Familiares, sobrevivientes y miembros del exilio cubano no pudieron contener las lágrimas durante la emotiva ceremonia celebrada en los terrenos de la Ermita de la Caridad, en Miami, donde fue inaugurado un banco conmemorativo en homenaje a las 41 víctimas, 10 de ellos niños, del hundimiento del remolcador “13 de Marzo”, ocurrido el 13 de julio de 1994.
El acto estuvo marcado por el dolor y la indignación ante uno de los crímenes más estremecedores cometidos por el régimen castrista, en el que perdieron la vida hombres, mujeres y niños que intentaban escapar de Cuba en busca de libertad.
El médico Omar Vento, uno de los organizadores, expresó su profunda tristeza y calificó la masacre como uno de los crímenes más atroces cometidos por la dictadura cubana. Insistió en que jamás debe olvidarse ni quedar impune.
Por su parte, Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia, colocó fotografías de las víctimas en el malecón de la Ermita, en recuerdo de quienes murieron cuando embarcaciones del régimen tripuladas por sus funcionarios embistieron al remolcador y utilizaron potentes chorros de agua contra sus ocupantes.
Uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia se produjo cuando madres, hijos y otros asistentes arrojaron flores amarillas a las aguas de la bahía de Biscayne, en señal de duelo y homenaje a las víctimas, especialmente a los niños que perecieron junto a sus familiares.
La ceremonia también reunió a destacados representantes del exilio cubano, quienes reiteraron su condena a la masacre y reclamaron justicia para las víctimas de aquel trágico episodio, cuya memoria permanece viva entre los cubanos amantes de la libertad.








0 comentarios