El relato histórico por entrega: El Clandestinaje en Cuba

Written by Enrique Ros*

19 de mayo de 2021

Un estudio minucioso de la lucha clandestina cubana, a cargo del
historiador Enrique Ros (†)

Una obra que reconoce la valentía, entrega y sacrificio del pueblo cubano en la batalla por su libertad

1962: Año de Acciones comandos.
arrestos y lucha clandestina (IV de XI)

MANOLO RAY DESTITUIDO POR EL MRP

El 17 de julio parte Manolo Ray para Puerto Rico en busca de respaldo para sus planes de lucha. Lo acompaña Dagoberto Ponce, antiguo dirigente sindical. Tienen planeado San Juan como su primera escala. Luego, en pocos días, piensan seguir a Venezuela, Colombia, Costa Rica y México y tienen ya organizado un gran acto en San José para el 26 de Julio, el octavo aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. No irá Manolo Ray más allá de San Juan.

El mismo día en que Ray parte hacia Puerto Rico se está tomando por su organización, en Cuba, una decisión que va a conmover al MRP en el exterior. El lunes 10 se da en Miami la noticia: el Movimiento Clandestino ha destituido a Manolo Ray de su posición de Coordinador General. Está Manolo en San Juan cuando el Miami News en titulares de primera plana da a conocer la decisión tomada en Cuba.

Los que laboraban en los grupos revolucionarios conocían de las diferencias internas que prácticamente mantenían paralizada a esta organización. Media docena de sus dirigentes en el exterior ya se habían separado por diferencias personales con Ray. Entre ellos, Rufo López Fresquet, el Coronel Barquín, Andrés Valdespino, José M. Illán y Julio Duarte.

Pero la decisión tomada en Cuba y su indiscreta divulgación sorprendió a propios y extraños. El acuerdo en la isla había sido aprobado por unanimidad. Habían participado Reinol González, Antonio Veciana, Ignacio Rojas y los otros dirigentes nacionales. En Miami respaldaban la decisión del Comité Nacional, Ignacio Mendoza, Joaquín Godoy y María Cristina Herrera que se enfrentan a Ray.

Afirma Reinol al autor que en las bases de la fundación del MRP se establecía que la dirección del Movimiento tendría que radicar en Cuba, pero en nuestras extensas conversaciones no quedó expresado, con suficiente claridad, por qué Manolo Ray no fue separado de su posición como Secretario General del MRP cuando en enero de 1961, en los días previos a la toma de posesión del Presidente Kennedy, se reunió en Washington, junto con Felipe Pazos, con Adolf Berle, el asesor político del nuevo mandatario norteamericano. Ni cuando el 19 de enero acepta, también en Washington, proclamar a Miró Cardona como Presidente «del régimen de tránsito constitucional que deberá quedar establecido en Cuba». No separan a Manolo Ray de su alto cargo ni siquiera, cuando como Coordinador General del Movimiento Revolucionario del Pueblo, firma el 21 de marzo, esta vez en Miami –siempre en el extranjero– formar parte del Consejo Revolucionario Cubano, creado en esa fecha.

Será después, fracasa la invasión, desmoralizado el Consejo Revolucionario, que la dirigencia nacional de aquel organismo recuerda que su dirección nacional debe radicar en Cuba. Queda para ellos, aclarar las razones.

Llega a Miami un representante del Comité Nacional para ratificar la decisión tomada en Cuba y que fue publicada el 10 de julio.

Se produce el jueves 13 de julio un desagradable careo entre la persona que recién ha llegado de Cuba y Manolo Ray. La confrontación tiene lugar en presencia de varios miembros del Comité del Exterior.

«Me tocó la desgracia de venir a Miami a destituir a Manolo Ray». expone Sara del Toro en el libro «Todo lo Dieron por Cuba». que recoge el testimonio de distinguidas presas políticas.

Reinol afirma que no fue Sara del Toro quien vino de Cuba a comunicar a la organización la destitución de Manolo Ray. Fue Ignacio Mendoza, miembro de la Dirección Nacional quien trajo esa misión que, primero, se la dio a conocer a Joaquín Godoy… «Sara no tuvo nada que ver con el MRP; su esposo, Amador Odio, sólo se ocupaba de los contactos diplomáticos con los que realizó un extraordinario trabajo».

El planteamiento del «Representante de Cuba». y la publicidad dada a las acusaciones formuladas, obligan al antiguo Coordinador a referirse a ellas en documento público.

Ray «reclama de todos los dirigentes y militantes del MRP en Cuba y en el exterior estudiar cuidadosamente las evaluaciones hechas y las nuevas circunstancias…» denuncia el ya Ex-Coordinador Nacional a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de «haber estado activamente procurando dividir y debilitar al Movimiento de Recuperación del Pueblo (MRP)» y entrega, «con carácter irrevocable, la posición de Coordinador General a pesar de rechazar terminantemente tanto la razón como la exactitud de los cargos que han provocado ese acuerdo en Cuba».

Otros distinguidos miembros del Comité del Exterior del MRP censuran «el procedimiento utilizado para sustituir en sus funciones al Ingeniero Ray». y piden que «ambos ejecutivos». (el Nacional y el del Exterior) designen un nuevo Coordinador General. Firman el documento: Orlando Álvarez Barquín, Enrique Barroso, Napoleón Bécquer, Jorge Berú Orlando Castro, Raúl Chibás, Rogelio Cisneros, Alfredo Domínguez, José M. Estévez, Armando Lora, Emilio Guedes, Lucas Morán, Pedro Martínez, Roberto Suárez, Felipe Paula y Dagoberto Ponce.

El MRP estaba herido de muerte. El golpe final lo recibirá pocas semanas después.

El 4 de agosto, Heriberto Fernández (Telesforo), Coordinador Nacional Obrero del MRP, y Roberto Torres, Coordinador Provincial Obrero de La Habana, de la misma organización, caen presos junto con un grupo de la gente de El Encanto. Pero la actividad del MRP continúa en medio de arrestos. Es un momento de gran confusión en la lucha clandestina.

Se está realizando un intenso plan de sabotaje. El MRP ha señalado, como sus objetivos, varios de los establecimientos comerciales más conocidos en La Habana: Fin de Siglo, J. Vallés, Sears y la cafetería del Hotel Capri.

El propósito es reactivar el movimiento luego que el desastre de Playa Girón forzó al repliegue de sectores de la resistencia. En el mes de junio la dirección nacional del MRP, de la que está al frente Reinol González, celebra una reunión en las oficinas de los laboratorios Bicarse, situado en la esquina de la calle 29 y B en el Vedado propiedad del Dr. Rafael Orizondo. El tema, para muchos, fue sorpresivo.

Tras discutir la situación política en Cuba y analizar los recursos disponibles, el Coordinador Nacional, Reinol González, plantea que ante el desastroso panorama nacional el MRP debía disolverse y sus dirigentes tomar el camino del exilio para reiniciar la lucha en otro marco estratégico, dejando en Cuba, nada más que el equipo destinado a la atención social de los fusilados y presos, y un comando especializado para específicas acciones militares. La discusión fue acalorada. Muchos dirigentes del MRP se negaban a aceptar una retirada que, aunque de valor táctico, pudiera ser interpretada como signo de la derrota definitiva.

DISOLUCIÓN DEL MRP EN DOS ETAPAS

Reinol González describe así lo discutido y acordado en aquella trascendental reunión:

«Las circunstancias que nos rodeaban no dejaban duda sobre el camino a seguir y, por encima de todo, era necesario vencer las emociones para tomar las decisiones a la luz de una severa reflexión sobre lo que para el clandestinaje significaba la lucha contra un régimen totalitario cuando ha alcanzado tan alto grado de desarrollo de su aparato represivo como sucedía en Cuba».

«La reunión en los Laboratorios Bicarse duró todo el día. Cuando se sometió a votación, mi proposición fue favorecida por una mayoría que consideré insuficiente para una decisión de tanta trascendencia».

Quienes más se opusieron fueron los dirigentes de la Sección Obrera y la de Acción y Sabotaje. Así lo recuerda Reinol:

«Entonces propuse trasladar la proposición para consulta con las secciones del Movimiento. Las Secciones Obreras o Estudiantil y de Acción y Sabotaje se opusieron al acuerdo. Las secciones de Profesionales y la de Resistencia Cívica aceptaron la propuesta, aunque con reserva, como el mal menor. Por respeto a la reacción de las Secciones del Movimiento no ejecuté el acuerdo de la Dirección Nacional. Convoqué a una nueva reunión donde decidimos posponer la ejecución del acuerdo, para preparar, en su lugar, un plan de acción a corto plazo como revitalizador. Fue, entonces, que se acordó el Plan Liborio destinado a sabotajes industriales y la preparación del atentado a Fidel Castro y a su Consejo de Ministros, aprovechando que podíamos disponer de un apartamento situado a corta distancia de la terraza norte del Palacio Presidencial, lugar donde se acostumbraba instalar la Tribuna Presidencial de las concentraciones gubernamentales más importantes».

(Continuará la semana próxima)

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