El relato histórico por entrega: Cuba: Mambises nacidos en otras tierras

Written by Enrique Ros*

6 de abril de 2022

Una obra que reconoce la enorme contribución y el alto número de libertadores nacidos en otras geografías.

Los dominicanos y su aporte esencial (I de VI)

LOS PRIMEROS DOMINICANOS

EN INCORPORARSE

Tras muchas reuniones conspirativas (San Miguel del Rompe, La Hacienda Muñoz, Santa Gertrudis, El Rosario) comienza en la Demajagua la lucha por la libertad de Cuba. Han participado en aquéllas y en ésta hombres de gran fervor patrio, reconocido talento y sólidas riquezas pero, todos, carentes de experiencia militar. Pronto se percataron de la necesidad de superar esta peligrosa debilidad. Manos amigas, recién arribadas de una isla cercana, los ayudarán a superarla.

Ha llegado, meses atrás, de la convulsa región de Baní un grupo de amigos con experiencia militar adquirida en las Reservas Dominicanas. Perdida la causa que defendían en su patria nativa, se trasladan estos banilejos con sus familias a Santiago de Cuba en busca de refugio y se ubican, para cultivar la tierra, en la fértil región del Dátil. Pasan los días, y los meses, en que han comenzado las conspiraciones que habrán de culminar en octubre del 68 en la Demajagua. Uno de ellos, Francisco Marcano, el mayor de tres hermanos, ha establecido contacto con Céspedes y los conspiradores cubanos, entre ellos con el bayamés, José Joaquín Palmas.

Es Donato Mármol, ayuno de hombres con experiencia militar, el encargado de nutrir con ellos su incipiente ejército. Le recomiendan a quien, en su país nativo alcanzó el grado de general. Lo contacta; hay dudas sobre su experiencia militar en este tipo de guerra que recién comienza y, para probarle, con el grado de sargento le sugiere Mármol detener las fuerzas españolas que, a las órdenes del Coronel Demetrio Quirós avanzan para reconquistar Bayamo, ahora en poder de los cubanos. Expone Máximo Gómez su plan. Ha armado sus hombres con machetes, preparándolos para un ataque por sorpresa a las tropas españolas que venían, confiadas, a las órdenes del Coronel Quirós Weyler. Prepara una emboscada esperando el paso de la columna. Sus hombres irán armados sólo con machetes. El machete era, para los cubanos, un instrumento de trabajo, necesario para cortar caña, matojos y hierba. Pronto se convertirá en poderosa arma de combate. Las instrucciones son sencillas: «Nadie haga nada ni me siga hasta que yo salga al camino y grite: ¿al machete!».

Ya ha pasado la mitad de la columna, Gómez lanza el grito y aquella veintena de hombres, machete en mano, se lanza sobre la sorprendida columna que queda, en pocos minutos, aniquilada. Se ha producido la histórica batalla de «El Pino de Baire». Gómez le ha enseñado a los cubanos -y a los españoles- el terrible impacto de las cargas al machete.

Primero, los hermanos Marcano, que habían asistido a algunas de aquellas reuniones, y luego Máximo Gómez y Modesto Díaz convertirán en verdaderos guerreros a estos intrépidos hombres. Otros, como los Maceo, Agramonte, Banderas y tantos más ya lo eran.

¿Quiénes son los Márcanos? ¿Quién Máximo Gómez?.

Hablemos de estos dominicanos amigos y de quien nos enseñó en «Pino de Baire» el destructivo efecto de la «carga al machete».

LOS HERMANOS MARCANO

Francisco Marcano Álvarez es el mayor de los tres hermanos, todos nacidos en Baní, República Dominicana, que fue Capitán de la reserva dominicana del ejército español y llegó a Cuba, con sus dos hermanos, en julio de 1865 ubicándose en el Dátil participando el 10 de octubre en la toma de aquel pequeño pueblo, en la ocupación de Barranca y en la toma de Bayamo.

Pasos similares da su segundo hermano, Luis Jerónimo, sobrino político de Modesto Díaz y que había sido ayudante del presidente dominicano General Pedro Santana y miembro de las milicias militares que defendían su suelo natal de invasiones haitianas.

Los primeros pasos de Félix, el menor de los hermanos, no serán distintos: oficial de la reserva del ejército español en su país. Participará como sus hermanos en esas primeras acciones. Modesto Díaz, tío de Luis Jerónimo y amigo de sus hermanos, llega a Cuba, como ellos, en 1865, pero sin los vínculos que los Marcano habían desarrollado con los conspiradores cubanos, tiene a su cargo defender la cárcel de Bayamo cuando la ciudad es atacada por los insurrectos. Rectificará, de inmediato, su posición.

Zaragoza, el escritor integrista que llegó a Cuba acompañando al Capitán General Dulce en su segundo mandato, critica al Gobernador de Bayamo Julián Udaeta por no haber tratado de alentar «el patriotismo de los buenos españoles, ni se preparó con una defensa formal, ni tomó medida alguna eficaz para impedir que penetraran los desafectos».

Máximo Gómez, bánense como los Marcano, formaba parte del ejército dominicano trasladándose también a Cuba en 1865, solicitando su licencia y radicándose en El Dátil.

Pronto vamos a comentar las acciones de éstos y otros dominicanos al comenzar la revolución cubana el 10 de octubre de 1868.

Son similares los primeros pasos de los hermanos Macano en su nativa pequeña ciudad de Baní de la República Dominicana antes de embarcar, juntos, hacia Cuba en julio de 1865.

Allá, en la lejana Baní, que tantas valiosas figuras aportó a la causa de la libertad cubana, los tres hermanos, Francisco, Luis Jerónimo y Félix, anduvieron el mismo camino. Sirviendo en la reserva dominicana del ejército español ante el inminente peligro de las agresiones haitianas. Francisco, el mayor, al llegar a Cuba con aquella experiencia militar adquirida en su pequeño pueblo, se une a los alzados el 10 de octubre y, al día siguiente, como ya dijimos, forma parte de los que toman el poblado del Dátil donde su familia se había asentado. Será su hermano Luis, quien dirigirá aquella breve acción. Su próximo paso es la ocupación de Barrancas y la toma de Bayamo.

Ha sido Francisco de los primeros insurgentes con alguna experiencia militar y el 12 de octubre Carlos Manuel de Céspedes le confiere el grado de General de Brigada. Participa en otras acciones, pero será por breve tiempo porque el 23 de enero de 1870, a sólo 13 meses de incorporado al Ejército Libertador este mártir dominicano, convaleciente de una enfermedad, es detenido en El Cobre por las autoridades españolas, bajo el mando del vengativo Comandante Carlos González Boet. Conducido a la cárcel de Santiago de Cuba fue sometido a Consejo de Guerra celebrado el 26 de enero de 1870 y fusilado el 2 de febrero de 1870. El mayor de los Marcano y el primero en morir.

Luis, dos años menor, había adquirido mayor experiencia militar y más alto rango. Había ingresado en las milicias para defender su suelo natal de la invasión del país vecino. Ya en 1855 alcanzaba el grado de teniente y ayudante del Presidente de la República el General Pedro Santana. Cuando los españoles fueron derrotados y abandonaron aquella isla, Luis y sus dos hermanos, parten para Cuba. Notable será su aporte a la causa cubana. Será Luis Marcano Alvarez uno de los 37 que, con Carlos Manuel, se pronunciaron en La Demajagua el 10 de octubre de 1868. Al día siguiente, al frente de 160 hombres, toma Jibacoa y el poblado del Dátil. Sigue a Sabanas de Cabagan y al incorporar a muchos que allí se encontraban aumenta sus fuerzas a 300 efectivos y Céspedes lo nombra jefe de operaciones con el grado de Teniente General.

Su capacidad militar la muestra al dirigir la toma de la ciudad Bayamo y la formación de siete compañías que constituyeron la primera estructura que tuvo el Ejército Libertador. Su talento persuasivo queda probado cuando logra convencer a Modesto Díaz, banilejo, brigadier de la reserva española, que se pasara a las filas insurrectas. Combatió en El Cobre el 21 de noviembre y el 5 de diciembre del 68 sin contar con las armas necesarias para poder tomarla.

El 18 de marzo de 1869 el recién creado Comité Revolucionario de Holguín sustituye a Luis Jerónimo de su posición de jefe de aquella jurisdicción y lo deja bajo las órdenes del Mayor General Julio Grave de Peralta quien organiza dos brigadas, la del Occidente y la Oriental confíándole a Marcano la jefatura de la Oriental con la que éste siguió operando hasta mayo en que pasó a Bayamo cuando auxilió a los expedicionarios del vapor Perrit. Para julio de 1869 ostentaba el Grado de Mayor General y estando en las cercanías de la Sierra Maestra fue víctima de un atentado a su vida con arma blanca realizado por dos escoltas vendidos a España del que resultó gravemente herido.

(Continuará la semana próxima)

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