La Ciudad Deportiva y su Coliseo

Written by Alvaro J. Alvarez

16 de enero de 2024

El primer sitio que he encontrado donde se efectuaron peleas de Boxeo o Lucha Libre fue un evento en el Estadio Universitario y dos en la Arena Colón (Dragones y Zulueta), en 1926.

En 1933 hubo dos en el Miramar Garden (Paseo y Malecón) y dos en el Teatro Nacional (Prado y San Rafael).

En 1934 también se realizaron estos eventos en el Miramar Garden, seis en total y en la Arena Cerveza Cristal inaugurada en 1933 en Infanta y Universidad donde hubo siete.

En 1935 fueron tres en la Arena Cerveza Cristal y en 1937 hubo dos en el Miramar Garden, 16 en la Arena Cerveza Cristal y dos en el Teatro Alkazar (Consulado esquina a Virtudes).

Federico Laredo Bru era el presidente de Cuba cuando por el Decreto Ley 2399 del 9 de noviembre de 1938 se creó la Dirección General de Deportes (DGND) la cual se encargaría, de supervisar el deporte. Hasta ese momento la práctica deportiva estaba algo desorganizada.

Recordemos que hubo el Frontón Jai Alai conocido como el Palacio de los Gritos que desde 1901 hasta 1921 estuvo en las calles Lucena, Concordia, Virtudes y Marqués González.

El Habana Madrid o El Nuevo Frontón comprendía la manzana de San Carlos, Peñalver, Desagüe y Marqués González, fue abierto en 1921 y cerrado en 1923, aunque continuó ofreciendo partidos esporádicos de pelota vasca hasta 1936, denominado el Palacio de las Luces. 

En 1938, en este lugar la recién creada DGND arrendó el Nuevo Frontón para adaptarlo como Palacio de los Deportes (luego allí se construyó el edificio del Palacio de la Confederación de Trabajadores de Cuba, la CTC).

Este primer sitio deportivo de Cuba estuvo funcionando muy poco tiempo debido al lamentable estado del edificio y en 1944 fue abandonado cuando Batista construyó el Palacio de las Convenciones en Paseo, junto al mar, que se convirtió en el segundo espacio deportivo de La Isla. 

Batista desde un principio y siendo coronel, logró revivir el equipo hípico, compuesto por oficiales de caballería para que pudieran competir internacionalmente.

EL PALACIO DE CONVENCIONES Y DEPORTES 

En 1935 el comandante catalán Jaime Mariné, impulsó la creación del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

Luego el 8 de marzo de 1937 fue designado por el coronel Fulgencio Batista, para conducir la Dirección Nacional de Deportes, cargo del que tomó posesión del 15 del propio mes. Presidió la Comisión Nacional de Boxeo y ese año organizó un campeonato de boxeo aficionado de carácter nacional.

Bajo sus auspicios administrativos y directivos en coordinación con la Unión Atlética Amateur de Cuba, logró la celebración en La Habana del Campeonato Mundial de Béisbol Aficionado desde 1939 hasta 1943. En 1940 fue elegido presidente de la Asociación Internacional de Béisbol Aficionado, cargo que mantuvo hasta 1944, porque al ganar Grau la presidencia Mariné se marchó a Venezuela, donde realizó grandes inversiones en el sector hotelero de ese país.

El 12 de agosto de 1939 durante la ceremonia de inauguración del II Campeonato Mundial de Béisbol Aficionado en el Estadio La Tropical, lanzó la primera bola, junto al periodista Pedro Galiana, abriendo una nueva época de este deporte para Cuba. 

El sargento Jaime Mariné y Montes, en octubre de 1917, había llegado a Cuba trayendo un caballo y una yegua embarazada que el Rey Alfonso XIII le regaló al presidente Mario García Menocal. Pues bien, Mariné pasó del Ejército Español al de Cuba. No sabía nada de deportes, pero si era muy dinámico y gran organizador, dándole a su departamento un impulso formidable. 

En marzo de 1940 bajo las órdenes de Mariné comenzaron las obras del Nuevo Palacio para Convenciones y Deportes, situado en la calle Paseo y el mar. Fueron ejecutadas bajo la dirección del arquitecto José Pérez Benitoa y aún durante la presidencia de Batista, el 10 de abril de 1944, con un partido de baloncesto internacional se inauguró este edificio destinado a celebrar peleas de boxeo, lucha libre, voleibol, baloncesto y bajo el tabloncillo estaba una piscina. 

El primer evento de boxeo y/o de lucha se efectuó el 8 de julio de 1948 y ese año fueron catorce.

En 1949 se realizaron nueve, en 1950 hubo veintinueve. En 1951 comenzaron a televisar los eventos y la CMQ-TV lo hizo treinta y tres veces y Unión Radio TV, en once ocasiones.

Luego en 1952 hubo un evento en el Club Cubanaleco y de los treinta y cuatro en el Palacio de las Convenciones y Deportes, la CMQ-TV transmitió veintiocho y el Canal 2 de TV solamente, ocho.

Desde el 5 de noviembre de 1952, el teniente coronel Roberto Fernández Miranda era el Director de Deportes.

En 1953 de los veintiuno la CMQ-TV llevó once a los hogares que tenían aparatos de TV.

En 1954 fueron televisados cuatro por el Canal 7, del total de veintiuno que se realizaron. En 1955 fueron cuatro solamente los efectuados, siendo el último el del 1° de diciembre.

Construirlo allí fue una falta total de perspectiva del desarrollo urbanístico de La Habana y en 1956 bajo la presidencia del mismo Batista, tuvo que demolerse para poder continuar el Malecón. Esto motivó la construcción del actual Coliseo de la Ciudad Deportiva.

La Comisión de Deportes no se bastaba por si misma con los $10,000 al año que recibía del gobierno. En el local además se presentaron algunos grandes espectáculos, como el Circo Ringling Brothers que estuvo presentándose allí desde 1949 hasta 1956. También se alquilaba a los Coros y Danzas de España y espectáculos de patinaje sobre hielo y se recibían unos escasos $340 semanales de CMQ Canal 6. Cuando Fernández Miranda trató de llevarlo a $500, Goar Mestre le dijo ¡NO! 

“Alguien” le dio el dato que la Polar, Gillette y Regalías el Cuño tenían un acuerdo secreto con CMQ, el descubrimiento de todo eso llevó a los Mestre a la mesa de negociaciones y con eso sus tensas relaciones con los hermanos Mestre se normalizaron.

En 1952, Cecil B. DeMille, produjo la película El Espectáculo más Grande del Mundo, un drama ficticio sobre la vida del circo, que se rodó dentro de Ringling Brothers, los artistas del circo y los empleados de apoyo se incluyeron en la película, junto con Betty Hutton, Dorothy Lamour, Charlton Heston, Cornel Wilde y Jimmy Stewart (en el papel de un payaso), con Bing Crosby y Bob Hope sentados como espectadores. La película ganó un Oscar como la mejor película y otro Oscar como el mejor argumento, además de otras tres nominaciones.

Con Mariné aparte de los campeonatos mundiales de béisbol amateur se estableció también la cocina Frank De Beche, instalada en la antigua Arena Cristal, ubicada en la calle Infanta, en la que había una cocina que daba comida gratis a todos los boxeadores que estaban activos, algo que jamás se había hecho, y que más nunca se repitió.

Siguieron a Mariné como directores de Deportes: Luis Orlando Rodríguez, Manolo Castro, Juan Fresno, José Alberto Adam, Juan Sosa Zamora, Dr. Lorenzo Nodarse, Roberto Fernández Miranda y Nicolás Jacobo Saif.

LA CIUDAD DEPORTIVA

Después del golpe del 10 de marzo de 1952, Batista nombró al Dr. Lorenzo Nodarse como el nuevo Director de Deportes, pero poco tiempo después hubo un choque con la directora de Educación Física, la Dra. María Luisa Bonafonte y Batista llamó a su cuñado para comunicarle que esa discordia le estaba molestando mucho y por eso acababa de encontrar una solución Salomónica echándote a ti el muerto. Acabo de nombrarte Director de Deportes. Así fue como el 5 de noviembre de 1952, Batista nombró Director General de Deportes al Teniente Coronel Roberto Fernández Miranda (1922-2009) que además de ser su cuñado, era un militar de su entera confianza. 

Fernández Miranda enseguida nombró a Ricardo Menocal su jefe del Buró de Prensa, a Ernesto Azúa su Asesor de Deportes Profesionales, y Antonio Clemente Filis la Asesoría de Deportes Aficionados. Luego al primer teniente Joaquín del Cueto le confió la Dirección de Carreras de Automóviles que fue el que organizó los dos Grandes Premios de 1957 y 1958 con los mejores conductores de autos del mundo.

Fernández Miranda emprendió un plan de crecimiento para el boxeo nacional con la creación de gimnasios en las cabezas de provincias y el pequeño gimnasio situado en Cuba #185 entre Leonor Pérez y Merced, el cual fue ampliado y convertido en la Arena Rafael Trejo. Dicha reconstrucción se hizo sin interrumpir la presentación de programas tanto de amateurs como de profesionales.

Para realizar esta conversión de Gimnasio a una Arena recabó la ayuda del coronel Florentino Rosell Jefe del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, que encargó al Teniente Ingeniero Juan B. Ramírez para que hiciera el estudio pertinente, luego de realizado, fue sometido al Director de Deportes, quién lo autorizó inmediatamente.

El Ingeniero Ramírez propuso la construcción de una gradería adicional con capacidad para 700 personas que se levantaría al fondo del Gimnasio. Debajo de la nueva gradería se construirían nuevas taquillas, aparte de agrandarse la plataforma donde los boxeadores realizan las sesiones de suiza y prácticas, se harían otros pequeños arreglos para la comodidad del entrenamiento de los boxeadores y para el mejor confort de los asistentes a los Programas.

El primer programa fue de Boxeo Profesional Popular y se celebró el jueves 11 de diciembre teniendo como pelea principal la de Guillermo Robert (Galvanito) contra Arnaldo Quiñones a seis rounds.

Muchos deben recordar: a los pesos welter (medio mediano entre 140 y 147 libras) José “Mantequilla” Nápoles, Luis Manuel Rodríguez, Benny “Kid” Paret y José Legrá. Ultiminio “Sugar” Ramos como peso pluma.

En 1952, luego del golpe de estado de Batista, se quiso seguir construyendo el Malecón para extenderlo hasta el Río Almendares y como el Palacio de las Convenciones estaba impidiéndolo esa fue la causa principal para demolerlo y en su lugar nació la Ciudad Deportiva.

La apertura del aeropuerto internacional José Martí, el 24 de febrero de 1930, impuso la necesidad de construir una doble vía que conectara con la ciudad, en un rápido viaje de ida y vuelta. La Avenida de Independencia se construyó en 1939, con una longitud de 7.87 km que se extiende desde Rancho Boyeros hasta la intersección de la calle G (Avenida de los Presidentes) y Carlos III. Por supuesto en sus inicios no tuvo la dimensión actual, luego fue ampliada.

La obra más importante que se podía ver cuando el viajero salía del aeropuerto hacia el norte era la Fuente Luminosa diseñada por el arquitecto e ingeniero José A. San Martín, primo y Ministro de Obras Publicas del presidente Ramón Grau San Martín en su segundo período presidencial de 1944 a 1948. Situada en la intersección de Boyeros, calle 26 y Vía Blanca.

La fuente la conforman tres vasos circulares, construidos en piedra de cantería, atravesados por una columna que contiene el surtidor. Los chorros de agua rebotan en un tope cilíndrico para después depositarse en un estanque de forma circular. Durante la noche un juego de luces de colores les da una mayor belleza. El cubano (rey del choteo) enseguida le puso nombre, el Bidet de Paulina. Por ser Grau soltero, Paulina Alsina su cuñada y viuda de su hermano Francisco pasó a cumplir el papel de primera dama después que su sobrina Leopoldina (Polita) Grau Alsina se casó.

En 1952, para construir esta importante obra, el alcalde de La Habana Justo Luis del Pozo cedió el terreno de 26 hectáreas (26,000 m² ó 2 caballerías) ubicado en el área limitada por la Vía Blanca, la Avenida de Rancho Boyeros, Santa Catalina y Primelles.

El Coliseo se comenzó a construir en el mes de noviembre de 1955. Es un edificio de planta circular de 20,000 m² de hormigón, tiene 103.2 metros de diámetro exterior y se sustenta en 48 columnas distribuidas en dos círculos concéntricos de 24 columnas cada uno. El círculo interior tiene 62.8 metros de diámetro y el exterior 88.30. A partir de este último círculo se proyecta un voladizo de 7.45 metros de luz sobre el cual descansa una placa de hormigón reforzado de 24 centímetros de espesor (9 ¾”). Para garantizar la iluminación diurna el domo tiene 44 cúpulas transparentes de 2 metros de diámetro cada una y para la nocturna se le dotó de 180 lámparas de 2,000 watts.

La cúpula de hormigón armado que cubre la instalación tiene 88 metros de diámetro, sin apoyo interior alguno y está soportada por una viga circular de hormigón postensado que se apoya en las 24 columnas exteriores, con asiento en forma de balancín que le permite realizar los pequeños movimientos de dilatación y contracción debido a los cambios de temperatura. Esta cúpula fue realizada por la compañía norteamericana Welton Becket y Asociados y los demás trabajos fueron acometidos por el antiguo Ministerio de Obras Públicas y el sistema de contratas e ingenieros cubanos, dirigidos y supervisados por el Ingeniero Nicolás Arroyo Márquez (Lin) y Gabriela Menéndez García-Beltrán del estudio de arquitectura Arroyo y Menéndez, quienes diseñaron la obra. 

La pareja nacidos en 1917, fueron los mejores dos estudiantes del mismo curso en la Universidad de La Habana, se enamoraron y se casaron en diciembre de 1942, permaneciendo juntos hasta que murieron con solo tres días de diferencia: Gabriela el 10 de julio de 2008 y Nicolás el 13 de julio de 2008, dejando atrás a un hijo, Nicolás E. Arroyo.

En el encabillado de la cúpula se utilizaron 420 km (250 millas) de cabillas de ¼ de pulgada. El costo del Coliseo alcanzó la suma de $4,000,000.

La capacidad del edificio es de 15,000 personas y uno de sus aspectos más notables lo constituye el sistema de salida que está previsto para que en 5 minutos puedan abandonarlo todos los asistentes.

La idea original comprendía 

construir un Estadio Olímpico, cuatro campos de tenis, gimnasio, piscina olímpica, piscina de clavado y un bello Palacio para los Deportes o Coliseo, para sustituir al que se demolió. También se programó 

construir cuatro campos de béisbol, uno de softbol, una pista de carreras, tres campos de baloncesto y voleibol, canchas de handball y squash, lo que no se cumplió totalmente.

A los arquitectos Arroyo & Menéndez deben los cubanos la edificación de verdaderos íconos de La Habana de los años 50, la Ciudad Deportiva, el Teatro Nacional y el Hotel Habana Hilton. En 1954, Lin Arroyo creó la Junta de Planificación de Cuba, que estableció los llamados planes reguladores para el desarrollo urbanístico y vial del país. Aprovechando la bonanza económica de esos años, se generó una producción masiva de obras del estado que conformaron una poderosa infraestructura nacional.

Desde el gobierno, Nicolás Arroyo promovió la construcción del túnel de la bahía de La Habana (1956) y la Vía Monumental a Varadero (1957). Fue él quien dragó y construyó la dársena de Varadero, modernizó el alumbrado, y pavimentó sus calles y carreteras con una visión de futuro sobre el potencial turístico del popular balneario. También edificó Barlovento (actual Marina Hemingway). Cuando Arroyo y su esposa emprendieron las obras del Habana Hilton en colaboración con la compañía estadounidense Welton Becket, habían dirigido ya la construcción de Colegio Ruston, dos dispensarios infantiles y varias edificaciones hospitalarias de la Organización de Rehabilitación de Inválidos, así como numerosas escuelas rurales. En 1958 fue designado embajador en Washington. Su última visita a la isla fue el 28 de diciembre de 1958, en vísperas de la caída del régimen batistiano.

Es importante destacar a la compañía norteamericana que construyó la cúpula del Coliseo.

Welton David Becket nació en el 8 de agosto de 1902 en Seattle, Wa. Famoso arquitecto entre cuyos diseños y construcciones en California, están: el Auditorio Pan-Pacific, el edificio Capitol Records, el Beverly Hilton, el Cinerama Dome y el Music Center con su pabellón Dorothy Chandler. También fue el planificador de Century City. El Auditorio Cívico de Santa Mónica, el Theme Building en el aeropuerto de Los Ángeles.  

La compañía de Becket diseñó el Contemporary Resort en Disney World el cual abrió en 1971. El Contemporary fue diseñado con un monorriel que corre a través de él. También el Disney’s Polynesian Village Resort fue obra de ellos, junto con los pabellones de la General Motors y Ford. Además, el Hotel Hilton de La Habana y 85 obras más en los EE. UU.

Walter Elias (Walt) Disney y Welton Becket eran buenos amigos por eso Disney su esposa Lillian, junto con Becket y su esposa viajaron a Cuba de vacaciones, se sabe que ese viaje sirvió como impulso para la creación de la atracción Piratas del Caribe en Disneylandia.

En octubre de 1931 Disney llevaba cuatro años sin tomar vacaciones y parece estaba en una crisis nerviosa y su médico le recomendó unas vacaciones, que resultaron en dos semanas en el Hotel Nacional en la habitación 445.

Walt Disney, impresionado ante la percusión al estilo cubano, aprovechó su estancia en Cuba para grabar rumbas de solar, toques de tambor y congas que descubrió en los barrios humildes. El Hotel Nacional violó una de sus reglas de oro y permitió el acceso de músicos negros que tocaron para el equipo de Disney, quien poco después incluiría esta música en sus dibujos animados.

Sin dudas que su personaje “Bongo” creado posteriormente a este viaje a Cuba, algo tiene que ver fonéticamente con el instrumento de percusión llamado en Cuba bongó y que cambia la acentuación en su idioma. Tampoco es casual que “Bongos Cuban Café” en Downtown Disney queden ajenos a esta anécdota.

En el lujoso crucero California SS, el matrimonio Disney partió de La Habana el 3 de noviembre y llegaron al puerto de Los Ángeles el 14 de noviembre de 1931. 

Hay fotos publicadas el 29 de febrero de 1932 en The Daily News, en una está en la terraza del Hotel y en otra junto al caricaturista matancero Conrado W. Massaguer (1889-1965).

Posiblemente fue en este viaje cuando conoció a Massaguer, quien en 1951 fue nombrado Delegado en Hollywood de la Comisión Pro Defensa y Propaganda del Tabaco Cubano. En la llamada Meca del Cine fue agasajado por Walt Disney y los hermanos Warner.

El hotel Habana Hilton fue diseñado por la firma Welton Becket en asociación con la firma cubana Arroyo-Menéndez.

En 1969, cuando se produjo la muerte de Welton Becket, su firma de arquitectura era la más grande del mundo.

La inauguración del Coliseo se efectuó el 26 de febrero de 1958, aunque después se continuaron realizando otras en el área.

El gobierno de Fulgencio Batista organizó para ese mes de febrero dos eventos de trascendencia internacional: el Segundo Gran Premio Automovilístico de Cuba, el día 24, y la inauguración del Coliseo de la Ciudad Deportiva, el 26.

El domingo 23 a las 8 y 45 de la noche Juan Manuel Fangio fue secuestrado en el lobby del hotel Lincoln en Galiano y Virtudes por miembros del Movimiento 26 de Julio, con el propósito de sabotear el evento automovilístico.

Para inaugurar el Coliseo se montó una muy divulgada cartelera de boxeo profesional que presentaba en el turno estelar al campeón mundial de los pesos ligeros, Joe Brown, frente al cubano Orlando “el Zurdo” Echeverría, quien llevaba largo tiempo alejado de los cuadriláteros. La pelea, pues, pintaba de “león a mono amarrado”.

Para evitar otro secuestro, tanto Joe Brown como el cubano Echevarría fueron “secuestrados” o mejor dicho protegidos por agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y la policía, que los llevó a la playa de Tarará hasta el mismo 26, día de la pelea.

El italo-americano Ángelo Dundee, de gran experiencia en el boxeo profesional y manager de varios campeones como: Muhammad Ali, “Sugar” Ray Leonard, José Mantequilla Nápoles, George Foreman, Carmen Basilio y Luis Manuel Rodríguez, entre otros. Se acercó a Echeverría y le convenció de que tenía posibilidades de triunfo si sorprendía a Brown con un buen golpe de izquierda, la mano que lo había llevado a planos estelares. Insistía Dundee en que a medida que la pelea avanzara, las posibilidades serían menores para el cubano y al parecer, sus palabras influyeron en la táctica de combate que se trazó Echevarría para esa noche. Cuando Brown sintió la fuerte izquierda del cubano se volvió una máquina de golpear, Echevarría cayó a la lona y el referí Johnny Cruz permitió seguir el combate, pero una fuerte derecha acabó con la pelea y el campeón mundial ganó en el mismo primer asalto. Echevarría había recibido el segundo noqueado de su vida. 

En el frente del gran Coliseo existe una estatua en bronce de una mujer desnuda corriendo con los brazos abiertos. Esta obra titulada La Meta es del escultor habanero Fernando Boada Martín (1902-1980) y fue realizada entre 1936-1937. Pasaron casi 50 años sin que se conociera el nombre de la modelo por existir un acuerdo entre el escultor y el padre de la joven para con- servar el secreto de la identidad que resultó ser de Edna Ambrosio Cuza, aunque para esto Boada le agregó algunos rasgos del rostro de su esposa. 

Boada Martin luego de graduado de San Alejandro en 1925, estuvo viviendo y trabajando en Barcelona y Madrid. Pudo exhibir sus obras en España en 1929 y luego en Nueva York, México y en Florida. Regresó a Cuba en 1935.

En la ciudad de Ciego de Ávila está el Monumento a la Maternidad, realizado en el año 1942, localizado inicialmente en el antiguo Parque Infantil (República y Fernando Callejas) y luego trasladado hacia el pequeño parque ubicado en la confluencia de las calles Independencia y Martí. En la misma ciudad y a petición de la familia Olazábal, dueños de la clínica del mismo nombre, fue el escultor del busto del Dr. José Antonio Olazábal Tascón. 

Los trabajos de este artista se encuentran en diferentes puntos de la geografía cubana, entre ellos están los bustos de Enrique José Varona y Carlos J. Finlay ubicados en Camagüey, José Martí en El Calvario, Adolfo Luque en el Estadio del Cerro, Antonio Maceo en San José de las Lajas, Perucho Figueredo y Carlos M. de Céspedes en Bayamo, Fermín Valdés Domínguez en La Habana, Ignacio Agramonte en Jatibonico, la estatua de Monseñor Valentín Zubizarreta en El Cobre y varios monumentos funerarios.

El Coliseo de la Ciudad Deportiva constituye una de las obras de mayor relevancia de la ingeniería civil cubana.

Un extraño acontecimiento

El martes 28 de diciembre de 1954 en los terrenos donde se construía la Ciudad Deportiva, amaneció un platillo volador, de unos 12 metros de diámetro por 4 de altura. Alrededor de su circunferencia se destacaban 6 pequeñas escotillas donde resplandecían unas lucecitas intermitentes. Coronaba el aparato una cabina transparente del cual emergía un periscopio que oteaba el horizonte, pero sin dar otras señales de vida. 

Dicen que llegaron unos 20,000 espectadores, poco después estaba obstruido el tráfico, los chóferes y pasajeros abandonaban los vehículos en que viajaban y se unían a los curiosos que, a distancia, miraban el extraño objeto que parecía ser algo extraterrestre. 

Se presentó la policía con su Estado Mayor, un batallón blindado del Ejército Nacional y el Cuerpo de Bomberos, con su famoso carrobomba y un carro escalera. Ramón Hermida, el ministro de Gobernación de Batista, era el que daba las órdenes.

Incluso se esperaba la llegada de los tanques que vendrían de Columbia, pensando quizás en un posible enfrentamiento con extraterrestres. Cerca de las 4 de la tarde cuando la mayoría de los curiosos se habían marchado y Salas Cañizares se parapeteaba detrás de su Mercury oficial, la policía empezó a romper las escotillas para entrar. De pronto se abrió lenta y amenazante una escotilla y ante la sorpresa general de los presentes y televidentes, apareció Rosita Fornés ataviada con un ajustado traje y desplegando una radiante sonrisa. Por la misma escotilla, detrás de ella, salieron los otros 4 integrantes del popular programa de televisión, Mi Esposo Favorito, todos con cerveza Cristal en sus manos. Por los altavoces del platillo se escuchaba la música grabada de los invasores cantando el estribillo… “hasta los marcianos toman Cristal”. 

El platillo era de cartón piedra y fue construido en los talleres de escenografía del CMQ-TV Canal 6. Su interior estaba totalmente equipado para que los artistas pudieran pasar la noche, que por demás fueron los que manipularon los equipos de audio para generar los efectos especiales.

Se escogió el 28 de diciembre por ser el Día de los Inocentes, una costumbre en países que la gente hace bromas. La idea de hacer esa broma donde se 

construía el Coliseo fue del productor de TV, Joaquín M. Condall (1923-2010) y Julio Blanco-Herrera (1881-1955) el presidente de la Cerveza Cristal rápidamente le compró la idea y contribuyó al montaje. Dentro del platillo, junto con los artistas, Condall sentó a un operador de sonido, con su correspondiente cabina y él se situó, en una unidad móvil a 200 metros, a fin de trasmitir desde allí por teléfono las órdenes oportunas, tales como un sonido amplificado un millón de veces de una avalancha de tarántulas. Los artistas emergieron de la nave después de casi 10 horas de asedio militar con transmisión de TV en vivo y en directo desde la escena. Los supuestos marcianos resultaron ser: el gordo comediante Rogelio Hernández, Armando Bianchi y las espectaculares Martha Véliz (la Meneíto), Herminia de la Fuente y Rosita Fornés. La Fornés fue la primera en salir y la que acaparó la atención (llevaba un traje sideral, el más ceñido de todos). 

El programa que promocionan y que a su vez patrocinaba la cerveza Cristal era “Mi Esposo Favorito”, del Canal 6 CMQ-TV. Los cinco, junto a los técnicos de sonido y luces y sin que mediara cortesía alguna, fueron arrestados por los militares y llevados a las oficinas de la Policía Secreta, sin escuchar excusa de ningún tipo, donde posteriormente pudieron aclarar la broma, que, al parecer, se les olvidó comunicar a las autoridades de aquel entonces. Marcianos o no, tenían que aprender a respetar a los institutos armados de la República. En la madrugada, Julio Blanco-Herrera, dueño de la cervecería La Tropical el fabricante de Cristal, logró sacar a sus artistas interplanetarios de la cárcel. Tres meses después, Rosendo Ruiz Quevedo (1918-2009) compuso su popular Cha, Cha, Cha, “Los marcianos llegaron ya”, que sin duda, debió haber sido inspirada en este extraño acontecimiento.

Los dos espectáculos del dictador

Después de la llegada de los destructores el Primero de enero de 1959 hubo dos tristes eventos en el Coliseo, el primero ocurrió apenas 23 días después con aquel juicio que realmente fue un Circo Romano, donde se violaron todas las leyes y procedimientos habidos y por haber. Fueron juzgados y condenados a muerte, el teniente coronel Ricardo Luis Guerra, los comandantes Pedro Martínez Morejón y Jesús Sosa Blanco, el más conocido de los tres, acusado de cometer decenas de asesinatos cuando Fidel Castro y su pandilla han asesinado más cubanos, que todos los gobiernos anteriores juntos. Sosa Blanco fue fusilado en La Cabaña el 18 de febrero, 1959.

El segundo espectáculo tuvo lugar el 26 de abril de 1961 cuando fueron llevados los prisioneros de la Brigada 2506 y donde el dictador Castro trató de montar su espectáculo por televisión que finalmente no le favoreció, debido a las respuestas de los brigadistas que pudieron ser oídas por los televidentes.

Allí estuvieron los brigadistas internados hasta el 13 de mayo, luego trasladados para el Hospital Naval, en La Habana del Este, que fue convertido en una prisión.

El Sr. Roberto Fernández Miranda cuenta en su libro de 1999, que en 1954 el presidente comunista de Guatemala Jacobo Árbenz que acaba de asumir el poder le envió a Cuba una invitación para asistir a un torneo de baloncesto femenino y masculino. Ambos equipos viajaron en un avión militar y al frente de la delegación se envió a la Sra. Alegría Bonafonte, la hermana de María Luisa.

El primer juego fue el masculino y hubo desórdenes dentro del público que la policía hizo muy poco para impedir. Finalmente, el juego terminó y los muchachos fueron conducidos hasta su hotel. Pero al día siguiente, un viernes, se produjo el gran espectáculo en el juego de las muchachas, que tan pronto como aparecieron en el tabloncillo comenzó el murmullo de admiración por sus agraciados cuerpos. De los murmullos se pasó a los gritos y de los gritos a los hechos, porque hombres del público saltaron al terreno de juego para tocarlas y al no haber control policial se lanzaron más y más de aquellos salvajes y de pronto la cancha estaba llena. Las muchachas horrorizadas gritaban y pedían socorro, hubo hasta intentos de violación. 

La selección masculina cubana vino al rescate, así como un grupo de Boys-scouts guatemaltecos y así lograron las jugadoras poder refugiarse en un cuarto y poder huir por la parte trasera, llegar hasta el ómnibus que las condujo a la embajada cubana. El embajador Dr. Espinosa llamó a Cuba y se enviaron dos aviones de transporte con personal armado. Los aviones aterrizaron sin autorización y los soldados montaron en dos ómnibus situados por el embajador, recogieron al equipo y regresaron al aeródromo y de allí hasta Columbia. Luego de la caída de Árbenz, el general Castillo de Armas presentó sus escusas y las invitó a regresar para hacerles un acto de desagravio. Así fue y el acto quedó muy lucido quedando todo arreglado.

Por cierto, en ese momento estaba en Guatemala, Ernesto Guevara, el argentino asesino de La Cabaña y luego de Bolivia.   

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