JAN Y CUJE

Written by Libre Online

1 de agosto de 2023

Por Roberto Luque Escalona

Se cumplieron once años del asesinato de Osvaldo Payá y Harold Cepero en una desolada carretera entre Las Tunas y Bayamo. El asesinato fue ordenado por Raúl, que ya Fidel estaba chocho

*Chris Sununu, el Gobernador republicano de New Hampshire de tan bello apellido, no irá a la reelección en el 2024. Entre las muchas estupideces que se han dicho y escrito sobre Donald Trump, una le corresponde a Sununu que, después de una grosería, dijo que a Trump no se le debería permitir salir de una institución para enfermos mentales. Bye-bye, Sununu. Vete a sununear por ahí.

*Lamentable la imagen de Joe Biden en su entrevista con Isaac Herzog, presidente de Israel, todo el tiempo cabizbajo, mirándose las manos, como si en ellas hubiera algo muy interesante. Herzog, en un alarde de hipocresía diplomática, calificó la entrevista de “wonderful”. La voluntad de postular a Biden para la reelección es una clara muestra de la decadencia del Partido Demócrata, que parece no tener a alguien más para la próxima campaña presidencial.

*El nefasto clan de los Kennedy la ha emprendido contra su peculiar miembro Robert Kennedy Jr. por sus opiniones sobre el COVID. De paso se han lanzado en una apasionada y sumamente optimista defensa de Biden y de sus posibilidades para las elecciones del 2024.

*Se cumplieron once años del asesinato de Osvaldo Payá y Harold Cepero en una desolada carretera entre Las Tunas y Bayamo. El asesinato fue ordenado por Raúl, que ya Fidel estaba chocho y dedicado al cultivo de una maravillosa planta medicinal cuyo feo nombre, moringa, no he vuelto a escuchar.

*Joe Biden va de mal en peor, lo cual es natural en las personas que sufren procesos de degeneración mental. Ahora se bajó con que nuestras fuerzas armadas están quedándose cortas de municiones. Aún si fuera cierto, sólo alguien que ocupe un alto cargo relacionado con la defensa del país y que no ande bien de la cabeza se le ocurriría decir semejante cosa. Trump lo puso como un zapato.

*Curiosidad legal: los negocios turbios de los que se acusa a Biden siendo vicepresidente, ¿hubieran sido posibles sin la complicidad del presidente en funciones, o sea, Obama? Pregunto, que yo jurista no soy. Tales negocios han provocado una creciente amenaza de impeachment contra Biden. El Speaker McCarthy parece estar a punto de tomar una decisión al respecto.

*El miércoles de la pasada semana se cumplieron setenta años del día más nefasto de nuestra historia, el que marcaría el principio del fin de nuestra pujante nación. Ese día, un gánster de segunda fila, fracasado en sus intentos de ser líder estudiantil, alguien rechazado por personajes tan disímiles como Batista y Chibás, ese día maldito inició su carrera que culminaría en la toma del poder absoluto y, con el tiempo, en la destrucción de nuestra nacionalidad. 

Fidel Castro encabezó un grupo de poco más de cien hombres mal armados y sin entrenamiento militar al asalto de la segunda instalación del ejército, el llamado Cuartel Moncada de Santiago de Cuba. Los condujo hasta la entrada, donde penetraron después de matar al soldado de guardia. No todos penetraron. Fidel, el jefe, se quedó a la entrada, esperando el desarrollo de los acontecimientos. Cuando estos le resultaron adversos, escapó rumbo a las cercanas montañas de la Gran Piedra.

La madre de Fidel apeló al arzobispo de Santiago de Cuba, Enrique Pérez Serantes, para que tratara de salvar la vida de su hijo. Monseñor Pérez Serantes subió a la Sierra; es decir, subió hasta donde pudo, que era un hombre mayor y con exceso de peso, pero no puedo dar con Fidel. Pero su gestión fue útil para la naciente leyenda castrista; aún hay quienes creen que Fidel Castro se entregó al arzobispo, un hombre de paz. En realidad, a quien se entregó, sin combatir, fue a un teniente de apellido Sarría. Claro, no es lo mismo rendirse a un anciano prelado que a un hombre armado. Creo que esta fue la primera gran mentira de la leyenda fidelista.

Pensaba escribir una breve reseña de las monsergas que constituyen esa leyenda, pero me aburrí. Entre otras razones, porque a estas alturas, si alguien es capaz de sentir admiración por Fidel Castro, se trata, sin duda, de un imbécil o un canalla, y hoy no estoy para canallas ni para imbéciles. Les iba a hablar de la imaginaria perorata conocida como “La Historia me Absolverá, de la buena vida que tuvo en la prisión de Isla de Pinos narrada en sus propias palabras, pero, como les dije, me aburrí.

*Lo que nunca me aburre es la extraña actitud de Fulgencio Batista hacia Fidel Castro, desde destinarlo a una especie de suite en la prisión de Isla de Pinos – lean lo que escribe el propio Fidel Castro sobre las condiciones de su prisión-hasta el enfrentamiento con la exigua guerrilla fidelista. Su única manifestación de hostilidad fue cuando se le ocurrió nombrar a Rolando Masferrer como ministro de Defensa, decisión que no llegó a poner en práctica, cuando Rolando puso como condición el retiro de los Tabernilla.

*Se llamaba Tafari Campbell. Había sido chef de la Casa Blanca durante la presidencia de Obama y al cesar éste y adquirir una lujosa mansión en la isla de Martha´s Vineyard se mudó con él para ejercer la misma función. Ahora aparece muerto, ahogado, en las aguas costeras de la isla. Cualquiera se ahoga si no sabe nadar, pero testigos oculares afirman que el difunto cocinero era un buen nadador y que lo habían visto nadar. Me pregunto si empezarán a aparecer muertos en el entorno de los Obama como ha ocurrido en el de los Clinton, de Arkansas a Washington, de Washington a New York; muertos y más muertos.

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