El Zurdo

Written by Libre Online

1 de agosto de 2023

Por José “Chamby” Campos

Hay atletas que en nuestras vidas hemos visto participar y se nos olvidan o sencillamente pasan por desapercibidos. Raramente esto ocurre cuando dicho deportista ha sido parte de nuestra franquicia favorita o fue el elegido de nuestro corazón; aquel que tratábamos de emular cuando éramos adolescentes.

En el caso de este pelotero que traigo a colación pienso que la razón es que muchos desconocen detalles de su carrera; ya que cuando menciono el nombre de Steve Carlton, estoy seguro que inmediatamente les viene a la mente la figura de uno de los mejores lanzadores en la historia de Las Grandes Ligas. 

Comenzamos por su lugar de nacimiento, la ciudad donde se formó y fue descubierto como jugador de béisbol.

North Miami como sugiere el nombre, es una comunidad al norte del centro de Miami. Allí el joven Carlton cursó sus estudios de secundaria en North Miami High School, donde también jugó baloncesto, graduándose en el año 1962. 

Considerado el mejor lanzador del área recibió una beca para que militara en el equipo de pelota del Miami Dade College que en aquel momento era uno de los mejores programas de la nación.

Después de un año en Miami Dade College, donde prácticamente fungió como relevista, fue firmado en octubre del 1963 por Los Cardenales de San Luis antes de que comenzara la temporada de pelota. Interesantemente ese año la novena del plantel de estudio fue coronada campeona nacional.

Dos años más tarde después de haber recorrido y avanzado a través de todas las ligas de preparatorias en la organización de los “Pájaros Rojos”, el joven miamense contando con solo 20 años de edad hizo su debut con el equipo mayor.  

En 1967 ya era parte del elenco abridor de la escuadra que derrotó a Los Medias Rojas de Boston y que una campaña más tarde perdió la Serie Mundial frente a Los Tigres de Detroit. Para ese tiempo el flaco de 6 pies y 4 pulgadas era una figura imponente en el montículo. Sus entrenamientos eran considerados raros para la época, ya que consistían en levantar pesas e incluía mucha meditación y ejercicios de artes marciales. Sin embargo, su éxito en la lomita era indiscutible, ganándose el sobrenombre de “El Zurdo”.

Antes que comenzara la temporada de 1972, fue canjeado a Los Filis de Filadelfia luego de una disputa con la gerencia por alrededor de diez mil dólares. Este cambio le dio la oportunidad al nativo de North Miami de crear uno de los capítulos más exitosos en lo que se refiere a lanzadores.

La franquicia de Filadelfia se encontraba en estado de transición, saliéndose de los peloteros más viejos y apostando por jóvenes como Mike Schmidt, Bob Boone y Larry Bowa. Dentro de sus planes estuvo el convertir al “Zurdo” en su abridor número uno.

El equipo terminó en último lugar, pero la hazaña de Carlton selló su eternidad. El conjunto marcó 59 victorias y 103 derrotas. Sin embargo, los números del joven líder es material de un largo metraje; Lanzó para 27 victorias, el 46% de todos los triunfos del equipo y lo cual constituye un récord. En adición completó 30 de los 41 partidos que comenzó, se enfrentó a 1351 bateadores y a los cuales les propinó 310 ponches en 346 y un tercio de entradas, para un minúsculo 1.97 promedio de carreras limpias por juego.

Terminó en la cima de Las Grandes Ligas en todas las categorías mencionadas y la proeza le otorgó el primero de cuatro premios “Cy Young” que lograra en su carrera.

Durante su estadía en La Gran Carpa participó en 10 “Juegos de Estrellas”, fue líder ganador en 4 ocasiones, obtuvo un “Guante de Oro”, 5 veces se llevó el galardón de ponches y el de entradas lanzadas; más en tres oportunidades fue el campeón en juegos lanzados. 

El Zurdo concluyó su trayectoria profesional con las siguientes estadísticas. Ganó 329 encuentros, esto lo sitúa en el segundo lugar entre los lanzadores zurdos y 11 en total; abanicó a 4,136 bateadores, ocupando el 4 puesto de todos los tiempos; 3.22 es su promedio de carreras limpias por juego de por vida.

Por último, hay que añadir que participó en 4 Series Mundiales y se coronó en dos de ellas.

En 1994 dio un paso a la inmortalidad cuando en su primera oportunidad fue elevado al “Salón de la Fama”; el 95.82% de los cronistas de béisbol le entregaron su voto. Impresionante el camino del miamense, que en un momento pensó en abandonar los deportes.

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