El Reverendo MARTÍN AÑORGA UN PADRE IDEAL, EN FAMILIA Y EN EL SENO DE LOS HIJOS DE LA IGLESIA

Written by Germán Acero

2 de junio de 2021

Su voz y sus consejos engrandecieron arduamente a  su familia, pero también lo hicieron dentro del alma y el corazón de los cientos de hijos de la iglesia presbiteriana, que siempre  han visto al reverendo Martín Añorga como su gran y mayor “consejero espiritual”.

“La tarea ya está hecha”, me dijo aquella tarde del martes en una poltrona de su sala en un hermoso jardín que servía de fondo, donde ha meditado y se ha enclaustrado en revivir su gran obra, a lo largo de su vida espiritual tanto en Cuba como en Miami.

El reverendo Martín Añorga, siente la mayor felicidad cuando trae a sus recuerdos su pastoría evangélica en la iglesia presbiteriana, donde actualmente es supremamente respetado y admirado, inclusive, por ilustres clérigos de otras religiones como monseñor Agustín Román (ya fallecido).

Luce muy bien a sus 94 años.  Su mente está clara y su estado físico es de lo mejor. Admite que los años ya han hecho mella       en su vida, pero nunca se ha visto derrotado, porque inclu-sive asiste a actos sociales y religiosos con mucho fulgor y alegría.

A su lado ha estado, en estos últimos años, su segunda esposa Iraida. Ella lo cuida, lo respeta, lo ama y lo consiente, a cada momento, rodeados ambos por  un gran amor , que nació cualquier día como “un flechazo de la vida”,  en una reunión social no programada.

Ella estaba cantando y, el reverendo Martín, con mucho respeto, le comentó a un amigo (el Padre Santana) que admiraba a esa “muchachita”, que estaba cantando, la cual era Iraida, quien siempre se ha inclinado por el canto incluso con estrofas muy espirituales y sentimenta-  les.

Su fructífera vida comenzó en Cuba. Estaba de pastor en un pueblo de Cuba llamado Placetas.     Allí se casó. Y al año y dos meses tuvo su primera hija llamada    Lydia Amparo, quien actualmente, tiene 64 años. “Fue como una especie de estreno de amor matrimonial”.

Después a los otros tres años, por fin, nació el varón llamado Martín, quien también tiene un hijo con el mismo nombre, como su abuelo. Y hasta poco Martín terminó una fructífera carrera profesional y laboral en una empresa de envíos de Miami. Luego vino al mundo de Añorga Nancy Esther.

Finalmente aquí nació Estrellita. Su hija menor. Y  también muy bien amada por su padre. En Cuba, como es apenas lógico, nacieron los otros, quienes luego se hicieron  ciudadanos americanos y viven una vida próspera en los Estados Unidos. Tiene muchos nietos (7)  y bisnietos (4).

“Mis hijos viven en el área, es decir,  en la vecindad de Kendall, lo que les permite en ocasiones venirme a visitar. Somos una familia muy integrada. Llena de valores. Y de mucha felicidad”, dijo el reverendo Martín, días antes de festejarse el “Día del Padre”.

“Y lo más importante es que mantenemos ese diálogo tan importante de padres e hijos”, recalcó el reverendo Añorga, quien en el pasado cimentó las bases de muchas iglesias presbiterianas en Miami, donde hay en sus muros placas de reconocimiento a una gran tarea espiritual y humana de este líder.

 Admitió que “ la pandemia, en todos estos meses, trató de hacer mella en la vida íntima de su familia, pero ya con la apertura, todas las cosas han vuelto  nuevamente a su normalidad. “Ahora nos vemos más a menudo”.

Recordó, con mucho agrado y satisfacción, que en el pasado en el Dia de los Padres, realizó muchos  eventos  especiales entre los casi mil miembros de la iglesia , donde se festejaba con mucho fervor esta tradicional fiesta con cánticos y regalos a unos  300 padres.

“La mujer juega un papel primordial en el seno de la familia. Es una especie de San José. Pero el padre es fundamental. Es el motor principal de esta unión entre un hombre y una mujer. Y lo fue durante los 58 años que estuve casado de mi primer matrimonio”, opinó.

“Y he sido un hombre y un padre muy feliz porque mi vida ha estado rodeada de espiritualidad. Nunca fui parrandero ni bailarín. Me concentré siempre en mi familia. Y en el bien de la humanidad.Y el amor y la práctica eclesiástica”, recalcó el reverendo Añorga.

Después de todo eso y, al fallecimiento de su primera esposa, el reverendo Martín Añorga comenzó a sentirse muy sólo. Y fue en esos momentos cuando asistió a una reunión en la iglesia de La Ermita ,en el gran Miami, donde vio por primera vez a Iraida cantando ante un gran público.

 Luego, durante una reunión en la emisora Radio Paz, con el padre Alberto, el reverendo Añorga, se volvió a encontrar con Iraida y, sin preámbulos, le demostró su gran admiración por su talento artístico a través de una exitosa carrera profesional en Miami.

Ella, entonces, le regaló la copia de un disco que en aquellos momentos era uno de los más exitosos en su brillante carrera artística .”Otro día , hablando con ella, Añorga entonces, le dijo a ella  : sabe que estoy muy triste y solitario. Me hace falta una compañía. ¿Ud está dispuesta a ser esa compañía?”.

“Ella acepto y, hasta la fecha, llevamos 17 anos de felicidad. Nos hemos mantenido bien. Y sobre todo muy tranquilos. Y he seguido escribiendo para LIBRE”, recalcó Añorga, quien en el pasado estuvo dictando cátedra de enseñanza en la universidad .

“ El éxito de mi vida ha sido tener una tremenda cercanía con mi familia. Y, ahora, con mis nietos. Nos intercambiamos cariño y mucho amor. Mi familia ha sido todo en mi vida. Y , además, tuve el privilegio de tener aquí en Miami a mis padres”, enfatizó

“Siempre he estado al lado de mis hijos. Para cuidarlos  con amor. Y la recompensa ha sido levantar a unos hijos prósperos y exitosos. Y llenos de cariño y amor por sus padres”, añadió Añorga, quien es considerado uno de los más importantes líderes espirituales en Miami

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