I LOVE YOU, MIAMI!

Written by Esteban Fernández

20 de abril de 2022

Para no copiar al pelotero Liván Hernández debí titular este escrito: “¡Miami es un vacilón!”

Miami es una especie de «La Habana de Ayer» mezclada con la de hoy. En ningún lugar del mundo (ni en Cuba) se pueden aquilatar las virtudes y defectos de mis hermanos cubanos. Y uno sabe que de verdad admira a los cubanos (al igual que al ser humano querido) cuando sus defectos en lugar de ponernos bravos nos hacen gracia.

Mientras en el norte de USA las temperaturas están bajo cero, hay Estados donde la nieve da al pecho, en Miami desciende mínimamente la temperatura a 68 grados y ustedes pueden ver en Facebook, y en cualquier esquina de Hialeah, a mis compatriotas anunciando que “¡En Florida está chiflando el mono!”.

En los noticiaros nacionales podemos observar a mis compatriotas haciendo colas delante de las cafeterías buscando churros y tazas caliente de chocolates.

Yo -viviendo en California por 55 años- no tenía ni la menor idea de que manejo despacio. Allá yo creía que los lentos eran los chinos. Aquí todos los conductores que se colocan detrás de mí (¡todos!) me pitan el claxon agitándome.

Y he descubierto que soy un indeciso, ayer me demoré un par de minutos sin decidirme donde parquearme y una vieja brava me gritó: “¡Oye, te peinas o te haces papelillos!”.

Fuera de aquí la gente dice que: “En Florida ya a nadie le interesa la libertad de Cuba, los cubanos ni de Cuba hablan allá” … Sin embargo, parece que yo he llegado en un momento bueno, porque hasta si en Cuba le dan cuatro palos a un patriota, o un disidente coge una gripe, aquí mis compatriotas se tiran a las calles a protestar. Y lo más importante: ¡la mayoría de los protestantes son jóvenes cubanos!

¡En el mundo entero jamás usted encuentra un lugar donde se vean más autos con banderas cubanas ondeando en sus techos! Ni en Cuba jamás se ha visto eso.

¡Qué rico es meter un pie en la playa y encontrar agua caliente, la lluvia tibia no enferma, y solo hay que esperar un rato para que escampe y salga un bello arcoíris!

¿Qué no se habla de Cuba? Por favor, este es el punto del planeta donde más se habla de mi patria. Solamente hay que pedir un cafecito cubano en la entrada de una cafetería y alrededor tenemos a 20 cubanos discutiendo sobre Cuba.

Este el único punto del universo donde observamos que lo mismo a un joven de 25 años que a un viejo de 87 la camarera les dices: “¿Qué vas a comer hoy mi amor?” “mi cielo, tenemos las masas de puerco blanditas y acabadas de hacer que están para chuparse los dedos”.

Lo más lindo es escuchar a un niñito de 8 años diciéndole a la madre en Publix: “Dale, mami, vámonos ya, llévame a la Carreta a comerme un sándwich”.

Después vemos en el restaurante que la madre le dice al mesero: “Me das un cubano para aquí y otro que se va” y “comételo rápido Jorgito que tienes mucha tarea del colegio Lincoln Martí”.

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