Jai Alai un juego de pelota muy aceptado en Cuba

Written by Alvaro J. Alvarez

10 de agosto de 2022

Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE

La prohibición de las corridas de toros echó por tierra la larga tradición taurófila de Cuba, el proyecto de Baltasar Otamendi y Durañona de criar toros de lidia isleños y la práctica varias veces utilizada por la Comisión de Recursos para allegar fondos a las obras sociales de la Institución. Nuevas épocas se avecinaban, tiempos menos sangrientos y más deportivos, sin charangas, fanfarrias ni pasodobles, donde el color blanco de los pelotaris desplazó a los trajes de luces y los mugidos dejaron paso al sonido del rebote de la pelota sobre la piedra.

Reportado por primera vez en la Isla el 12 de diciembre de 1790, fecha en que un grupo de vascos avecindados en La Habana promovieron un partido, este deporte se instaló en la Isla no sólo como una diversión sino como un pingüe negocio. Concebida por el torero Luis Mazzantini, su hermano Tomás y otros amantes de la pelota vasca, la idea de construir un frontón en La Habana se remonta al año 1898 cuando solicitaron y obtuvieron autorización del Ayuntamiento para llevar adelante el proyecto. Aunque pocos meses después el permiso fue retirado, la idea perduró hasta 1900, cuando el torero, ahora en sociedad con el abogado, el vasco Basilio Sarasqueta, obtuvo una nueva aprobación municipal.

A pesar de haber conseguido esta habilitación, el proyecto fue nuevamente demorado porque el Juez Consejero coronel E. S. Dudley, dependiente de las autoridades norteamericanas que ocupaban la Isla, declaró ilegal la construcción del tal edificio en terrenos públicos.

TERRENOS CIVILES

PARA USO PRIVADO

El militar se negó hasta en 3 ocasiones, disponiendo que era imposible para él firmar un contrato por diez años que cediese terrenos del gobierno civil para uso privado.

Luis Mazzantini, matador guipuzcoano de biografía novelesca que enamoró a Sarah Bernhardt, cambió el traje corto por el esmoquin y construyó un frontón de 64 metros de cancha a cuatro manzanas del Malecón. “No lo hace ni Masantín el torero”, se escucha todavía en Cuba cuando alguien habla de la gran dificultad de una hazaña.

La Sociedad solicitó entonces el concurso del gobernador militar Leonard Wood quien, como amante del juego que era (se dice que el propio Leonard Wood, trató de aprender a jugar cestapunta con Simón Urresti), utilizó sus influencias para echar a andar la iniciativa.

Poniendo manos a la obra, el magnífico edificio comenzó a construirse inmediatamente, aunque la falta de capital de los empresarios obligó a demorar la labor hasta tanto no consiguieran recursos para su finalización.

A principios de 1901 el capital inicial de la obra estaba casi agotado y todavía quedaban varios aspectos importantes por concluir en el frontón. Por ejemplo, faltaban las butacas para los espectadores y la malla protectora. Ante el dilema, la Sociedad adoptó la decisión de realizar un gran acto de inauguración para recaudar fondos y con ellos finalmente terminar la construcción.

Superada esta contrariedad, nació así la Sociedad Anónima de Jai Alai que contó con un capital inicial de $100,000 oro.

GRACIAS A LAS APUESTAS

En una época en que el transporte público era tirado por caballos, La Habana comenzó a ser el centro de un deporte cada vez más lucrativo, gracias a las crecientes apuestas.

El Ayuntamiento de la ciudad le hizo una concesión por 10 años (1902-1912) a Sarazqueta, padre de una idea que no tardó en expandirse por la Isla y más allá de sus fronteras.

Aunque en la primera temporada el cuadro de jugadores que se contrató no era de calidad, para la segunda campaña la historia fue diferente.

Rufino Osorio, primer administrador del Frontón Jai Alai, se fue a España y regresó con las manos llenas de talento profesional. Osorio, era uno de los personajes más pintorescos por aquellos años en la capital cubana, recordado por las dos mulas con moñas de colores y collares de cascabeles que tiraban de su coche.

WOOD INCLINADO AL JUEGO

Inaugurado el 3 de marzo de 1901 y ante la presencia de más 300 invitados entre los que se encontraban numerosos periodistas, representantes de la colonia vasca, el Cónsul de España, el Alcalde Alejandro Rodríguez, el gobernador norteamericano Wood y el Obispo Donato Sbarreti y Tazza, bendijo la cancha.

Siete días más tarde comenzaba en el Frontón Jai-Alai la primera temporada oficial de la cesta punta en Cuba. La afición por el nuevo deporte no se detuvo y el edificio se llenaba de público todas las noches. Los aplausos y chiflidos provenientes de ese público fueron las razones que algunos ingeniosos habaneros utilizaron para bautizar al frontón con el nombre de Palacio de los Gritos, el nombre con el que pasó a la historia.

CONCORDIA # 556

El Frontón Jai Alai, en Concordia #556, entre las calles Lucena y Marqués González. Entre los socios de la empresa propietaria se contaba Rufino Osoro, Basilio Sarasqueta, Ignacio Nazábal, Juan Francisco Uribarri, Segundo Méndez y Augusto Lezama.

La Sociedad Jai Alai, de la que la AVNB (Asociación Vasco Navarra de Beneficiencia) estuvo presidida por Miguel Otaduy y Ruiz y entre sus corredores estaba Miguel Artia y Juan Jauregui. Lezama, Otaduy, Artia y Jauregui eran miembros de la AVNB.

No sólo la pelota despertaba adhesiones entre la colonia vasca lo testimonian las regatas realizadas el 20 de mayo de 1905 en ocasión de conmemorarse el Tercer Aniversario de La República, en las que participaron

varios socios de la Institución.

EN ESPAÑA

El Jai-Alai es un juego de pelota que se originó en la región vasca de España y se juega en una cancha de tres paredes con una pelota de goma dura que se atrapa y se lanza con una cesta de mimbre larga y curva atada a un brazo, que tiene un peso que oscila entre 7 y 21 onzas, siendo su longitud entre 24 pulgadas para los delanteros y 26 para los zagueros (si se tiene en cuenta la curvatura de las líneas, estas dimensiones oscilan entre 35” y 43”) y la profundidad de la cavidad de la cesta de 6 pulg. La cesta se fabrica con madera de castaño, tejida de mimbre, no obstante en la actualidad se utilizan materiales sintéticos. La forma de la cesta curva, cóncava, alargada y estrecha, es al parecer una modificación de la antigua chistera. Encaja en la mano a modo de guante (atándola con una cuerda) y va provista de una bolsa que ayuda a retener la pelota.

Los frontones, generalmente son entre 54 mts (177 pies) a 60 mts (197 pies). La principal característica de la cesta es la de lanzar la pelota con mayor fuerza y eficacia después de recogerla y dejarla deslizar hasta su extremo, desde donde saldrá despedida contra el frontón, intentando hacer el tanto para conseguir el mayor número de puntos.

La modalidad habitual es el juego por parejas, siendo los países más sobresalientes Francia, España, Méjico, Filipinas y EE.UU. (sobre todo en Florida).

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La cesta punta surgió a fines del siglo XIX, cuando Melchor Guruceaga inventó un nuevo tipo de cesta más curvada y profunda que la de remonte y de la que las pelotas salían con tal propulsión que se le decía cesta máuser, nombre de un fusil en boga entonces. El nuevo implemento supuso un juego mucho más espectacular y adecuado para las apuestas.

PELOTA VASCA EN ESPAÑA

El juego se llama pelota vasca en España, pero el nombre del hemisferio occidental de Jai-Alai, que en vasco significa fiesta alegre, se le dio cuando se introdujo en Cuba, debido al hecho de que este juego se jugaba en festivales o fiestas en los Pirineos de España durante cientos de años. Luego, el juego se jugó al aire libre y las paredes de las iglesias se usaron para rebotar la pelota.

El Jai-Alai se caracteriza por su ritmo de juego rápido, en el que una pelota de 4.5 onzas y 2 pulg. de diámetro, cubierta con piel de pergamino puede viajar a más de 300 km/h.

El guante, llamado cestapunta en castellano y xistera en euskera, fue inventado por el vasco francés Gantxiki Iturbide, en el siglo XIX.

El objetivo del Jai Alai es lanzar la bola hacia el frontis de cierta forma que sea muy difícil cogerla para el jugador rival mientras que caiga dentro del límite de la cancha. El jugador rival debe coger la pelota antes de que toque el suelo o bien a un bote y lanzarla hacia el frontis.

Con las primeras señales de bonanza, por el El Palacio de los Gritos, comenzaron a desfilar pelotaris de fama mundial. ¿Por qué el Palacio de los Gritos? Pues sencillo, además del fragor de la competencia y las emociones del juego en sí, la gritería también estaba dada por las apuestas. En la pared izquierda de la cancha se podía leer este cartel: El hecho de pagar una localidad no exime de mostrarse educado.

VENCÍA LA PASIÓN

Sin embargo, vencía la pasión. Animaban tanto las finísimas, bellas y arrogantes damas, como los caballeros de bigote.

Los corredores gritaban, el público también, entre ellos y a los jugadores, pues su dinero estaba en juego. Y el que no apostaba, gritaba simplemente de emoción. Un espectáculo inigualable.

Los nombres de Luis Gardoy (Macala), Trecet, Arnedillo, Altamira e Ibacota a los pelotaris se les conocía por sus apellidos se repetían de boca en boca para convertirse en ídolos de un deporte que cada vez se hacía más popular.

Nicasio Rincón (Navarrete), considerado el mejor entre los años 1901 y 1920, junto a Luis Gardoy (Macala). La fama de este último fue tal que vendió prendas con su nombre, desde sombreros de paja hasta camisas y corbatas.

Los fanáticos abarrotaban el Frontón Jai Alai, para enloquecer con los duelos de Macala y Trecet contra Isidoro y Arnedillo. Macala, un jugador inmenso, marcado por una alegría inigualable, un andar único y un ímpetu contagioso.

Las temporadas comenzaban el primer domingo de octubre y terminaban el 20 de junio. Después de esa fecha todos los pelotaris, corredores de apuestas y catedráticos de tan fascinante juego, regresaban a la península con los bolsillos llenos de dinero.

La concesión para operar el Frontón cesó durante la presidencia

 de José Miguel Gómez. El edificio pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de La Habana y albergó en sus dependencias al naciente Museo Nacional en 1913. Pero en tiempos del mandatario Mario García Menocal se renovó la concesión a la empresa y el frontón reabrió sus puertas en 1918.

En 1918 las reglas del Jai Alai, sufrieron cambios. El juego pasaba por un largo letargo y los apostadores buscaban otros horizontes.

En esa época, el nuevo presidente del Frontón Jai Alai, Elicio Argüelles Pozo, encabezó la recuperación en sociedad con Efrén de Jesús Pertierra Liñero. El administrador el Sr. Manuel Lastra y Emilio Eguiluz era el intendente. La instalación se denominaría a partir de ese momento Compañía Sport y Fomento del Turismo, pero popularmente seguiría siendo El Palacio de los Gritos, nombre por el cual lo conocían los aficionados y los habaneros, hubiesen o no pasado sus puertas, en cambio los pelotaris la denominaban como El Matadero, por lo extremo que resultó jugar allí una época, el nivel y la presión eran tan altos que durante muchos años se le consideró el centro de la pelota vasca en América.

Con las nuevas reglas, muchos pelotaris no lograron sobrevivir y tuvieron que retirarse. Otros sí se adaptaron a las nuevas condiciones, en las que ya no se permitiría más sujetar y caminar con la pelota en la cesta, ni mirar a un lado y a otro, en busca de la posición de los rivales, antes de hacer un tiro incómodo.

El Jai Alai se convirtió, así, en el frontón más activo del mundo durante varias décadas, en las que lo más selecto de la alta sociedad cubana y estadounidense, además de cantidad de turistas norteamericanos, llenaba las gradas y movía importantes sumas de dinero en las apuestas.  

LA “COCTELERÍA” CUBANA

Al auge de la cesta punta en La Habana colaboró notablemente la Ley Seca estadounidense (de 1920 al 1933) son los años de la coctelería cubana y los cantineros, muchos catalanes como el dueño del Floridita, Constantino Ribalaigua y Miguel Boadas un cantinero estrella.

Desde los años 1920, la cesta punta formó parte del entretenimiento cotidiano en la isla. Los pelotaris, profesionales unos, y otros, contaban con su propio espacio en la prensa y en las charlas casuales.

Entre los grandes visitantes se encontraba Ernest Hemingway, algunas fotos lo atestiguan así, quién hizo gran amistad con Guillermo Amuchastegui, el fenómeno de Ondarroa, quien se hizo asiduo de la alta sociedad habanera de la época. No era raro ver a multitud de damas de la época acudir al frontón con sus mejores galas y desmelenarse como cualquier hijo de vecino.

Otro apasionado del Palacio de los Gritos fue Babe Ruth, que cuando llegó en noviembre de 1920 para jugar unos 10 juegos de exhibición, según las malas lenguas, dejó cerca de $10,000 dólares en apuestas. El Bambino intentó aprender a jugar al deporte más rápido del mundo, le faltaba habilidad con la cesta, pero le imprimía una fuerza extraordinaria a la pelota. En uno de esos entrenamientos, tratando de devolver una pelota de revés, se le partió un tendón de la espalda produciéndole un dolor tal que apenas se podía mover.

PÍO BAROJA

El término Jai Alai para referirse a la pelota vasca se le atribuye a Pío Baroja, quien al ver un partido lo llamó de esta manera Jai Alai (juego alegre en vasco). En cambio el término Palacio de los Gritos se le atribuye a Víctor Muñoz, periodista de la época que españolizó numerosos términos de deportes americanos y europeos.

El Palacio de los Gritos mantenía su hegemonía, entre 1930 y 1950 fue considerado el frontón más importante del mundo.

En esa nueva época de la cesta punta, se recuerda el paso de otros excelentes pelotaris que se ocuparon de eternizar en la República la práctica de la Pelota Vasca.

Marategi e Ituarte, los Erdoza y Cazalis, Ugartechea y Larrescaín, Larrinaga y los Irigoyen fueron los pelotaris que robaron los corazones de habaneros y visitantes, que atraídos por El Palacio de los Gritos fueron testigos de la brillantez de aquel espectáculo, matizado por electrizantes jugadas. Los gritos se apagaron en 1960 y muchos pelotaris, ya con familias cubanas, se marcharon a Miami.

Recordamos en los 50 a Guara Mayor y Guara Menor entre los mejores.

CASINO ANEXO

Aunque en la primera etapa de su existencia no es conocido que haya permitido juegos de azar en sus predios, en esa última época, gracias al levantamiento de las prohibiciones al respecto, contaba con un pequeño casino anexo que era al parecer operado por Efrén Pertierra.

Debido a que esta instalación era muy céntrica y de fácil acceso, siendo conocida y visitada por la población de bajos recursos, dicho casino fue destruido totalmente por la muchedumbre el primero de enero de 1959.

El Frontón Jai Alai de Cienfuegos: El 13 de noviembre de 1920 fue inaugurado el Frontón Jai Alai, situado en la calle Prado y Dorticós, de la ciudad de Cienfuegos, garantizando que la modalidad alcanzara su mayor esplendor en la Isla durante los años 1920. Su cancha era una de las grandes por sus 64 metros. El ciclón del 28 de septiembre de 1935 le causó muchos daños a su estructura.

Por allí pasaron pelotaris de talla mundial, entre ellos Elorza, Barrenechea, Ecenarro, Esquivel II y Estanislao Maiztegui (Pistón) otro de los grandes de la época, se cuenta que jugó alrededor de 1,225 partidos, de precocidad sin igual debutó con 11 años en el Jai Alai de Cienfuegos.

Desde los años 1920, la cesta punta formó parte del entretenimiento cotidiano en la isla.

EL NUEVO FRONTÓN

 Se inauguró en enero de 1921 y se le conocía por El Palacio de las Luces. Situado en la manzana que comprendía las calles Marqués González, Desagüe, San Carlos y Peñalver. Tuvo una corta vida. En el verano de ese año, como el Palacio de los Gritos tenía que cerrar forzosamente durante 3 meses, El Nuevo Frontón contrató 42 pelotaris que dieron brillo al recinto, entre ellos estaban: Eloy, Alfonso (Alfonso Olalquiaga, que murió dos años después en Méjico), Irigoyen mayor, Blenner (zaguero al que le llamaban el alemán, por el origen de su padre, siendo su madre vasca), Jáuregui, Erdoza menor, Eguíluz (Emilio, que era cubano, pero hijo de vasco), Otegui, Larrinaga y otros.

Pero poco después surgieron problemas económicos entre la empresa y los pelotaris, entonces la empresa prefirió probar durante el 1922 con otras modalidades como la pala y el remonte en las que los pelotaris solicitaban salarios más bajos.

NO APUESTAS

Cuando iban a reanudarse las actividades de cesta punta, en diciembre de 1922, el alcalde de La Habana, Marcelino Díaz de Villegas, prohibió las apuestas, fuente principal de ingreso de la empresa, por lo que El Nuevo Frontón tuvo que desviarse a ofrecer funciones de boxeo y conciertos de música popular.  En mayo de 1923 se reanudó la cesta punta y se jugó hasta el 20 de octubre de 1926, cuando aquel poderoso ciclón, desmanteló el edificio.

Frontón Habana Madrid: Situado en Belascoaín y Sitios, se inauguró el 13 de octubre de 1922 cuando concluyó su construcción. Era un edificio apropiado con armazón de acero y ladrillos con 140 puertas y ventanas y capacidad para 1,800 espectadores, que pronto se convirtió en el más concurrido de los frontones del país. Era muy conocido por La Bombonera. Constaba de una cancha de 34 metros de largo por 9 ½ de ancho. Comenzó como local para el juego de frontenis con pelota de cuero practicado por muchachas procedentes de Europa, pronto empezó a simultanearlo con la cestapunta, con programas que se celebraban de 3 de la tarde hasta la medianoche.

17 SEÑORITAS PELOTARIS

En dicha inauguración figuraron 17 señoritas pelotaris, que fueron alojadas dentro del mismo edificio bajo el cuidado de familiares y sólo salían de paseo o a diligencias acompañadas de señoras que estaban para cuidarlas, evitando alguna situación que pudiera afectarlas y de paso comprometer a la empresa. Ante todo el honor y la moral.

A principios de 1923 llegó Josefina Otaola Oyarzábal, el fenómeno de la raqueta, considerada una de las mejores jugadoras de frontenis con pelota de cuero de todos los tiempos. De mucha fuerza y excelente colocación. Josefina rebotaba hábilmente las pelotas arrimadas a la izquierda y remataba con violencia y precisión sobre la chapa. Debido a su superioridad, a veces, se le obligaba a jugar utilizando sólo la mano derecha.

En su época fue el frontón para juego femenino más grande y más costoso del mundo. EL 31 de marzo de 1928 se realizó la última sesión de frontenis femenino.

En 1926 jugaban en la Bombonera, Urría, Labat, Azcue, Trecet, Esquivel, Guezala y otros.

Pronto se convirtió en el más concurrido de los frontones del país. A partir de 1928 pasó a competir abiertamente con el Palacio de los Gritos.

Ya a mediados de los cincuenta incorporó un salón para espectáculos de cabaret y un casino que se mantuvo funcionando hasta el 31 de diciembre de 1958. Al día siguiente fue totalmente destruido siendo sus enseres quemados y lanzados a la calle. La naturaleza de los juegos que incluyó, la mayoría destinados más bien a clientes nacionales y no a los turistas. Sobre todo el juego de Monte y Dado, que se basaba en apuestas de poca monta.

EN BARLOVENTO

Frontón Jai Alai Playa: Comenzó sus actividades el domingo 30 de octubre de 1921 bajo el nombre de Compañía Frontón Jai Alai Playa S.A. Situado en el área de Barlovento.

Costó unos $350,000 dólares y el edificio estaba en medio de jardines, con 506 butacas de caoba y subiendo la escalera estaba las gradas donde cabían varios  centenares de espectadores. El  frontón estaba pintado de verde, para que resaltara la pelota. Había bar, cabaret al aire libre, restaurante y un cine instalado en el roof garden con capacidad para 1,200 espectadores. Una orquesta amenizaba las actividades. Se aseguraba, asimismo, un servicio permanente de “ómnibus automóviles” desde el Parque Central. Las señoritas pelotaris, vestían blusa

 y saya blancas, con gracia femenina y deseo de agradar. Enfundadas las piernas hasta las pantorrillas en malla de seda blanca, sujetas las sandalias con doble vuelta de cinta hasta el tobillo. De presencia exclusiva de jugadoras, en su mayoría vascas. Las muchachas debieron ser hermosas porque el frontón se llenaba. Sin embargo, poco duraría la empresa. Hubo problemas con las apuestas y las frontenistas dejaron de jugar a partir abril de 1922. Hoy ya no queda ni rastro de aquel frontón.

Beti Jai Vasco Club.- Este Frontón abrió en 1924 en la calle 8 entre 3ra. y 5ta. en El Vedado.

Se jugaba a cestapunta, pero estaban prohibidas las apuestas. En el año 1924 destacaba el niño Jesús Ibarlucea. Todavía hoy se puede ver las altas paredes y en el suelo las rayas.

El Summer Casino Jai-Alai en Playa.- Abrió el 3 de mayo de 1928, situado en las calles 120 y 9na, en la Playa de Marianao. Era un edificio elegante y moderno con frisos y columnas, un frontón en el primer piso, un salón de juegos en el segundo, un cabaret en el tercero y un gran jardín con numerosos árboles en la terraza superior. El intendente era Andrés Trecet. Algunos de los pelotaris procedían de Chicago y Nueva Orleans, otros de Cienfuegos, entre ellos estaban jóvenes de 16 y 17 años como Pistón y Guillermo que pronto se convirtieron en grandes estrellas de la cestapunta.

LAS ESTRELLAS

Siendo el epicentro del fenómeno de la pelota vasca no es de extrañar que pasaron los mejores jugadores por la instalación, algunos de ellos fueron adoptados por la ciudad como verdaderas super estrellas de la sociedad. Nombraremos a varios de ellos: José Luis Salsamendi, Fernando Orbea, los Hermanos Guara, Lorenzo Oriona, Arambarri, innumerables nombres que hoy no nos reflejan el brillo que les acompañó en la época gloriosa de este deporte que llegó a tener a más de 40 pelotaris. Entre esos nombres destaca el de Víctor Valdés, Robinson, debutó en noviembre de 1957, era cubano y uno de los pocos jugadores de raza negra en despuntar y ser reconocido por su talento. Siguió viviendo en Cuba pese a las numerosas ofertas para jugar en Miami y Méjico.

 OTROS GRANDES

Estanislao Maiztegui, Pistón, otro de los grandes de la época, se cuenta que jugó alrededor de 1,225 partidos, de precocidad sin igual debutó con 11 años en el Jai Alai de Cienfuegos (que había sido fundado en los años 20).

José Antonio Martínez Díaz el famoso Frías, su nombre deportivo. Nacido el 5 de noviembre de 1927 en La Habana y jugó en los mejores frontones del mundo. Debutó, con apenas 17 años en Concordia y Lucena en 1944, el frontón de 64 mts. de largo repartido en 16 cuadros de 4 mts. En su trayectoria deportiva también hizo disfrutar de lo lindo a los aficionados de: La Habana, Barcelona, México, Dania y Daytona.

Frías fue un gran zaguero, de gran estatura, y poseedor de un tremendo revés. Tenía una gran pegada por ese lado. Enorme. Su estilo de juego era agresivo, de atrás hacia adelante, limpio, seguro y batallador. Pero sobre todo será recordado por su impresionante revés.

El gran Frías consiguió varios premios durante su larga trayectoria. Fue uno de los mejores pelotaris de su época y muchos aficionados de Euskadi recuerdan a aquel cubano, alto y moreno que jugaba los grandes partidos de la época.

Aparte de ser un grandísimo pelotari y parte de la historia del Jai Alai, fue una persona muy querida por todos. Vivía muy cerca del frontón de Dania, en Florida, y tenía relación con muchos pelotaris, incluso con algunos jóvenes en activo que lo visitaban. Entrañable, alegre, dicharachero, el gran pelotari Frías, testigo y protagonista de mil batallas en mil frontones, falleció en 2014 a los 87 años.

El desarrollo de la pelota vasca en Cuba se detuvo durante un tiempo y solo en 1939, con el fin de la Guerra Civil española, continuaron las temporadas hasta que por su propia naturaleza profesional y su entorno marcado por las apuestas, fue barrido de la Isla con la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, este acomplejado y sanguinario personaje era contrario a todo el disfrute del pueblo cubano.

Desapareció entonces la tradición y nunca más se volvieron a escuchar los gritos de los emocionados fanáticos en el frontón Jai Alai de Concordia y Lucena.

Fue así que pelotaris, corredores de apuestas y catedráticos, en su mayoría, se trasladaron a la Florida para darle continuidad a una tradición que, sin dudas, fue patrimonio único de la República de Cuba.

EN MIAMI

El Casino Miami Jai-Alai (anteriormente Miami Jai-Alai Frontón) es un pabellón deportivo con una capacidad para 6,500 personas y además un casino localizado en el 3500 NW y la Avenida 37 en Miami. Se puede decir que el frontón Miami Jai-Alai es el más famoso de todo el país y, a menudo, se lo conoce como El Yankee Stadium de Jai Alai. Fue

construido en la década de 1920 y ha sido extremadamente importante para el desarrollo del deporte Jai Alai en los EE. UU.

Además de los juegos de azar se utiliza para Jai Alai y conciertos. Ahora se le ha dado un nuevo impulso y el artífice de ello es el jefe de operaciones del Magic City Jai Alai, Scott Savin.

Ahora se juega singles y dobles de domingo a martes, en doble jornada, a la 1 p.m. y a las 5 p.m. Se abre al público solo el domingo.

El último domingo de noviembre de 2021, el frontón Dania Jai Alai de Florida echó el cierre. No era un frontón cualquiera, sino el que mantenía viva la llama de la pelota vasca en EEUU. Tras casi un siglo de práctica de este deporte en el país, el último frontón que quedaba abierto cerró para siempre y, con el cierre también llegó el final del sueño americano de la pelota vasca.

Florida en un momento tenía al menos seis frontones en todo el estado: Dania Beach (abrió en 1953), Fort Pierce, Jasper, Casselberry, Miami y Reddick. Sin embargo, solo queda abierto un frontón.

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