Todos los anticastristas sabemos la valentía de la Brigada 2506 en Playa Girón, sin embargo, muy pocos saben quién fue el más guapo.
Y me enorgullezco de decirles que fue un buen amigo mío, llamado Orlando Atienza.
Mi estimadísimo Orlando fue uno de los que llegó navegando en el “Houston”, que se adentró en la Bahía de Cochinos. Batió el cobre en montones de escaramuzas.
La diferencia de Orlando y el resto de sus compañeros era que él manejaba la “bazooka”.
Fue comandado por el valeroso Capitán Morse quien desobedeció las órdenes de retirada y puso proa hacia Playa Larga, encallando la nave, ya muy averiada por la metralla de la aviación castrista, contra los arrecifes.
Ahí Orlando se lució, y por lo cual fue escogido por sus superiores como “El Soldado Más Destacado en la batalla”.
Me contaba Atienza durante nuestras tertulias en el periódico “20 de Mayo de Los Ángeles” que “Me caí de bruces, la palma de la mano izquierda se me abrió y fueron mis primeras gotas de sangre derramadas en territorio cubano”.
Añade: “Con mi mano derecha después pude manejar mi “bazooka”. Un camión cargado de milicianos no respetó el alto que se le dio y sus ocupantes abrieron fuego contra nosotros”.
Disparé un cohete de “bazooka”. Impacté al camión, que como un mastodonte herido se movió hacia ambos lados de la carretera, para ya encendido casi totalmente, volcarse en el lado izquierdo de la rotonda y treinta y dos castristas perdieron la vida en este trágico incidente”.
Y todo esto me lo contaba Orlando sin alardes, siempre orgulloso de haber sido parte de unos patriotas que lucharon como leones en desigualdad de condiciones y que no triunfaron por la falta del respaldo aéreo prometido.







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