EL PRINCIPIO DEL FIN

Written by Fernando Milanés

3 de agosto de 2022

Esa noche comieron fricasé de pollo.  Luego Castro les explicó el plan: Atacaremos el Cuartel Moncada (y el Cuartel de Bayamo) cuando los guardias estén solos medio despiertos y los oficiales todavía estén durmiendo por su embriaguez. Será un ataque sorpresa y no debe durar más de diez minutos. Por un momento, hubo un completo silencio. Para 65 de ellos, esa sería su última cena.  Fidel Castro los había convocado a un suicidio. (9 murieron en la lucha y 56 fueron capturados y asesinados)

El 1 de agosto, Fidel Castro se rindió con dos compañeros a una pequeña patrulla encabezada por el teniente Pedro Sarría. Algunos de los soldados enfurecidos pidieron la ejecución inmediata de Castro y sus hombres, pero Sarría reconoció a uno de los prisioneros como masón y les salvó la vida. Esta fortuita decisión fue seguida inmediatamente por la llegada a la montaña del muy respetado Arzobispo de Santiago, Enrique Pérez Serantes, quien había obtenido de Batista la garantía de la vida de Castro. Los soldados insistieron en matar a Castro en el lugar, pero fueron controlados por la intervención del Arzobispo. La iglesia católica que sería cruelmente aplastada por Fidel Castro le salvó la vida en ese fatídico día.

Para Fidel Castro, el propósito de su “movimiento” clandestino era alcanzar el poder, por lo tanto, la ruta para lograr el control total era aplicando la mentira, la violencia, y la traición. Estas fueron las fuerzas dominantes de Castro para imponer su autoridad suprema en el proceso de lucha contra Batista.

Cuban Studies Institute

Si se hace una búsqueda en “Google” del cobarde y fracasado ataque al Cuartel Moncada en Oriente, Cuba;  solo encontrará elogios y descripciones de la valentía del entonces joven universitario Fidel Castro.  

Este ataque donde se intentaba sorprender a los soldados del cuartel por ser el final de unas fiestas, solo logró la muerte de inocentes, de ambos bandos, y demostró por primera vez, algo ya conocido de nosotros los Universitarios, que Fidel solo pensaba en él y en su futuro, pero de valiente no tenía un pelo.  

El “líder” que se postulaba como Representante por el Partido Ortodoxo en las elecciones que interrumpió Batista en un golpe de Estado no entró delante de los asaltantes, como haría un verdadero líder, sino se puso bien reguardado e huyó como “rata” que era y siempre fue.   

Solo se entregó cuando la Jerarquía Católica le garantizó la vida y fue a prisión.    En la seguridad de esta, protestó de la forma “inhumana” que era tratado como la falta de libros y mala comida.   

Eso sí, pudo escribir “La Historia me Absolverá”, copia burda del Mein Kampf de Hitler.   Salió de la cárcel bajo promesas que no cumplió, y logró el poder en el año 1959 apoyado por el Dpto. de Estado de los EE.UU.

Su régimen fue, y persiste una tiranía que ha durado más de 63 años. En el presente donde vemos indicios semejantes al comienzo del Castrato, en nuestra casa y las de mi familia acompañados de millones otras gritaremos: ¡No Fidel la Historia no te absolvió, te condenó y pasaste a esta como el cobarde ambicioso, que tuvo en su comienzo sus cinco minutos de fama!

Este y todos los pasados y futuros “26 de Julio” serán de luto a pesar de la hipocresía de Google.

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