Es el caso que en Milán, la doctora Clara Joles Fonti, bella y joven médico, cortó la piel del pecho de una mujer atacada de cáncer y se lo injertó en su propio seno. Trataba de demostrar que el virus del cáncer es contagioso. Días después el examen médico reveló que en el lugar del injerto se estaba desarrollando un tumor canceroso. ¿Prueba esto que el agente producto del cáncer -si es un virus- es contagioso, o simplemente demuestra que un tejido canceroso injertado en un tejido sano sigue desarrollándose allí como tal tumor maligno?. No sabemos, ni nos importa, porque lo que nos interesa destacar es el gesto, el gesto heroico. Y el gesto está condensado en estas palabras de la doctora Joles Fonti: “ El cáncer es contagioso, yo misma soy la prueba”.

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