumbrado eléctricos en la zona.

Luego de la derrota del ejército español en 1898 tanto el gas, como el servicio eléctrico suministrados a las zonas más importantes de la capital estaban en manos de la Spanish-American, la cual se había reorganizado y adoptado el nombre de Compañía de Gas y Electricidad de La Habana, con la presión de la competencia, los directivos de la compañía decidieron modernizar la central que tenían en Tallapiedra, reemplazando las viejas máquinas de vapor por turbinas, e instalando generadores trifásicos y otros equipos fabricados por la General Electric.

Entre 1907 y 1908 los sistemas eléctricos de las ciudades de Matanzas y Cárdenas pasaron a manos de la Compañía Anónima Eléctrica Alemana-Cubana.

El Central Hershey, al este de La Habana inauguró en 1922 una planta eléctrica con generadores trifásicos de una capacidad que podía satisfacer el funcionamiento de los motores del Central, el alumbrado público y el funcionamiento del tren eléctrico (único de este tipo en Cuba) que cubre la ruta de Casablanca a Versalles (Matanzas). Esta planta entre 1920 y 1930 ya brindaba sus servicios a la ciudad de Matanzas, así como a nueve ciudades y pueblos cercanos a la línea del ferrocarril.

Durante el gobierno de los 127 días del Dr. Ramón Grau San Martín (1933-1934) se disminuyó un 45% los precios de la electricidad.

Luego el Dr. Antonio Guiteras Holmes (1906-1935), siendo el Secretario de Gobernación de Grau San Martín, de acuerdo al Decreto 172 logró la intervención de la CCE el 14 de enero de 1934. Pero al otro día el gobierno de Grau fue destituido por Batista que nombró a Carlos Hevia hasta que el 18 después de ser presidente por 2 ó 3 días le cedió el poder a Manuel Márquez Sterling quien, a las 6 horas le pasó el mando a Carlos Mendieta Montefur y éste logró aguantar 692 días como el presidente #12 en 32 años. Mendieta devolvió a sus dueños la CCE que había sido intervenida por Guiteras.

La CCE en un principio tenía 1,600 empleados que laboraban en aquellas 78 plantas originales, pero luego eran casi 6,000 los que laboraban con un servicio eficiente las 24 horas del día, para un total de 593,871 consumidores de electricidad a través de toda la Isla.

CAPACIDAD ELÉCTRICA SUPERIOR

La capacidad eléctrica de Cuba era tal que durante la Segunda Guerra Mundial fue uno de los pocos países de América Latina que no tuvo racionamiento eléctrico.

En 1939 el salario promedio de los 2,748 empleados era de $95 mensuales, pero en 1953 los 5,895 empleados ganaban $265 mensuales como promedio. 

En 1958 la firma tenía 7,464 empleados y 769,076 usuarios en 301 localidades.

Cuando se inauguró la planta de Regla en 1954, su capacidad representaba la mitad de la totalidad del país. 

El 19 de junio de 1956 el presidente de la casa matriz se reunió con Fulgencio Batista y en octubre anunció que comenzarían las obras para construir una planta nuclear (Uranio 235) de 10,000 KW en la zona de Santa Lucía en la costa norte de Pinar del Río, pero luego el proyecto fue abandonado.

La CCE tenía un activo ascendente a $216 millones de los cuales $200 millones eran propiedades físicas. Sus dividendos ascendían desde $7 hasta $12 millones. Durante el quinquenio de 1954 a 1958 sus ganancias se incrementaron de $15 a $28 millones.

El gobierno cubano, con el apoyo del Banco de Exportación e Importación de Washington, financió los proyectos para la implantación y el mejoramiento de plantas eléctricas. Con esta medida se logró aumentar la capacidad de generación de 149 MW que existían en 1948 a 362 MW en 1957. En 1958 la Compañía Cubana de Electricidad elevó su capacidad de generación a 430 MW.

En ese propio año la Compañía Cubana de Electricidad vendía más del 90 % de la energía eléctrica generada en el país. Sus instalaciones y equipos se repartían entre dos grandes sistemas independientes: uno abarcaba el Occidente y el Centro, y el otro la región Oriental. Existían alrededor de 60 sistemas aislados que producían el otro 10 %.

La principal fuente de energía que se utilizaba era la de los combustibles derivados del petróleo, que eran importados fundamentalmente de los Estados Unidos.

La Compañía Cubana de Electricidad (CCE), principal productora y suministradora del servicio nacional de electricidad, de gas en La Habana y operadora de algunos acueductos y fábricas de hielo. La más rentable empresa de Cuba. Sus dueños eran la American and Foreign Power Company una subsidiaria a su vez de la Electric Bond and Share, bajo control del grupo financiero norteamericano J. P. Morgan.

En 1959, la American and Foreign Power (además poseía plantas en otros 11 países de América Latina) controlaba el 88% de las acciones, mientras que 1,343 accionistas cubanos poseían, el 4% del capital.

En mayo de 1955 fue nombrado presidente Donald G. Lewis hasta el 1º de enero de 1958 que lo sustituyó Walter J. Amoss, que era el vicepresidente. El ing. Serafín García-Menocal Ferrer era el administrador general.

La CCE pagó en 1939 por el petróleo y el carbón coke utilizado como combustible, $2,008,961 pero en 1953, consumieron mucho más, llegando a gastar, $8,840,462.

Entre los años de 1943 y 1953 le pagaron a Hacienda por conceptos de impuestos la cantidad de $43,209,449. Entre 1939 y 1953, le dieron electricidad a 66 nuevas localidades para favorecer a 365,119 consumidores.

Entre 1944 y 1952, aumentaron en 8 nuevas unidades, La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Camagüey y Manzanillo, aumentando la capacidad de sus plantas en 57,000 KW con una inversión de 55 millones. Además, la construcción de 2,253 km de nuevas líneas para poder llegar hasta 284,000 nuevos consumidores, duplicando el número existente en 1943.

Finalmente, el programa completo de la empresa entre enero de 1953 y diciembre de 1955 incluyó 10 nuevas unidades de generación de electricidad con un total de 104,000 KW adicionales, distribuidos entre las plantas de Regla, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Camagüey, Santiago de Cuba y Manzanillo, lo que representó la inversión de otros 53 millones.  

Electric Bond and Share Group fue organizado en 1905 como una sociedad de cartera de valores de empresas de servicios eléctricos por General Electric utilizando el fondo de inversión de jubilación de sus empleados. Morgan utilizó su control de General Electric y su posición como el financiero más poderoso del país, para poner en marcha un plan para monopolizar la industria eléctrica de todo el país a través del Electric Bond and Share Group. Hasta su muerte en 1913, Morgan se opuso a cualquier forma de regulación gubernamental.

El hijo de Morgan, JP Morgan Jr., continuó con la Casa de Morgan, incluido el objetivo de su padre de un monopolio eléctrico nacional, pero se enfrentó a la era progresista reformista.

En 1925, Electric Bond & Share Group de General Electric era el mayor propietario de empresas eléctricas estadounidenses y extranjeras que poseían más del 10% de las empresas del país como subsidiarias organizadas en cinco importantes sociedades de cartera. General Electric hizo un gesto puramente simbólico para reducir la creciente ira del público al despojarse del control de la empresa, dejando a Morgan todavía con el control financiero.

EBASCO SERVICES

La empresa se formó a partir de Electric Bond and Share Company, una sociedad de cartera que vendía valores de empresas de servicios eléctricos. Fue creada por General Electric en 1905. Electric Bond and Share se reestructuró después de la Public Utility Holding Company Act de 1935, formando EBASCO Services, un proveedor de consultoría de ingeniería y servicios de 

construcción. Entre otros proyectos, diseñaron plantas de energía nuclear, desde sus oficinas centrales en Nueva York o en otras extendidas por varios estados.

Sus arquitectos e ingenieros de EE. UU., coordinaron el diseño de muchas plantas de energía nuclear tanto en EE.UU. como en el extranjero, incluida la planta de energía nuclear Fukushima (Unidades 1, 2 y 6).

EBASCO construyó 5 plantas en Cuba: Santiago de Cuba en 1922, Cienfuegos en 1923, Ciego de Ávila en 1924 y 1926, Camagüey y Cárdenas en 1925.

EBASCO tenía 3 divisiones: Engineering, que brindaba diseño de ingeniería y servicios; Environmental que brindaba servicios de ciencia e ingeniería ambiental; Constructors, que brindaba 

construcción y gestión de la 

construcción.

EBASCO (EBS) se incluyó en Dow Jones Utility Average desde 1938 hasta 1947.

EBASCO Environmental se vendió a Enserch Environmental antes de ser vendido a Foster Wheeler, Inc., convirtiéndose en Foster Wheeler Environmental.

EBASCO Engineering and Constructors se vendió a Raytheon en 1993.

Mi amigo Aníbal Betanzos, trabajó durante 22 años como diseñador y arquitecto en EBASCO.

Como Fidel Castro se robó estas propiedades, sin dar compensación alguna, EE.UU. impuso en el 7 de febrero de 1962 el Embargo Comercial debido a las represalias por las propiedades confiscadas. 

En respuesta a la presión de los agricultores estadounidenses, el embargo fue relajado por el Ley de Reforma de Sanciones y Mejora de las exportaciones, que fue aprobada por el Congreso en octubre de 2000 y firmada por el presidente Clinton. La moderación del embargo permitió la venta de bienes agrícolas y medicinas por razones humanitarias, pero CASH porque Castro nunca ha pagado las ventas a crédito en 64 años.

Según el Wall Street Journal señaló conocidas empresas tienen pendientes reclamaciones por más de $7,000 millones.

La mayor de las demandas 

corresponde a una filial de la compañía Office Depot, la propietaria de Cuban Electric Company, que en 1960 suministraba más del 90% de electricidad en Cuba. Sin intereses, esa reclamación asciende a más de $268 millones.

Por otra parte, Boise Cascade, empresa maderera, en 1969, se convirtió en dueña mayoritaria de las acciones de Cuban Electric. En 2003, Boise Cascade compró OfficeMax y adoptó ese nombre. Luego, OfficeMax se fusionó con Office Depot y ésta ahora controla Cuban Electric, por la que reclamaría ante el gobierno comunista, la suma millonaria.

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