¿Es Sal Stewart el heredero?

21 de abril de 2026

Por José “Chamby” Campos

A través de los años Miami ha sido una gran cantera de peloteros para Las Grandes Ligas, MLB. De aquí han salido los magníficos lanzadores de calibre Alex Fernández, Gio González y el Inmortal Steve Carlton. 

Cuando venimos al lado ofensivo, la Capital del Sol ha proveído figuras de la talla de Al Rosen y Andre Dawson, quienes en un momento durante sus temporadas activas fueron galardonados con el premio del “Jugador Más Valioso” del año. Sin embargo, con la llegada de Danny Tartabull en su debut el siete de septiembre de 1984 se inició una trayectoria de peloteros que aprendieron a jugar el deporte en las academias locales y los cuales poseían un talento bastante particular. Todos fueron jugadores con gran poder y al mismo tiempo bateadores de buen promedio.

Antiguamente a los grandes jonroneros que bateaban para un corto average les llamaban “sluggers” pero en el caso de estos jóvenes miamenses sus cifras de bateo merodeaban o alcanzaban los deseados .300, al tiempo que continuaban disparando cuadrangulares e impulsando carreras.

Seguidamente a Tartabull llegaron los cubanos José Canseco y Rafael Palmeiro. Más tarde hizo su arribo el nacido en Nueva York hijo de dominicanos Alex Rodríguez y ya cuando la tercera base de los Yankees de Nueva York entraba en su ocaso aparecieron el cubano-americano JD Martínez y un poco después el hijo de dominicanos nacido aquí en Miami Manny Machado. En estos momentos cuando Machado ya con 33 años de edad y 15 temporadas bajo sus brazos aparentemente llega un heredero. 

Su nombre es Sal Maxwell Stewart, cubano-americano, y su talento ha despertado una gran esperanza en una comunidad donde bastantes cubanos han triunfado, la ciudad de Cincinnati.

Su apellido Stewart es el resultado de su ascendencia escocesa. Su padre Salvador nació en la barriada del Cerro en La Habana, Cuba mientras su mamá Rosy nació en esta ciudad de padres cubanos.

Como prueba de ironía, Salvador ha sido entrenador de baloncesto la mayoría de su vida profesional después de haber practicado el deporte como estudiante y pensó que su hijo le seguiría sus pasos, especialmente por la cantidad de tiempo que ambos pasaron dentro de las canchas de diferentes gimnasios. Pero según el mismo padre nos comentó “que ya desde los cuatro años de edad se podía notar algo especial en Sal como jugador de béisbol”, “las cosas que hacía dentro de una batera lo diferenciaban de otros niños”. 

Desde ese momento los esfuerzos se giraron para el deporte de las bolas y los strikes. Sal comenzó a destacarse de una manera vertiginosa frente a sus amigos y contrincantes en las diferentes ligas infantiles en las cuales participó.

Asistió al Colegio Belén durante su sexto, séptimo y octavo grado y de ahí se transfirió a la secundaria Westminster Christian donde cursó sus años de High School.

Fue en Westminster Christian, una escuela con un excelente programa de béisbol y de donde salieron luminarias como los atletas de grandes ligas Alex Rodríguez, Doug Mientkiewicz y JP Arencibia entre otros, que el joven Stewart desarrolló un enfoque pulido y profesional mucho antes de llegar al profesionalismo. Todo ese esfuerzo lo recompensó con una carrera espectacular en High School.

Sus estadísticas a lo largo de su carrera estudiantil demuestran la razón por la cual los caza talentos de los equipos de MLB le seguían pies y pisadas. En 91 partidos conectó 30 jonrones y 31 dobles al tiempo que impulsó 95 carreras (más de una por encuentro). Todo esto con un promedio de bateo final de .488. 

En su año de graduación fue reconocido como el “Pelotero del Año” en el condado Miami-Dade cuando su cifra de bateo fue de .514, con nueve cuadrangulares, 13 tubeyes y 23 carreras remolcadas.

Su labor lo premió con un puesto en el prestigioso equipo All-USA Today HSSA en adición a decenas de ofertas universitarias. De no haber firmado para jugar profesionalmente había decidido que asistiría a la renombrada universidad de Vanderbilt en el estado de Tennessee.

Hay que mencionar que también complació los deseos de su papá y fue miembro del team de basketball de Westminster.

Cuando llegó el momento del draft del año 2022 tras la persistencia de su scout Andrew Fabian fue firmado por los Rojos de Cincinnati. Con él continuaba la tradición de peloteros con raíces cubanas en la novena que por muchos años los cubanos han apodado “Mi querido Cincy”.

Después de dos años de haber castigado las ligas menores, el joven miamense fue llamado al club de Grandes Ligas el pasado agosto 31 y al próximo día, seis días a la fecha que debutara Tartabull 41 años anteriores, hizo su debut en La Gran Carpa.

Cuando visitó su ciudad natal por primera vez con los Rojos hace dos semanas castigó a los Miami Marlins con dos jonrones.

En la actualidad Stewart es el cuarto bate de la escuadra enseñando una producción de siete jonrones, 19 carreras impulsadas y batea para promedio de .278 con un embasamiento de .383. En jonrones y carreras impulsadas se encuentra en segundo lugar de la liga nacional. 

Defensivamente ha jugado la primera, la segunda y la tercera base. Su versatilidad en el campo, unido a su producción han ayudado a que Los Rojos se encuentren en primer lugar de su división al cierre de esta edición.

Sal Stewart, el joven cubano-americano con sangre escocesa; que lleva en sus hombros la responsabilidad de continuar los legados de los grandes bateadores miamenses al tiempo que carga los gloriosos nombres de Armando Marsans, Rafael Almeida, Adolfo Luque y Tony Pérez en la ciudad de Cincinnati.

No es una tarea fácil, pero confiamos que DIOS lo acompañe en este caminar.

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