Este domingo 20 es el Día de los Padres

Written by Libre Online

16 de junio de 2021

Toca, a este tercer domingo de junio la celebración del Día de los Padres.

Que si la fecha de las madres está más arraigada en el recuerdo y la celebración, nada tiene que ver. Ni razones ni comparaciones vienen al caso.

Sabe mi amigo Juan Carlos Alcántara que una composición gráfica intentábamos, pero no la lográbamos a satisfacción. No por eso  podíamos sustraernos de compartir unas líneas personales y familiares en las páginas de LIBRE, cuestión que bien habrán entendido que preferimos mantener al margen de esta agenda periódica, regla auto impuesta que hoy venimos a violar, por reflexión o por edad.

Guardo recuerdos muy gratos de mi padre, quien me permitió desde edad muy temprana acompañarle a tantos lugares, congresos, visitas y experiencias que se me convirtieron en imágenes imborrables. Incluso no tuvo reparos a la hora de permitirme acceso a la máquina de escribir, que  tanto me facilitó después y que bien “afinaba” su gran amigo Francisco “Pancho” Bustamante, el representante de la Remington en Matanzas. Después  profesionalicé la mecanografía en el “Mercurio” de mi querido Dr. Arcadio Martínez Martell.

Este martes me contaba el hijo de mi buen amigo Cruz Rogelio Rodríguez (†), Alex, que la esposa de un afecto de él, Malloy Castro, le había comentado que yo dirigía una escuela a la que ella fue aquí en los años sesenta y yo tenía 23 años.

Y al confirmar detalles no pude pasar por alto la vez que su padre llevó a la escuela de mis padres a un familiar, Dorila Soto, que trabajaba en la Junta de Educación de Matanzas, lugar que visitaba yo cuando no tenía clases con mucha frecuencia de la mano de mi padre. Y con apenas cuatro o cinco años, una vez le dijeron a mi padre:

“Oye, Demetrio, Demetrico no está viendo bien de un ojo…” Efectivamente, a las cuatro de la tarde tenía un turno con el Oftalmólogo vecino, Dr. Raúl González, quien detectó estrabismo, me recetó espejuelos y un “parche negro de tipo pirata”, hasta corregirme la falta o decidir yo no usar más espejuelos.

Alex Rodríguez, el hijo de Cruz Rogelio Rodríguez y Mariloly Ojanguren Caballero debe tener unos treinta años menos que yo, encabeza una gran familia y una firma de construcción y nos acercamos más el día del velorio y entierro de su padre en una funeraria e iglesia de Hialeah, descubriendo espontáneamente un mandato paterno que nos indicaba continuar la relación, lo cual hemos honrado de ambas partes, “aunque de vez en cuando tenemos nuestros ‘regateos’ por costos y honorarios”.

Así me pasó con Santiago Alvarez, padre, tía y abuelo de mi mayor estima. Con el descendiente Santiaguito nos deben separar también unas tres décadas. Qué hombría de bien la de este caballero cuyo contacto continúa con mi hijo y lo considero un gran profesional. Con orgullo traemos hoy a esta edición de los padres a su padre y abuelo, que compartieron juntos las aguas del Caribe con encargo libertador.

¡Qué decir de mi recordado Dr. Angel Pío de la Portilla y del Portillo!. Pionero en los trabajos históricos en este semanario. De su yerno, Miguel Díaz Isalgué, un recuerdo: “Demetrico es la familia…”

Eduardo Ruiz del Villar, más cerca de mis padres generacionalmente que de mí; cuánta honradez en una persona. Si allá le encargaran la Zona Fiscal, no vacilaría yo en proponerlo en vida de apoderado de cualquier causa. Su conducto me permitió acercarme a otro gran hijo, padre, hermano y hombre de bien, el Dr. Rolando del Villar Arnold, sucesor en mi confianza con Eduardo.

Bruno Barreiro padre, sin vacilar a la hora de servir. Su padre, Antonio, hizo de su salón un templo. Su hijo trasmite legado a su descendiente del mismo nombre.

He tenido el privilegio de compartir con muchas generaciones grandes afectos muy allegados de mi ciudad natal. Avelino Canal Acevedo, cómo te marchaste tan temprano cuando tanto te faltaba por aportar, con un padre quien tuvo que identificarte, tremendo padrazo, y una hija, Lesly, que no te puede olvidar.

Manolo Gutiérrez Escolá, de quien nos queda su hermano menor Jaime de sucesor y  “Tonki”, la mayor. Alfredo Sotolongo y Ramos, no tenemos que vernos para sabernos; con su hermano Armando mantengo el contacto. Lo resumo con Nelson Sánchez Anglade, fallecido en las últimas horas, a quien despido en esta edición.

Aunque las menciones traen el riesgo de las omisiones, la vida nos ha enseñado a enfrentar el riesgo constante y con las cumplidas excusas a los ausentes, por algo teníamos que comenzar, comprometidos a seguir estas líneas en próximas ocasiones, pues mucho hemos aprendido de estos recuerdos de tanta gente buena en los campos de la vida diaria, educación, política, periodismo, libre empresa, instituciones y muchísimo más.

Mi primer empleo formal, en la Agencia de Noticias AIP. Gran escuela. Apenas tres años. De ahí, directo a la iniciativa propia. En 1966 surge lo que hoy es LIBRE y en 1968        LINCOLN-MARTÍ. En 1964, un 14 de febrero, pude lograr la salida de mis padres vía México, el 15 de abril llegaron a Miami.

Más que referirme a la influencia de mi padre, hago constar que el recuerdo de padre y madre siempre me acompañan. En sus lápidas de cementerio, de él: “Las cuatro letras a no olvidar: CUBA”; de ella, “No nos faltes en ausencia”. En un banco vecino al cumplir los primeros cincuenta años: “Lo que hago hoy, lo entenderán mañana”.

Sin imágenes santorales, y menos electorales, recuerdo una frase familiar: “el contacto fortalece la vinculación”.

Por eso, este viernes 28 de mayo, cuando por vez primera presenté a mi hijo en un acto escolar, después de 53 años en esas misiones, de manera normal, sin pretensiones especiales, a mi mente venía la pregunta de una institución financiera de hace muchos años: ¿quién es su sucesor?

Queriendo continuar, aunque sabiendo los límites de la paciencia de ustedes; el “otro riesgo” aparte de las omisiones, el de caer en la pedantería, no puedo pasar por alto mi agradecimiento en vida a cuantos en nosotros han confiado, que son muchísimos, y por citar uno en la eternidad, aquella frase del Dr. Gil Beltrán, acompañada de un fuerte estrechón de manos al asumir las riendas aquí de aquella institución que había forjado en La Habana: “Demetrio: tu palabra y acuerdo son más que suficientes. En ti tengo confianza plena”. Así llegamos a despedirlo a él y a su hijo del mismo nombre.

Aquí en LIBRE, dos afectos en California, continuadores de una amistad iniciada por mi padre en Matanzas, con los padres de ambos: Mario U. Tápanes y Adalberto Sardiñas Cruz.

De último a quienes son prioridades. Mis queridos Rolando J. Espinosa Carballo y su esposa Arminda, pilares en todas mis realizaciones; mi también mentor, que nos dejó demasiado temprano Max Ignacio Salvador y el sucesor de ellos tres: Martín N. Añorga. Divino contar con esas credenciales escogidas sin imposiciones protocolares.

Mis padres, Demetrio y Maruca. A mi padre temprano, en San Francisco de Paula, Ceiba Mocha, lo dejó su padre temporalmente  en casa de sus tíos Isidra y “Tocayo” al morir su madre a muy temprana edad. Mi madre no tuvo la dicha de conocer a su padre fallecido antes de ella nacer, Carlos Jorcano Marsans, nacido allá en Tarragona, España. Padres insuperables los que me siguen guiando desde la eternidad.

A mi primo Ernesto Triolet Solaún, un recuerdo en este día. A los esposos Josefina y Jesús Alvarez, exponentes del buen vecino.

A mi hijo Demetrio José, que es un gran padre de tres bellas criaturas y a su suegro “Bill” Brown.

Esperando poder salvar muchas omisiones involuntarias, a todos los padres del mundo un feliz domingo 20 de junio.

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