Honor a los héroes de la invasión de Normandía

Written by Libre Online

4 de junio de 2024

Por José “Chamby” Campos



Mañana 6 de junio se conmemora el 80 aniversario del desembarco en las playas de Normandía; suceso que dio comienzo al final de la Segunda Guerra Mundial.

En honor a todos esos héroes que participaron y donde alrededor de unos 4,000 nunca más regresaron, es esta columna dedicada. Esta es la razón por la cual traemos la historia de un participante que sobrevivió la odisea y luego más tarde llegó a ser uno de los mejores peloteros en la historia en Las Grandes Ligas. Su nombre, Yogi Berra. Curiosamente y a la misma vez triste, es el hecho que se le recuerda como atleta y no como héroe nacional.

Hijo de inmigrantes italianos nació el 12 de mayo de 1925 en la ciudad de San Luis en el estado de Missouri y su nombre de bautizo fue en la lengua natal de sus padres, Lorenzo Pietro Berra. Más tarde lo tradujo al inglés, Lawrence Peter Berra. Cuando joven un compañero de su equipo de béisbol lo apodó con el sobrenombre que lo acompañaría el resto de su vida.

Cuando terminó el octavo grado abandonó los estudios para ayudar a sus padres y hermanos con el sustento de la casa.

Desde temprana edad practicó el deporte de “Las Bolas y Los Strikes” donde siempre se destacó en las ligas pertenecientes a la “American Legion Baseball”. En la primavera de 1943 Los Yankees de Nueva York lo firmaron por $500. Como dato interesante, su mejor amigo y vecino de enfrente a su casa, Joe Garagiola fue firmado por la misma cantidad por Los Cardenales de su ciudad natal. Garagiola siempre jaraneó diciendo que “él nunca había podido ser el mejor pelotero ni siquiera en su propia cuadra”.

Inmediatamente Yogi fue enviado a la sucursal de clase B de Los Yankees en la ciudad de Norfolk en el estado de Virginia; pero debido a la existencia del Servicio Militar fue listado en la Armada de los Estados Unidos en el otoño del mismo año.

Asignado al buque de guerra USS Bayfield como marinero de segunda clase, sirvió como compañero de artillero durante el heroico desembarco en la playa de Omaha. Su labor consistió en disparar ametralladoras y lanzar cohetes contra las defensas enemigas al mismo tiempo que su comando también recibía fuego.

De acuerdo al Departamento de Asuntos de Veteranos, Berra fue herido en su mano izquierda de una manera que lo calificaba para recibir la medalla “Purple Heart” pero él nunca llenó las planillas ni tampoco hizo las gestiones necesarias. Según sus propias palabras la razón fue que él nunca quiso que su madre fuera notificada de que había sido herido.

Concluida la guerra fue enviado a una base en Tunisia hasta enero de 1945 y finalmente recibió el alta del ejército en mayo de 1946.

Seguidamente de haberse reincorporado a la vida civil participó en las ligas menores con los Osos de Newark en la “Liga Internacional” y allí conoció a quien se convertiría en su mentor y gran amigo, el antiguo receptor All Star de Los Yankees, Bill Dickey. En honor a su amistad y agradecimiento a lo que Dickey hizo por su carrera, Yogi jamás usó otro número que no fuera el 8, dígito que siempre usó el veterano cátcher. 

Casi cuatro meses más tarde, el 22 de septiembre del 1946 para ser más exacto, el italo-americano debutó en Las Grandes Ligas y en se momento nació una de las historias más fascinante del mejor béisbol del mundo.

Desde su llegada a “Los Bombarderos de Bronx”, se adueñó de la receptoría y comenzando en la temporada del 1948 hasta el 1961 su máscara estuvo presente en al menos 116 partidos anuales.

Sus estadísticas son tan impresionantes que en muchos de los casos hay que detenerse y analizarlas; para poner en contexto la extraordinaria carrera de Yogi como jugador, he aquí un resumen de su ilustre carrera.

En las 17 campañas completas que participó, (las otras dos fueron 7 encuentros en la de llegada y 9 juegos en la de que se retiró), fue seleccionado a 18 “Juegos de Estrellas”. En tres ocasiones se llevó el premio del “Jugador Más Valioso” de la liga.

Su carrera concluyó con 358 jonrones, 1430 carreras impulsadas y un promedio de bateo de .285. En 5 temporadas conectó más cuadrangulares que las veces que se ponchó.

A pesar de que los trabucos de los inquilinos del Bronx contaban en sus filas a figuras de la talla de Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Hank Bauer, Elston Howard, Gil McDougald y otros más; Yogi fue el líder en carreras impulsadas del equipo 7 veces.

Su legado está cementado gracias a sus actuaciones en Las Series Mundiales donde ayudó a Los Yankees a llegar a 14 Series Mundiales y ganar 10 de ellas. Siendo el único pelotero que cuenta con ese récord. 

Entre las marcas que dejó en “El Clásico de Otoño” están los 75 juegos jugados, 259 veces al bate, 71 hits, 10 dobles, 49 sencillos, 63 juegos detrás del plato y 457 jugadas sin asistencia. También fue el primer bateador emergente en conectar un jonrón. 

Además de todos esos increíbles números hay que añadir que fue el cátcher de Don Larsen cuando el 8 de octubre de 1956 este lanzó lo que es hasta hoy día el único “Juego Perfecto” en la historia de Series Mundiales.

En el año 1972 su labor fue doblemente reconocida cuando fue exaltado al “Salón De La Fama” de Las Grandes Ligas y días después su número 8, el cual usó por agradecimiento a su mentor Bill Dickey, fue retirado de circulación por Los Yankees. Por ende, Berra y Dickey tienen su placa en el monumento del glorioso estadio.

Después de retirado como atleta nunca se apartó de su pasión al deporte y actuó como entrenador, asistente y finalmente como mánager. Hasta cerca de su día de partida, septiembre 22 del 2015, se le veía en los campos de entrenamiento de sus adorados “Mulos de Manhattan”.

Hombre jocoso y popular que creó expresiones ingeniosas. Conocidas como “Yogi-ismos”, eran frases simpáticas pero que contenían mucha sabiduría y las cuales lo inmortalizaron como un “filósofo” del béisbol.

“Esto no se acaba hasta que se acaba”, “sino puedes imitarlo, no lo copies”, “En verdad no dije lo que he dicho” son algunos ejemplos que el inmortal pelotero nos dejó para siempre.

Hoy recordamos a Yogi Berra como símbolo de todos los “Héroes de D-Day”. Un hombre sencillo que nos enseñó que en cada situación hay una oportunidad para prosperar no importa lo difícil que esta sea, siempre y cuando se haga con optimismo y humor.

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