JAN Y CUJE.Hace sesenta años pude haber muerto

Written by Libre Online

25 de octubre de 2022

Por Roberto Luque Escalona.

*El fundador de la empresa Home Depot dice que Biden no ha trabajado un solo día de su vida. Tal característica lo iguala a Fidel Castro y   a casi todos los defensores de la clase trabajadora como Marx, Lenin, Stalin, Mao, Fidel Castro y toda la patulea de vividores que se han erigido en representantes de los hombres de trabajo; las únicas excepciones son el Che Guevara y Ho Chi-Minh, que de joven fue cocinero en París.

*Hace sesenta años pude haber muerto. El Batallón Universitario, formado por estudiantes de la Universidad de La Habana, en el que yo era ametralladorista, fue emplazado junto a la base de los misiles rusos de mayor alcance, al pie de unas elevaciones rocosas entre Caimito del Guayabal y Guanajay. El general Curtis LeMay, Jefe de la Fuerza Aérea americana, una especie de Patton aviador, le propuso a Kennedy arrasar con todas las instalaciones militares de la Isla, no sólo las bases de misiles rusos, sino también las de tanques, artillería e infantería; o sea, destruir todo el aparato militar castrista. Con su característica cobardía, John Kennedy se negó. Pero si hubiera aceptado, el batallón del que yo era parte hubiese sido barrido por la aviación americana y gran parte de sus milicianos-estudiantes muertos.

Situar ese batallón, precisamente ese, en el área de mayor peligro le hubiese proporcionado a Fidel Castro un buen número de estudiantes-mártires, los que, por alguna razón, se cotizan a mayor precio que los mártires obreros, campesinos o militares.

*Acabo de leer un artículo de Esteban Fernández sobre Fabio Grobart, el polaco que desempeñó un papel importante en la fundación del partido comunista cubano y luego figuró en su dirigencia hasta su muerte, setenta años después. El artículo de Estebita sobre Grobart me ha hecho pensar en un detalle insólito; me refiero a la gran cantidad de extranjeros que han figurado en nuestra historia nacional.

Podría empezar refiriéndome al cacique Hatuey, que vino de la vecina Quisqueya, pero a mí los hombres que vivían en la Edad de Piedra no me interesan. Le interesó a los Bacardí, que convirtieron su nombre en una marca de cerveza.

El primero fue, ya en la tercera década del siglo XIX, el catalán Ramón Pintó, anexionista, el primero de los que murieron por esa causa; no sería el último. Tres décadas después moriría el venezolano Narciso López, gestor de nuestra muy imitada bandera nacional, que originalmente fue la bandera del anexionismo.

Al comenzar la Guerra de los 68 tres dominicanos se unieron al movimiento independentista. Dos de ellos, Modesto Díaz y Luis Marcano, tuvieron una actuación efímera, pero el tercero, Máximo Gómez, llegaría a ser nuestro mejor jefe militar. Henry Reeve, llamado el Inglesito, aunque era neoyorkino, llegó a Cuba apenas con 20 años y murió en combate a los 26 con el grado de brigadier. 

En la Guerra del 95 participó como corsario al servicio de, los mambises el peruano Leoncio Prado. José Miró Argenter, catalán, Carlos Roloff, polaco y Juan Rius Rivera, puertorriqueño, terminaron la guerra de generales, y a coronel llegó el italiano Orestes Ferrara, el mambí extranjero que mayor importancia tuvo en los primeros cincuenta años de la República. Más que el catalán José Barnet, que no fue mambí pero sí Presidente provisional en 1936. Luego vendrían el Che Guevara y el americano William Morgan, ambos calamitosos, aunque de muy distinta manera.

Muchos extranjeros. Demasiados, diría yo.

*Siempre me han repugnado las buenas relaciones de los Estados Unidos con la monarquía petrolera de Arabia Saudita, patrimonio familiar de un inmenso clan de beduinos piojosos, enriquecidos gracias a que compañías occidentales encontraron petróleo en sus arenales. Fundada hace un siglo tras terminar la I Guerra Mundial, Arabia Saudita, llamada así por su fundador, el jefe beduino Saud, es patrimonio de una inmensa familia compuesta, según me acabo de enterar, por siete mil príncipes.

Cabe preguntarse cómo es posible que sean tantos, Sucede que, desde los originales hasta hoy, cada uno de los miembros varones de esa familia tiene no sé cuántas mujeres, todas ellas paridoras, que parir es algo así como su profesión. En un siglo, ya van por los siete mil de que les hablé.

Que estos beduinos piojosos tengan el poder que tienen es una de las mayores lacras del mundo moderno. Los llamo “piojosos” no por insultarlos, si no citando al europeo que mejor los conoció, el inglés Thomas Edward Lawrence, Lawrence of Arabia. Al leer su libro Los Siete Pilares de la Sabiduría me enteré de que un proverbio beduino afirma que “el hombre cuya cabeza no albergue piojos es porque carece de generosidad”.

*Xi Jimping, el Rojo Emperador de China, ha ordenado que sus fuerzas armadas estén listas para participar en conflictos regionales. Supongo que se referirá a la eventual invasión de Taiwán.

Aunque no soy, ni de lejos, un estratega, sí estudié, y de cerca, la Historia que se impartía en nuestro magnífico bachillerato. En esa y otras fuentes aprendí que los chinos no han ganado una guerra en su puta vida. Ni una sola. También que, de la I Guerra Mundial a nuestros días, las operaciones anfibias, los desembarcos en costas militarmente defendidas sólo han sido ejecutadas por americanos y, en menor medida, por ingleses. Estos últimos sufrieron desastres en 1914, cuando los turcos los derrotaron en Gallipoli, en la costa de los Dardanelos, y en 1944, cuando sufrieron la misma suerte ante los alemanes en Holanda, una operación con la que el figurín de Montgomery quiso igualar el desembarco por Normandía.

Xi Jimping debía recordar que la Gran Muralla, esa inmensa versión en mampostería de la Carabina de Ambrosio, fue construida para detener a los mongoles… que no fueron detenidos y terminaron apoderándose de China.

*Volvamos a América, donde hace seis años, de las entrañas del nada patriótico mundo empresarial, surgió un político patriota altamente dotado para el liderato. Desde Reagan, no ha habido otro como él. Pero…, como dijo Osgood Fielding III, “Nobody is perfect”. Trump ha fallado una y otra vez en la selección de sus más cercanos colaboradores. Como consecuencia, las traiciones se han sucedido, una tras otra. Tantos han sido los traidores que espero le hayan servido de escarmiento cuando recupere la Presidencia.

*“No hay que subestimar la capacidad de Joe para joderlo todo”, dijo Obama. Tampoco la tuya, digo yo.

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