Feliz Navidad, que os nacerá el Salvador

15 de diciembre de 2021

“,,,Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados.”

(Mateo 1:21) Os Nacerá el Salvador

María  y  el  Adviento. …

y el Verbo se hizo Carne

“…A la hora decisiva de la historia humana, María ofrece su propia persona a Dios, su cuerpo y su alma como moradas. En ella y por ella, el Hijo de Dios asume la carne. A través de ella la Palabra se hizo carne. De esta manera, María nos dice lo que es el Adviento: ir al encuentro de Quien viene a nuestro encuentro.

Esperarle,  escucharle. mirarle. 

María nos dice con qué fin fueron edificadas las iglesias: para que le acordemos un lugar a la Palabra de Dios; para que en nosotros y por medio de nosotros la Palabra pueda hoy también hacerse carne….”   (S.S. Benedicto XVI  )

Isabel, la prima de María 

..y es que toda la doctrina gira en torno al misterio de la Encarnación, así fue que…

“…en aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo  de las montañas de Judea, y entrando en la casa de  Zacarías, saludó a Isabel.  En cuanto ésta   oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno. Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz exclamó:

“¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el  fruto de tu vientre!”

¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor. Entonces dijo María:   “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava”. 

 María acercándose a Belén

 José y María viajan desde Nazaret en Galilea hacia Belén en Judea.

Y para ser testigos del nacimiento debemos permanecer cerca de ellos.

«Ella concibió primero en su corazón y después en su vientre»   (San Agustín)

   “…Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres…“  (Lucas en 1:26 al 28:11) 

…y hubo un tiempo de espera; de espera gozosa.

Es un tiempo solemne, de paz, de suspiros. El tiempo que también tuvieron que esperar cada uno de los profetas. El tiempo que la Iglesia celebrará solemnemente y que nosotros después con sumo fervor, alabaremos en todo momento. Daremos gracias al Padre Eterno por la santa misericordia concedida dejándonos revivir siempre el misterio de la Natividad. Porque “la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, …y en ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres…”  Y esa es la luz que brillará en las tinieblas y que ni aun las tinieblas podrán apagar. 

Para mejor celebrar el nacimiento del Niño Jesús, hay que permanecer cerca de Maria.

José y María viajaron desde Nazaret hacia Belén obedeciendo el decreto gubernamental. Varias razones se han dado del por que Maria acompañó a Jose en este largo viaje. Posiblemente Ella no deseaba perder la protección del esposo durante este periodo de su embarazo; o quizás podía ser que había recibido una especial inspiración divina que la impulsaba a marchar juntos para que se cumplieran las profecías referentes a su hijo.

“…Dado que el empadronamiento había atraído a multitud de extranjeros a Belén, María y José no encontraron sitio en la posada de la caravana y tuvieron que alojarse en una gruta que servía de refugio para los animales…” (Lucas 2:1-5)

María, …se acerca el día

Dios fue siempre tan piadoso en su misericordia que decidió crear: un nuevo cielo, una nueva tierra, y dos nuevos océanos.

“…¿Cuál es ese mundo nuevo y esa nueva creación? La bienaventurada Virgen es el cielo que muestra el sol de justicia, la tierra que produce la espiga de vida, la mar que trae la perla espiritual. ¡Cuán magnífico es ese mundo! ¡Cuán admirable es esta creación, con su hermosa vegetación de virtudes, con las flores perfumadas de la virginidad! ¿Qué pudiera ser más puro y más irreprensible que la Virgen?  “Luz soberana y toda inmaculada, Dios, encontró en ella tantos encantos que se unió a ella sustancialmente, por medio del Espíritu Santo. María es la tierra en la que la espina del pecado no crece. Al contrario, de ella nacerá el retoño que arrancaría el pecado desde su raíz.”   (San Teodoro, el Estudita)

«…Maria es la mujer más encumbrada y la joya más noble de la Cristiandad después de Cristo… Ella es la nobleza, sabiduría y santidad personificadas.  Nunca podremos honrarla lo suficiente.

Aún cuando ese honor y alabanza debe serle dado en un modo que no falte a Cristo ni a las Escrituras…»     (Martin Lutero en “Sermón”, Navidad 1531)

Tu prima Isabel parió, …¡y es un niño!  

María estaba orando por ella, cuando recibe la

 noticia:

La humildad le enseñó a creer;  ..y Zacarías comentaba a los vecinos que aun no nacido y ya saltaba de gozo en el seno de su madre Isabel. ….y Dios premió a Zacarías dándole un hijo, al que la mano del Señor había tocado. 

“…Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y parió un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y  preguntaban por señas a Zacarías cómo quería que se le llamase.  

“..El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios.  Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se  comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo:..”

 «Pues ¿qué será este niño? » 

“Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él…”   (Lucas 1, 57-66)

María se regocija de haber sido elegida

Han pasado algunos días desde que Maria y José se alojaron en la gruta.  Cerca los pastores están velando las vigilias de la noche sobre su rebaño como es costumbre.  

“…El viaje había llegado a su término y la augusta Madre, un suave fardo conforta y consolida ….agradece la misericordia: se regocija de haber sido elegida para el sublime Ministerio de servir de Madre…” 

“…Ella desea y comprende al mismo tiempo el momento en que sus ojos Le contemplarán. ¿Cómo podrá prestarle los servicios dignos de Su soberana grandeza, ella que se considera la última de las criaturas? ¿Cómo se atreverá a cargarle en sus brazos, cerrarle contra su corazón, amamantarle en su seno mortal?  Y sin embargo, cuando ella piensa que la hora se acerca, en la que, sin dejar de ser su hijo, El saldrá de ella y reclamará todos los cuidados de su ternura, …su corazón desfallece y el amor maternal que se confunde con el amor que tiene por su Dios, está al borde de expirar en esta lucha demasiado desigual de la débil naturaleza humana frente al más fuerte y poderoso de todos los afectos, reunido en un mismo corazón…”  (Dom Guéranger, “Año Litúrgico” Adviento y Navidad. – 22 de diciembre 1841 ) 

“…Una doncella muy pura  //  hija de Juaquin y Ana fue elegida de “ab eterno”  //  y de culpa preservada

Para ser Madre de Dios  //  en sus sagradas entrañas unido aquel ser Divino  //  con la formación humana

María tuvo por nombre  //  a quien no tocó la mancha del pecado original  //  a todos comunicada

Y como sagrario y templo  //  de la Trinidad sagrada era preciso que fuese  //  la más pura, honesta y casta…

Fragmento de un poema de 89 estrofas dedicado a la Virgen Maria, de autor desconocido, posible del siglo XVIII. Encontrado en el Archivo Histórico Diocesano de Guadix. 

 «La Expectación del Parto» 

El gozo que poseía María era por su próximo alumbramiento.

En su seno estaba guardado el Hijo de Dios, el que anunció la venida de un Salvador.

Y la humanidad estuvo pendiente de esa promesa.

Muchos judíos piadosos vivían en grave tensión de anhelo, en espera de poder descubrir si el futuro recién-nacido  sería el Mesías que se había prometido a la humanidad.  Así  esperaban los patriarcas, esperaban los profetas, todos esperaban  durante el Adviento, el tiempo que precede a la Natalidad. 

Tal como expresó Bernardo de Claraval –el monje cisterciense frances- en su segunda homilía “super missus”: 

‘…¿Qué presagiaba, entonces el zarzal que vio Moisés arder sin consumirse, sino el parto de María que da a luz sin dolor? (Éxodo 3, 2)  Y el ramo de Aarón florecido sin haber sido regado no es acaso la figura de la Virgen que concibe sin haber conocido varón? De ese gran milagro de Isaías se devela un misterio más grande todavía: Un ramo brotará del tronco de Jesé y de su raíz una flor (Isaías 11, 1). El ramo en su pensamiento es la Virgen y la flor el hijo de esa Virgen…”

Así fue que los padres del Décimo Concilio de Toledo, en 656, instituyeron la fiesta que se llamaría:   Expectación del Parto,  y que debía celebrarse ocho días antes de la solemnidad natalicia de nuestro Redentor, o sea el 18 de diciembre.  La razón de su institución la dan los padres del Concilio cuando explican que:

“..no todos los años se puede celebrar con el esplendor conveniente la Anunciación de la Santísima Virgen, al coincidir con el tiempo de Cuaresma o la solemnidad pascual, en cuyos días no siempre tienen cabida las fiestas de santos ni es conveniente celebrar un misterio que dice relación con el comienzo de nuestra salvación. Por esto, “Se establece por especial decreto que el día octavo antes de la Natividad del Señor se tenga dicho día como celebérrimo y preclaro en honor de su santísima Madre”.

A esa fecha se le podía conocer como 

“el día de Santa Maria, la Madre Virgen”.

Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador.

….Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció a ellos el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz.  Los pastores  sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: 

‘_No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo. Hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre…“  Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo:

Gloria a Dios en las alturas,

y en la tierra, paz a los amados por El. 

«Romance del Nacimiento» 

(Poema del religioso San Juan de la Cruz, poeta místico español) 

Ya que era llegado el tiempo  /  en que de nacer había, así como desposado  /  de su tálamo salía, abrazado con su esposa,  /  que en sus brazos la traía, al cual la graciosa Madre  /  en su pesebre ponía, entre unos animales  /  que a la sazón allí había, los hombres decían cantares,  /  los ángeles melodía, festejando el desposorio  /  que entre tales dos había, pero Dios en el pesebre  /  allí lloraba y gemía, Que eran joyas que la esposa  /  al desposorio traía, y la Madre estaba en pasmo  /  de que tal trueque veía: el llanto del hombre en Dios,  /  y en el hombre la alegría, lo cual del uno y del otro  /  tan ajeno ser solía. 

“…¿Qué hacían en el pesebre la Santa Virgen y San José? Miraban y contemplaban, admiraban al Niño Jesús. Esa era toda su ocupación. Oraban ante el Santo Sacramento expuesto en el altar del pesebre. Bendecían, le daban gracias a Dios que, por amor a nosotros nos acababa de dar a su Hijo.  Nunca, ninguna persona podrá comprender ni podrá decir todo lo que vivió María…” 

(Palabras del Santo Cura de Ars)

Jesús, Hijo de Dios, tráenos a este mundo descontrolado una nueva esperanza y un nuevo esplendor.

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