Historia de la Bandera de Cuba

16 de junio de 2021

En la primera semana de junio de 1849, fue diseñada y adoptada en reunión efectuada en la casa del matrimonio Teurbe Tolón en Nueva York, Estados Unidos. Ante un pequeño grupo de exiliados cubanos -entre ellos estaba el escritor Cirilo Villaverde-, el militar venezolano López pidió al emigrado cubano   Miguel Teurbe Tolón que trazara sobre un pliego de papel su exclusiva idea­ de lo que pudiera ser la bandera de Cuba. El patriota Teurbe Tolón trazó al momento con lápices de colores siempre bajo la inquisidora mirada de su creador.

Tres debían ser las franjas, en representación de los departamentos que constituían la isla de Cuba: Occidente, Centro y Oriente decidiendo que las franjas fueran en color azul sobre un fondo blanco. Además optó por un triángulo equilátero rojo y una estrella blanca y pura en el centro.

Trazado el diseño por Miguel Teurbe Tolón, bajo el dictado del jefe militar, el modelo satisfizo a todos los presentes. Y deseoso de que cuanto antes fuera convertido el dibujo en una bandera-símbolo, el propio Narciso López hizo entrega del papel a la joven Emilia para su confección.

…Si una bandera que fue bordada para la causa de un anexionista encontró su verdadero sentimiento en manos de los patriotas del Ejército Libertador.

 Dos fechas importantes

e históricas tiene:

La verdadera y original  enarbolada por primera vez en Cuba en la ciudad de Cárdenas, el 19 de Mayo de 1850 por el ex-militar español López oriundo de Caracas, Venezuela; y mas tarde proclamada la bandera el 11 de Abril de 1869 como la insignia del movimiento independentista cubano en la Asamblea de Guáimaro.

Desde entonces es la enseña nacional de todos los cubanos.

Al cumplirse en 1950 el centenario de la bandera, el Congreso de la República de Cuba proclamó oficialmente a Emilia Teurbe Tolón,   como Encarnación de la Mujer Cubana

Breves biográficas de

Emilia Teurbe Tolón

El 10 de enero de 1844, recién cumplidos los 16 años y superados los obstáculos para su casamiento, Emilia contrajo nupcias en la Iglesia Parroquial de Matanzas -actual Catedral- con su primo Miguel Teurbe Tolón, nacido también en esa misma ciudad el 29 de septiembre de 1820, cubano apasionado de amplia cultura.

Pero Miguel, comprometido con el movimiento anexionista, embarcó hacia Estados Unidos. Emilia se quedó al cuidado de su enfermiza madre y pasaba temporadas en el ingenio San José, donde recibía la correspondencia de su esposo, destinada ella en gran medida a divulgar los planes conspirativos que se desarrollaban en los Estados Unidos. Desde que llegó a Nueva York, Miguel entró en relación con el grupo de anexionistas unido en torno a Narciso López. Un buen día López le comenta a Cirilo Villaverde y a Miguel su idea sobre la necesidad de crear una bandera que fuera emblema y guía de la lucha contra el poder español en Cuba.

El 3 de marzo la casa de Emilia en Matanzas  es registrada por el Sargento Mayor de la plaza de la ciudad  encontrando una misiva donde Miguel daba a entender ciertos vínculos atribuidos a Emilia, envuelta en la causa separatista. Días después se dicta el decreto de destierro contra Emilia. 

El 12 de abril de ese año llegó a Nueva York y se reúne con su esposo.

Desde su arribo Emilia compartió las labores propias de la conspiración. Fue entonces cuando en una de las reuniones de los anexionistas, Narciso López le pidió que cosiera la bandera, cuyo boceto había dibujado Miguel por indicación de López.

Según narró Cirilo Villaverde, testigo de la escena, «la grácil y activa dama, ‘Šhizo la bandera con cintas de sedas blancas y azules, y con un retazo de tela roja. La estrella también era de seda y tenía un ribete del mismo género, blanco y trenzado. El azul era muy fuerte, lo mismo que el rojo. Medía 18 pulgadas de largo y 11 y media de ancho; cada lado del triángulo 11 pulgadas y de una punta de la estrella a la opuesta, tres pulgadas.

Entregada la bandera a López, éste la envía como  muestra a las jóvenes de Nueva Orleáns, quienes confeccionaron la  verdadera que el abanderado Juan Manuel Macias Sardiñas ­también matancero- plantó en tierra cardenense.

Enarbolada con profundo orgullo vibraba el pabellón de la estrella solitaria.

Emilia Teurbe Tolón trabaja arduamente

Emilia trabaja arduamente: ayuda a los exiliados, colecta fondos para ayudar a emigrados recién llegados al Norte, labora en la imprenta, ayuda a distribuir los periódicos. En el primer aniversario de la muerte en garrote vil de Narciso López prepara solemnes honras fúnebres en la Catedral de San Patricio, en New York. A continuación, una reunión patriótica se celebra en un restaurante teniendo como marco la bandera cubana izada en el tope del edificio.

En 1857 Emilia la entusiasta y hermosa filibustera  como la llamó Cirilo Villaverde, queda viuda.

Aceptada la orden de indulto regresa a Cuba con Luis Rey y se radica en La Habana. En 1884 fallece el segundo cónyuge. Tiempo después se casa con Juan de Dios Estrada -oriundo de Ciego de Avila- y más tarde deciden marchar hacia España fijando la residencia en Madrid.

Allí fallece un 23 de agosto de 1902, enterrada en el antiguo Cementerio de Almudena en la ciudad capital española donde la insigne cubana había vivido los últimos años de su vida.

Mas tarde  se encontraron los restos de la patriota Emilia Teurbe Tolón gracias al interés demostrado por Enrique Martínez Pérez, un cubano residente en Madrid quien en su afán de ayudar a una prima que residía en Matanzas estaba  escribiendo y logró realizar  una amplia biografía de Emilia Teurbe Tolón.

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