El exjefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en Cuba, James Cason, dijo que para que todo funcione correctamente de cara al futuro político de Cuba, el exilio y el pueblo deberán legitimar y hacer las reformas a la Constitución de 1940.
“Implantarla, o sea, una reforma de hace 85 años no será cosa fácil jurídicamente, por eso tendrá que ser reformada en sus artículos o normas más importantes para adecuarla a los tiempos actuales y a los cambios políticos que se esperan en la isla”, opinó Cason.
“Debe ser modificada como único y auténtico documento que es un legado votado por el pueblo”, resaltó Cason, quien asistió a un debate sobre la Constitución del 40 en el Museo de la Diáspora Cubana en Miami.
Cason fue el máximo representante estadounidense en la isla entre 2002 y 2005. Sus años en La Habana estuvieron caracterizados por polémicas y enfrentamientos con Fidel Castro.
“Yo considero la Constitución del 40 como una Carta que será un instrumento jurídico clave en la futura transición democrática en la isla”, estimó Cason, quien dijo que el momento es propicio para adelantar un cambio político.
Mientras aumentan las especulaciones sobre posibles cambios políticos en Cuba, distintos sectores del exilio cubano en el sur de la Florida comenzaron a debatir cuál debería ser la base legal de una eventual transición en la isla, entre ellos, el rector de la Ermita José Joaquín Espino.
Y ya algunos grupos trabajan en propuestas de nuevas constituciones y modelos de gobierno para una Cuba libre. Pero otro sector, integrado principalmente por miembros del exilio histórico, abogados, activistas y expresos políticos, defiende una postura diferente: restaurar la Constitución de 1940.
La discusión fue el centro de un encuentro realizado en el Museo de la Diáspora Cubana, en Miami, donde participaron líderes comunitarios como James Cason y Eduardo Zayas-Bazán, organizaciones anticastristas y figuras vinculadas al reciente encausamiento federal contra Raúl Castro.
El debate ocurre mientras en Cuba continúan creciendo las tensiones sociales debido a los apagones, la escasez de alimentos, la crisis económica y el deterioro de los servicios básicos. Los reunidos allí celebraron las nuevas sanciones impuestas por Washington a la familia de Miguel Díaz-Canel.
“Cuba está en una situación donde el pueblo ha perdido el miedo y se lanza a las calles en protesta”, afirmó el activista comunitario Dr. Manuel Alzugaray al describir el clima social dentro de la isla, siendo respaldado en su apreciación por Iván Sánchez, presidente de la Junta Patriótica Cubana y el mismo James Cason.
En medio de ese escenario, algunos interpretan ciertos movimientos diplomáticos y militares recientes como señales de posibles cambios en la relación entre Estados Unidos y Cuba.
El ex jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, James Cason, recordó que las reuniones entre militares cubanos y estadounidenses en Guantánamo no son necesariamente inusuales. “Estas reuniones eran comunes cuando yo estaba allá entre los militares cubanos al otro lado de la cerca”, recalcó Cason.
Pero tanto Cason como Espino se mostraron optimistas luego de que la administración Trump impusiera sanciones contra la esposa de Miguel Díaz-Canel y primera dama oficiosa de Cuba, Lis Cuesta Peraza, y al hijastro de Díaz-Canel, Manuel Anido Cuesta, así como al hijo de Castro Espín, Raúl Alejandro Castro Calis.
“Es un gusto saber que el secretario de Estado Marco Rubio también está sancionando al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, a los Comités de Defensa de la Revolución y al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, una organización que difunde “la ideología radical del régimen cubano en el extranjero”, recalcaron.
Las sanciones, según fuentes de la administración Trump, bloquean los activos de estas personas y entidades en EE.UU., y prohíben a bancos, empresas e individuos estadounidenses realizar cualquier transacción que involucre a los designados.
También se supo que, “Estas sanciones apuntan a la amplia y violenta red de acción radical del régimen cubano y a los actores que la implementan y la financian” y por eso Marco Rubio expresó que “A partir del programa de Fidel Castro para globalizar la llamada ‘revolución’ marxista, La Habana ha servido como base de operaciones para la guerra irregular global contra los intereses de EE.UU., reclutando, entrenando y equipando a militantes de izquierda violentos en nuestra región.”
El rector de la Ermita de la Caridad del Cobre en Miami, José Joaquín Espino declaró también que la iglesia de Miami considera como una opción la Constitución del 40 ya que valida la última que votó el pueblo con consentimiento amplio y que llamó a la garantía del derecho a la propiedad, a la diversidad de partidos políticos y libertad de cultos, la garantía de los derechos humanos y la solidaridad entre el pueblo”.
“Es muy completa y progresiva para su tiempo; nunca se operó pese a que era la base para un futuro y no podemos empezar de la nada. Por eso la iglesia apoya el convivir y los derechos humanos contemplados en ese importante documento jurídico que será la tabla de salvación de la libertad”, concretó el sacerdote.








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