La activista Beatriz Martínez “El Grito de Yara debe ser la semilla para revivir en los jóvenes la lucha abierta ”

Written by Germán Acero

6 de octubre de 2021

Los jóvenes cubanos de esta generación no se les olvida, estudiando historia, el famoso Grito de Yara, pero al estilo moderno de Patria y Vida, que ha motivado todo el sentimiento de una lucha abierta por la libertad de Cuba.

Así lo define la joven activista del exilio Beatriz Martínez, quien lidera varios grupos juveniles en el exilio, acerca de la situación política en la isla, teniendo como preámbulo de experiencia todo ese bagaje de lucha del pasado que dio pasos importantes como el “Grito de yara”.

Martínez, quien es una estudiosa de toda la situación política de Cuba tanto en la vida republicana como en la vida comunista, relató que tras el Grito de Yara y cerrados los caminos diplomáticos y jurídicos, se dieron varias conspiraciones e intentos insurreccionales.

“El Diez de Octubre de 1868, bajo la dirección de Carlos Manuel de Céspedes quien en el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba exponía: Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio”, opinó .

“El ejemplo de las más grandes naciones autoriza ese último recurso. Aquellos patriotas cubanos, iniciadores de la lucha por la independencia, dieron un ejemplo que podríamos calificar como filiación democrática republicana y civilista”, advirtió.

“En el propio campo de batalla crearon un Gobierno en armas, con separación de Poderes, en el que el Ejecutivo era responsable ante una Cámara de Representantes elegidos democráticamente.  Además de la defensa de la individualidad y sus derechos imprescriptibles frente al Estado”, insistió.

“Y, todo esto claro está, bajo una ley superior: una Constitución, que se conoce como Constitución de Guáimaro. O sea, los elementos fundamentales de un Estado de Derecho.  ¡Ese fue el legado que nos dieron nuestros “padres fundadores!”, explicó la joven líder Martínez.

“En la tercera y final guerra por la independencia continuaron el ejemplo anterior. Un Gobierno (o república) civil desde el campo de batalla; una constitución: la Constitución de Jimaguayú y una segunda: la Constitución de la Yaya, o sea la misma estructuración institucional, de lo que querían para la nación futura”, comentó Beatriz, quien es una amante de la música clásica y popular.

“Alcanzada finalmente la independencia (pasada ya la presencia norteamericana que tuvo lugar en el momento final de la guerra), la república se estableció el 20 de Mayo de 1902. ¿Qué elementos generales, jurídicos e ideológicos preservó la nueva nación del legado de sus iniciales fundadores, como idiosincrasia raigal de la nación futura?”, se preguntó Martinez.

Y, seguidamente, respondió:  “Más allá de toda influencia epocal, la república mantuvo la filiación democrática y liberal, la estructura de un Estado de Derecho que, en sus esquemas generales, recogía los aspectos esbozados en los intentos de república hechos en los días de la guerra”, aseguró.

“Fue así en el campo conceptual. Lo que hay que separar de la actuación política de los gobernantes de turno ¿Qué hubo corrupción  política y administrativa?  Sí la hubo: malos gobernantes y buenos gobernantes; honestidad y deshonestidad, virtudes y defectos, errores y aciertos tambien…”, sostuvo.

“Pero la estructura jurídica en lo mayor, permitía reajustar las cosas sin el desvío desastroso al que se llevó al país, con la imposición de una dictadura foránea, importada de otro país y otra cultura, implantada con mano totalitaria por la mal llamada revolución cubana, a partir de 1959”, enfatizó.

Concluyó: “Asistimos a otro “10 de Octubre” y los cubanos que amamos la libertad y la democracia, evocamos esa fecha y todo su significado histórico, con el desánimo que se produce ante la historia que pudo ser, que debía ser en lo esencial de la misma”. 

En las instituciones –sintetizó– que hemos creado en el exilio militante, en las obras de nuestros escritores en el exterior,  en el cuento que tenemos que contar a los oídos de las nuevas generaciones, en los cubanos que dentro de  la Isla luchan por cualesquiera medios de acción, debemos acercar el recado que nos dan aún los hombres y mujeres que fueron protagonistas de la gesta gloriosa del diez de octubre de 1868, por si acaso hay la oportunidad de contribuir con dicho recado a la obra reestructuradora, que estará en las manos y la conciencia de las nuevas generaciones.

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