Jan y Cuje. Bururú-barará, ¿cómo esta Miguel? 

Written by Libre Online

17 de enero de 2023

Por Roberto Luque Escalona

*Tras catorce intentos fallidos, al fin los congresistas republicanos pudieron elegir un Speaker.  El californiano Kevin McCarthy, demostró no sé si gran estoicismo o gran voluntad de poder; lo cierto es que asimiló los catorce fracasos hasta lograr hacerse con la posición. Hubo de todo en el largo y complicado proceso, desde llamadas de Trump hasta un amago de pelea a golpes, algo realmente tercermundista, entre Mike Rogers, de Alabama, y Matt Gaetz, de Florida. Menos mal que la bronca terminó en disculpas y reconciliación. 

Como para ocupar el puesto de Speaker no es necesario ser miembro del Congreso, me pregunto cómo a nadie se le ocurrió proponer a Newt Gingrich, que tuvo un desempeño brillante cuando ocupó esa posición.

Durante el proceso algunos propusieron como candidato alternativo al congresista negro Byron Donals, lo que provocó una especie de éxtasis en ciertas personas ¡Los dos líderes congresionales, el Speaker y el líder de la minoría demócrata, Hakeem Jeffries,  ambos negros! Al parecer, muchos americanos no tienen cura en lo que se refiere a la estupidez racial. Recuerdo ahora al candidato a Gobernador de la Florida que era alcalde de Tallahassee. ¡Nuestro primer Gobernador negro!, clamaban algunos en un frenesí de bobería. Perdió las elecciones y poco después apareció en un cuarto de hotel, desnudo, borracho, empericado y en compañía de un conocido bugarrón. La raza no es algo que sea producto del mérito o del esfuerzo; se nace con ella.

*La irracionalidad racial americana provocó que una señora llamada Rosa Parks se inmortalizara por negarse a desocupar un asiento de ómnibus reservado a los blancos y que a un adolescente, Emmett Till, se le dedique una estatua por haber sido asesinado luego de dirigirle un piropo a una muchacha blanca.

Si en algo somos los cubanos superiores a los americanos es en las relaciones interraciales. No se trata de que Cuba estuviese libre de racismo, un mal hereditario de la esclavitud, pero los casos de Rosa Parks y Emmett Till eran inconcebibles en nuestro país. Algo que, por cierto, parecen ignorar los negros americanos, que nunca han tenido un gesto de solidaridad con nosotros y que quisieron boicotear a Miami porque políticos cubanos dejaran con la palabra en la boca a Nelson Mandela cuando el líder surafricano se proclamó amigo de Fidel Castro.

*Nunca en mi vida me había preocupado la salud de una persona a la que detestara. Esa nueva y peculiar sensación me está ocurriendo con Joe Biden. Si ese abominable viejo muriera o quedara inhabilitado por la demencia senil, su puesto lo ocuparía Kamala Harris, una eventualidad realmente aterradora.

*Vayamos a China. Es decir, vaya el que quiera ir, que a mí no se me ha perdido nada en ese país. Lo que quiero es referirme al incontrolable virus del COVID, arma bacteriológica que, como el Monstruo del Dr. Frankenstein, se ha vuelto contra su creador. 

Es tal la magnitud de la epidemia y la mortandad por ella provocada que las funerarias no dan abasto y la gente debe optar por quemar en plena calle o en sus patios, los que patios tengan, los cadáveres de sus familiares muertos.

*Bururú-barará, ¿cómo esta Miguel? Pues Miguel, es decir, Miguel Díaz-Canel dice que está salao, lo cual es una flagrante muestra de ingratitud, pues en su prostituta vida ha vivido mejor. Salaos están los que viven bajo su gobierno y el de sus compinches. Por eso, después de 64 años de Robolución, se lanzan a cruzar la mar no siempre serena en cualquier cosa que flote.

*En una oficina privada de Joe Biden en Washington han aparecido unos documentos confidenciales de la época en que Obama era Presidente. Lamento no poder explicarles cómo fueron hallados pues la información me resulta confusa. Lo que sí está claro es que no tenían por qué estar allí y que se referían a asuntos relacionados con Ucrania e Irán. Les recuerdo que Hunter Biden, el hijo mala-cabeza de Joe, estuvo relacionado con personajes ucranianos sobre negocios calificados de turbios.

*Curiosidades habaneras 

-El Templete es un pequeño edificio de estilo neoclásico edificado en el sitio donde tuvo lugar la misa por la fundación de la ciudad. La segunda fundación, que la primera fue en la pantanosa costa sur, el primer disparate de nuestra historia.

En El Templete hay un mural en el que aparecen las personas más importantes de la ciudad en 1822: el Gobernador Francisco Dionisio Vives, el Vicegobernador o Segundo Cabo -cuyo nombre no recuerdo-, el Intendente de Hacienda Claudio Martínez de Pinillos, el obispo Juan Díaz de Espada, varios ricos y… un negro. El negro viste uniforme militar que incluye entorchados de oficial; es el capitán Tondá, del Batallón de Pardos y Morenos. En ninguna otra de las sociedades esclavistas del Nuevo Mundo, las Trece Colonias o Brasil, hubiese sido posible lo que en ese mural se representa.

-En uno de los patios interiores del Capitolio hay una estatua de Lucifer que lo presenta en el momento de su rebeldía contra Dios. No existe nada similar en todo el mundo. Su autor es el escultor italiano Salvatore Buemi, que antes había creado la estatua de Martí en Matanzas y el conjunto escultórico de Agramonte en Camagüey.

-En el salón de actos de la UM donde han tenido lugar tantos eventos sobre Cuba, al final de la rampa que lleva al lunetario hay un cuadro que representa a un navío de gran porte saliendo del puerto de La Habana. En la popa puede leerse su nombre: Santísima Trinidad. Es el barco más grande del mundo y lo será desde su construcción en el astillero de La Habana en 1769 hasta su hundimiento después de la batalla de Trafalgar en 1805. Es también el navío de guerra más artillado que ha existido, con un total de 136 cañones, fundidos en la Maestranza de Artillería, y el velero más grande que jamás haya cruzado los mares.

-Andaba yo en carro por el interior de la provincia habanera cuando pasé frente a una finca, una de esas pequeñas fincas de recreo de las que tantas había por aquellos rumbos. Junto a la casa de vivienda, que parecía estar vacía, se levantaba una extraña torre.

El portón de la finca no tenía candado, así que entré y fui hasta la torre. Era una construcción cilíndrica de entre cuatro y cinco metros de altura, recubierta de lajas. Junto a la sólida puerta, de madera, que estaba cerrada, había una tarja de bronce con la siguiente inscripción en versos octosílabos: 

                         Para morar en castillo

                         y honrar aún más su blasón

                         levantó este torreón

                         el Barón del Calzoncillo

Entre los lectores de Libre mayores de 80 años que además sean habaneros, ¿hay alguno que sepa quién era el tal Barón?

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