Por Jorge Quintana (1955)
El 12 de septiembre de 1868 nació en Yauco, Puerto Rico José Semidey Rodríguez. Era hijo de Don Pascual Semidey y de doña Celestina Rodríguez. En su isla natal vivió dedicado al comercio hasta que emigró a Santo Domingo, donde desenvolvía sus actividades comerciales, en contacto muy íntimo con la emigración cubana residente allí.
A fines de 1892 conoció a José Martí en la visita que el delegado del Partido Revolucionario Cubano hizo el 11 de septiembre de aquel año en La Reforma al mayor general Máximo Gómez. Desde entonces se vinculó con la lucha del pueblo cubano, comprometiéndose a secundarle en el movimiento revolucionario que se estaba organizando. Para ello se incorporó como miembro fundador al club “Patria y Libertad”, que funcionaba en la ciudad de Santo Domingo.
A principios de julio de 1895 formó parte del contingente expedicionario que en Santo Domingo organizara por órdenes del general Gómez y de José Martí el general José María Rodríguez. Salió con este veterano jefe revolucionario para los cayos de la Florida a fin de unirse a los contingentes de los generales Carlos Roloff y Serafín Sánchez.
El 17 de julio se embarcaban los expedicionarios en el “James Woodall”, desembarcando en la ensenada de Tallabacoa, en la zona de Tunas de Zaza, provincia de las Villas, el 24 de julio. Ese mismo día, el general Roloff le reconoció el grado de cabo destinándolo a prestar servicios en la segunda compañía del primer batallón expedicionario. El 12 de agosto, operando a las órdenes del mayor general Serafín Sánchez, tomó parte en el ataque al fuerte de Taguasco, en la zona de Sancti Spíritus.
El 8 de septiembre participa en el combate de Tres Palmas. El 30 de septiembre, el general Roloff lo ascendía a Alférez destacándolo en la misma compañía donde venía sirviendo. El 7 de octubre, operando bajo las órdenes del general José Rogelio Castillo, participa en el asalto al condado, pasando después a servir directamente a las órdenes del coronel Fernando Cortina, que antes de finalizar ese mes de octubre proponía su ascenso a teniente y le designaba su ayudante de campo.
Opera entonces por la zona de Cienfuegos, participando en el ataque al ingenio Santísima Trinidad. Cinco días más tarde forma parte del grupo de insurrectos que atacan al ingenio “Fusté” en la zona de Santa Clara. El 19, operando a las órdenes del Brigadier Juan Bruno Zayas participa en el combate de Quinta Cuajaní.
El 11 de diciembre, con el coronel Cortina como jefe, toma parte en el combate de la Margarita, donde su actuación valiente le hizo ganar la propuesta para capitán y el mando de la Primera Compañía del Regimiento de infantería que este prestigioso jefe estaba organizando. Tres días más tarde sostiene combate con los españoles en Casa Blanca, zona de Sagua la Grande. El 28 vuelve a combatir en Cavarrocas. El 31, operando a las órdenes del coronel Cortina en San Juan de las Playas.
El 5 de febrero de 1896 está todavía operando en la zona de Sagua la Grande. Ese mismo día sostiene con los españoles la acción de Las Charcas. El 12 es en Peralta y el 20 en Caonao por órdenes del coronel Robau, pasó en esta época a vigilar la costa entre Sagua la Grande y Caibarién en espera de una expedición que estaba anunciada. El 30 de marzo de 1896 el General Mariano Torres le propone para ascenso a comandante y en abril ya manda el segundo escuadrón del regimiento de Caballería Robau.
El 19 de abril pasa a cooperar con el teniente coronel Jesús Rodríguez, volviendo a encontrarse ese día con los españoles en Catabarro, zona de Remedios, regresando más tarde a la zona de Sagua la Grande, donde ataca el ingenio Manuelito el 14 de mayo. El 17 combate en Las Rosas y el 23 en La Armonía, secundando en este último al comandante Evaristo Más, quien dirigió aquella acción de guerra. El 11 de junio combate en El Valiente y el 12 a las órdenes del coronel Ramón Álvarez en Sin Nombre. El 13 volvieron a combatir Álvarez y Semidey en El Aguacate y el 16 en El Macagual, Remedios, esta vez bajo el mando superior del coronel José Luis Robau.
El 3 de julio, el comandante Semidey libra la acción de La Juanita, en Sagua la Grande. El 6 asciende a teniente coronel a propuesta del general Robau. El 11, operando en combinación con el coronel Álvarez, libran un furioso combate con los españoles en Tumbas de Machado. El 5 de agosto es designado segundo jefe del Regimiento de Caballería Robau, con el cual libra la acción de paz apenas ese mismo día 5 y el 10, la del Ingenio Natalia. El 14, nuevamente en combinación con el coronel Álvarez, participa en la acción de Itabo, Santa Clara y el 25 será nuevamente en El Aguacate Sagua la Grande. El 24 de octubre es en Yabú y el 25 en Amaro.
El 7 de diciembre de 1896, el mismo día que el general Antonio Maceo caía en Punta Brava, el coronel Álvarez y el teniente coronel Semidey libran nueva acción con los españoles en Sin Nombre, Santa Clara. El 15 de diciembre, cumpliendo órdenes del general Robau conduce el teniente coronel Semidey un contingente desarmado a Sancti Spíritus para recibir armas y pertrechos que después trasladan a Sagua la Grande.
El 15 de enero de 1897 opera en la zona de Santa Clara, donde libra la acción de Palo Prieto. El 9 de febrero está combatiendo en Sagua la Chica, pasando después a Sagua la Grande, donde el 15 ataca al ingenio La Ceiba. En abril aparece operando en Remedios, regresando a Sagua la Grande, donde el 29 combate con los españoles. El 9 de mayo pelea en Sierrecita y el 10 en Las Maravillas. El 20 de junio es en Hato Viejo. El 24 de julio vuelve a combatir en Pasa Penas.
En agosto está nuevamente en Remedios combatiendo en Sierrecita y un mes más tarde, a las órdenes del general José González, participa en el combate de Los Hondones. El 15 de octubre será en Piñeiro, donde vuelve a luchar el 5 y el 12 de noviembre. El 7 de diciembre operando a las órdenes del mayor general Francisco Carrillo combate en Las Delicias el 10, con el general González en Tasajeras, Remedios, retornando una vez más a la zona de Sagua la Grande, pasando entonces a Camagüey auxiliando al coronel Simón Reyes, que por orden del mayor general Máximo Gómez, iba en busca de un cargamento que había traído una expedición, trasladando a Sancti Spíritus 86,000 cartuchos y varias cajas de dinamita.
En enero de 1898 asume el mando del regimiento de infantería “Carrillo”. Con el mismo y actuando bajo las órdenes del general González libra la acción de El Cristo, el 29 de marzo de 1898. El 8 de mayo combate en La Rosa y el 21 vuelve a combatir en Cabarroca, pasando con el general Robau a Santa Clara, donde el 22 combate en Manacas.
Por orden del general Robau pasa a quemar los ingenios de la jurisdicción de Sagua la Grande e impedir la reparación de las líneas de ferrocarril que proyectaban realizar los españoles. El 20 de junio asciende a coronel a propuesta del mayor general Francisco Carrillo. El 31 de julio libra su última batalla en la campaña libertadora. Al frente del Regimiento de Caballería Robau, ataca a la guarnición española del ingenio “Guayabo”.
Al organizar el Ejército Nacional, ingresó con el grado de capitán el 16 de abril de 1901. Ascendió a comandante el primero de junio de 1905 y a teniente coronel el 18 de agosto de 1913. En 1919, el 16 de marzo ascendió a coronel, pasando el 10 de agosto de 1921 a la Jefatura del Departamento de Administración del Estado Mayor del Ejército con el rango de Brigadier.
La probidad con que desempeñó ese cargo queda demostrada en la vida modesta que llevó después. Durante más de 10 años estuvo al frente del Departamento de Administración. El 27 de noviembre de 1932, solicitó su retiro del servicio de las armas. Entre la guerra de independencia y el período de la República sirvió a su patria adoptiva más de 37 años, con un patriotismo y desinterés que ya quisiéramos, hubieran demostrado muchos cubanos nativos.
El 25 de enero de 1933 se le designó enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante los Gobiernos de Santo Domingo y Haití, sustituyendo al General Enrique Loynaz del Castillo, cuyos incidentes con el dictador Rafael Leónidas Trujillo decidieron a nuestra Cancillería trasladarlo para Panamá.
En agosto de 1933 renunció a su cargo diplomático. Desde entonces estuvo retirado de toda actividad. Refugiado en un hogar modesto, viviendo de su pensión como jefe del Ejército Libertador y del Ejército Nacional. El Brigadier José Semidey Rodríguez. Fue un representante de aquella pléyade de bravos puertorriqueños que, como Rius Rivera, todo lo abandonaron para consagrarse al ideal de libertad a Cuba, que era para ellos tan querida como su isla nativa y lo han demostrado.







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