JAN Y CUJE. NOUR SAMAN, UNA «MORA»

Written by Libre Online

29 de noviembre de 2022

Por Roberto Luque Escalona

* Cuando Argentina desembarcó sus tropas en las islas Malvinas, que los británicos llaman Falkland, yo ya estaba de vuelta de muchas cosas. Era un hombre maduro  y había dejado atrás mis peores disparates. Los peores, pero no todos. Aún conservaba  el sentimiento de solidaridad con nuestros hermanos latinoamericanos, aún sin saber a ciencia cierta por qué eran hermanos. Por eso, Dios me perdone, me pareció mal que Ronald Reagan, a quien tanto admiraba, se pusiera de parte de Gran Bretaña, que no sólo era un aliado tradicional de Estados Unidos (lo cual no era Argentina), sino que estaba entonces gobernada por Margaret Thatcher, alma gemela de Reagan. A diferencia de otros errores míos, el de las Malvinas no tuvo consecuencia alguna; nadie se enteró de aquel ataque de bobería solidaria.

Ahora, treinta años después, se agitan de nuevo las aguas del Atlántico Sur. Los argentinos se cabrean porque los ingleses los tildan de colonialistas  (lo cual  es un buen ejemplo de eso que llaman ¨flema británica¨); porque han enviado a las remotas islas uno de sus más modernos barcos de guerra  (un ¨inmenso destructor¨, según Cristina Kirchner, que  no sabe lo que es un destructor); porque enviaron también al Príncipe Guishermo vestido de militar (o sea, vestido como lo que es). Pues bien, a mí, plin. Que se consuelen llevando flores al monumento que le erigieron al Che Guevara en Rosario. Imposible ser solidario con un país en el que se levantan estatuas a semejante asesino; sobre todo, si los asesinados son cubanos.

En la difunta República de Cuba, los presidentes siempre contaban con un edecán naval. Al parecer, ese cargo no existe en Argentina, porque si existiera, el oficial que lo ocupara podría haberle explicado a doña Cristina que los destructores ¨inmensos¨ no existen, que un destructor (destroyer, término creado por nuestra Navy) es un barco pequeño, de 2,000 a 3,000 toneladas de desplazamiento.

En cuanto  a la decisión de defender el territorio continental argentino de un ataque por parte del inmenso destructor y de un submarino nuclear que va para allá, expresada por el Ministro de Defensa, sólo puedo decir: Dejá de macanear, boludo. 

Por cierto, nadie respalda a Japón cuando reclama que Rusia le devuelva las siempre japonesas islas Kuriles. En cuanto a Alemania, ni siquiera se toma el trabajo de reclamar la devolución de la ciudad de Könisberg, fundada en la Edad Media por la sumamente alemana Orden de los Caballeros Teutónicos. Ambos despojos ocurrieron al concluir la II Guerra Mundial, no hace 179 años como en el caso de las Malvinas.

* ¿Acaso no hay prisiones de alta seguridad en el estado de la Florida? Seguro que las hay. Entonces, ¿por qué tienen a Eduardo Arocena en una cárcel situada donde el diablo dio tres voces? ¿A qué viene el secreteo en cuanto a su salud? Los delitos por los que fue condenado Arocena son muy graves. No pido su libertad. Lo que me molesta es que se haya amnistiado a otros cuyos delitos fueron de igual gravedad, como los puertorriqueños que balearon al Congreso de Estados Unidos. Además, tengo la impresión de que a Arocena se le está tratando con mayor rigor que a los hijos de la Red Avispa.

* En calidad de refugiada llegó también Nour Saman, una cristiana libanesa, una mora, como le decíamos en Holguín a las que eran como ella, sólo que ninguna de las moras holguineras era tan trigueña. Cuando la vi pensé que era una mulata, una mulata americana, por lo fluido de su discurso en inglés. También es una refugiada, sólo que vino a América no a tratar de imponer la barbarie, sino huyendo de ella. Se hace llamar Brigitte Gabriel; no sé por qué, pues Nour Saman no es un nombre feo. Pero eso no importa. Lo que cuenta es la claridad de sus ideas por qué librarnos de lo políticamente correcto, de recuperar la enseñanza de nuestros hijos, hoy en manos de la gentuza izquierdista que domina las universidades.

* Tanto hablar de proteger los Everglades, tanto dinero gastado en protegerlos para que luego vengan unos tipos y suelten allí serpientes pitones que están diezmando la fauna del gran pantano. Los que comercian con esos animales deben tener registros de sus clientes. ¿No sería posible rastrear a quienes compraron esas malditas culebras y ahora ya no las tienen en su poder, o sea, a los que las soltaron? 

* Los problemas de salud de Norge Luís Vera, un pitchercito de la moribunda pelota robolucionaria; de Teófilo Stevenson, un boxeador de sólo dos golpes que no sabía qué hacer cuando se enfrentaba a un contrario de baja estatura; de Lourdes Gourriel, el pelotero-esbirro con nombre de mujer, son noticia de primera plana en un periódico. Muere Marty Marion, al que llamaban Mister Shortstop cuando yo era niño, siete veces elegido para el Juego de las Estrellas, parte importante de un equipo, los Cardenales de Saint Louis, que ganó cuatro campeonatos y tres series mundiales, y me entero de su muerte al cabo de un año leyendo un ejemplar de Sport Ilustrated abandonado en un consultorio.

Veamos un reportaje sobre la presentación de un libro de memorias de Esteban. En la primera plana dicen que habló durante seis horas. Luego, en una página interior, resulta que la voz del Coma Andante no se escuchó en la televisión. Se escucharon las de Ricitos de Oro Prieto, Ministro de Cultura, la de Cachucha Fernández Retamar, prometedor poeta octogenario, la de Miguel Barnet, Presidente de la UNEAC, la de Katiuska Blanco, ayudante literaria del Coma. La de Esteban, que habló durante seis horas como en sus buenos tiempos, no. 

* Para mi sorpresa, el “Stablishment republicano” y la “media liberal” parecían estar de acuerdo en que la nominación de Mitt Romney era un hecho consumado luego de su victoria en la Florida, la segunda de Romney en las primeras cuatro primarias. A mí me pareció exagerado y prematuro, ¨porque del plato a la boca a veces se cae la sopa¨ y aún faltaban las primarias de otros cuarenta y seis estados. Pues bien, parece que la sopa se cayó. Después de gastar quince millones de dólares en desacreditar a Gingrich, ahora es Rick Santorum el que está atravesado, y acaba de pasarle por arriba al ex gobernador de Massachusetts en tres primarias consecutivas.

Me parece natural que la “media” demócrata prefiera a Romney; para ellos debe ser una pesadilla el imaginar un debate entre su candidato, Obama, y el feroz Newt Gingrich. En cambio, me resulta más difícil entender las preferencias de los big shots republicanos. Es como si le temieran a Gingrich. Es más, seguro estoy de que le temen. ¿También le temen a Santorum?

*  Hubo un tiempo en que era imposible imaginar el mundo sin la PanAm. Era como el símbolo de la aviación, sobre todo para nosotros, los cubanos, acostumbrados a volar en sus aviones cuando veníamos a Miami a comprar o de vacaciones; además, su edificio era parte del paisaje histórico de La Rampa. Pero la PanAm desapareció. También desaparecieron la Eastern y la TWA, otros dos grandes.  Las uniones acabaron con ellas.

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