KOURNIKOVA, UN “FENÓMENO” QUE SE LLEVÓ EL TIEMPO

Written by Libre Online

9 de junio de 2021

Anna Kournikova es recordada por ser una de las tenistas más famosas  aunque su palmarés fuera discreto,  una popularidad amparada por su belleza y la explotación de su imagen. La rusa, protagonista del “fenómeno Kournikova” que alimentó el tenis en los años noventa, cumple 40 años conviviendo con su pareja, el cantante Enrique Iglesias y los tres hijos de ambos.

POR JUAN A. MEDINA.

No fue la mejor tenista, pero en los años noventa se hablaba más de ella que de cualquier otra  de sus compañeras de profesión, entre las que se encontraban Steffi Graf, Arancha Sánchez Vicario, Mónica Seles, Martina Hingis, Conchita Martínez, Gabriela Sabatini y los primeros años de las hermanas Williams –Venus y Serena-, jugadoras que llegaron a la cima del tenis, un lugar que nunca ocupó Anna Kournikova pero que fue la número uno indiscutible por su fama universal.

Porque Kournikova, nacida en Moscú el 7 de junio de 1981, marcó un antes y un después en el mundo del tenis. Nadie ha sacado tanto rendimiento publicitario a su carrera como la rusa. Su compatriota Maria Sharapova fue una digna heredera del “modelo Kournikova”.

Fue imagen de firmas como Adidas, Yonex, Charles Schwab y Berlei, con las que ganó más dinero que con la raqueta. En 2002 se dijo que fue la tenista que más ingresó aunque no ganara ningún torneo individual.

Como tenista, Kournikova fue una de las más precoces en debutar en el circuito femenino, lo hizo con 14 años, participó en los Juegos de Atlanta 1996 con Rusia, y alcanzó su mejor resultado individual en las semifinales de Wimbledon un año después, donde fue derrotada por Martina Hingis.

“Kourni” no ganó ningún título individual. Llegó a ser la número ocho del mundo en 2000, su nivel más alto, pero donde destacó fue en dobles, principalmente cuando se unió a Hingis y formaron una pareja que ganó dos Abiertos de Australia, en 1999 y 2002, siendo las números uno en este último año.

UNA RETIRADA PRECIPITADA

Su retirada en 2003, a los 22 años, provocada por un infortunio de lesiones, abrió un nuevo capítulo en su vida. Para entonces ya llevaba tiempo alternando su faceta tenística con su carrera publicitaria y la explotación de su imagen.

Fue portada de revistas como FHM, Cosmopolitan, Maxim o Sports Illustrated y en 2000 cumplió su sueño de rodar una película en Hollywood: «Me, Myself and Irene» donde comparte cartel con Jim Carrey. También de protagonizar una campaña publicitaria de Adidas junto a David Beckham y grabar un videoclip con el cantante Enrique Iglesias.

Aquel encuentro reservaría un futuro entre ambos, dejando atrás otras conocidas relaciones de la rusa. La popularidad de Kournikova propicio que cualquier romance que mantuviera fuera un filón para la prensa especializada.

Antes de conocer a Enrique Iglesias, “Kourni” fue novia de los jugadores de  hockey sobre hielo rusos Sergei Feodorov y Pavel Bure, y de los tenistas Mark Philippoussis, australiano, y del ecuatoriano Nicolás Lapentti.

 “Es alguien dulce con quien tengo una relación alegre”, dijo la rusa de Enrique Iglesias al poco de conocerse su enamoramiento. Unidos desde 2002, Kournikova ha desvelado que «yo no canto ni en la ducha, pero él sí juega al tenis bastante bien”.

La vida de la familia Iglesias Kournikova es muy discreta a pesar de la popularidad de Enrique y Anna. La extenista está volcada en el cuidado de sus hijos. “Es increíble ser testigo de lo buena madre que es”, dijo Iglesias en una entrevista a “The Sun”, en 2018.

 “Me gusta tener una actitud positiva hacia la vida”, declaraba por su parte la extenista a la revista Vanidades en 2018, donde confirmaba que juega muy poco al tenis y desvelaba su pasión por el chocolate. “Mi manera de divertirme es compartir con familiares y amigos, ya sea en casa o cenar en lugares donde podamos conversar y escucharnos, no voy a clubes”, señalaba.

Tras veinte años de pareja, Anna y Enrique tienen su residencia en una lujosa zona de Miami, donde crían a sus tres hijos: los mellizos Lucy y Nicholas, nacidos en diciembre de 2017, y la pequeña Masha, en enero de 2020. La compañía de ellos será el mejor regalo para Anna Kournikova en su 40 cumpleaños, protagonista de un “fenómeno” nacido del tenis que el tiempo se ha llevado.

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