El Carnaval colombiano de Barranquilla se sostiene no solo con la fuerza de sus danzas y su música, sino también con la tradición oral de personajes como ‘Joselito Carnaval’, el símbolo de la fiesta que marca su inicio y final.
Joselito fue un rumbero empedernido que esperaba con ansias el Carnaval. Una vez, salió de su casa un sábado y regresó el martes, con resaca y sin un peso en el bolsillo.
Su prolongada ausencia hizo que su esposa, familiares y amigos creyeran que había muerto. Por eso, le organizaron un funeral que él mismo interrumpió, cubierto de maicena, tambaleándose y gritando: “¡No estaba muerto, andaba de parranda!”
Claudia Muñoz, de la Fundación Heriberto Fiorillo, que este año creó el evento ‘La Resurrección de Joselito’, sonríe al contar la historia de este peculiar carnavalero.
“Es un personaje que existe en todo el Caribe colombiano. En el Caribe insular y continental encuentras historias de este hombre fiestero que desaparece y regresa solo después de la celebración.
En este singular Carnaval, hay días reservados para los desfiles que simulan cortejos fúnebres. En ellos, las ‘viudas’ (reinas del Carnaval, hombres disfrazados de mujeres y otros personajes) lloran a Joselito, no porque lo crean muerto, sino porque este acto simboliza el final de la fiesta.
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