El relato histórico por entrega: El Clandestinaje en Cuba

Written by Enrique Ros*

22 de septiembre de 2021

Un estudio minucioso de la lucha clandestina cubana, a cargo del historiador Enrique Ros (†)

Una obra que reconoce la valentía, entrega y sacrificio del pueblo cubano en la batalla por su libertad

Los compromisos contraídos se ponen en vigor (III de VI)

UNA OPERACIÓN DE INFILTRACIÓN

En el mismo mes de septiembre el barco comandado por Guillermo Cancio se encuentra en una operación diversionaria frente a La Habana.

La intensa lluvia de aquella noche sin luna no les permitía identificar, con exactitud, la posición en que se encontraban cuando se acercaban a la costa. Para cerciorarse, y porque se trataba de una operación diversionaria, decidió Cancio disparar varias luces de bengala con la intención de provocar a la radio cubana a hablar y, así, identificar con precisión el punto en que se encontraban. «La reacción fue casi inmediata y oímos a la estación de Bahía Honda y al puesto de La Gobernadora reportar las bengalas a la CLT, mientras que un reflector de alta potencia, situado al oeste de la punta, comenzó a barrer el mar», recuerda Cancio. Continuó navegando el buque a lo largo de la costa hacia La Habana disparando el resto de las bengalas cuando se encontraba a la altura del Morro. Terminaba así aquella operación que perseguía atraer la atención de las fuerzas cubanas hacia un lugar bien distante de donde, en ese momento, se estaba produciendo una infiltración.

«Las incursiones filibusteras». mantenían en jaque al gobierno cubano. Afirma Raúl Castro que los «episodios del Bolivia, Casilda y Santa Lucía desbordan los límites». de ataques, más o menos «por la libre”… se utilizan «elementos militares que no están al alcance de cualquier pandilla sin respaldo oficial». El gobierno castrista, quiere, con esta escandalosa denuncia, hacerse oir en el Potomac. También en Moscú. Lo consigue.

El 11 de septiembre era Pravda quien «examinaba, una por una, las últimas agresiones contra Cuba, desde el ataque al Bolivia al bombardeo al Central Brasil»… y advierte: «ese camino es sumamente peligroso».

Pravda –el órgano oficial del gobierno moscovita– hace un apropiado recordatorio a los «compromisos contraídos», que califica de «compromisos sensatos».

«Todos los pueblos aclamaron el arreglo pacífico de la Crisis del Caribe el pasado año por medio de un compromiso sensato. Pero si las fuerzas agresivas quieren, otra vez, retrotraer al mundo a aquella situación, deberán recordar a la Unión Soviética y sus promesas concretas de ayudar a Cuba a defender su independencia. Den por descontado que la Unión Soviética cumplirá sus promesas».

La «promesa concreta». seguirá vigente. Burlándose de la conocida debilidad de Kennedy, la prensa cubana se hizo eco de la advertencia de Pravda y aseguró que «hasta un analfabeto de Harvard entenderá la cosa».

El mensaje llega, esta vez, alto y claro, a Washington. Ante la advertencia soviética y el oportuno recordatorio de los «compromisos contraídos». no se permitieron nuevos ataques a las instalaciones cubanas ni incursiones a las costas de la isla. Con excepción de un ataque a un aserradero en las zonas de Banes, provincia de Oriente, que fue producido «por un barco pirata, al amparo de la oscuridad». El aserrío –situado en Cabo Guin– quedó destruido. «Después de perpetrada la fechoría, la embarcación huyó rumbo norte».

Vuelve a ser el Ministerio de las Fuerzas Armadas el encargado de difundir la noticia e indicar «la dirección». que toman «las naves piratas». Es un recordatorio, en español, a «los compromisos contraídos». Refrescado antes, en ruso y en inglés. A partir de aquella fecha no se permite ni un solo ataque a las costas cubanas ni a las organizaciones que gozaban del favor oficial ni a aquéllas que actuaban por la libre. Kennedy, que andaba de prisa, a espaldas de todos, por los caminos del acomodamiento y, también, de la eliminación física, no quería entorpecer esas rutas con los escollos que podían surgir por el camino de la acción.

Mientras, la Jefatura de la Seguridad del Departamento de Seguridad del Estado ordena la captura de Orlando Martiniano de la Cruz Sánchez, Juan Israel Cazañas León, Jesús Plácido Rodríguez Mosquera, Luis Beltrán Arencibia Pérez, Francisco Blanco de los Cuetos, el Ingeniero Federico Hernández González y otros a quienes acusa de pertenecer a las organizaciones «Frente Interno de la Unidad Revolucionaria (FIUR)” y «Triple A». y de planear volar la tribuna del acto que se realizaría por el aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución. La detención no es recogida por la prensa.

El 22 de septiembre un cable de la UPI da a conocer que «exiliados cubanos a quienes se interceptó cuando trataban de salir de Miami Beach hacia Cuba dijeron que son víctimas de persecución por negarse a aceptar órdenes de la Agencia Central de Inteligencia».

La acusación hecha por el grupo de exiliados «Comandos L». fue reiterada por otra agrupación de exiliados, el Movimiento Insurreccional de Recuperación Revolucionaria. El MIRR dijo que «la Agencia Central de Inteligencia está mal intencionadamente, desviando, empeñando y hasta corrompiendo el movimiento contra Castro».

Para clarear de obstáculos la ruta, «los compromisos contraídos». se siguen ejecutando. En octubre 20 de 1963 tres embarcaciones «fuertemente armadas y tripuladas por 21 cubanos». fueron detenidas por los guardacostas cuando se dirigían hacia Cuba en una operación organizada por Comandos L.

A bordo de las embarcaciones se encontraron numerosas armas. Una cuarta unidad, cargada con combustible, fue encontrada en el Río Miami. Pedro Muiño, vocero de los Comandos L, expresó que iban a iniciar la fuerra de guerrillas en Cuba con las armas que les fueron ocupadas. Denuncia Muiño «el celo desplegado por las autoridades de este país, vigilando y persiguiendo a los grupos cubanos anticastristas no sometidos». Esto, afirma el dirigente de Comandos L, «contrasta con la impunidad manifiesta de que gozan los agentes de la CIA… que continúan engañando a los cubanos, añadiendo páginas bochornosas a las ya escritas».

Ya desde los campamentos de Nicaragua y Costa Rica han comenzado a realizarse acciones.

VENTAJAS DE UN ACOMODO CON CASTRO

En su política hacia Cuba, la Administración recorre todos los caminos menos el de enfrentarse a Castro o respaldar a los cubanos que lo combaten. Es la misma ruta trazada, y andada, por el Presidente Kennedy semanas antes de su muerte en Dallas.

En noviembre 12, 1963 –cuando ya se están realizando conversaciones para un acercamiento con Castro– se redacta un extenso memorándum de tres páginas a un solo espacio, enumerando la respuesta que debe darse a los argumentos que la oposición pudiera esgrimir en contra de ese acomodo. Luego de la prolija recopilación, se saca, en su punto 6, una conclusión:

«Existen numerosas ventajas que resultan de un discreto acercamiento con Castro».

Mientras la Administración va en busca de ese acomodo, los combatientes cubanos, ya sin respaldo alguno de la administración norte-americana, continuarán su lucha.

CONTINÚAN SUSPENDIDAS LAS ACCIONES DE SABOTAJE

El 22 de noviembre de 1963, en las calles de la ciudad de Dallas quedó tronchada la vida de John F. Kennedy el joven presidente norteamericano.

En los últimos meses de su administración se alentaban y facilitaban pequeñas acciones de sabotaje al tiempo que se recorría, con prisa, el camino del entendimiento con Castro. Al asumir la presidencia, Lyndon B. Johnson mantiene junto a él los mismos funcionarios que sirvieron a Kennedy. Recibirá las mismas sugerencias.

Las acciones de sabotaje están, por supuesto, suspendidas porque los funcionarios de la Administración de Johnson no quieren, en forma alguna, que vaya a realizarse cualquier otra operación encubierta que lesione las buenas relaciones que se están cultivando.

John Crimmins, que está al frente de la oficina del Coordinador de Asuntos de Cuba, ha expresado con gran claridad esa preocupación en su conversación con Gordon Chase luego de haber asistido a la reunión de más alto nivel que se celebró con el Presidente Johnson el 7 de abril de 1964:

«Algo no quedó muy bien precisado en la reunión sobre operaciones encubiertas. El Presidente debe entender que, aunque las operaciones de sabotaje, están suspendidas, es posible que otras operaciones encubiertas puedan crear problemas».

(Continuará la semana próxima)

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