LA AMISTAD

Written by Rev. Martin Añorga

2 de febrero de 2022

Muchas personas usamos la palabra amistad sin interesarnos en su origen. No es de extrañar, pues, que su etimología no se haya definido de manera unánime. Hay quienes afirman que el vocablo proviene del latín  amicus, término que se relaciona con amore. Amigos, de acuerdo con esta exposición son dos personas que se aman.

Es muy sugerente otra  versión que expone que la palabra “amigo” es una  combinación de dos raíces griegas, “sin” y “ego”, es decir, literalmente, “sin mi yo”. Una adecuada idea que hemos     usado, sin averiguar su origen, es la simpática expresión común “yo dejo de ser mío para ser tuyo””. La expresión nos hace recordar el apotegma bíblico, del Eclesiastés: “Un amigo fiel es un sólido refugio, el que lo encuentra ha encontrado un tesoro”.

El concepto de la amistad se toma tan en serio que en La Biblia se menciona en muy variadas ocasiones. En el Libro de Los Proverbios encontramos esta simple aseveración: “hay amigos más fieles que un hermano”, y, por cierto en nuestra propia experiencia, cuando nos ausentamos de nuestro hogar para emprender la ruta de los estudios, siempre hemos comprobado la veracidad de esta expresión: “vale más un buen amigo cercano que un hermano lejano”.

Es difícil encontrar una definición de “amistad” que de veras nos complazca. El diccionario de la revista Selecciones la define de esta manera: “afecto con cariño desinteresado entre personas” .El diccionario Pequeño  Larousse expone esta definición: “afecto personal puro y desinteresado, especialmente recíproco”. La característica de reciprocidad la expresa Ralph Waldo Emerson con ahorro de palabras: “la única manera de hacer un amigo es serlo”.

En español disponemos de una sola palabra para expresar el sentimiento del amor. Ninguno de los sinónimos que podamos mencionar completa el significado del vocablo original: afecto, cariño, ternura, devoción, adoración, idolatría,, afición, apego, etc. El caso es que cuando hablamos de amor se nos viene a la mente la idea de romance, relación entre un hombre y una mujer, erotismo y sexo, cuando lo cierto es  que la amistad es amor en el más sano y exacto sentido del vocablo. Yo definiría la amistad de manera bien clara: “la amistad es el amor sincero y puro que se profesan dos personas”. Al menos, así se deduce de estas palabras bíblicas: “el que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensas divide a los amigos”. En el Libro de Proverbios, del que son las palabras anteriores, aparecen estas otras: “en todo tiempo ama el amigo”.

Hoy día suele hablarse de la amistad en términos negativos o cargados de sospechas. Como seres humanos es posible que tengamos desavenencia con personas cercanas a nosotras, pero este hecho no debe clausurar el verdadero sentido de la amistad. Rudaki, el poeta persa del siglo noveno, escribió estas palabras: “Y para qué estos amigos que te rodean? Estarás solo en la tumba”. La intención es la de indicarnos que en la hora de la desgracia nuestros amigos nos abandonarán.

Hay en los salmos de Las Escrituras una expresión de hace más mil años que parecería escrita ayer: “si un enemigo me insultara yo lo podría soportar, si un adversario me humillara, de él no me podría esconder; pero lo que has hecho tú, hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios … no puedo comprenderlo”. No  cabe dudas, es cierto que siempre han existido amistades que se siembran de dudas, traiciones, incomprensiones y que se fracturan para siempre, pero esa realidad no debe contaminar nuestro sentimiento de amor y lealtad. Alguien, cuyo nombre no viene a nuestra mente, dijo estas certeras palabras: “el destino nos da los padres, la elección nos da los amigos”.  

¿Cuáles son las características de la verdadera amistad? Entre las muchas que pudiéramos mencionar vamos a escoger cuatro, a pesar de que sabemos que hay valores adicionales que tienen profunda importancia para determinadas personas.

Uno de los elementos básicos de una buena amistad es el de la confianza. Jean Francois Paul de Gondi, más conocido como el Cardenal de Retz, escribió en  sus Memorias en 1650 estas palabras: “saber fiarse es una cualidad muy rara, y la que resalta un espíritu más noble de lo común”. Ciertamente a veces es muy difícil depositar nuestra confianza en otra persona; pero en la verdadera amistad esa barrera debe ser vencida.

El Apóstol San Pablo escribió a los corintios diciéndoles, “me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros”. En efecto, poder abrir nuestro corazón ante un amigo produce gozo, y permitir que un amigo nos vacíe su corazón de cuitas nos hace valorar el sentimiento de la amistad.

Otro elemento fundamental en una buena relación de amistad es el poder ofrecer y recibir consuelo. El novelista y dramaturgo francés Pierre Carlet de Chamblain, conocido como Marivaux, escribió en una de sus novelas esta formidable oración: “nos hallamos muy cerca de consolarnos cuando queremos a quienes nos consuelan”. El abrazo de un amigo, la palabra de estímulo de alguien a quien amamos nos disipa las brumas que nos envuelven en una experiencia dolorosa.

Una característica muy importante en las relaciones de amistad es la del respeto mutuo. Reír juntos, disfrutar de bromas, son cosas propias dela amistad; pero herir sentimientos, proferir insinuaciones, subestimar al prójimo, enfatizar sus defectos, significa levantar murallas donde deben prevalecer los puentes.

Un punto final al que queremos referirnos pudiéramos identificarlo como la presencia de un sentido de cercanía. Y no hablamos del hecho de estar geográficamente unidos. Aún en la distancia hay cercanía entre los verdaderos amigos. En el libro del profeta Amós se nos hace esta pregunta: “¿Andarán dos juntos si no se ponen de acuerdo?”.  La comunión entre dos seres que se tienen confianza, se intercambian consuelo y se profesan respeto es el fundamento de una amistad en la que sobre todo prima el sentimiento del amor.

Demos gracias a Dios por el don de la amistad, y recordemos exaltar la más grande amistad entre todas. ¡Como si no hubiera ningún otro en los cielos, sino Dios, y ningún otro en la tierra, sino yo, Dios y yo somos amigos!

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