EUTIMIO FALLA BONET EL BENEFACTOR VILLACLAREÑO

Written by Alvaro J. Alvarez

13 de diciembre de 2022

Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE

Laureano Falla Gutiérrez, nació el 25 de diciembre de 1859 en el pequeño pueblo de Hoz de Anero, situado a 27 kms. al S.E. de Santander en Cantabria. Su padre Juan Manuel Falla Gutiérrez (1825-1871) y su madre Isabela Gutiérrez Diego (1834-1890). Eran cinco hijos: Manuel (1865- ) que se casó con María de los Ángeles Álvarez González; Juan que se casó con Teresa Casuso Agüero; María de la Concepción que se casó con José Cervera Piñal y la última, María Teresa. 

En 1873, Laureano con apenas 14 años se marchó a Cuba, porque previamente sus padres se habían comunicado con los educadores Luis Febles y Carlos Toledo para que lo recibieran en su Colegio en la ciudad de Cienfuegos.

Luego de graduarse, porque era muy aplicado, se fue hacia Santa Isabel de las Lajas (años después allí nació quien le dio fama, Benny Moré) para trabajar como dependiente con su tío Laureano Gutiérrez Diego, que ya era un próspero comerciante de una tienda mixta.

ABOLENGO FAMILIAR

Al poco tiempo se independizó abriendo una tienda de víveres y hasta llegó a ampliarla.

En 1894 se inició como colono con la finca Villarreal y como hacendado a partir de 1901 con el ingenio Santísima Trinidad.

Un día conoció a la linda señorita María Dolores Bonet y Mora (conocida por Lola) que había nacido allí en el pueblo, se enamoraron y se casaron el 31 de mayo de 1889. Lola era hija de Cristóbal Bonet y de María Adelaida Mora, que también tenían otros hijos: María Antonia, que se casó con Juan Villareal y María Otilia casada con Florentino Becerra.

Del matrimonio de Laureano y Lola, nacieron siete hijos, pero lamentablemente tres fallecieron jóvenes y sobrevivieron: María Adelaida, María Teresa, Isabel y Eutimio.

La mayor fue María Adelaida Falla Bonet (1892-1954) felizmente casada con Viriato Gutiérrez Valladón (1890-1974) y padres de seis hijos: María Adelaida (1918-2001), María Dolores (Lolita 1921-2005), Carolina (1922-1995), Viriato (1925), Laureano F. (1928) y Eduardo (1932-1977) Gutiérrez Falla.

Luego viene María Teresa Falla Bonet (1898-1973) que se casó el 14 de enero de 1926 con Agustín Batista y González de Mendoza (1899-1968) y tuvieron cinco hijos: María Teresa (1928-1988) casada con José Antonio Mestre y Álvarez-Tabío (1926-1993) los padres de José Antonio Mestre Batista (1950-2002) y de su Alteza Real, María Teresa Mestre Batista (1956) la Gran Duquesa de Luxemburgo.

La otra hija fue Isabel Falla Bonet (1900-1977) casada con el abogado David Suero Rodríguez (uno de los hijos de Alejandro Suero Balbín) padres de Alejandro Suero Falla (presidente del Central Punta Alegre, en Morón).

Eutimio Falla Bonet, nació el 11 de marzo de 1905 en el Central Andreíta, en Cruces, situado a 28 kms. N.E. de Cienfuegos. Este Central lo compró Laureano Falla en sociedad con A. Leblanc y Nicolás Castaño, formando la Laureano Falla Gutiérrez y Compañía, hasta 1924 que compró toda la propiedad.

La Guerra de Independencia de Cuba (1895-1898) interrumpió el desarrollo posterior de la ya establecida y prometedora carrera y fortuna de Laureano, desarrollo que luego retomaría. 

Después de la guerra, estuvo involucrado en el comercio de azúcar y café y en la importación de ganado. En 1901 junto a Nicolás Castaño Capetillo, Domingo Nazábal y Agustín Llorente inició su incursión en la industria azucarera. 

Durante su vida sería dueño de varios ingenios azucareros, al momento de su muerte, su patrimonio estaba valorado entre $65 y $75 millones. 

Sus cuatro herederos decidieron no dividir la riqueza sino continuar los negocios del montañés recién fallecido y el 27 de mayo de 1929 crearon la Sucesión de L. Falla Gutiérrez, con oficinas en Oficios #110 altos, en La Habana y su cuenta bancaria con The Trust Company of Cuba. Con el tiempo, la Sucesión realizó otras adquisiciones de ingenios azucareros.

Debemos aclarar que Laureano compró varios ingenios en sociedad con otros hacendados como: A. Leblanc, Nicolás Castaño, Segundo Casteleiro Pedrera y Carl. M. Loeb Rhoades, aunque después les compraría para quedarse como único dueño.

Sus primeros centrales fueron: Santísima Trinidad, su última molienda fue en 1918

Central Manuelita, situado en Palmira, Las Villas, fundado en 1840 por los españoles, Antonio y Nicolás Jacinto Acea Entre 1860 y 1905 perteneció a Nicolás Acea y su esposa Manuela Hernández de Rivera y a sus herederos. En 1905 fue adquirido por Falla y Monasterio.

Central Cieneguita, en el área de Cienfuegos, adquirido en 1910 como consecuencia de una acción de ejecución hipotecaria contra su anterior propietario, los herederos del inmigrante español Francisco de Sola Nanclares. Su última molienda fue en 1928 cuando fue absorbida por Central Constancia.

Central Adelaida – Adquirido el 13 de agosto de 1915 a Nickerbocker Co. de Nueva York por Falla Gutiérrez y un grupo de inversionistas españoles que incluía a Segundo Casteleiro Pedrera, copropietario de Sucesores de Casteleiro y Vizoso S.A. de la que Falla Gutiérrez era accionista. En 1921 era propiedad exclusiva de Falla Gutiérrez. 

El pueblo de la empresa, más tarde un pueblo en toda regla, fue y es conocido como Falla. 

Central Andreíta, en Cruces, Las Villas. Falla Gutiérrez lo adquirió en 1917 en sociedad con A. Leblanc y Nicolás Castaño. En 1924 Falla Guriérrez pasó a ser propietario único bajo el nombre de Compañía Azucarera Central Andreíta S.A.

Central Violeta – Se estableció en Las Villas y se trasladó después de la molienda de 1917 a Morón cuando era propiedad de Tirso Mesa, Miguel Arango y Orestes Ferrara. Comenzó a moler en 1919. El 27 de octubre de 1936 el ingenio sería adquirido en remate por Central Violeta Sugar Co. SA por $3,000,000. En 1957 Miguel Falla fue nombrado Vicepresidente y Gerente General y en enero de 1958 la Sucesión Falla Gutiérrez se convirtió en su propietario único. Era el 9º central en capacidad de producción diaria con 675,000@, 1,693 caballerías de tierras propias, con 7,115 trabajadores.

Tenía una importante destilería 

construida en 1937 y con capacidad de producir hasta 15,850 galones diarios, aunque al final estaba inactiva.

Contaba con su propio aeropuerto y un Capital ascendente a $2,688, 690.

Central Punta Alegre – Se fundó en 1917 por la Punta Alegre Sugar Co. que se lo vendió el 31 de mayo de 1951 a la Sucesión Falla Gutiérrez, por algo más de 5 Millones. Era el 18º central en capacidad de producción (550,000 @) con 1,418 caballerías de tierras y 4,630 trabajadores. Uno de los pocos centrales criadores de razas selectas de ganado.

Alejandro Suero Falla, presidente; Julio Prado Rodríguez, primer vicepresidente; Miguel Ángel Falla, segundo vicepresidente y Julio Batista Falla, tesorero.

Central San Germán –Tenía una capacidad de producción diaria de 680,000 @, con 1,184 caballerías de tierras propias y 5,270 trabajadores. Fundado entre 1917 y 1920 por la Cía. Azucarera Canarias, luego perteneció a la Punta Alegre Sugar Co. hasta que en septiembre de 1946 lo compró la Sucesión Falla Gutiérrez en sociedad con Carl M. Loeb Rhoades de N.Y. hasta 1956 que le compraron su parte. Tenía su propio aeropuerto.

Fue el 9º central en sobrepasar el millón de sacos en 1952. Con activos en 1958 de $13, 600,000. Su administrador era Miguel Cervera Falla. 

Además de sus participaciones azucareras, la Sucesión de Laureano Falla Gutiérrez participó en la dirección y/o fue accionista mayoritario de varias empresas de diversas industrias. Entre ellos: Cía. Cubana de Electricidad, Empresa de Electricidad de Lajas, Cía de Fibras y Jarcias de Cárdenas, Cía. Papelera Nacional de Marianao, Cía. de Seguros Unión Agrícola Industrial, Cía. Cubana de Pesca y Refinería de Petróleo de Luyanó, Compañía Cubana de Refrigeración Eléctrica S.A., Nauyu Distilling Company, Planta Eléctrica de Cárdenas (comprada por $590,000 y su Manager era Juan Castro), Cía. Litográfica de La Habana, Importadora Comercial de Cuba S.A., Productora de Superfosfatos S.A., The Sherwin Williams of Cuba, Productos Alimenticios Canímar, Banco de Los Colonos, Banco Comercial Panamericano de Cienfuegos y Sancti Spiritus, Banco Mercantil de Ranchuelo, Banco de Pinar del Río, Banco Atlántico, Banco del Comercio, Cía de Teléfonos de Cuba, Cuba Railroad, Laboratorios Gravi, Nueva Fábrica de Hielo S.A., entre otras.

El propio Laureano costeó la 

construcción del Sanatorio de la Colonia Española de Cienfuegos “Purísima Concepción” entre 1906 y 1908. Dos años más tarde se erigió en sus predios una capilla por acuerdo de las esposas de los hacendados hispanos. La pequeña iglesia brindaba a pacientes y familiares la posibilidad de orar por la salud de los enfermos.

Las modificaciones acontecieron hasta 1923 con la instalación del portal y la reja perimetral.

Yo me atrevo a deducir, al morir Laureano en 1929, su hijo Eutimio que tenía 24 años tuvo mucho que ver en mantener la cohesión de la familia.

CONTADOR PÚBLICO,

INVESTIGADOR Y 

FILÁNTROPO

De profesión contador público, criado y educado en un ambiente de sobriedad y fina elegancia, en el respeto a la familia. Aprendió de sus padres y hermanas el amor a Dios y a sus semejantes, a sentir el dolor ajeno como suyo propio y a darlo todo por el prójimo. En 1915 su familia se trasladó a La Habana con el objetivo de facilitar a los hijos completar sus estudios, integrándolos a la vida en sociedad.

Eutimio rechazó el otorgamiento de un título nobiliario de marqués solicitado al Rey de España por Organizaciones Españolas de La Isla, en cambio se adentró en el estudio de su árbol genealógico, basado en la unión de su padre español con su madre cubana que llevó hasta el siglo XVII, avalado siempre por documentos de estricta veracidad de cada uno de sus antepasados. 

Esta sed de investigación genealógica lo llevó a visitar la gran mayoría de los pueblos villareños, hasta llegar a Santa Clara donde descubrió su vinculación a las familias de Remedios, que un día lejano del siglo XVI emigraron y fundaron la ciudad. No se hizo esperar, comenzó investigando la historia de la Villa desde sus mismos comienzos.

Hombre de vasta cultura, clara inteligencia y aguda percepción que amó a Dios y su Patria, honrando a ambos con el quehacer de su vida. Durante su fecunda existencia enseñó a los cubanos deberes sociales y amor por el prójimo, demostrándonos que se puede poseer riquezas, pero que nada valen, si no se comparten.

La labor filantrópica de Eutimio Falla Bonet comenzó desde muy joven, practicó la caridad pública para con el desvalido, dio auxilio económico, no solo al amigo sino además al desconocido muchos de los cuales nunca supieron quién era su benefactor, porque nunca lo proclamó, ni hizo alarde de su generosidad, contando siempre con el apoyo incondicional de su mamá María Dolores Bonet Mora y de sus hermanas, especialmente María Teresa Falla Bonet, que le permitieron llevar adelante toda su obra.

En 1943 llegó a Remedios el millonario Eutimio Falla en busca de las partidas bautismales de sus ancestros y al encontrarlas quiso invertir en la Iglesia Parroquial Mayor San Juan Bautista, situado en Independencia #9, templo de sus antepasados. 

AMOR A DIOS Y FINO GUSTO AL RESTAURAR LOS 

TEMPLOS

Lo primero que hizo fue el estudio arquitectónico del inmueble que lo llevó a iniciar la restauración el 2 de mayo de 1944 y terminó el 22 de marzo de 1954 en la que se redescubrieron techos y restauraron sus 13 bellos altares enchapados en oro.

Estos altares y otras obras de arte permanecieron camuflados bajo capas de pintura por varios siglos, para evitar su saqueo por los piratas.  Para terminar el altar mayor realizó investigaciones en la iglesia de Bejucal en la provincia de la Habana.

Paulatinamente se va produciendo el descubrimiento de áreas construidas y escondidas por los antiguos habitantes, los techos de la iglesia fueron comparados por Eutimio en otros lugares del país o del extranjero.

A la vez que mantenía las reparaciones del atrio de la iglesia, continuó trayendo imágenes de España y de Perú.

Restituyó los pisos de losas de 

capellanías y las barandas del coro. Eliminaron las rejas y las sustituyeron por otras de madera torneada. Repusieron las pilas de agua bendita. Restituyeron las columnas cuadradas. Se reconstruyó la casa parroquial siguiendo el estilo de otra casa de la localidad (dos plantas, balcones y ventanas altas). Se le devolvieron las líneas curvas a la fachada.

Su techo de caoba constituye un admirable tesoro, pues fue decorado a mano por artistas andaluces, de tal forma que, si el visitante mira hacia arriba al entrar, distingue cientos de tulipanes, pero si lo hace al regreso advierte que en el lugar de las flores se aprecia el rostro de Jesús.

Sus investigaciones lo llevaron hasta México y en San Luis Potosí encontró un púlpito que logró trasladar hasta Remedios, previa reparación completa de la ermita.

Adjunto a la restauración de la iglesia realizó la reparación completa y adaptación de la casa de los curas como apoyo a la vivienda de aquellos que se dedicaran al cuidado y uso de la iglesia mayor. 

Producto de su visita a Bejucal, también incluyó el beneficio a su Iglesia, apoyando económicamente algunas reparaciones en su templo y altares. 

El padre José Vandor (1909-1979) el 9 de diciembre de 1954 llegó a Santa Clara para atender la Iglesia de El Carmen, dejada libre por los Pasionistas, y ocuparse de la construcción de una Escuela de Artes y Oficios, a cargo económico del notable villaclareño Eutimio Falla. 

Asesoró la reparación de la Iglesia del Carmen, fundada en 1745, situada en la Avenida Máximo Gómez esquina a Conyedo y la construcción del Colegio Salesiano Rosa Pérez Velasco, terminada las obras el 11 de marzo de 1957. Al abrirse la escuela, el Padre Vandor fue nombrado Director.

La remodelación de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen de Santa Clara se terminó en 1955, al inaugurarse se develó una tarja en agradecimiento al patrocinador de la obra, Eutimio Falla, al cual se le agregó el atrio que circunda el frente y los 

laterales de la ermita y se renovaron puertas y ventanas.

No solamente en Las Villas, otros edificios religiosos en otras ciudades fueron reparados gracias al aporte de Eutimio. En La Habana ayudó a otros grupos, como La Casa de Beneficencia en San Lázaro y Belascoaín.

Eutimio Falla Bonet, Presidente de Honor de la Liga Contra el Cáncer en el país, donó la clínica Dolores Bonet en Santa Clara a un costo de $400,000. Su hermana, Isabel Falla Bonet de Suero, Presidenta saliente de la Liga Contra el Cáncer en La Habana, donó la sala para niños del Hospital “Curie” de La Habana y su madre, María Dolores Bonet Mora de Falla concedió el tercer piso del dispensario de la Liga Contra el Cáncer en La Habana.

EL SECUESTRO

La Joven Cuba, fue una organización fundada en mayo de 1934, por el líder revolucionario y doctor en farmacia, Antonio Guiteras Holmes (1906-1935). 

La huelga efectuada entre el 7 y el 13 de marzo de 1935, fracasó y Guiteras se convirtió en un fugitivo, cambiando constantemente de escondite.

La organización se propuso derrocar al gobierno de Carlos Mendieta Montefur (1934 y 1935) por medio de la lucha armada. El objetivo era recaudar fondos para financiar el entrenamiento de los revolucionarios de La Joven Cuba en México, previo acuerdo con el presidente mexicano el general Lázaro Cárdenas que les iba a suministrar armas y dos barcos para poder desembarcar en Oriente (esto me recuerda algo).

Como Guiteras no quería quedar mal con el político mexicano y se necesitaba el dinero, le propuso entonces al Comité Ejecutivo Central, secuestrar un millonario y pedir rescate. La dirección estuvo de acuerdo y la víctima escogida fue Eutimio Falla Bonet.

Un hombre metódico y soltero que se hospedaba en el hotel Park View, situado en la calle Colón #101 esquina a Morro. Se levantaba temprano y luego de recoger a su secretario particular en la calle Genios se trasladaba a las oficinas de los negocios de la familia, en la calle Oficios. Allí permanecía hasta el mediodía, entonces iba a almorzar con su hermana Isabel, casada con David Suero, en 17 #301 esq. a I, en el Vedado. Regresaba al hotel y al anochecer visitaba, durante una hora más o menos, a su otra hermana, María Teresa, casada con Agustín Batista, en el edificio Paseo esquina a 25.

Uno de los secuestradores, Olimpio Luna del Castillo, que había sido chofer de guagua, lo estuvo siguiendo durante más de 25 días, Eutimio solamente el 22 de marzo varió su rutina cuando fue al cine Payret.

Previamente, alquilaron la casa de la calle 27 #343 entre Paseo y 2 para esconderlo. 

Guiteras, oculto en Calzada #33, determinó que la acción tenía que ser después de las 9:00 pm, cuando Eutimio saliera de casa de su hermana María Teresa, en Paseo y así mismo ocurrió el 3 de abril de 1935, al abandonar el edificio de Paseo, el Packard de Eutimio fue seguido por el Ford que conducía Olimpio. 

Detrás, en otro Ford, iban otros miembros de Joven Cuba. El encuentro se planeó para la calle 23 e Infanta, un lugar solitario. Allí el Ford de Olimpio se adelantó, giró a la derecha y obligó a frenar al chofer de Eutimio. 

Las defensas delanteras de ambos vehículos quedaron trabadas. Olimpio Luna salió de su coche y caminó hacia el Packard. Parecía que pediría una disculpa, pero llevaba una pistola Colt 45 en la mano. Les dijo que salieran del auto. Manuel, el chofer, intentó resistir, pero su patrón le pidió obedeciera las órdenes. El Packard lo escondieron en el garaje de Infanta y Basarrate y se fueron rumbo a la casa alquilada. El chofer, esposado, fue encerrado en un cuarto de criados encima del garaje, donde permaneció bajo vigilancia.

Uno de los secuestradores le comunicó a Eutimio que estaba secuestrado. El millonario no se inmutó. Le dieron a leer una carta escrita por Guiteras y que debía reescribir. 

En ella, Eutimio le pedía a su cuñado David Suero, entregar $300,000 por su rescate, al día siguiente, miércoles 4 al mediodía cuando sonaran las 12 campanadas del Reloj del Ayuntamiento, que por esa época funcionaba. La contraseña para la entrega del maletín fue: ¿Va a su casa?

Suero habló enseguida con el apoderado de la familia, Ricardo Cervera para según lo convenido, llevara el dinero a la Plaza de Armas, en O’Reilly y Oficios, donde lo esperaba Olimpio Luna con otros militantes situados a conveniente distancia.

El secuestro duró 16 horas y el rescate pagado fue el mayor en Cuba, hasta esa fecha.

Según el propio Eutimio, fue tratado con exquisita cortesía. El dinero fue marcado totalmente.

La Joven Cuba empezó a mandar el dinero vía avión a Miami con personas de confianza de la organización. 

La Policía había dado la numeración de los billetes a las autoridades de EE. UU. y reclamaban su devolución. 

Isolina Castro, José Manuel Vázquez y Filomeno Martínez fueron tres de las personas utilizadas para hacer compras y pagar con los billetes, fueron detenidos, pero como todos tenían buenas excusas, no tuvieron cargos. Ello puso de manifiesto que su numeración estaba controlada.

En el Banco Nueva Escocia y en el Banco Comercial también fueron descubiertos varios cientos de los 

billetes.

Según el periódico La Prensa de Nueva York del 12 de abril de 1935, las autoridades habían podido recuperar $20,000.

En 1985, Hilda Touza López, una de las secretarias de Guiteras, contó que ella trasladó los $300,000 al lugar convenido y lo pudieron cambiar con un 3% de descuento. 

Desde Miami trasladaron el dinero a México, donde aún marcado pudo ser cambiado. Lo que nunca se supo, qué cantidad fue recuperada y quiénes de Joven Cuba se quedaron con el resto.

Con los fondos asegurados Guiteras comenzó a buscar la forma de sacar del país a los cuadros más importantes de Joven Cuba. Finalmente se decidió por el yate Amalia y planeó salir el 8 de mayo de 1935 hacia el extranjero por El Morrillo, Matanzas, junto a 15 de sus aguerridos combatientes, pero la operación fue delatada, hubo disparos, muriendo Guiteras y el marxista coronel venezolano Carlos Aponte.

Su hermana Calixta Guiteras (1905-1988) no aceptó la versión policial que Guiteras tenía encima solamente 83 centavos, ella afirmó que Tony llevaba $4,000, además en la maleta de una máquina de escribir portátil, Miguel Muñoa Selva había escondido $18,500 dólares. Parece ser que todo ese dinero desapareció en manos de los captores, como botín de guerra. La prensa informó nada más, que Tony Guiteras llevaba 83 centavos.

Los participantes en el secuestro fueron: Miguel Muñoa Selva, Juan Antonio Casariego, Olimpio Luna y Conchita Valdivieso, quien después se alejó de la lucha revolucionaria y fue electa concejal de La Habana.

Tenemos que aclarar que todos o casi todos los miembros de Joven Cuba que decían combatir la “dictadura de Mendieta”, apoyaron desde 1959 a la mayor dictadura de la historia universal.

Yo coincido con José Guerra Alemán quién en la página 174 de su Tomo III Cuba Infinita asegura que la Joven Cuba y Guiteras eran de ideas abiertamente marxistas.

Como los comunistas nunca perdonan y la historia así lo ha demostrado, en 1936 mataron al capitán Carmelo González Arias el día de su boda con la hija de Nicolás Castaño, el rico hacendado de Cienfuegos y en 1945 (10 años después) mataron al teniente Rafael “Cucú” Díaz Joglar, ambos acusados por ellos, de haber sido los traidores del Morrillo.

En 1959, la Sucesión de Falla Gutiérrez era el segundo grupo azucarero más importante de Cuba en términos de capital con entre $65 y $75 millones y el tercero en términos de producción. Además de sus activos cubanos, se ha informado que anticipándose a los robos que resultaron de la Revolución Cubana de Fidel Castro, la familia Falla realizó inversiones extranjeras por unos $40 millones. Como resultado, cuando tuvieron que salir de Cuba, no partieron de cero como muchos otros individuos y familias adineradas que no tuvieron su visión.

El 23 de noviembre de 1965, en el Hotel Palace de Madrid, falleció Eutimio Falla Bonet, el hombre que el destino quiso muriera fuera de su patria, alejado de su obra, olvidado por muchos a los que un día, lejano ya en el tiempo, ayudó, sin exigir nada a cambio.

El sacerdote pasionista Manuel Vega, sobre Eutimio dijo:

 “Hay seres en el mundo dotados de una inmensa ternura y compasión que parecen han sido puestos por Dios en medio de la humanidad doliente para derramar a manos llenas las infinitas bondades de su corazón”.

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