Homenaje en el Día de la Madre

Written by Libre Online

5 de mayo de 2026

De la Redacción de LIBRE
y fuentes anexas

El próximo domingo 10 de mayo celebraremos el hermoso día dedicado a honrar a las madres, y desde LIBRE les extendemos un respetuoso y admirativo saludo a todas las generosas madres, que tanto significan para sus hijos y para toda la sociedad.

Historia del Día de la Madre

En los Estados Unidos, la primera iniciativa para crear el Día de la Madre surgió en el siglo XIX, cuando la escritora Julia Ward Howe organizó en Boston un encuentro de madres dedicado a la paz. A partir de entonces, la causa de honrar a las madres fue impulsada por Anna Jarvis a comienzos del siglo XX, en una pequeña ciudad del estado de Virginia Occidental.

Acompañada por un grupo de amigas, Anna inició un movimiento para instituir un día en el que todos los hijos pudieran homenajear a sus madres. Esta causa también la ayudó a sobrellevar una profunda depresión tras el fallecimiento de su madre. Poco tiempo después, el presidente Woodrow Wilson oficializó la celebración del Día de la Madre como fiesta nacional, a celebrarse el segundo domingo de mayo.

La idea principal de Anna era fortalecer los lazos familiares y promover el respeto hacia los padres. Sin embargo, con el paso del tiempo, la celebración fue perdiendo su sentido para ella, ya que su popularidad la convirtió en una fecha altamente lucrativa para los comerciantes, especialmente para quienes vendían claveles blancos, símbolo de la maternidad.

En ese contexto, Anna, quien dedicó gran parte de su vida a promover el reconocimiento del valor de las madres, intentó incluso anular la celebración, aunque sin éxito. “No creé el Día de la Madre para generar lucro”, declaró indignada a un reportero en 1923. Falleció en 1948, a los 84 años de edad.

Para honrar a las madres hemos escogido una preciosa poesía de Rafael Escobar Roa que se titula ‘Madre mía’. 

Cuando los ojos a la vida abría,

al comenzar mi terrenal carrera,

la hermosa luz que vi por vez primera

fue la luz de tus ojos, ¡madre mía!

Y hoy que, siguiendo mi escarpada vía,

espesas sombras hallo por doquiera,

la luz de tu mirada placentera

ilumina mi senda todavía.

Mírame, ¡oh, madre!, en la postrera hora,

cuando a las sombras de mi noche oscura

avance ya con vacilante paso.

Quiero que el sol que iluminó mi aurora

sea el mismo sol que con su lumbre pura

desvanezca las brumas de mi ocaso.

Nuestra madre es la persona más importante en la vida de todo ser humano. El primer beso con el que estrenamos nuestra existencia proviene de sus labios. El cuidado en nuestra niñez, el apoyo en nuestra adolescencia y su compañía a lo largo de cada día son las bendiciones más nobles que Dios nos regala.

Nuestras madres siempre viven. Las que terminaron su misión en la Tierra viven en la eternidad; las que aún están con nosotros viven en nuestra propia vida.

¡Saludos y bendiciones para todas las madres!

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