Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE
En el Cementerio Woodlawn de Miami, yacen los restos del expresidente cubano Gerardo Machado y Morales (1869-1939), quien fue el político que más obras construyó durante la República y también fue el primero que se opuso a la influencia internacional del comunismo.
Machado, calificado como el asno con garras (por Rubén Martínez Villena, quien murió de tuberculosis en 1934 y fue uno de los fundadores del Partido Comunista Cubano en 1925 seguramente si hubiera vivido 30 años más, hubiera formado parte de la destrucción castrista) y como todo aquello que no le convenía, dejó su imagen, sola y deforme, rodeada por un mar de silencio, en el que sólo se escuchaba el murmullo de los comunistas.
¿Qué fue un dictador? Sí. ¿Qué indujo una reforma en la Constitución de 1901, para gobernar durante 10 años? Sí, pero fue sumamente adulado, en una época tan convulsa. ¿Qué cerró la Universidad de La Habana, en 1930? Sí, pero hizo construir su Escalinata, y los actuales Edificios de la Colina, incluyendo la Escuela de Ingenieros y Arquitectos, que hoy está en ruinas. ¿Que suspendió las garantías constitucionales? Sí, pero el terrorismo se apoderaba de las calles y las negociaciones con los grupos opositores no existían. ¿Qué hubo asesinatos políticos y torturas? Sí, pero no tantos como después de 1959. Según Ramiro Guerra, unos 5,000 revolucionarios fueron encarcelados y Juan Clark afirma en su libro Mito y realidad (1990), que “los prisioneros fueron usualmente tratados correctamente, disfrutando de privilegios carcelarios y de amnistías que les devolvían la libertad tras una corta estancia en presidio”.
Con todos sus defectos como la represión y ansias de prolongar su mandato, su gobierno defendió los intereses nacionales y construyó en Cuba entre 1925 y 1933 como nunca se había hecho: La Carretera Central, El Capitolio Nacional, El Parque de la Fraternidad, La Avenida de las Misiones, la Quinta Avenida de Miramar, remodeló El Paseo del Prado. Se construyeron edificios importantes, como El Hotel Nacional, El Centro Asturiano, El Bacardí, El López Serrano, El Hotel Presidente, La Escuela Técnica Industrial de Boyeros, El Malecón de Matanzas, El Palacio de Justicia de Santa Clara, El Presidio Modelo de Isla de Piños, entre muchas otras.
Machado incrementó la recaudación fiscal, aprovechando que la Ley de Obras Públicas que imponía un recargo del 10% sobre todos los artículos suntuarios de importación y otro del 3% sobre todos los productos de procedencia extranjera, excepto los alimentos. Esto hizo bajar las importaciones y desarrolló la industria nacional, creando fábricas de pintura, zapatos, fósforos, y de productos no vinculados a la caña de azúcar y el tabaco.
En 1927 aprobó la Ley de Aduanas y Aranceles, para proteger y estimular la producción agrícola e industrial. Era la primera vez, en 25 años que Cuba tenía su propia tarifa aduanal, de tipo moderno y elaborada para defender sus propios intereses. La producción de aves, huevos, carnes, mantequilla, queso, cerveza y calzado aumentó notablemente. Asimismo, Cuba concertó varios tratados comerciales con España, Portugal, Japón y Chile de manera independiente.
El descontento contra Machado tuvo, sobre todo, raíces económicas. La Gran Depresión, iniciada con el crac bancario de octubre de 1929 que desató una gran animosidad popular contra su gobierno y los miembros de su administración. La paralización casi total del comercio, la devaluación abrupta de los precios del azúcar, la falta de trabajo y la reducción y el atraso de los pagos del Estado, sumieron al país en un estado de miseria de la noche a la mañana, que alcanzó su grado máximo en el verano de 1933.
El segundo obstáculo de su gobierno fue el comunismo internacional. Casi tres meses después de ocupar la presidencia se fundó en La Habana el primer Partido Comunista de Cuba, el 16 de agosto de 1925. La nueva ideología, que se guiaba por el ideal soviético, utilizó métodos que eran desconocidos hasta esa época. El terrorismo con bombas en las ciudades fue introducido en Cuba por emigrantes catalanes.
En el VI Congreso Mundial de la Internacional Comunista celebrado en Moscú, entre julio y septiembre de 1928, se aprobó la consigna de clase contra clase. Decenas de extranjeros fueron expulsados del país, por dedicarse a la propagación del comunismo.
Machado trató de frenar el descontento, pero ni la suspensión de las garantías constitucionales en junio de 1930, ni la implantación de la Ley Marcial, ni la censura a la prensa, ni el asesinato, ni el encarcelamiento pudieron frenar la campaña de terrorismo de los revolucionarios, encabezados por el ABC, la Unión Revolucionaria de Guiteras, el Ala Izquierda Estudiantil y el Directorio Estudiantil Universitario.
Pero su mayor enemigo fue la veleidad e inmadurez del pueblo cubano, que al igual que en 1959, se dejó cegar por ilusiones mesiánicas que prometen el cielo en la tierra. La revolución del 30 produjo a Fulgencio Batista, que arrastraría multitudes en 1940, con el apoyo de los comunistas. Luego, a líderes estudiantiles como Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás, que gobernarían en nombre de la revolución.
Unos matan en nombre de la Ley, otros en nombre de la Revolución. Pero algunos construyen y dejan un legado de modernidad, como Gerardo Machado, mientras otros vacían la historia, y lo destruyen todo a su paso, como Fidel Castro.
Gerardo Machado y Morales abandonó el poder y a Cuba el 12 de agosto de 1933. Si el terrorismo se había instituido para derrocarlo por qué entre 1933 y 1940, Cuba vivió un periodo de extrema inestabilidad política tras su caída, caracterizado por una lucha armada constante, actos de terrorismo urbano y represión violenta, donde destacó el papel del grupo opositor ABC.
Esta organización celular secreta, fundada en 1931, intensificó sus acciones armadas y actos terroristas contra su gobierno y continuó operando tras su salida en 1933.
Siendo presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada (hijo del Padre de la Patria) el 4 de septiembre de 1933 los sargentos tomaron el control de los cuarteles de Columbia y pronto establecieron comunicaciones con oficiales simpatizantes en otras ciudades. Miembros del Pro Ley y Justicia, ABC Radical, y del Directorio Estudiantil Universitario (DEU), comenzando por José Leyva, Ramiro Valdés Daussá, Juan Antonio Rubio Padilla, Carlos Prío Socarrás, Rubén de León y Justo Carrillo, llegaron al cuartel y se unieron a los sublevados. Se creó la Agrupación Revolucionaria de Cuba, presidida por Carlos Prío. Mientras el presidente Céspedes estaba fuera de La Habana para inspeccionar los daños causados por el huracán, los rebeldes obligaron a los funcionarios gubernamentales restantes en La Habana a abandonar sus puestos. Luego emitieron una proclamación anunciando que tenían el control del país y establecieron una Pentarquía. Luego del regreso del presidente Céspedes el 5 de septiembre, miembros de la Junta llegaron a su oficina y le informaron que iban a recibir de él el gobierno. Influido por el hecho que los golpistas contaban con la lealtad del ejército cubano, Céspedes no opuso resistencia al golpe de Estado y abandonó el palacio presidencial, fue presidente por 23 días solamente.
Tras el golpe de Estado de 1933 (Revuelta de los Sargentos) liderado por Fulgencio Batista, la lucha por el poder provocó diversos enfrentamientos armados y atentados.
Luego, la Pentarquía gobernó por 6 días, siguió el gobierno de los 127 días de Ramón Grau San Martín y el 29 de septiembre de 1933, el escolar Francisco González Cueto fue asesinado, hecho vinculado a la violencia política y las tensiones del momento. Además, se produjeron múltiples actos de violencia y la consolidación del poder militar de Batista, que incluyeron enfrentamientos con grupos de oposición.
El 16 de enero de 1934 fue destituido Grau y desde ese día hasta el 10 de octubre de 1940 hubo 6 presidentes (Hevia, 2 días; Márquez Sterling, 6 horas; Mendieta, 692 días; Barnet, 160 días; Miguel Mariano, 217 días y Laredo Bru, 1,386 días).
El periodo entre 1934 y 1940 conocido como la etapa de ordenamiento bajo el control creciente de Fulgencio Batista, estuvo caracterizado por una intensa inestabilidad política, violencia represiva estatal y el surgimiento de grupos de acción armada. La violencia se institucionalizó para sofocar el auge huelguístico y el radicalismo de izquierda.
A partir de esa fecha surgen a la vida pública distintas organizaciones revolucionarias que se enfrentaron a los presidentes impuestos por Batista desde el campamento de Columbia, sede del estado mayor del Ejército. Entre las principales, se encontraban Joven Cuba, fundada por Antonio Guiteras Holmes, quien murió el 8 de mayo de 1935 en un combate con el ejército; Legión Revolucionaria de Cuba (LRC), fundada por Mario Salabarría, Manolo Castro y Casimiro Menéndez, entre otros; Acción Revolucionaria Guiteras (ARG), fundada por Pedro Fajardo Boheras (Manzanillo), Orlando León Lemus (El Colorado), Rogelio Hernández Vega (Cucú) y Jesús González Cartas (El Extraño).
Luego del asesinato de Guiteras en 1935, Joven Cuba se mantuvo como organización, pero parte de sus miembros formaron en 1939 la Acción Revolucionaria Guiteras (ARG), y otros se unieron al Partido Auténtico. Entre los integrantes de ARG estuvo Pedro Fajardo Boheras (alias Manzanillo) su primer jefe, veterano de la guerra civil española, murió asesinado en enero de 1941 en La Habana.
En marzo de 1935 tras el fracaso de la huelga de marzo de 1935, el gobierno de Mendieta y Batista desató una represión masiva contra sindicatos, estudiantes y partidos de izquierda, acabando prácticamente con la oposición radical de ese momento.
El 8 de mayo de 1935, fue abatido Antonio Guiteras en El Morrillo (Matanzas) cuando trataba de escapar en un barco hacia México para luego invadir Cuba, como luego hizo Fidel Castro.
La violencia de grupos de acción armados proliferó y se volvieron parte del paisaje político, como la organización secreta ABC, involucrada en atentados. El periodo vio un aumento de “gansterismo” político. La represión estatal incluyó la muerte de líderes opositores, huelguistas y estudiantes, acompañados por la suspensión de garantías constitucionales en varias ocasiones.
La Universidad de La Habana fue escenario frecuente de enfrentamientos armados y represión policial, con la detención de profesores y estudiantes.
De 1938 a 1944, hubo decenas de choques entre auténticos y comunistas. Los escenarios fueron diversos: los planteles de los Institutos de Segunda Enseñanza, los sindicatos obreros, la Universidad de La Habana y los espacios públicos como cines, teatros, etc. Los auténticos fueron apoyados por la organización, Acción Revolucionaria Guiteras (ARG). Sus fundadores simpatizaban con el PRCA y muchos de sus miembros eran también militantes, como Lázaro de Betania y Alfredo Flores.
A principios de 1938, Batista llegó a un acuerdo con Unión Revolucionaria Comunista (URC) para las elecciones de 1940. Necesitaba el apoyo de un movimiento con base popular. Se creó la Coalición Socialista Democrática. Esta unión atizó de nuevo las hostilidades entre auténticos y comunistas.
Durante las elecciones que tuvieron lugar el 18 de julio de 1940. La Coalición Socialista Democrática derrotó al frente oposicionista de Grau San Martín, líder del PRCA. Aunque Batista obtuvo la mayoría de los votos, no fueron elecciones limpias. En pueblos del interior el ejército coaccionó a los votantes auténticos. Los jefes de regimiento Manuel Benítez, Raymundo Ferrer y Abelardo Gómez Gómez, dieron plan de machete, efectuaron secuestros de cédulas e hicieron amenazas de muerte. Se registraron enfrentamientos y actos violentos. Se reportaron incendios en locales de votación, cortes de líneas telefónicas y telegráficas y tiroteos en diferentes provincias (Santa Clara, Oriente, La Habana, Pinar del Río) que dejaron muertos y heridos, incluyendo ataques a grupos de votantes.
Entre 1940 y 1944, Fulgencio Batista ocupó la presidencia tras ganar las elecciones y promulgar la Constitución de 1940. Sin embargo, este periodo no estuvo exento de actos violentos, violencia política y la consolidación de grupos de acción o gansterismo que ya operaban desde la década de 1930.
La década de 1940 se caracterizó por el aumento de grupos de acción, a menudo formados por excombatientes contra la dictadura de Machado y otros actores políticos. Aunque el auge mayor de estas bandas armadas ocurrió tras el mandato de Batista, sus bases y actividades violentas se consolidaron en este periodo, influyendo en el entorno político y económico.
El 12 de marzo de 1939, en 23 y L, los bonchistas agredieron a Antonio Hernández Travieso, presidente de la Escuela de Filosofía y Letras, incidente en el que también lesionaron a su novia, igualmente estudiante.
El 15 de agosto de 1940 el profesor de arquitectura Ramiro Valdés Daussá (1909-1940) salía de cenar en el #18 de la calle Mazón, desarmado, ajeno por completo a la trampa que le habían tendido, cuando iba a montar en su auto, fue acribillado a balazos por Miguel Echegarrúa y Prieto Quince. Desde otra posición, más cercana, Gustavo Enrique Martínez le hizo varios disparos, mientras González Andino vigilaba y Noguerol Conde esperaba al timón de un auto.
Como el profesor universitario Raúl Fernández Fiallo, según creía Manolo Castro (1910-1948) había sido el autor intelectual de la muerte de su amigo Valdés Daussá, Castro y Mario Salabarría decidieron vengar su muerte y al mediodía del 28 de noviembre de 1940 lo esperaron a la salida del recinto universitario y cuando caminaba por la calle 27 de Noviembre lo ultimaron a tiros.
En los primeros años de la década de 1940, la muerte del joven auténtico Gregorio Montesinos, estudiante del curso nocturno del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, fue también un eslabón en la cadena de violencia registrada en los centros de Segunda Enseñanza. Montesinos fue balaceado frente al plantel por Oliveros (alias Mi Tierra) miembro de Unión Revolucionaria Comunista (URC).
En 1941 hubo un grave incidente en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara durante un congreso estudiantil. Acudieron delegados de los diversos institutos del país. Rolando Masferrer presidió la delegación de Unión Revolucionaria Comunista (URC). Los líderes estudiantiles Lázaro Ascencio, Ricardo Linares y Jorge Besada también participaron. Acción Revolucionaria Guiteras (ARG) envió a Emilio Tro, Francisco Villanueva (Paco) y Luis Felipe Salazar (Wichy), junto a otros miembros. El evento tuvo lugar en el Aula Magna. Por la URC habló Carlos Franqui, quien al terminar su alocución gritó: Viva Unión Revolucionaria Comunista y Viva Rolando Masferrer. Su arenga provocó una riña que terminó a tiros. Masferrer disparó a diestra y siniestra. Emilio Tro hirió en una mano al estudiante comunista Saúl Boullanger. Hubo además varios heridos.
Modesto Maidique Venegas (1889-1931) después de matar el 14 de junio de 1931 a Rogerio Zayas Bazán en un duelo irregular huyó del país y luego de regresar, casi diez años después, fue asesinado el 13 de enero de 1941 junto con su secretario Andrés Alpízar, cuando trataban de entrar al edificio La Metropolitana de O’Reilly y Compostela. El único implicado fue Casiano Muñoz Iznaga, quien fue condenado a 30 años de prisión.
Sandalio Junco (1894-1942), en 1925, siendo líder sindical, fue de los primeros integrantes del Partido Comunista. Entre 1927 y 1932 viajó varias veces a la Unión Soviética, la primera de ellas acompañado por J. A. Mella. Allí, en 1931 pasó un curso de varios meses en la Escuela Leninista Internacional. Decepcionado por el régimen de Stalin se convirtió en un trotskista y entró en desacuerdo con el Partido Comunista, polemizando con su líder Rubén Martínez Villena.
El 8 de mayo de 1942, estaba hablando en un acto en Sancti Espíritus cuando los militantes del PUR (nuevo nombre del Partido Comunista para apoyar a Batista en su elección de 1940). Armando Acosta, Catalino Monteagudo, Wilfredo Velázquez Cabrera y Domingo Cordero, todos armados empezaron a gritarle “Negro Traidor”, entonces Isidro Pérez sacó su pistola, le disparó y lo mató.
Grau llegó al poder en 1944 y aunque las elecciones fueron democráticas, su gobierno enfrentó un clima donde la violencia fue utilizada como herramienta política, marcado por una profunda inestabilidad y un aumento significativo de la violencia, caracterizada por la actividad de bandas armadas y el auge del gangsterismo en la vida universitaria y política.
El primer asesinato durante el gobierno de Grau San Martín fue el del abogado Eugenio Llanillo ocurrido el miércoles 14 de marzo de 1945 en la carretera de Punta Brava a Santa Fe. No se supo quién fue el culpable.
El martes 24 de abril de 1945, en Monte y Cienfuegos cuando iba en su auto fue asesinado a tiros el Jefe del Servicio Secreto de Palacio Presidencial, Enrique Enriquez Ravena, su acompañante conocido por Guanajay resultó ileso. El 29 de mayo de 1976 apareció en los pantanos de los Everglades, Florida el cuerpo sin vida de Jesús González Cartas (alias El Extraño) que junto con Luis Salazar (alias Wichy) y Antonio de Cárdenas (alias Cuchifeo) miembros del UIR, habían sido acusados de su muerte.
Emilio Tro Rivero (1918-1947) revolucionario, pandillero, policía y veterano de guerra. En 1933, a los 16 años, se integró al Sindicato del Comercio como seguidor de las ideas trotskistas. Militó en la organización Joven Cuba fundada por Antonio Guiteras. Posteriormente se integró a la Acción Revolucionaria Guiteras (ARG), fundada por Pedro Fajardo Boheras (alias Manzanillo) en 1939. Participó junto a más de 1,000 cubanos en la guerra civil española. En 1941 abandonó Cuba, al ser perseguido por la policía de Fulgencio Batista por varios hechos como el atentado el 1 de marzo de 1940 contra Orestes Ferrara Marino, cuando estaba liderando el nacimiento de la Constitución de 1940. Otros afirman que tomó parte en una acción contra la vida de Mariano Faget (1904-1972), comandante de la Policía Nacional y Jefe del Servicio de Investigación de Actividades Enemigas de Batista. Se alistó voluntario en el ejército americano y desembarcó en Normandía. Fue condecorado con la medalla Corazón Púrpura y la Medalla de Buena Conducta del Ejército.
Al regresar a Cuba, en 1946 organizó y dirigió la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), organización que creía en la violencia como método. Fue con él cuando Fidel Castro comenzó sus actividades gangsteriles.
Mario Salabarría había sido nombrado comandante y jefe del Servicio de Inteligencia de Actividades Enemigas, lo que significaba un gran poder represivo y político. El otro grupo importante era el de Emilio Tro y Grau lo nombró Director de la Academia de la Policía, pero se negó a subordinarse a Salabarría y las diferencias entre ambos se acentuaron.
El 26 de mayo de 1947, Orlando León Lemus (El Colorado) (1916-1955) fue tiroteado, cuando transitaba por la calzada de Ayestarán. Salió ileso y acusó a Emilio Tro del atentado. Fue el comienzo de una guerra a muerte entre ambos grupos.
Luego el 5 de septiembre de 1947, el automóvil de Emilio Tro fue acribillado con 60 balazos desde un camión. Increíblemente se salvó. Durante el tiroteo reconocieron que uno de los agresores era el capitán Rafael Ávila (alias Lechoncito), del grupo de El Colorado (pareja gansteril de Policarpo Soler). Una semana después, la tarde del 12 de septiembre, Ávila estaba tomándose unas cervezas, recostado en el mostrador de la bodega de 21 y D en El Vedado cuando la gente de Emilio Tro llegaron en un auto y sus ocupantes lo acribillaron a balazos. Entonces Mario Salabarría acusó a Emilio Tro del hecho y obtuvo una orden judicial de arresto y con ella en su poder comenzó a buscarlo.
Este fue el detonante del que, tres días después, en el Reparto Benítez, en Marianao, escenificaran estos hombres en uno de los enfrentamientos armados que con mayor poder de fuego y sangriento desenlace recuerda La Habana: La Masacre de Orfila.
El lunes 15 de septiembre de 1947, Mario Salabarría supo que Emilio Tro estaba reunido en la calle 8 esquina a D del Reparto Benítez (conocido como Reparto Orfila debido a una farmacia con ese nombre) con varios de sus amigos en la casa del comandante Antonio Morín Dopico, quien era jefe de la policía del municipio de Marianao.
En la casa estaba un fotógrafo Alberto Díaz González, que había ido a retratar a la hija de Morín Dopico y de Aurora Soler.
Alrededor de las 3 p.m. dos autos pasaron frente a la casa y la tirotearon, decenas de efectivos y algunos civiles enemigos de Tro, como El Colorado, Rogelio Hernández “Cucú”, José Fallat “El Turquito”, rodearon el domicilio e hicieron fuego durante unas 3 horas. Tro y otros dentro de la casa ripostaron el ataque con sus armas. Dentro de la casa se encontraban el fotógrafo Alberto Díaz, capitán Arcadio Méndez, teniente Luis Padierne, Manuel Villa Yedra (chofer de Tro), Morín, su esposa Aurora Soler Amor (embarazada), su hija Miriam de 8 o 10 meses (que resultó herida a sedal en el vientre) y Basilisa Ordóñez (sirvienta). El teniente de la policía Mariano Puertas, que fue el primer asesinado no se encontraba en la vivienda sitiada, sino que habiendo escuchado por radio los acontecimientos se dirigió a Orfila para ayudar a Morín Dopico y a Tro, de quienes era amigo.
Los 6 muertos que estaban en casa de Morin Dopico: Emilio Tro Rivero, Mariano Puertas Yero, Alberto Díaz González, Arcadio Méndez Valdés, Luis Padierne Labrada y Aurora Soler Amor. Heridos: la niña Miriam, Manuel Villa y el capitán Ramón de la Osa.
Germán Pinelli, debajo de un carro estuvo todo el tiempo narrando aquella historia sangrienta donde murieron 6 personas y hubo varios heridos.
Eduardo Hernández Toledo “Guayo” pudo filmar los hechos para el Noticiero Nacional.
Otros reporteros también publicaron sus crónicas: Panchito Pérez en El País, Narciso Báez en Prensa Libre (publicado del 16 al 24 de septiembre), Amador y Raúl Vales en Bohemia (publicadas el 21 de septiembre), Miguel Buendía en Diario de la Marina y el fotógrafo Louis Hamburg que salieron sus fotos en El País, Prensa Libre e Información. Así como en diversos medios norteamericanos.
Todo el material gráfico fue requisado por el ejército y sirvió de evidencia contra algunos de los participantes como: Mario Salabarría, El Colorado, Cucú Hernández, Roberto Meoqui y sobre todo al Turquito Fallat retratado cuando masacraba a Emilio Tro, Aurora Soler y a Luis Padierne.
Al despedir el duelo en el Cementerio de Colón, el miembro de la UIR, Raúl González Jerez, apuntó: Los que matan por la espalda no pueden morir de frente. La justicia tarda, pero llega”.
En el panteón a las víctimas se colocó una placa con los nombres de los responsables de la masacre. Entre ellos estaba el de Alejo Cossío del Pino, a quien matarían en 1952 de 16 balazos.
Jesús Menéndez Larrondo (1911-1948) dirigente sindical y miembro del Partido Socialista desde 1931, fue asesinado el 22 de enero de 1948 en Manzanillo por el capitán Joaquín Casillas.
Este capitán fue juzgado y condenado, pero pronto quedó en libertad y en 1958 durante la batalla de Santa Clara por Ernesto Guevara fue capturado y fusilado.
El expresidente de la FEU, Manolo Castro (1910-1948) fue asesinado el domingo de carnaval 22 de febrero de 1948 frente al Cine Cinecito en San Rafael y Consulado, hecho que conmocionó a la comunidad universitaria y política de la época. Manolo conversaba animadamente con tres integrantes de la frustrada Expedición de Cayo Confites y con el estudiante universitario Manuel Corrales, quien por entonces mantenía en un plano muy discreto su militancia en el Partido Socialista Popular (Comunista) para poder infiltrarse en los distintos grupos de la Universidad.
De improviso, una lluvia de balas cayó sobre ellos, a corta distancia, desde distintos ángulos, 5 pistoleros les disparaban y elegían como principal blanco a Manolo Castro quien trató de buscar protección detrás de un auto estacionado, pero allí cayó fulminado. También resultó muerto uno de sus amigos y dos recibieron graves heridas. Corrales salió ileso. Ninguno de los agredidos portaba un arma.
Los autores del crimen huyeron en distintas direcciones, pero uno de ellos, que fue identificado después como Gustavo Ortiz Fáez, de 20 años, estudiante de Agronomía de la Universidad de La Habana y miembro de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) resultó detenido por un policía cuando corría con una pistola aún humeante en la mano y balas en los bolsillos del pantalón. Dio positivo a la prueba de la parafina y fue el único procesado por aquel crimen y lo condenaron a 20 años de cárcel. Otro de los agresores fue el dirigente de la UIR Guillermo García Riestra (Billiken). Aunque Fidel Castro, también pandillero de la UIR fue acusado nunca se pudo probar su participación porque él odiaba a Manolo Castro.
En diciembre de 1946, Fidel Castro encabezó un intento de asesinato a sangre fría contra Leonel Gómez, aspirante a líder estudiantil y colaborador de la UIR, que resulto herido en un hombro.
También el 8 de ese mes participó en el tiroteo del Estadio Universitario y las feroces luchas de los grupos gangsteriles, donde participaban miembros de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), a la que pertenecía.
Según el jefe de la policía política de Grau, Mario Salabarría, unos guardias de seguridad de la Universidad reportaron el 27 de abril de 1947: “Fidel Castro ha hecho unos disparos en una asamblea de la Escuela de Derecho”. Salabarría detuvo a Castro frente a la casa donde se hospedaba, le ocupó una pistola 45 y pasó el caso a los tribunales, pero nunca hubo juicio.
El 6 de junio de 1948, le dio unos tiros a su enemigo en la universidad el sargento de la policía universitaria Oscar Fernández Caralt quien murió en el acto. La prensa por segunda vez implicó a Fidel Castro. Fue detenido y luego puesto en libertad por falta de pruebas.
El 15 de septiembre de 1949, Rolando Masferrer acusó a Fidel y a Rafael del Pino Siero de atentar contra él. La prensa, por su parte, se hizo eco de numerosas denuncias contra la Unión Insurreccional Revolucionaria, organización a la que pertenecía Castro y a la que acusaron de planear la muerte de los embajadores de Estados Unidos y de México en la Isla.
En 1949 participó en una manifestación popular frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, en protesta por la profanación de la estatua de José Martí en el Parque Central por unos marinos estadounidenses; la policía disolvió con violencia la manifestación y Castro sufrió contusiones.
Rogelio (Cucú) Hernández Vega, segundo jefe de la Policía Secreta del gobierno de Grau fue asesinado en 1948 en el Consulado cubano en Ciudad de México.
El domingo 17 de octubre de 1948 en La Habana, Aracelio Iglesias Díaz (1901-1948), líder de los portuarios de La Habana, falleció después de recibir 4 balazos por hombres armados, que escaparon de la escena. Se mencionan estos nombres entre los complotados: Alberto Gómez Quesada (Galate), Rafael Emilio Soler Puig, Joaquín Aubí y Eliécer Baudín Vázquez.
Desde el 10 de octubre de 1948, cuando Carlos Prío asumió su mandato, enfrentó un mal heredado de su antecesor: el gansterismo. El 12 de enero de 1949, a solo tres meses de su toma de posesión, fue asesinado en el Bar Ancla, en la Habana Vieja, el sargento de la policía Rubén Darío González. Dos días después, el 14 de enero, fueron encontrados en la zona del Country Club los cadáveres de dos estudiantes, miembros de ARG, Gustavo Masó y Juan Regueiro, autores del asesinato. Para enfrentar el pandillerismo, Prío promulgó la Ley No 5 de 1948, conocida como Ley contra el Gansterismo, y creó un cuerpo especializado para combatirlo, el Grupo de Represión de Actividades Subversivas (GRAS).
Después de morir Emilio Tro, el jefe de acción de la UIR fue José de Jesús Ginjaume, un exmiembro de Joven Cuba y fundador de la Organización Acción Pino Guerra. Pepe de Jesús, como era conocido, vivía con su madre, Rita, en la calle San Rafael #1021. El 27 de julio de 1950 la casa fue ametrallada por el grupo de Orlando León Lemus (El Colorado) y Policarpo Soler. Pepe de Jesús y su lugarteniente, Armando Correa, resultaron heridos.
En 1948, varios pandilleros entre los que se encontraban Policarpo y León Lemus hicieron un pacto para enfrentar a su rival: la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR). La temible coalición asesinó a varios miembros de la UIR, como Justo Fuentes Clavel, vicepresidente de la FEU, el sargento de la policía Rubén Darío González y los hermanos Noel y Luis Felipe Salazar (alias Wichy), entre otros.
El 5 de abril de 1949, Justo Fuentes Clavel, estudiante de odontología y vicepresidente de la FEU fue asesinado cuando salió de la emisora COCO después de dirigir el programa La Voz de
La FEU. El asesinato fue atribuido a Wilfredo Lara García (1925-1958) quien fue condenado a 30 años, pero también estuvieron inculpados, Policarpo Soler Cruz y algunos miembros del Movimiento Socialista Revolucionario (MSR) en el que militaba Rolando Masferrer Rojas.
Wilfredo Lara García estaba preso en el Castillo del Príncipe en noviembre de 1951 cuando El Colorado lo ayudó junto con su otro amigo Policarpo Soler a escapar. Policarpo viajó a España a mediados de 1952 y finalmente fue asesinado en 1959 en República Dominicana por orden del dictador Trujillo, del que era testaferro. Wilfredo Lara García se alzó en la Sierra Maestra y estaba en la tropa de Camilo Cienfuegos cuando en junio de 1958 murió en un encuentro con el ejército en Cauto Cristo.
En 1949 se registró la preparación de un golpe militar contra el presidente Carlos Prío, liderado por el capitán Jorge García Tuñón, un grupo de oficiales y varios profesores universitarios.
El 10 de enero de 1951 fue asesinado el periodista de Tiempo en Cuba, Antonio Benito Bayer y López-Joffre.
El 23 de junio de 1951, Sergio Bustamante (UIR), murió en un encuentro con agentes del GRAS en la Plaza del Vapor. En el enfrentamiento fue herido Herminio Díaz.
El dirigente del Partido Ortodoxo, Eduardo Chibás, desató una fuerte campaña radial y escrita contra el Gobierno de Carlos Prío. Fue una campaña que condensó en la consigna “¡Vergüenza contra dinero!”. Al no poder demostrar las pruebas de la acusación lanzada contra el ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango, Chibás se disparó un tiro y murió el 16 de agosto de 1951, aumentando con ello la inestabilidad política del país.
El 24 de noviembre de 1951 recibió siete balazos frente a su domicilio, en el reparto Arroyo Apolo, el ex jefe de la Radio Motorizada, capitán Dámaso Montesinos. Logró salvar su vida. El miembro de la UIR, Jesús Lamela Barrios, fue uno de los agresores.
El periodista Ernesto de la Fe era el jefe de la organización Acción y Trabajo por un Orden Mejor (ATOM). En ella militaban, entre otros, Máximo Sorondo, Carlos Geraber y Moisés Silva. El Partido Auténtico no era de sus simpatías. En 1945, de la Fe organizó la llamada Conspiración de la Capa Negra para derrocar al presidente Grau. Cumplió dos años en prisión. Posteriormente le garantizó a Prío que podía erradicar el gansterismo si le concedía la cartera de Gobernación. Resentido ante la negativa del presidente Prío, Ernesto de la Fe ordenó realizar a los miembros de su grupo atentados y actos violentos. Varios petardos estallaron en la capital. Para perpetrar atentados personales de la Fe reclutó a dos asesinos sin escrúpulos, Orlando García Vázquez (1927-2005) y Paco Obregón, dirigentes de la Asociación de Veteranos de la II Guerra Mundial. El 13 de diciembre de 1951, García y Obregón balacearon a Evelio (el Visco) Prendes, un exporrista de Machado que había regresado a Cuba en 1939. Recibió 20 heridas de balas y murió al instante.
En la Revista Bohemia de 22 de abril de 1951, páginas 44 a 48 y la 97, el periodista Jorge Quintana publicó el artículo: 106 atentados, 92 muertos y 54 heridos en 10 años y 6 meses.
Trataré de resumirlo lo más posible.
El periodista realizó un estudio del costo humano del gangsterismo en Cuba y el accionar judicial frente al mismo, en el período entre 1940 y abril de 1951.
Según Quintana, en el gobierno de Batista (10-octubre-1940 hasta 10-octubre-1944) se produjeron 16 atentados: 14 muertos, 10 heridos y 2 ilesos. Solo dos casos fueron juzgados y el resto de las causas estaban pendientes y 14 permanecían en investigación o archivadas.
En el gobierno de Grau San Martín (10-octubre-1944 hasta 10-octubre-1948), ocurrieron 69 atentados: 56 muertos, 53 heridos, 6 ilesos, 1 desaparecido. En 53 de los atentados no se realizaron detenciones, en 16 si se realizaron, pero en definitiva quedaron sin recibir ningún tipo de sanción 61 atentados. En total la policía acusó a 55 personas por los 69 atentados citados. En el gobierno de Carlos Prío Socarrás (10-octubre-1948 hasta el 22-abril-1951) hubo 20 atentados: 22 muertos, 7 heridos, 2 ilesos. En 8 atentados no hubo detenciones. En 13 fueron detenidos presuntos autores. Fueron juzgados 6 atentados y en 15 no hubo juicio. Fueron acusadas 35 personas por estos hechos delictivos.
En horas de la noche del 12 de febrero de 1952, estando en la Cafetería Strand situada en Belascoaín y San José, el exministro de Gobernación y alto dirigente auténtico, Alejo Cossío del Pino (1902-1952) conversaba con su hermano Raúl y los políticos José Ramón Mérida, Ceferino Duque Pérez y Radio Cremata.
En la acera Paco Obregón esperaba la llegada del Oldsmobile color rojo guiado por Pedro González Calderín, quien se quedó esperando con el motor encendido. Se bajaron Orlando García Vázquez, Jesús Lamelas, Amadeo Oliveros (Calandraca) y Roberto Pearson. Este se quedó en la puerta mientras los otros tres se aproximaron a la mesa donde estaban los 5 reunidos y sin mediar palabra alguna abrieron fuego con sus pistolas automáticas contra Cossio y sus cuatro acompañantes. Cossio recibió 16 heridas de bala y murió antes de llegar al hospital de Emergencias. Los otros 4 aunque heridos, sobrevivieron. Los autores intelectuales fueron Pepe de Jesús y Ernesto de la Fe.
El 10 de marzo de 1952, cuando faltaban 82 días para las elecciones nacionales (se daba como ganador al ortodoxo Roberto Agramonte), Fulgencio Batista dio un golpe de estado.
El 26 de julio de 1953 militantes antibatistianos asaltaron el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba y el de Bayamo. Hubo 19 muertos del ejército de Batista y 66 muertos de los asaltantes.
Fidel Castro, después de huir sin disparar un tiro fue capturado a los 5 días sin disparar un tiro, se negó a hacerse la prueba de la parafina, para que no se supiera que nunca disparó.
El 22 de febrero de 1955, Antonio Goulet, de 60 años, padre del cabo barbero del ejército, Dionisio Goulet, murió destrozado por una bomba en su residencia de Cuartel de Pardos #112 en Santiago de Cuba. Su nieta de 15 años Emilia Iris Tabares, resultó herida.
El 23 de febrero de 1955 durante un traslado de armas, Orlando Morejón resultó herido y la policía lo arrestó en el Hospital. No resistió el interrogatorio y delató donde se escondía El Colorado. La madrugada del 24, efectivos de la Policía Nacional, del SIM y del Buró de Investigaciones rodearon la casa de Dureges #211 entre Santos Suárez y Enamorados donde estaban El Colorado y José Fernández (alias Mitico), luego de rendirse, el coronel Hernando Hernández los mató a los dos. Resultaron heridos el teniente coronel Lutgardo Martín Pérez y el policía Herminio Pérez. Se suponía que ese mismo día Orlando León Lemus iba a participar en un atentado con granadas de mano, junto a Menelao Mora Morales para ejecutar a Batista al tomar posición de su cargo en el Palacio Presidencial.
El domingo 29 de abril de 1956, el cuartel Goicuría en Matanzas fue asaltado por 56 hombres que fracasaron en su intento de tomar el cuartel, 15 de ellos murieron, no hubo bajas del ejército.
La madrugada del domingo 28 de octubre de 1956, J. P. Carbó Serviá y Rolando Cubela en el Cabaré Montmartre ametrallaron a mansalva al teniente coronel Antonio Blanco Rico (SIM), que estaba acompañado por Marcelo Tabernilla Palmero, su esposa Marta Poli, el capitán José Rodríguez Sampedro y su esposa Laura Leguina Martínez. Blanco Rico murió, los otros tres fueron heridos y Rodríguez Sampedro salió ileso.
Como dato curioso, Carbó Serviá fue asesinado 174 días después en Humboldt 7, apenas 300 metros de distancia del Montmartre.
El lunes 29, después del entierro de Blanco Rico, el jefe de la Policía, Rafael Salas Cañizarez, con un fuerte destacamento policial, entraron a la embajada de Haití buscando a los supuestos asesinos de Blanco Rico, uno de los asilados, Secundino Martínez fue herido y cuando Salas Cañizares se acercó para rematarlo éste desde el suelo le disparó una ráfaga alcanzándolo 6 balas desde los testículos hasta el vientre y murió el miércoles 31. Ese día murieron además los 10 asilados.
El viernes 30 de noviembre de 1956, se realizaron en Santiago de Cuba una serie de enfrentamientos armados, liderados por Frank País, con el objetivo de ofrecer apoyo al desembarco del yate Granma, que transportaba desde México, a los expedicionarios al mando de Fidel Castro.
La acción no estuvo bien coordinada, y murieron en combate Tony Alomá, Pepito Tey y Otto Parellada y hubo otros dos heridos. El resultado final de la operación no coincidió con los objetivos, ya que el desembarco no llegó a producirse ese día sino el 2 de diciembre.
La noche del 31 de diciembre al 1 de enero de 1957, un terrorista puso una bomba en el cabaré Tropicana, resultando herida gravemente Magaly Martínez Arredondo de 17 años, vecina de la Avenida 69 #12021 en Marianao. Los médicos cirujanos no lograron salvarle el brazo. Su amiga y vecina Marta Pino Donoso de 18 años también resultó herida.
El 23 de enero de 1957, Oliverio González Mesa, de 35 años, pereció destrozado por una bomba frente a la residencia del colono Luciano Sampedro, situada en 7ª #608 esquina a 6ª en Miramar donde trabajaba desde hacía años como cocinero.
El 13 de marzo de 1957 se produjo el asalto a Radio Reloj en la CMQ de 23 y M y murió José Antonio Echeverría. El fallo de José Antonio fue que su arenga radial sobre el ataque a Batista se realizó 20 minutos antes del asalto a Palacio, cosa que, al ser escuchada por policías, los puso en alerta y anuló la sorpresa.
Casi simultáneamente ocurrió el asalto al Palacio Presidencial donde estaba Batista, murieron 24 asaltantes y 5 soldados. Luego, el 20 de abril fueron asesinados 4 de los asaltantes que sobrevivieron y estaban escondidos en Humboldt #7 esquina a Hospital a una cuadra del Malecón.
El 27 de abril de 1957 al hacer explosión 8 bombas en distintos establecimientos de La Habana, recibieron heridas las personas siguientes: Carolina Torrente Fernández de 27 años, de Tenerife # 64; Ramón Fernández, de 28 años, residente en el Reparto Rosalía y Faustino Cancedo, de 61 años, de la Calzada de Bejucal #66.
El 23 de mayo de 1957, desembarcaron por Mayarí los 27 expedicionarios del yate Corintia, con Calixto Sánchez al frente y la intención de internarse en la Sierra Cristal, pero el 28 fueron apresados por el ejército y murieron 16.
El 3 de agosto de 1957, en la calle Trocha, Santiago de Cuba, hizo explosión una potente bomba destrozando a la Sra. Lidya Dorado e hiriendo grave al policía Arvelio Martín Céspedes.
El 5 de agosto de 1957, Mercedes Díaz Sánchez del Águila, residente en Milagros, pereció al explotar una bomba en el Ten Cents de Galiano y San Rafael, sufriendo gravísimas heridas Lidia González Rebull, del reparto Fontanar; Etelvina Arencibia Gil, de Franklin #358; Lidia Bular de 19 años; Gladys Valdivieso, de Parque #532 y Nelson Huerta Truichet, de 72 años.
El 14 de agosto de 1957, en la Manzana de Gómez explotó una bomba, que causó la muerte al Sr. José Martínez, de 65 años, residente que era de Cuarteles #4 en La Habana.
El 3 de septiembre de 1957, Eusebia Díaz Páez, de 19 años, de Ángeles #3 en Guanabacoa, pereció destrozada por una bomba que estalló en el baño del Teatro América de Galiano.
El 23 de noviembre de 1957, un comando del Movimiento 26 de Julio, ejecutó al coronel Fermín Cowley debido a su responsabilidad en la masacre del Corintia.
Al frente del comando estaba Carlos Borjas (que fue quien lo mató), el resto eran: William Gálvez, Ramón Cordero, Dagoberto Sanfield, Álex Urquiola Marrero, Alfredo Abdón y Fredesvinda Pérez.
Alzados de la tropa de Raúl Castro en la Sierra de Cristal secuestraron el 26 junio de 1958 a 20 civiles norteamericanos, empleados de la planta de Níquel de Moa y el 28 de junio en la curva conocida por La Sombrilla en la carretera antes de llegar a la Base Naval a 18 marineros y 11 marines que regresaban en una guagua después de estar de pase en la ciudad de Guantánamo.
Esta atrevida acción contra 29 militares norteamericanos causó alarma en la embajada de EE.UU. en La Habana y en Washington. Finalmente, fueron liberados el 29 de julio después de 32 días de cautiverio. Esto les sirvió de propaganda.
En Ciego de Ávila, avanzada la tarde del sábado 1° de julio de 1958, Eugenio Fadragas Ferrer de 24 años, vecino de Marcial Gómez #525 tenía que colocar una bomba en el mitin político en homenaje al Dr. Andrés Rivero Agüero que se estaba realizando frente al Hotel Santiago Habana en la calle Honorato Castillo. Pero se acobardó y cuando estaba atravesando el Parque Martí, que a esa hora estaba lleno de personas sentadas en los bancos y sillas, dejó la bomba debajo de un banco y se fue caminando apurado, casi corriendo.
Cuando explotó, causó la muerte a tres: José Freire Carnero de 42, vecino de Cuba y Fernando Callejas; Rodolfo Legón Sorí de 32 residente de Independencia y Narciso López y Martín Rodríguez Manía de 19 años.
Hubo 6 heridos graves: Jorge Legón Ranero de 2 años, el hijo del fallecido Rodolfo; Edith Cabrera Brito de 16; Rosa Pérez Carbó de 23; María Luisa Blanco de 29; Pedro Rosales Enríquez de 23 y Fermín Infante Leal.
La bomba la armó Eleodoro Pérez Hernández de 22 años vecino de Chicho Torres #187. El material explosivo lo consiguió Marcial López Díaz (alias Chalito) de 50 años y vecino de Isabel #125 cuando trabajaba en la perforación de pozos. Otros implicados eran los hermanos Jorge y Manuel Torres Rodríguez de 21 y 18 años. La bomba estaba llena de tuercas y tornillos.
Según declaró Eleodoro Pérez Hernández, el fabricante, él estaba en el Parque esperando que estallara a 200 metros de donde se encontraba sentado junto con su esposa e hija.
El vuelo 495 de Cubana de Aviación de Miami a Varadero, con 20 personas (16 pasajeros y 4 tripulantes) el 1 de noviembre de 1958, fue el primer secuestro de avión en el mundo con carácter político por la gente de Fidel Castro. Fue desviado hacia Oriente y terminó cayendo en la Bahía de Nipe. En total murieron 14 pasajeros, incluidos cuatro niños y 5 norteamericanos.
Según cifras ofrecidas por Archivo Cuba los muertos durante los 2,487 días de gobierno de Batista (6 años, 9 meses y 21 días) fueron: 1,588 causados por las fuerzas de Batista y 444 por las fuerzas antibatistianas.
Como contraste, desde el 1 de enero de 1959 hasta el 20 de agosto de 2020 los supuestos salvadores de Cuba han causado 6,814 muertes.
En 1997 Luis Posada Carriles fue acusado de terrorista por “contratar supuestamente” a los salvadoreños Cruz León, Rodríguez Llerena y Chávez Abarca para poner bombas en hoteles de La Habana.
Pero todos los militantes del Movimiento 26 de Julio que pusieron bombas fueron Héroes o Mártires de la Patria.







0 comentarios