En Miami, recordar es también vivir. Martí Productions, en su “Majestad el Danzón”

Written by Germán Acero

23 de febrero de 2022

Martí Productions, en una de sus más maravillosas presentaciones en Miami, pondrá en escena el sábado 26 de marzo, en el American Museum Of The Cuban, “Su Majestad el Danzón, donde Luis Serrano con sus estrellas de músicos prometen dar una noche inolvidable en la azotea “Top Roof”.

Pero Serrano también se valdrá del   conjunto “Sikan Afrocuban Dance Company, que dirige Marisol Blanco, para cerrar con “broche de oro” la noche, para la cual ya se pusieron en venta las boletas en Miami.

 “Martí Productions y American Of The Cuban Diáspora, presentarán su “Majestad el Danzón”, un espectáculo de música y baile inspirado por el legendario musical cubano”, recordó Tania Martí, quien estará detrás de toda la producción en general.

Como bien dijo Serrano “El danzón es un ritmo y un baile de origen cubano creado por el compositor matancero Miguel Faílde (1852-1921) próximo al año 1879 y engendrado por otro género cubano llamado danza, una variación de la contradanza. Su origen es matancero”.

Tania, por su parte, agregó que “el baile típicamente cubano, llegó a ser el arquetipo de la música popular con su ritmo característico. Desde principios del siglo XX tuvo gran arraigo en México, considerándose también parte de la cultura popular de aquel país”.

“En Cuba se interpreta con mayoría de instrumentos de viento, con flauta, violines, timbales y percusión cubana. Es una de las más comunes y tradicionales danzas cubanas en la que es necesario utilizar los instrumentos correctos”, añadió Martí.

Serrano, quien dialogó con LIBRE, reiteró que “todo se derivó como resultado de la transculturación de la contradanza europea que llegó a principios del siglo XVIII por vía de las cortes españolas, por la toma de La Habana por los ingleses en 1762 y a finales del siglo XVIII por las migraciones de colonos franceses y de negros y mulatos de Haití a Cuba”.

“Este baile de salón recibió una influencia mestiza en Cuba para crear una música criolla que se asentó convirtiéndose en el primer género surgido en La Habana. Su nombre se conocía de dos formas danza criolla o habanera cubana. Aunque mantenían el influjo afro en su ritmo, ahora poseían una mayor libertad expresiva que permitía a la pareja enlazarse con más sensualismo”, señaló.

“La danza—según Serrano– aumentó sus partes formativas y extendió su tiempo bailable, por lo que se le empezó a llamar danzón. Los instrumentos del danzón son el piano, trompeta, clarinete, flauta, timbales güiro y claves. Su popularidad 1900-1940 su fecha de origen: segunda mitad del siglo XIX en Cuba”.

“Hay que destacar que, en los años 50, el danzón también fue interpretado en Cuba por las orquestas llamadas Jazz Band, donde se destacaron la orquesta «Avilés», una agrupación centenaria, considerada la más antigua de Cuba”, agregó.

“Un ejemplo de ello fue el danzón «Dos Melodías», una compilación del compositor, guitarrista y arreglista holguinero Juanito Márquez, quien hizo una selección

de melodías del compositor George Gershwin, con atrevidas armonizaciones”, sostuvo.

“También, en este contexto, se destaca el compositor santiaguero Electo Rosell «Chepín», con sus danzones «Bodas de Oro» y «La Reina Isabel», donde se plantean algunas variantes formales con respecto al danzón original”, aseguró.

“Dentro de lo más destacado del danzón en Cuba, debe ser mencionado el «Danzón de los Danzones», «Linda Cubana», del compositor Alfredo Brito. A ello hay que agregar las contribuciones hechas por orquestas como «Aragón», sin dejar de mencionar compositores de esta época, como son José Luis Loyola, Guido Medina y otros, que han dado nuevas perspectivas al quehacer danzonero cubano de la actualidad”, insistió.

“El primer danzón conocido, titulado «Las Alturas de Simpson», se escuchó por primera vez el 1 de enero de 1879 en el Liceo de Matanzas. Lo interpretaba una «orquesta típica» de viento, que contaba con cornetín, un trombón de pistones, un figle, dos clarinetes en DO, dos violines, un contrabajo, dos timbales y un güiro criollo. Dicha orquesta estaba dirigida por Miguel Faílde que era el autor del mismo”, recordó con máxima alegría Serrano.

“El danzón de Faílde se conforma de tres partes de 16 compases, que se denominan: Introducción, parte o trío de clarinete y trío de metales. Interpretado por la llamada «orquesta típica» (mencionada anteriormente) aunque años después se interpretó también con la orquesta llamada «charanga francesa», explicó.

“El Danzón se bailaba en parejas, hasta número de veinte, prostas de arcos y flores, quienes ejecutaban piezas de cuadro, figuras y pasos con movimientos ajustados al compás de la Habanera, en compás 2/4. En épocas posteriores se usaron abanicos con mucha más frecuencia por las damas”, indicó.

“El Danzón llegó a ser más variado que la Danza; instrumentos específicos protagonizarían cada parte particular en la concepción melódica constituyendo un elemento distintivo de este género lo que se conocería como: parte del violín, parte de la flauta, parte del clarinete según la función e intervención de cada uno”. destacó.

“La base sonora del ritmo está en la utilización del piano. Presentes el contrabajo de tres cuerdas, flauta antigua de cinco llaves, violines primero y segundo, dos timbales, güiro, trombón, claves, con el clarinete o flauta como instrumento relevante. Los instrumentos mencionados constituían la típica orquesta de Danzón”, afirmó Serrano

“Sustituida por una Charanga Francesa cuando las condiciones del local requerían de sonoridades moderadas, una de las figuras cimeras de este género fue Antonio María Romeu, cuyos danzones «El barbero de Sevilla», «La sabrosura», «Linda Cubana», por solo mencionar algunos, fueron de gran éxito entre 1905 y 1940”, expresó.

“El nuevo ritmo produjo en los bailadores un sorprendente impacto, siendo «Las Alturas de Simpson» uno de los danzones más escuchados. En las noches se veían obligados los músicos a repetirla a petición de los danzantes”. dijo.

“En la primera y segunda década del siglo XX el danzón comenzó a perfilar su forma definitiva e incorporar elementos de otros ritmos y géneros cubanos. Urfé, compositor, director y clarinetista, revoluciona el danzón cubano al insertar, en su parte final, un montuno de son al estilo de los figurados de los treseros orientales». Este danzón fue titulado «El Bombín de Barreto”, enfatizó.

Y concluyó: “El danzón fue introducido en La Habana por Miguel Faílde, Antonio Torroella (Papaíto), Raimundo y Pablo Valenzuela. Los nombres de Torroella, Leopoldo Cervantes y Antonio María Romeu, se confunden en la capital con el origen de la charanga con piano. Los compositores más destacados para este formato fueron: Antonio María Romeu, Octavio Alfonso (Tata), Ricardo Reverón, Armando Valdés Torres, Jacobo Rubalcaba, Eliseo Grenet, Abelardito Valdés, Antonio Sánchez Reyes (Musiquita), Silvio Contreras, Orestes López, Israel López (Cachao), Enrique Jorrín y Félix Reina. Pero fue José Urfé González quien completó la estructura ulterior del danzón, al introducir, en el último trío, un nuevo elemento rítmico: el Son”.

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