Francisco La Rúa

Written by Libre Online

27 de octubre de 2026

Por Jorge Quintana (1956)

En la esquina de Galiano y San Rafael, donde hoy se encuentra instalado “El Encanto”, nació Francisco La Rúa y Vidal, uno de los héroes auténticos de la Guerra de los Diez Años. Ni siquiera una modesta lápida recuerda a las generaciones actuales que allí nació un hombre todo bravura y talento, todo estoicismo y pundonor, que peleó nueve años por la libertad de su patria y que pereció en una acción, en Camagüey, en los días finales del año 1877.

El padre de La Rúa era un conocido médico habanero llamado Joaquín La Rúa y Díaz Bacallao; su madre fue la Sra. María del Carmen Vidal. Nació el 7 de agosto de 1846.

La infancia de este modelo de patriotas fue la de un hijo de familia criolla acomodada y culta. Por una de sus ramas familiares, se encontraban los dueños de los ingenios “Desempeño” y “Colombia”, en las inmediaciones de Cárdenas.

Cuál fue el colegio al que concurriera es objeto de discusión entre sus biógrafos. Algunos, como Gonzalo de Quesada, sostienen que fue discípulo de José de la Luz y Caballero en “El Salvador”. Otros se atienen a que su nombre no figura en ninguna lista de alumnos y sostienen que su educación hubo de verificarse en el colegio “Santo Tomás” —dirigido por José Forns y González, instalado en Rayo esquina a Estrella—, donde fuera alumno de Rafael Morales. Dícese que de niño fue de naturaleza enfermiza, lo que le hizo concurrir al colegio con cierto retraso y a una mayor edad que los demás niños.

Hizo su ingreso en el Instituto de La Habana el 29 de agosto de 1865, pero dejó los estudios secundarios apenas comenzados para prepararse, bajo la dirección de su antiguo maestro Rafael Morales, a fin de presentarse a las oposiciones para una plaza en la Secretaría del Gobierno Superior Civil. Obtenida la plaza, comenzó a trabajar. Su padre ya lo había introducido en las tertulias literarias de la época, principalmente en las del colegio de Luz y Caballero y también en las de Azcárate.

El 10 de octubre de 1868 le sorprendió en La Habana desempeñando su modesto cargo en la Secretaría del Gobierno Superior Civil. Inmediatamente tomó la decisión de unirse a los sublevados en Oriente. Salió de La Habana en el “Morro Castle”, dirigiéndose a Nassau, donde se incorporó al grupo de expedicionarios cubanos que se aprestaban a salir para Cuba bajo las órdenes del mayor general Manuel de Quesada. El 27 de diciembre de aquel mismo año de 1868 llegan a la ensenada de La Guanaja los expedicionarios del general Quesada conducidos por la goleta “Galvanic”. Inmediatamente se dirigen a tierra. Apenas llevan unas pocas horas cuando ya tienen que batirse con fuerzas españolas que vigilaban la costa. El 1.º de enero de 1869 el joven La Rúa combate, por primera vez, en La Guanaja, a las órdenes del general Quesada. Pasó después a formar parte del núcleo de patriotas agrupados en torno a Ignacio Agramonte, a cuyas órdenes le encontramos combatiendo el 20 de febrero de 1871 en la Torre de Pinto. En abril de aquel mismo año de 1871, el gobierno español le embarga todos sus bienes, pero él no habrá de amilanarse por esa ligera amenaza.

Después sustituye a Ramón Roa en la redacción del Boletín de la Guerra. El 28 de diciembre, a las órdenes de Manuel Agramonte, toma parte en el combate de Ojo de Agua. El 5 de febrero de 1872 combate en Aranjuez, a las órdenes de E. Agüero. Pasa después a la caballería camagüeyana que mandaba el coronel Gabriel González, un mexicano que había venido a Cuba a ayudarnos en la ingente tarea de conquistar la libertad, habiendo logrado alcanzar, en aquella gesta gloriosa, el grado de general de brigada del Ejército Libertador.

El 20 de julio de 1872 combate a las órdenes del coronel Gabriel González en Salado. El 28 vuelve a combatir en La Unión. El 6 de agosto, con el mismo jefe, en Najasa. El 11 de mayo de 1873 se encuentra presente en la acción de Jimaguayú, donde perece el mayor general Ignacio Agramonte, cuyo cadáver conducen a Camagüey para incinerarlo públicamente, porque, como dice un viejo romance cubano que recitábamos en la escuela:

…el muerto daba susto a los soldados del rey…

El 13 de agosto de 1873 toma parte, a las órdenes del teniente coronel P. Morell, en la acción de Las Yeguas. Antes de finalizar ese mismo año ya había pasado al Estado Mayor del mayor general Máximo Gómez en calidad de ayudante. El general Gómez había sido trasladado desde Oriente a Camagüey para sustituir al general Agramonte. 

El 28 de septiembre de 1873 combate a las órdenes del general Máximo Gómez en Santa Cruz. El 4 de octubre será en Guirabo. El 27 de octubre la Cámara de Representantes depone al presidente Céspedes y elige para sucederle al Marqués de Santa Lucía, quien trae junto a él al comandante Francisco La Rúa, al que designa Subsecretario de Relaciones. Pero el desempeño de aquel cargo oficial no le impide continuar siendo un combatiente. El 9 de noviembre le encontramos, junto al general Gómez, en aquella famosa acción de La Sacra. 

El 2 de diciembre será en Palo Seco. El 10 de febrero de 1874 combate en Naranjo. El general Gómez está empeñado en avanzar hacia Occidente, pero los españoles, que han comprendido la maniobra, le están forzando a tener que presentar grandes combates que le dejan sin fuerzas para poder dar comienzo a aquella campaña invasora.

El 15 de marzo de 1874 el general Gómez se bate en Las Guásimas durante tres días con las columnas españolas de los brigadieres Bascones y Armiñán. La lucha es realmente feroz. Los españoles estuvieron prácticamente copados. Se vieron impedidos de enterrar sus cadáveres y tuvieron que recurrir al fuego para evitar una epidemia. En aquella famosa acción, tal vez la más famosa de todas las libradas en las luchas por la independencia de Cuba, el comandante La Rúa, ayudante de campo del general Gómez, tiene la desgracia de perder una mano. Sin embargo, prosigue su lucha.

En febrero de 1875 funda La Estrella Solitaria. El 15 de marzo de 1876 es electo diputado por las provincias de Occidente. Colabora en La República. El 20 de marzo de 1876 es elegido secretario de la Mesa de la Cámara de Representantes. El 29, la propia Cámara designa presidente de la República a don Tomás Estrada Palma, cuya candidatura había sugerido el mayor general Vicente García. 

En el acto en que el presidente Estrada Palma prestó juramento, hubo de hacer uso de la palabra el diputado Francisco La Rúa. En abril es designado por el presidente Estrada para desempeñar la Secretaría de la Guerra. Pero la podrá desempeñar por varios meses tan solo, pues el presidente Estrada Palma cae prisionero en una emboscada y es trasladado a España. Francisco La Rúa se queda en el territorio insurrecto, con su brazo inutilizado, pero siempre atento a las exigencias de la patria. En enero de 1877 escribe y hace publicar en la Imprenta del Gobierno su folleto titulado La Constitución y la Ordenanza, “obra de propaganda utilísima para el soldado” al decir de Manuel de la Cruz.

El 11 de mayo de 1877 el mayor general Vicente García se amotina en Santa Rita, anunciando su propósito de no continuar acatando las órdenes que vengan emanadas del Gobierno. Con ello se frustra una nueva posibilidad de haber invadido el occidente de la Isla. El 27 de junio de ese mismo año, al conocer varios jefes camagüeyanos la noticia de la actitud adoptada por el general Vicente García, redactan unas declaraciones ratificando su reconocimiento y obediencia al gobierno legalmente constituido; su propósito de mantenerse al lado del que representa el orden y la moralidad; condenar el motín de Santa Rita e incitar a todos los ciudadanos de la República para que asuman, con sus firmas, una actitud similar, uniéndose a estas manifestaciones y contribuyendo, con ello, al sostenimiento del orden y el mantenimiento de la legalidad. Entre los firmantes se encuentra el comandante Francisco La Rúa.

El 29 de diciembre de 1877 hallábase acampado con fuerzas del regimiento “Agramonte” en el campamento del coronel Enrique Loret de Mola, situado en Antón, cuando le sorprenden soldados españoles. Francisco La Rúa pereció en la acción. 

Sobre su muerte hay dos versiones: una es la de que, decepcionado y sobre todo al verse copado, decidió suicidarse disparándose un tiro en el corazón antes de caer vivo en poder de los españoles (se habla de una carta enviada por él días antes a su novia donde le manifiesta esa decisión); otra versión es la de que, al verse cercado, fue a montar a caballo para tratar de abrirse paso combatiendo, pero una descarga cerrada lo derribó sin vida a tierra. 

Ese mismo día caía también otro adalid de la Guerra Grande, el villareño Eduardo Machado, en Charco Colorado. Al decir de Jorge Juárez Cano, estos fueron los dos últimos muertos en territorio camagüeyano en aquella campaña de los Diez Años.

De Francisco La Rúa escribió José Martí en las páginas de Patria, el 10 de abril de 1892, diciendo que era: “fino y sencillo, con aquella rectitud de su alma militar que ya anunciaba en él el flagelo de los que quieren alzarse sobre la República por la fama ganada en su servicio”.

Y Manuel de la Cruz evoca su figura en la acción de La Crimea como la de un hombre: “magro y enflaquecido por las fiebres, rubio y laborioso como un germano, con ojos de un azul cristalino, moralizante empedernido y predicador sempiterno como todos los melancólicos, predicación que acreditaba con su ejemplar abnegación y con su gran generosidad, optimista impenitente y cuasi fanático, completó su educación en el trato con los hombres superiores de la Revolución…”

Pero el mejor elogio parece ofrecerlo el que fuera su compañero en aquellas andanzas insurgentes, el teniente coronel Ramón Roa, quien en un artículo publicado en El Fígaro de La Habana, en octubre de 1903, recordando aquella figura extraordinaria, escribió: “La melancolía jamás empañó su fe, ni el cansancio quebrantó su voluntad”.

Temas similares…

HORÓSCOPO

Por Ignacio Teodoro ARIES  (21 marzo – 20 abril).   En los aspectos de salud que más te preocupaban,...

Festival de cine GEMS 2026

Festival de cine GEMS 2026

Comienza con todas las expectativas que usualmente genera el encuentro cinematográfico del otoño en Miami el Festival...

0 comentarios

Enviar un comentario