El relato histórico por entrega: El Clandestinaje en Cuba

Written by Enrique Ros*

14 de julio de 2021

Un estudio minucioso de la  lucha clandestina cubana, a cargo del historiador Enrique Ros (†)

Una obra que reconoce la valentía, entrega y sacrificio del pueblo cubano en la batalla por su libertad

Acciones comandos.  La conspiración del

30 de agosto y la crisis de los cohetes (I de IV)

EL DILEMA DEL DIRECTORIO. DESPUÉS DEL ATAQUE

¿QUÉ HACER?

Han transcurrido varios meses. Muchos del Directorio se encuentran en Miami en abril de 1963. Han acordado una acción militar que habrá de realizarse el 27 de abril de aquel año y que se había planeado con la autorización concedida por el Comité Ejecutivo del Directorio a principios del año. Para informarlo a todos convocan una reunión el 26 de abril. Asisten a esa junta extraordinaria Luis Fernández Rocha, Manolo Salvat, Ernesto Fernández Travieso, General Fatjó, Eduardo Muñiz, José Antonio González Lanuza, Fernando García Chacón e Isidro Borja. Notificados de la acción militar a realizarse el día siguiente algunos se molestan por no haber sido informados previamente. No obstante, con el respaldo de Lanuza y Chilo Borja se aprueba la realización de la acción militar. A la próxima reunión, además de los arriba mencionados, asistirán José María Lasa, Bernabé Peña y Rodolfo Vidal.

Pero el Directorio, luego del ataque al Rosita de Hornedo el pasado año, no recibe respaldo oficial. Necesita, ahora más que antes, contribuciones particulares de amigos y simpatizantes. Por eso, con fecha enero 10 de 1964 dirigen una comunicación a más de 2,000 solicitando la ayuda necesaria para iniciar el Plan Militar con acciones comandos en la isla. Firman la petición, por el DRE, Luis Fernández Rocha, Juan Manuel Salvat, Fernando García Chacón e Isidro Borja.

Al Directorio se le hizo difícil –aún con los propios fondos que ya tenían y con otros que privadamente podían conseguir– realizar en los próximos meses operaciones comandos. Pero éstas se continuaban  efectuando por otros hombres y organizaciones. Con o sin el respaldo de la Compañía.

ACCIONES COMANDOS

Avanzan los meses del año 62. Los cubanos siguen luchando contra el régimen. Se realizan acciones comandos contra distintos puntos de la isla. Las acciones de sabotaje se multiplican.

En los depósitos de gasolina y petróleo del gobierno situados en Colón, provincia de Matanzas, se produce el lunes 14 de mayo «un violento incendio». Así escuetamente lo califica el periódico «Hoy». El incendio alcanzó tan gigantescas proporciones que «los bomberos de Cárdenas, Matanzas, Tinguaro y otras poblaciones vecinas a Colón, tuvieron que acudir al lugar del incendio». narró la agencia noticiosa internacional.

Días atrás, el viernes 27 de abril, el fuego había destruido un depósito de fertilizantes del INRA en El Cotorro. Horas después era en la Refinería Shell, en la Bahía de La Habana, donde se producía otro incendio.

No cesan las manifestaciones de rebeldía. En Pinar del Río se repiten acciones temerarias. Se queman cañaverales, se atacan pequeños cuarteles. El 8 de mayo muere en combate en las lomas de Candelaria en Consolación del Sur, Francisco Robaina (“Machete”) cuyo grupo venía operando en la provincia pinareña. Son capturados tres de sus compañeros. El grupo, denominado «Cuba Libre”, había sido constituido desde 1960 por Emilio Adolfo Rivero Caro y Helio Nardo Báez, según relata Rivero Caro al autor. «Robaina era hombre de insólito valor personal». recuerda Rivero Caro».

El domingo 13 de mayo «una nave pirata fuertemente artillada». atacó a una lancha patrullera de la Armada Cubana, «causando la muerte a tres marineros cubanos y heridas a otros cinco». Así relata-ba la prensa oficial el nuevo ataque de los cubanos exiliados. La lancha de patrulla SV-289 que operaba a lo largo de la costa norte, entre Matanzas y La Habana, fue la que se convirtió en blanco del rápido ataque. El anuncio oficial conectó la nave atacante a las acciones contra una refinería de petróleo y los ataques con bombas incendiarias a los cañaverales.

Calificándolos de agentes de la CIA, el Tribunal Revolucionario de La Habana juzga y condena en la primera quincena de julio a varios revolucionarios de la zona de Jaruco. El 18 de agosto se produce el fusilamiento en la ciudad de Camagüey de cuatro «contrarrevolucionarios». que habían sido acusados de «recaudar fondos destinados a la compra de armamentos que serían empleados contra el gobierno».

Varias operaciones de infiltración se realizaron en los meses de junio a septiembre de 1962. En el barco Cutlass se producen desembarcos en la costa norte de Las Villas. Al frente de la tripulación del Cutlass se encontraban Guillermo Cancio y Manuel Aparicio.

 LA CONSPIRACIÓN DEL

30 DE AGOSTO

Como siempre, los funcionarios norteamericanos en Washington actúan de espaldas a lo que en Cuba realmente sucede.

Un extenso número de oficiales, muchos de ellos del Ejército Rebelde y otros del Ejército Constitucional se han organizado para derrocar, con las armas, aquel régimen indigno. Se ha fijado la fecha para el levantamiento en la capital que se iba a extender en todo el territorio. El 30 de agosto de 1962, el día de Santa Rosa de Lima, sería la fecha.

«El 30 de agosto». –apunta el médico Alberto Fibla que cumplió 25 años de cárcel por aquella conspiración– fue un movimiento netamente democrático. «En sus filas militaban hombres de la revolución y hombres del régimen depuesto. Militares novatos y militares de experiencia. Unidos junto a muchos representantes de la vida civil del país». nos dice Fibla.

Aquel movimiento, que «agrupaba, a pobres y ricos, blancos y negros, profesionales y obreros, maestros y estudiantes, campesinos, hombres de negocios, tenía un sentir plenamente democrático. Amplio. Por eso Castro quiso ahogarlo en sangre”, expone al autor el médico cubano. Infiltrada, la conspiración le costó la vida en pocas horas a más de 500 cubanos que murieron todos frente al paredón. Es ésta una página de oprobio de la que poco se ha escrito.

Surgieron de ella distintas «Causas Criminales». Una, la número 410 de 1962, la encabezará Francisco Evelio Pérez Menéndez, «Frank», y en ella complicarán a miembros del «Frente Anticomunista de Liberación». (FAL); Movimiento 30 de Noviembre; Rescate; Movimiento de Recuperación Revolucionaria Cubana; Unidad Revolucionaria y otras.

Serán procesados también en la Causa 410, Ventura Suárez Díaz (Joseíto), Jefe de los delegados ante el Estado Mayor Conjunto del FAL; Sergio Valdés Sánchez, que tendría a su cargo dirigir las operaciones militares; Pedro Manuel Silió Matos (Murillo) que era quien mantenía los contactos con los miembros de las Fuerzas Armadas; Bernabé Corominas Portuondo; Agustín Pérez Medina; René Arturo López León; José García Bugaranos (El Cadete); Ramón Menéndez Álvarez; Enrique Hedman Sánchez; René Justo López Porcell, Ismael Sosa Padilla; Guillermo Herrera Santa Cruz; Roberto Fernández Aguirre; Agustín Fernández Aguirre y otros. Se les acusa de asaltos a unidades de las fuerzas armadas revolucionarias, alzamientos de grupos armados en distintos puntos de la isla, «tendientes a provocar la destrucción del poder revolucionario».

En el segundo Resultando del sumario aparece que la ejecución de los planes ya trazados «tendría su inicio a las 10 de la noche del pasado día 30 de agosto, mediante un sabotaje que interrumpiría el fluido eléctrico, entrando en acción inmediata el acusado Francisco Evelio Pérez Menéndez que ocupaba la jefatura del Estado Mayor del FAL».

Pérez Menéndez había partido de la capital, días atrás, para hacerse cargo de las operaciones que se realizarían en aquella provincia el 30 de agosto, quedando Ventura Suárez Díaz al frente de las operaciones de La Habana. El fiscal pedirá pena de muerte por fusilamiento a Pérez Menéndez, Cruz Álvarez Bernal, Suárez Díaz, Valdés Sánchez, Silió Matos y Bernabé Colomina; para el resto de los procesados, treinta años de reclusión.

Francisco Manuel Álvarez Morgollen, coronel retirado del ejército constitucional, fue fusilado el 19 de septiembre.

Meses después, por el mismo delito «contra la integridad y estabilidad de la nación», complican en la misma Conspiración del 30 de agosto, a más cubanos combatientes. Someten a un consejo de guerra ordinario en la Causa 455 de 1962 a José Miguel Pino Padrón, Alberto Fibla González, Amarante Torres Sánchez, Amado Hernández Suárez, Antonio Cejas Expósito y otros como integrantes del Frente Anticomunista de Liberación (FAL), implicándolos en la Conspiración del 30 de agosto.

El juicio, por supuesto, era una pantomima. Uno de los procesados, que cumplió 25 años de cárcel, recuerda que aquel 20 de abril la vista del juicio se prolongaba ya por más de 15 horas. El Presidente del Tribunal, Pelayo Fernández Rubio, recostado sobre sus brazos cruzados en la larga mesa, se encontraba dormido. Despertó, levantó la cabeza y luego de escuchar unos segundos, dirigiéndose al militar que hablaba le dijo: «Tenga la bondad, compañero fiscal, de ser más breve en su exposición». El militar, perplejo, le respondió: «Perdone, Su Señoría, pero no soy el fiscal sino el abogado defensor». Respuesta: «Está bien, compañero, es lo mismo». Para los tribunales revolucionarios la misma labor realizaba el fiscal que el abogado defensor de oficio.

(Continuará la semana próxima)

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