El relato histórico por entrega: El Clandestinaje en Cuba

Written by Enrique Ros*

30 de junio de 2021

Un estudio minucioso de la lucha clandestina cubana, a cargo del historiador Enrique Ros (†)

Una obra que reconoce la valentía, entrega y sacrificio del pueblo cubano en la batalla por su libertad

1962: Año de Acciones comandos.

arrestos y lucha clandestina (X de XI)

CÓMO Y QUIÉNES SUBIERON LA BAZOOKA

Antonio Veciana nos confirma este episodio:

«Habíamos alquilado un apartamento de un edificio frente al Palacio (apartamento 8-A). Subimos allí, con gran antelación las armas y el equipo. Participaron también hombres de otras organizaciones (Bernardo Paradela, de Rescate; Luis Cacicedo, que era bazookero, Orlando Castro García, del Movimiento Democrático de Liberación que dirigía Raúl Martínez Ararás; Ramiro Lorenzo, que había sido oficial del Segundo Frente Nacional del Escambray; Raúl Ventas del Marzo y otros). La concentración frente a Palacio se realizó. En la terraza estaban Castro, Dorticós y muchas de las figuras claves del régimen. Pero no se produjo el disparo».

«En el edificio no había una super vigilancia, siempre había dos milicianos. Como yo había entrado varias veces mi cara les era conocida y cuando subí con mi suegra Xira, que tenía un valor extraordinario, la bazuka la envolvimos como si fuera una lámpara, con el pie y la pantalla arriba. La bazuka la habíamos entrado mucho tiempo antes del atentado, Reinol estaba siendo buscado ya y estaba viviendo en la Quinta Avenida».

Allí en el apartamento estaban Bernardo Paradela, Raúl Ventas del Marzo y Luis Cacicedo (cuyo nombre de guerra era Luis 23), que había sido bazuquero. Paradela era el jefe del grupo. «Reinol se va de La Habana –nos dice Veciana– para, creo que fue Caibarién, el día antes del atentado. Ya su esposa había venido para los Estados Unidos. Ya yo estaba siendo buscado. Ya sabían que «Víctor», que era mi nombre de guerra, era Veciana. Yo estaba escondido en una casa de altos por la calle Reina de alguien que se había ido, y Orlando Castro, con quien yo me reunía con frecuencia, de completísima confianza mía, había caído preso (él era el contador del Retiro Farmacéutico)»…

Continúa relatando Antonio Veciana detalles de aquella, lamentablemente, frustrada operación:

«Me iba a reunir ese día con Orlando (Castro) pero siempre yo llamaba antes por teléfono para confirmar que todo estaba en orden. La telefonista me contestó con voz muy nerviosa «Orlando no puede atenderte». Me dí cuenta que algo pasaba. Quise informarle a Reinol pero él no estaba en la ciudad, Izquierdo, que sabía del atentado, es el hombre que me acompaña a mí y yo le digo que tengo que salir del país pero voy a regresar enseguida, y me llevo a mi suegra a Boca de Jaruco donde teníamos dos lanchas y varios pescadores. Le pedí a Izquierdo que avisara a Reinol (no le dije que iba a Miami a traer armas)».

LA CAUSA No. 31 DE 1962

A Roberto Jiménez lo incluyen en la Causa No. 31 de 1962 acusándolo, junto con varios más, de formar parte «de la organización contrarrevolucionaria «Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP)» puesta al servicio del gobierno imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica». El informe dice, por supuesto, que ha sido la Agencia Central de Inteligencia (CIA) «la que, tomó bajo su orientación al referido MRP, encargándose de dirigirlo, suministrar todo tipo de equipo, armas, parque para las mismas, sustancias inflamables y, en definitiva, todo lo que resultara idóneo para la ejecución de los planes trazados por la expresada agencia gubernamental». En la Causa 31 aparecen, también, María de los Ángeles Habach, Raúl Hernández Rivero, Juan Manuel Izquierdo Díaz, Regla María Oramas Roque («Tamara»), Domingo Madruga, Héctor René López Fernández y otros. Incluyen, también, a José Pujals Mederos.

En otra acta levantada en La Cabaña el 20 de marzo de 1962 aparece que «a uno de los grupos de la organización, que operaba en la zona de Guanabacoa bajo las órdenes de Orlando Castro García, se le encomendó alzarse en armas, en combinación con otros elementos revolucionarios de la zona de Pinar del Río». y que «un cargamento de equipos bélicos fue llevado para la finca del acusado Jiménez Caballero». Se hace constar en uno de los Resultandos los actos de sabotaje que debían realizarse simultáneamente el 29 de septiembre en las tiendas «Sears», «J. Vallés», «Fin de Siglo» , «Ultra». y «La Época». Así como en el Hotel Capri.

Incluyen en el acta a José Pujals Mederos «uno de los más importantes agentes de la repetida «Agencia Central de Inteligencia». que tenía a su cargo procurar la unión de los diferentes grupos contrarrevolucionarios existentes en Cuba.

Las siguientes personas fueron procesadas:

María de los Ángeles Habach, Roberto Jiménez, Raúl Fernández Rivero, Juan Manuel Izquierdo Díaz, Regla María Oramas Roque (a) «Tamara», Héctor René López Fernández, Joaquín Alzugaray Díaz, Domingo Madruga, Francisco Nasco Castro, Enrique Fortún, Jorge Pérez Vázquez, Ángel Rómulo Terán, Juan Manuel Reynes Rodríguez, Priscila Silva Robaina, Francisco Rubén Fortunado Pla Espada, Oscar Rafael Pla Madruga, Estela Madruga Sardiñas, Alicia Álvarez Pla (María Antonia Pode Delgado), Sara Álvarez Pla (Sara Lorenzo Pradera), Raúl Fernández Trevejo, Orlando Medina Díaz, Prometeo Iglesias Bernal, Orlando García Plasencia, Héctor Rodanio Zayas Cruz, Luis Hernández Valdés, Ernesto Amador del Río, Marcelino Feal Rodríguez, Orlando Castro García, Israel Torres Martínez, José A. Jiménez Caballero, Bernardo Iglesias, Víctor Cupón Gutiérrez, Plácido Farías González, Epifanio Silva Rodríguez, Román Núñez Acosta, Miguel Mariano Ramos Cordovés, Ibrahim Torres Martínez, Reinaldo Sixto Celestino Barceló Fariñas, (Pacelo Fariñas), Juan Fernando Domínguez Mousset, Alina Hiort Lorenzen, José Pujals Mederos, Carlos Jesús Arguelles Nogueiro, Silvio Alberto Coll Campos, Humberto Luis Mohamel Esperón, Fausto Domínguez Llorente, Efraín Núñez León, Augusto José Anbios García y Ana Minerva Domínguez Llorente.

Ante ese sumario el fiscal concluyó que «no concurriendo circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal incurrida por los procesados pide la aplicación de la pena de muerte por fusilamiento». a Juan Manuel Izquierdo Díaz, Orlando García Plasencia y José Pujals Mederos, y sanción de treinta años de reclusión a los demás procesados.

ROBERTO JIMÉNEZ. SU VISIÓN DEL PUNTO X, LAS TÉTRICAS CABAÑITAS

Roberto Jiménez, Presidente de la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad de Las Villas cuando la FEU la presidía Porfirio Ramírez, inició sus contactos con la oposición activa frente al régimen asistiendo a los alzados del Escambray. Luego comenzó a trabajar con el MRR, contactado en la universidad por Álvarez Cabarga y Máximo Díaz. Así conoció a Luis Fernández Rocha (Luciano), en aquel momento Secretario General de la Sección Estudiantil del MRR, que luego se integró en el Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE).

Se incorpora después al MRP, de reciente formación, a través de Reinol González antiguo conocido de la Juventud Católica, y, trasladado a La Habana, organiza allí la Sección Nacional Estudiantil del MRP.

«Me detuvieron la noche del 31 de octubre de 1961, en la ciudad de La Habana. Fui conducido a la sede de la Seguridad del Estado en la Quinta Avenida y la calle 14, en Miramar. Allí me mantuvieron dos días, totalmente incomunicado del exterior, sometido a interrogatorios. Dos noches después, de madrugada, fui despertado, se me vendaron los ojos y se me introdujo en el suelo de un auto. Con tres o cuatro pares de botas sobre mi cuerpo y el cañón de un arma apretado a mi cabeza, con amenazadoras «advertencias». de que habíamos llegado al lugar donde se hablaba todo lo que se sabía, me empujaron, fui conducido a un cuarto que, al quitarme la venda, pude verlo vacío con las paredes llenas de manchas de sangre y una bandera rústicamente pintada del «26 de Julio». Se me dejó totalmente desnudo, de pie frente al rincón de la bandera. Después fui conducido a otra habitación, siempre con una capucha sobre mi rostro. Había llegado a «las Cabañitas».

La odisea de Roberto Jiménez, los brutales interrogatorios, el dolor y el entumecimiento de sus piernas y pies, fueron similares a los narrados en este libro por Reinol González y otros presos. Entre sus interrogadores recuerda algunos: Capitán Alfonso, Teniente Brugueras, Carlos Mauris (que se había infiltrado en el MRP).

En los últimos días de su permanencia en Punto X, Roberto se pudo reunir con algunos de sus compañeros del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP): Fernando Rojas, Reinol González y Raúl Fernández. Recuerda también a otros que estuvieron en “las cabañitas”, Héctor René López, Francisco Hasegawa, Juan Manuel Izquierdo, Ruperto González, José Antonio Martínez, Bernardo Iglesias. Por haber sido detenido casi al final de la redada en que cayeron arrestados los miembros de su organización. «Yo fui de los que menos tiempo tuvo que sufrir la incalificable experiencia de ese lugar».

(Continuará la semana próxima)

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