JUAN GUALBERTO GÓMEZ FERRER (1854-1933)

Written by Libre Online

7 de julio de 2021

Por Jorge Quintana (†) (1954)

EL próximo día 12 de julio conmemoramos el 167 aniversario del natalicio de Juan Gualberto Gómez y Ferrer, el insigne patriota y destacado periodista cubano que consagró su vida a la lucha por nuestra independencia por la superación de su raza y por el establecimiento de una república asentada sobre bases genuinamente  democráticas. Esta Sección está dedicada íntegramente, en esta oportunidad, al ilustre hombre público cuyo centetenario conmemoramos. Asi aspiramos a rendirle el merecido homenaje a quien vivió constantemente preocupado par nuestro destino como nación, a quien aspiró, sin desmayo, a una República democrática, sin dictaduras, sin arbitrariedades, sin imposiciones, a una República donde todos los cubanos nos considerásemos en el pleno derecho al disfrute de su régimen. Saludamos pues, en el primer centenario del natalicio de Juan Gualberto Gómez la esperanza de que la  República se logre tan espléndida en conquistas democráticas como él lo hubo deseado.

EL próximo lunes 12 de julio conmemoraremos 167 años del natalicio de Juan Gualberto Gómez y Ferrer. Lo que él hizo a través de una existencia fecunda de setenta y nueve años, es cosa que pertenece a la historia, pero lo que sí es necesario subrayar es la entereza conque este hombre singular y extraordinario mantuvo incólume sus ideales patrióticos, sin una claudicación, sin un altibajo, sin una vacilación. Por eso pudo decir, con muchísima razón. El día que le condecoraron con la Gran Cruz de Carlos Manuel de Céspedes, que no había diferencia entre el Juan Gualberto con Cruz y el Juan Gualberto sin Cruz.

En el ingenio “Vellocino”, término municipal de Sabanilla del En comendador. Provincia de Matanzas, vive el matrimonio Fermín Gómez y Serafina Ferrer. Ambos eran esclavos pertenecientes a la dotación de aquella fábrica de azúcar, propiedad de doña Catalina Gómez. Cuando la esposa espera la hora de dar a luz un hijo el padre toma una decisión, la de comprar, de acuerdo con las leyes vigentes, la libertad de aquel vientre para que el hijo no nazca esclavo. Por veinticinco pesos pagados al amo, se adquiere ese derecho. Así, el 12 de julio de 1854, nace Juan Gualberto Gómez y Ferrer.

En el batey del ingenio donde los padres trabajan, comenzará a crecer el niño. Mientras los padres sirven el hijo estudia. Aprende con facilidad. Pronto sabe leer y escribir. En aquel medio esclavista saber leer y escribir es todo una conquista.

Cuatro años tiene cuando a sus oídos llegan las primeras noticias de  la Guerra de Secesión. Los esclavos cubanos clavan sus ojos en los Estados del Norte que tienen por  líder a Abraham Lincoln. En los barracones de los ingenios circula en secreto una canción, une cuyos versos dice:

“Avanza. Lincoln, avanza”.

En la casa JGG lee los periódicos de La Habana con las últimas noticias. Los esclavos tienen puestas sus esperanzas en el triunfo de Lincoln.

Como el niño resulta inteligente los padres deciden  sacrificarse enviándolo al colegio Nuestra Señora de los Desamparados, en La Habana, que dirige Antonio Medina y Céspedes, un maestro negro que se ha inspirado en la obra de don José de la Luz y Caballero. Cuatro años lleva en aquel colegio, cuando en Oriente se sublevan los cubanos contra el dominio español. La noticia de aquel acontecimiento convierte a la capital de la isla en un hervidero de pasiones La noche del 22 de enero de 1869 los voluntarios asaltan el Teatro Villanueva. Entre los espectadores se encuentra Juan Gualberto  Gómez.  Enterarse los padres y tomar una decisión son hechos que suceden. Enviarán a París al hijo para que estudie el el oficio de carruajero. En mayo de ese mismo año, en el vapor “La France”, se embarca el jovencito recomendado en la capital francesa a Mr. Binder, un verdadero artesano en carruajería.

El maestro francés enseña al hijo de los esclavos del “Vellocino”, todos los secretos del oficio. Pero el joven aquel es demasiado inteligente para destinarle a un oficio. En las horas libres asiste a cursos donde aprende matemática, historia, lengua francesa. En 1870 acompañando a doña Catalina Gómez van a París los padres de Juan Gualberto. Mr. Binder les explica que es una gran lástima no hacer un esfuerzo y proporcionarle una carrera. Los padres comprenden y deciden entonces enviarlo a la Escuela Mungo para que estudie. La guerra franco-prusiana le sorprende en el empeño. Viví Intensamente la tragedia del sitio de París por las huestes teutonas que manda Bismarck, la sublevación de la Comuna y las luchas entre la III República que pugna por estabilizarse sobre 18 ruinas de imperio de Napoleón III.

Hasta ese momento nada de la inquietud cubana  de la época ha logrado hacerse fuerte en su espíritu.  En julio de 1872 llega a París el Vicepresidente  de la República que pugna por estabilizarse sobre la ruinas del imperio de Napoleón III.

Hasta ese momento nada de la inquietud cubana de la época ha logrado hacerse fuerte en su espíritu. En julio de 1872 llega a París  el Vicepresidente de la República en Armas, Francisco  Vicente Aguilera. Como necesita un amanuense que conozca correctamente francés, los cubanos le recomiendan a Juan Gualberto Gómez. Y es así como el patricio bayamés y el hijo de los esclavos del “Vellocino” se conocen y ayudan en la empresa de ser útil a la patria. Andando los años JGG evocará a la figura de Aguilera y le llamará “mi maestro en el amor a la independencia”.

En 1874 la situación de los padres es crítica. No pueden seguirle sosteniendo los estudios y así se lo hacen saber, indicándole la conveniencia de regresar a Cuba, pero JGG toma otra decisión: la de quedarse en París, para lo cual tendrá que buscar trabajo. Es entonces cuando decide hacerse periodista. En la “Revue Gazette de Theatres” le dan la oportunidad que necesita. Así se inicia una brillante carrera periodística, a través de la cual servirá como pocos los grandes intereses de su patria cubana.

Tres años después. en 1877, regresa a Cuba. Es un separatista convencido. En París conoció a Claudio  Brindis de Salas. En La Habana será su representante organizándole conciertos que dejan algún dinero al insigne violinista y a su empresario. En La Habana librará violenta controversia defendiendo a Brindis, a quien por ser negro, críticos indocumentados de la reacción española le quieren negar todo mérito. Con Brindis se traslada a México. Allí conocerá a Nicolás Azcárate, quien sigue creyendo en las reformas como una solución. A pesar de las diferencias ideológicas, Azcárate  y JGG logran hacer una excelente amistad. Allí están juntos cuando les llega la noticia del Pacto del Zanjón. Para JGG es una derrota cubana y como tal la siente en lo más vivo. Azcárate, por el contrario, ve en lo pactado la posibilidad de dar a Cuba un régimen de libertades, al través del cual puedan plantearse, en mejor forma, las ansiadas reformas que España siempre ofrece, pero que jamás llega a materializar. Es Azcárate quien convence a JGG de que su puesto está en Cuba, donde donde puede hacer mucho en la defensa de su causa y también en la de su raza.

Al año siguiente ya está instalado en La Habana. Trabaja con Adolfo Márquez Sterling, en “La Discusión”. Por mediación de Azcárate conoce a José Martí. Juntos conspiran preparando la jornada de la Guerra Chiquita. El 1º de agosto de 1879 sale a la calle el primer número del semanario “La Fraternidad” que dirige Juan Gualberto Gómez. Veinticinco días  después se reinicia la lucha de los mambises en Oriente. Tres semanas más tardes José Marti es arrestado en La Habana, precisamente cuando acababa de almorzar con JGG. Las autoridades españolas deportan a Martí e inician la persecución contra Gómez. Poco después éste también es arrestado y remitido a España. El 8 de mayo de 1880 sale para  Cádiz. Al llegar le trasladan al castillo del Hacho, en Ceuta. Desde La Habana, Azcárate se interesa con Labra por la suerte del prisionero y el influyente autonomista consigue primero que le liberen de la prisión dándole la ciudad de Ceuta por cárcel. Más por el momento el desterrado prefiere quedarse en Ceuta donde reanuda su actividad periodística escribiendo para “La Discusión” de La Habana. En marzo de 1881 la tenacidad de Labra logra que le concedan al desterrado el derecho de residir en Madrid, pero JGG demorará más de un año en  realizar el viaje, entre otras razones porque le atraen mucho los amorosos brazos de Manuela Benítez. una andaluza que ha endulzado sus dolores, dándole además su primer hijo.

En 1882 ya está en Madrid. Su actividad ahora es incansable. Labra le lleva como redactor a “El Abolicionista”, donde pronto llega a ser jefe de Redacción. Después funda otro periódico titulado “La Tribuna”. Más tarde asume la dirección del periódico republicano “El Progreso”. Es secretario de la Sociedad Abolicionista de Madrid, que tiene por presidente a Labra. Trabaja como cronista parlamentario. Da clases de idiomas y matemáticas. En 1884 es redactor en “El Liberal”. Es esta la época en que sostiene la polémica con José del Perojo, donde defiende a loa autonomistas, sin hacerse responsable de esa tesis política Lo que él defiende en todo lo que se puede lograr a través de la obra de los autonomistas, sin hacerse responsable de esa tesis política. Lo que él defiende es todo lo que se puede lograr a través de esa obra de loa autonomistas.

El 25 de agosto de 1885 comienza a enviar sus colaboraciones a “La Lucha” de Antonio San Miguel. Al año siguiente comienzan a llegar a Madrid los diputados electos por el autonomismo cubano. Miguel Figueroa es de los que mejor amistad hace con el periodista. Cuando Figueroa habla por primera vez en las Cortes, JGG envía a “La Lucha” de La Habana una bellísima crónica recogiendo la impresión magnífica que el brillante orador cubano produjera.

Pero al año siguiente el mantenimiento, por su parte, de su opinión separatista, coloca en crisis sus relaciones personales con los autonomistas, que aprovechan la ocasión para lanzarle alguno que otro ataque velado en las columnas de “El País” de La Habana. Llegan a amenazarle con hacerle perder la corresponsalía de “La Lucha, pero él no cede ante ninguna amenaza. Al fin deja “La Lucha” y acepta la corresponsalía de “El Radical” -de La Habana, mientras edita “El Pueblo’, otro periódico republicano en Madrid. Las dificultades le aumentan. Su mujer, enferma gravemente. Desde Cuba los padres le reclaman.

En 1890, después de diez años de ausencia, regresa a La Habana. El Tribunal Supremo de España ha declarado lícita  la propaganda carlista y republicana. JGG considera que por analogía, la propaganda separatista es también licita. En La Habana se encuentra con Martín Morúa Delgado que hace periodismo. En vez de unirse ambos hombres, ya que  tienen, por denominador común, el mismo empeño, en todos los órdenes, se distancian llegando a atacarse y polemizar públicamente. Jamás se reconciliaron.

El 30 de agosto de 1890 reaparece “La Fraternidad”. En el artículo titulado “Nuestro Propósito” ya anuncia cuál será su programa. El 4 de octubre es nuevamente arrestado y puesto a disposición del Juzgado de Instrucción que le procesa por calumnia a la autoridad. El motivo ha sido un artículo publicado en “La Fraternidad” titulado “A la cárcel”. El 25 de octubre la jefatura de policía lo pone nuevamente a disposición del Juzgado de Instrucción acusado de proposición a la rebelión y calumnia a  la autoridad. Al ser absuelto por la causa seguida como consecuencia del artículo “A la cárcel” es puesto en libertad, pero por breves días, pues e! 4 de enero de 1881, es otra vez arrestado bajo idénticos cargos. Esta vez había publicado en “La Fraternidad” un artículo titulado “La política de la cobardía” que el fiscal consideró  injurioso. El 14 de marzo se dispone su libertad por esta causa, pero continúa pero por otra, no saliendo efectivamente a la calle hasta el 29 de abril.

El  13 de marzo de 1891 la Audiencia de La Habana le ha condenado a dos años, once meses y once días de prisión correccional por haber publicado en las páginas de “La Fraternidad”, un artículo titulado “Por qué somos separatistas”. Contra la intensidad del trabajo Del 23 al 27 de julio de 1892 celébrase en La Habana el Congreso de Sociedades Negras. Casi todo lo que allí se discute y acuerda es obra de JGG. En agosto de ese mismo año. cuando trabaja como editorialista en “La Lucha”, recibe la visita de Gerardo Castellanos, enviado por José Martí. Así se incorpora al movimiento del Partido Revolucionario Cubano. Martí le designa su Delegado en Cuba. En enero de 1893 edita “La Igualdad”. Está de lleno metido en el proceso conspirador. Ajusta los trabajos finales. Mantiene los contactos, envía avisos, notas, informes. Por esa época muere Figueroa. El 16 de octubre la Sociedad “La Tertulia” de Remedios organiza una velada conmemorativa. Hasta allá se va JGG. invitado para pronunciar el discurso principal.

Colabora en “La Revista Cubana” que dirige Enrique José Varona. El 31 de julio el Fiscal le denuncia por una Carta dirigida a Serafín Ramírez. Se le instruye un nuevo proceso, pero el 13 de junio de 1894 el Fiscal desistió de mantener su acción penal. El 7 de agosto de 1893 es denunciado nuevamente por una “Crónica Política” publicada en “La Revista Cubana”. El 2 de noviembre de ese mismo año la Sección Segunda de la Real Sala de lo Criminal de la Audiencia de La Habana le absuelve, ordenando el sobreseimiento de la causa.

El año de 1894 es de intensa actividad. La conspiración que desde los Estados Unidos dirige Martí reclama de JGG mucho sigilo. A fines de ese año todo está listo aguardando por la orden de Martí. Pero en Fcrnandina naufragan muy nobles intenciones. Martí decide, antes de dar la orden del levantamiento, a pesar del fracaso de Fernandina, consultar a JGG en Cuba. Este a su vez, consulta con los otros jefes provinciales y locales, reportando a Martí que  fije la fecha.

El 30 de enero José Martí, José María Rodríguez y Enrique Collazo redactan y suscriben la orden del levantamiento que  remiten a JGG a La Habana en un tabaco que trae el patriota Duque Estrada. Ya con la orden, JGG convoca a los jefes inmediatos a una reunión en La Habana y a los que están más distantes les envía agentes que le notifiquen la decisión.

El Domingo 24 de febrero de 1895 no producirá el alzamiento. Por su parte Juan Gualberto Gómez se ha comprometido con Pedro Betancourt a sublevarse con éste en Ibarra. El 23 sale de La Habana, escapándose de a la policía y dejando de concurrir  a una invitación que para conversar en Palacio, le ha hecho el capitán general don Emilio Callejas.  El 24 de febrero ya está en Ibarra. Solamente están allí López Coloma, Latapier y otros, Pedro Betancourt, detenido por los españoles, no puede llegar. Los soldados españoles marchan sobre Ibarra. Inmediatamente los sublevados abandonan el lugar dirigiéndose a Guayabal de Santa Elena donde permanecen basta el 28 en que la Guardia Civil rodea el campamento mambí, lográndose escapar algunos, entre ellos JGG, que se dirige entonces a] ingenio “Vellocino”, donde naciera en 1854. Su propietario es un buen amigo y puede protegerle.

En efecto cuando se encuentran con el hacendado éste le informa de la prisión de Betancourt en Matanzas y su inmediata deportación, de la prisión de Sanguily, Aguirre y Carrillo, en fin del fracaso. En aquella región ellos son los únicos sublevados. Insiste mucho en convencerlo para que se presente y hace aún más, trae a su presencia al teniente de la Guardia Civil Leoncio del Junco, que le aconseja se acojan al indulto ofrecido por el general Calleja imposible resistir. De hecho está perdido y entra en Sabanilla del Encomendador, su pueblo natal para rendirse. Una orden del Gobernador de Matanzas hace que le conduzcan a la capital de la provincia, donde es encerrado en el Castillo de San Severino. Allí se encuentra con López Coloma que también ha sido preso en el campo.  El 2 de marzo es trasladado a La Habana JGG irá al castillo de El Morro, López Coloma a La Cabaña.

El 15 de agosto de ese mismo año es juzgado y condenado a veinte años de prisión. El 3 de septiembre vuelve a embarcarse como deportado a España. Llegan a Ceuta y es encerrado en el Castillo del Hacho, cargado de cadenas, en un calabozo inmundo, rapada la cabeza y sin comunicación. Un centinela se apiada de él y le saca una carta dirigida a Labra.  La gestión de éste logra, una vez más. que le humanicen la prisión. Por de pronto le sacan del calabozo, le dejan escribir, le quitan las cadena, y le levantan la incomunicación.  Allí permanece todo el año de 1896 hasta 1897 en que es trasladado a Cartagena.

En octubre de ese mismo año la muerte de Cánovas varía la política en Cuba. Al sanguinario de Valeriano Weyler le sustituye Ramón Blanco Erenas. Como primera providencia, para ganarse a los cubanos a los que pretende someter ofreciéndole la autonomía, dicta una amplia amnistía.

El 12 de marzo de 1898 abandona ls prisión JGG España está a punto de iniciar la última fase de su lucha por defender las colonia de América, aceptando la declaración de guerra de los Estados Unidos. Haciéndose pasar por un ingeniero dominicano JGG atraviesa España y se dirige a París. El mismo Labra le ha recomendado que no permanezca en la península.

En la capital francesa visita a Betances y se embarca para Nueva York donde se pone a disposición de Tomás Estrada Palma que le utiliza, por el momento, en una misión de propaganda cerca de las emigraciones del Sur de los Estados Unidos. En esa tarea está cuando recibe la noticia de que dos Cuerpos del ejército le han designado Representante a la Asamblea que deberá reunirse en Santa Cruz del Sur. No espera más el impaciente patriota y se dirige a Cuba. Es de los primeros en llegar al sitio fijado. Inmediatamente se entrega a la tarea de limar asperezas. Primero es lograr que Calixto García no renuncie y concurra a la Asamblea. Después zanjar las diferencias personales entre Calixto García y Bartolomé Masó. En todo ello evidencia mucho tacto diplomático JGG.

El 24 de octubre de 1898 comienza sus labores la Asamblea. JGG es designado miembro de su Comisión Ejecutiva. Los trabajos de la asamblea  tropiezan con dificultad, Hay que batallar mucho. De Santa Cruz se trasladan los asambleístas a El Cano y finalmente al cerro, en la ciudad de La Habana. La Asamblea choca con el general Máximo Gómez. Velando por los fieros de la Asamblea. JGG y Manuel Canguily no vacilan en atacarle llegando a proponer su destitución como jefe del Ejército Libertador  y su pase al escalafón de la reserva. Y colocados ya en ese plano, llevan su carga más al fondo, desautorizando también a Gonzalo Quesada que había estado actuando como Encargado de Negocios  de la Revolución Cubana en Washington. El 30 de junio de 1899 se disuelve la Asamblea, quedando una Comisión Ejecutiva, de la que forma parte JGG. para liquidar la ejecución de sus acuerdos.

Es entonces cuando resulta designado para integrar como Vocal la Junta de Educación de La Habana El 21 de abril de 1900 organiza el Comité Gestor del Partido republicano de La Habana, del que toman parte además Domingo Méndez Capote y Manuel Sanguily. En el programa que se redacta, JGG se cuida, muy mucho, de fijar claramente las aspiraciones, que quedan reducidas a tres puntos. esenciales: constitución de los Ayuntamientos, Asamblea Constituyente y elecciones generales. El 8  agosto reanuda su actividad periodística editando “Patria” como órgano del republicanismo habanero. Desde sus columnas combate un nuevo brote anexionista. El 18 de agosto se constituye la Asamblea Provincial del Partida Republicano. JGG resulta electo Vicepresidente de la misma Oriente le ofrece una acción como Delegado a la Asamblea Constituyente, saliendo electo en los comicios celebrados a esos fines el 15 de septiembre.

El 5 de noviembre, en el antiguo Teatro Irijoa, hoy Teatro Martí, comienza sus labores la Asamblea. JGG es un líder natural de la misma. En todo se le ve intervenir con sagacidad y espíritu patriótico. Sus ideas avanzadas encuentran, día a día,  manera de evidenciarse. Defiende el voto a la mujer, se declara contrario a la pena de muerte, defiende el sufragio universal, aspira a que la República sea de verdad la que soñaron. Los hombres que por ella en una u otra forma se han sacrificado.

El 24 de febrero de 1901 ya está redactando el texto constitucional cuando surge el conflicto planteado por el senador Orville Platt, presentando una enmienda a la Ley de Presupuestos del Ejército de los Estados Unidos, través de la cual cercena toda la soberanía de la aun no constituida República de Cuba. JGG se declara enemigo de la Enmienda Platt. La combate despiadadamente. Nada le convence. Primero es en la Comisión para dictaminar sobre las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Cuando la Comisión acuerda  acceder a la Enmienda Platt JGG redacta un voto particular. Y en esa actitud le vemos mantenerle en la Asamblea. El 9 de septiembre de 1901 la Asamblea aprueba la Enmienda Platt, incorporándola como un Apéndice al texto constitucional. Pero entre los votos contrarios a tal cosa, está el de  JGG.

El proceso comicial se acerca JGG  ha pensado en apoyar la candidatura presidencial de Tomás Estrada Palma pero con la condición de que éste se comprometa a realizar toda clase de gestiones para  la derogación de la Enmienda Platt. Cuando TCP rechaza esa  condición, JGG no vacila en ofrecer su apoyo a la candidatura del general Bartolomé Masó.  El 31 de diciembre se celebran las elecciones generales. A última hora el masoismo se ha retirado y Estrada Palma concurre como candidato único, logrando, fácilmente el triunfo. JGG retorna al periodismo, Edita “La República Cubana”. Desde sus  columnas desarrolla activa campaña contra la Enmienda Platt. Para defender los derechos del negro se organiza el Comité de Veteranos y Sociedades de Color. Nada racismo hay en ello. Lo que se quiere, a lo que se aspira es a que no haya discriminaciones por razones del color de la piel, a que el negro sea igual que el blanco en cuanto al ejercicio de sus derechos ciudadanos.

En 1902 interviene buscándole un conflicto a la huelga que con extraordinario vigor han mantenido los tabaqueros. El 21 de diciembre de ese mismo año. el Partido Republicano Independiente se fusiona con el Partido Nacional Independiente. En lo sucesivo se llamará Partido Liberal Nacional. En los comicios de 1903 figura como candidato a representante por los liberales de Oriente. Obtiene una abrumadora cantidad de votos, pero en las Juntas le escamotean el triunfo y resulta suplente.

En 1905 los liberales nacionales se fusionan con los republicanos villareños que tienen por líder al general José Miguel Gómez. El Partido se llamará Partido Liberal. Frente a la candidatura liberal el Partido Moderado ha presentado la candidatura reeleccionista del Presidente Estrada Palma, acompañado, en esta ocasión, por el general Domingo Méndez Capote como Vicepresidente. La campaña es violenta.

Para imponerse mejor TEP apela a la organización del llamado Gabinete de Combate. En Cienfuegos muere Enrique Villuendas. En los comicios Estrada Palma impone su voluntad. Previamente los liberales sin garantías han ido al retraimiento. Máximo Gómez se muere declarando que se percibe el olor a revolución. Y así es en efecto. En mayo de 1906 toma posesión nuevamente Estrada Palma y en agosto los liberales se lanzan al campo de la insurrección. JGG sufre nueva  prisión en el Castillo del Príncipe. Estrada Palma renuncia y el gobierno de los Estados Unidos se ve forzado a intervenir. El nuevo Gobernador Magoon designa una Comisión Consultiva integrada por doce miembros, a fin de que redacten una serie de leyes que se consideran indispensables para la buena marcha de la República. JGG es designado Secretario de le. Comisión Consultiva que redacta una Ley Electoral, una Ley Orgánica Provincial, una Ley Orgánica Municipal, una Ley Orgánica del Poder Judicial, otra del Servicio Civil, etc. En política se reconcilia con el zayismo y contribuye a la reorganización liberal. Cuando Zayas acepta la candidatura presidencial de José Miguel Gómez, el periodista JGG se declara contrario a ello y decide retirarse de la política.

Ya electo José Miguel Gómez decide atraérselo. Le designa Comisionado del Diario de Sesiones y del Archivo de la Comisión Consultiva y Académico Fundador de la Academia de la Historia. Cuando se produce la sublevación de los elementos del Partido Independiente de Color. JGG. es de los que condenan el movimiento, lanzando un manifiesto que suscribe junto con Nicolás Guillén. Generoso Campos Marquetti y otros. Después de liquidado el movimiento, censura la crueldad empleada para reprimirlo y aconseja la adopción de medidas que impidan, en el futuro, la repetición de situación similar.

En los comicios de 1912 retorna a la política para defender otra vez la candidatura zayista. En las elecciones generales pierde el Partido Liberal el poder, pero dos años después los liberales habaneros eligen a JGG Representante a la Cámara por esta provincia. El 5 de octubre de 1915 toma posesión. El 7 de diciembre de aquel mismo año, pronuncia el elogio del general Maceo en la sesión solemne  conque este cuerpo colegislador conmemora la efeméride. En 1916 es electo Senador. Cuando se produce la sublevación liberal en febrero, de 1917 el gobierno   conservador   ordena el arresto de JGG,   pero inmediatamente se dispone su libertad. Será la última vez que sufra prisión por sus Ideas política. El 2 de abril toma posesión en el Senado de la República. En 1920 se reproduce lu pugna entre zayistas y miguelistas dentro del liberalismo. Alfredo Sayas seguido por  Juan Gualberto Gómez se lanza a la organización de fuerzas propias dundo vida al Partido Popular.

JGG es factor decisivo cerca de los conservadores para lograr la integración de la Liga Patriótico, al través de la cual, conservadores y populares, postulan al Dr. Zayas candidato presidencial frente al general Gómez que ha obtenido la postulación en la boleta liberal. Pero -su sino es siempre luchar. Cuando al fin el Dr. Zayas está instalado   en la primera magistratura de la nación. JGG se siente agraviado por algunas actitudes que considera desaires.  Y rompe con el zayismo.

En 1924 sus divergencias con el zayismo se ahondan porque el Dr. Zayas decide llevar al Partido Popular a la integración de un frente con   los liberales para apoyar la candidatura presidencial del general   Gerardo   Machado y JGG es de los que creen que el Partido Popular debe mantener su alianza con los conservadores defendiendo, en esta ocasión, la candidatura presidencial  del general Menocal. Los comicios del 1º de noviembre de ese año de 1924 dieron el triunfo a la coalición liberal-popular. JGG. a punto de abandonar el Senado por expirar su mandato, edita nuevamente a “Patria”. Desde esas columnas fustiga al gobierno machadista. 

 Cuando se asesina a Armando André protesta y cuando se anuncia la intención de prorrogarse vuelve a protestar y cuando se maniobra para reformar la Constitución de 1901, vuelve a protestar. Cuando el grupo Unión Nacionalista se organiza, uno de sus fundadores es JGG. El general Machado trata de atraerse al viejo rebelde. Le concede la Gran Cruz de Carlos Manuel de Céspedes.

Los amigos le organizan un homenaje nacional en el Teatro Nacional. El 10 de mayo de 1929 se lleva a cabo aquel acto. Hablan Pedro Betancourt, Domingo Méndez Capote   y Miguel Angel Céspedes. El Presidente Machado pronuncia unas palabras elogiosas y, finalmente, JGG contesta con un discurso en el que subraya enfáticamente que no es hombre que se doblega ni que abjura, ni da pasos hacia atrás. De este discurso es aquella frase que ha pasado a la historia: “El Juan Gualberto con Cruz es el mismo Juan Gualberto sin Cruz”.

Pero está viejo. Los años le vencen. En 1932 ya ha roto con el nacionalismo. La crisis política nacional precipita su crisis personal. Un buen día de 1932 Orestes Ferrara tiene la osadía de invitarle a discutir en público una posible solución de la crisis nacional. La posición de Ferrara es muy desventajosa, porque para ello tendrá que defender lo que no tiene jamás defensa, el gobierno personal, la dictadura, la mandonería de los  mal llamados Hombres Fuertes. Juan Gualberto Gómez es, a pesar de sus años, el mismo periodista de las grandes polémicas. Ferrara tuvo muy pronto que replegarse y dar por terminada la polémica, porque de haberla continuado JGG hubiera sacado mucho y muy buen partido para una causa.

Son los tiempos finales. Vive en una modesta casita de madera. Está muy enfermo. Maltrecho el cuerpo sufre en medio de la escasez económica. El 5 de marzo de 1933, cuando ya el régimen machadista se tambaleaba, cerró sus ojos para siempre Juan Gualberto Gómez y Ferrcr, un cubano cabal, cuyo recuerdo vivirá eternamente entre los cubanos de todas las épocas, como  un símbolo magnífico de patriotismo y lealtad a las ideas.

Una Página Poética de Juan Gualberto Gómez

CANA TEMPRANA.  A Epifanita

I

Me dices que te ha salido

Una cana prematura,

Producto de la amargura

Que sientes pensando en mí;

Y me pides que te diga

Lo que pienso de esa cana

Que viene en edad temprana

Sobre tu frente a lucir.

Ya me adviertes en tu carta

Que el general Juan Gualberto Gómez de Dios Peza,

Con soberana grandeza

A una cana le cantó.

Y teniendo eso presente,

¿Cómo quieres, vida mía,

Que te mande una poesía

Sobre un tema que agotó?

Que el cariño hace milagros,

Bien me lo tengo sabido:

Y puesto que me has pedido

Sobre tu cana opinión,

He de complacer tu gusto,

Diciéndote lo que siento

En frases que, de momento,

Me salen del corazón.

Las canas no brotan siempre

De cabeza pensadora,

Aunque tengan en la aurora

De la vida en que pensar.

En cambio, a veces se miran,

Todas pobladas de canas,

Cabezas huecas y vanas

Que no pensaron jamás.

Mas la cana, en una joven,

Suele ser reveladora

De una pena, que devora

Pecho que sabe sufrir;

Y por eso me figuro

Que la que a ti te ha salido,

No de pensar ha nacido

Sino por mucho sentir.

       II

Como fruto bendecido

De mis plácidos amores

Naciste en los albores

De mi ardiente juventud.

Entonces, mi fantasía

Por los espacios risueños

Iba bogando, entre sueños

Siempre impregnados en luz.

En mi pecho se anidaban

Las más nobles ambiciones,

y eran mis santas pasiones

La Gloria y la Libertad.

Todo con eco sonoro

En mi interior resonaba,

Y todo, todo, me hablaba,

De amor y fraternidad.

Una dulzura infinita

Y una seráfica calma

Hallaban asiento en mi alma,

Inclinándola hacia el bien.

A pesar de los lunares

Y las manchas que veía,

El mundo me parecía

Un trasunto del Edén.

En un seno que adoraba,

La dicha buscar solía,

Y al hallarla, cierto día,

Con abandono gentil,

En un estremecimiento

De mi pasión peregrina,

Brotó la llama divina

Que te dio la vida a ti.

Y como el ser encontraste

En una atmósfera pura

De ardentísima ternura,

Y eres hija de mi Amor,

En tu pecho se reflejan,

Por las leyes de la herencia,

Con idéntica violencia

Mi placer o mi dolor.

         III

Me quieres y no me olvidas

¡Cuánto de oírlo me ufano!

Pero no sufras en vano,

Que al sufrir me haces sufrir.

Nada importa que el presente

Esté nublado y sombrío;

Para pechos como el mío

Siempre queda el porvenir.

Por mucho que me lastimen

Los flechazos del Destino,

No me cierran el camino

De la esperanza y la fe.

Cuando viene la desgracia,

Sé mirarla frente a frente,

Y acallar el mal presente

Recordando el bien que fue.

Yo vivo con la memoria

De las dichas ya probadas

Y que se encuentran grabadas

En mi firme corazón.

Vivo también con mis sueños

De ventura venidera,

Y el alma triste que espera

Siempre halla consolación.

Lo que quiero, lo que busco,

Lo que en secreto a Dios pido,

Lo que me fue prometido,

Lo que alcanzaré tal vez

— Pues las promesas brotaron

De corazones que adoro —

Brillan como nimbo de oro

De mi amargura al través.

Y por eso, resignado

Con mi suerte, lo, soporto,

Y, lleno de fé, te exhorto

A que me imites a mí.

No te aflijas ni quebrantes

Por un golpe del Destino,

Que de la dicha el camino

Queda abierto para ti.

          IV

En cuanto a la blanca hebra

Que brotó entre tus cabellos,

Déjala, que hará más bellos

Los tintes de los demás.

No la arranques; cariñosa

Cuídala, altiva y ufana,

Porque es la prueba esa cana

De tu sensibilidad.

No la ocultes; escandaliza

La que procede del vicio,

La que envuelve un artificio

De coqueta sin rubor.

Pero esa hebrita argentina

Que te dio naturaleza,

No ofende, si en tu cabeza,

Deja lucir su fulgor.

Y si alguno te pregunta

Por qué guardas  con esmero

Ese testigo primero

De tu primera ansiedad,

Dile por toda respuesta,

Con acento reposado,

“Quien me quiere lo ha mandado,

Y cumplo su voluntad”.

De ese modo, cuando libre

La patria nuestra se vea

De todo lo que afea

Y provoca mi rencor;

Cuando al prisionero rompa

Su cadena repugnante

El filo recio y cortante

Del machete vencedor.

A la tierra independiente

Volveré con alegría,

Bendiciendo el bello día

Del regreso junto a ti.

Y al abrazarte gozoso,

Podré besar, conmovido,

La cana que te ha salido

Sufriendo triste por mí.

Ceuta, 16 de julio de 1896

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