El general Antonio Maceo dejó el mejor legado de lucha para Cuba”, dicen ex combatientes

Written by Germán Acero

7 de julio de 2021

“El que intente apoderarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”.

Esta  es la apreciación y recuerdo que tiene de ese gran general el ex combatiente Jorge Luis Rodríguez, presidente de American Missile Crisis Veterans Association, quien además dice que ésta fue su frase más        célebre en la historia de su lucha en Cuba.

“Por eso también debemos recordar que el 14 de junio de 1845  nació uno de sus mejores hijos de Cuba, Antonio Maceo Grajales, quien llegó a ser Mayor General del Ejército Libertador y pasó a la historia por su entereza y bravura como el Titán de Bronce”, reiteró Rodríguez a LIBRE.

“La disciplina, el amor filial, cortesía, honestidad, solidaridad, valentía, tenacidad y patriotismo fueron virtudes que siempre acompañaron al jefe mambí”, añadió Rodríguez, a propósito de la celebración del natalicio de ese gran combatiente.

“Hay que destacar que fue considerado todo un maestro en el empleo de la táctica militar, ya que  se incorporó a la guerra de 1868,  dos días después de comenzada, y se calcula que intervino en más de 600 acciones combativas”, señaló Rodríguez.

“Todas las cicatrices en su cuerpo, siempre, hablaron de su rebeldía y firmeza de los principios que nos dejó como legado la Protesta de Baraguá, el 15 de marzo de 1878, con la cual echó por tierra los planes del Gobierno colonial español de una paz sin libertad para Cuba”, afirmó.

“Siempre se le destaca como estratega y combatiente, pero de él dijo el Héroe Nacional cubano José Martí: “que tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo”, y sí que dio guerra ese brazo”, destacó en su comentario Rodríguez.

“Pero el Titán de Bronce cayó en combate, luego de muchas batallas, el 7 de diciembre de 1896 en San Pedro, provincia de La Habana. Sus restos descansan en el monumento de El Cacahual, su sangre abonó la tierra patria con dignidad y orgullo imperecederos”, recordó el ex combatiente en Miami.

“El espíritu indómito de Antonio Maceo Grajales se enraizó en los cubanos que, generaciones tras generaciones, defienden con similar fervor la independencia y soberanía del país y los ideales de justicia social”, resaltó.

“Maceo además fue considerado un maestro en el empleo de la táctica militar fue combatiente por excelencia y jefe de elevado prestigio. Como guerrero incansable, se calcula que intervino en más de 600 acciones combativas, entre las que se cuentan alrededor de 200 combates de gran significado”, dijo.

“En febrero de 1878 dio respuesta contundente a quienes gestaban el Pacto del Zanjón al librar los victoriosos combates de Llanada de Juan Mulato y San Ulpiano. El 15 de marzo de 1878 se entrevistó con el general español Arsenio Martínez Campos, en Mangos de Baraguá, hecho recogido en la historia como la Protesta de Baraguá”, resaltó.

“Maceo cayó en combate el 7 de diciembre de 1896 en San Pedro, provincia de La Habana. Sus restos descansan en el monumento de El Cacahual. Pero dejó un legado de intransigencia revolucionaria que nos sirve de escudo y coraza para estos tiempos”, insistió.

“El legado maceíco además nos ha  servido igualmente para fortalecer nuestros ideales patrios de independencia y soberanía. Cuando se habla del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales estamos en presencia de uno de los patriotas más venerados de nuestras gestas libertarias”, aseguró.

“El Titán de Bronce, como se le conoce, integra junto a José Martí y Máximo Gómez la trilogía de héroes indispensables de la Guerra de 1895, y la altura de su pensamiento podemos situarla a semejante nivel que a         sus dotes de guerrero insuperable”, relievó.

“El héroe nacional cubano, que bien le conociera, dejó explícita la valía de su inteligencia, cuando afirmó: “Hay que poner asunto a lo que dice, porque Maceo tiene tanta fuerza en la mente como en el brazo”. Y, con esa frase, igualó las cualidades militares del caudillo oriental con la profundidad de su ideología política”, sintetizó.

“Y es que solo un hombre con la sagacidad del general Antonio pudo convertir la Protesta de Baraguá en la respuesta revolucionaria al Pacto del Zanjón y ratificar, en aquellas difíciles circunstancias, el ideal de los cubanos de continuar la lucha y no aceptar una paz sin independencia, ni abolición de la esclavitud”, añadió.

“Ese fue su mayor legado de intransigencia revolucionaria. El de no comulgar con aquellos que doblan las rodillas y se pliegan al enemigo. Pero Baraguá no solo salvó la honra mancillada en el Zanjón, sino, además, dio paso a una nueva etapa donde los hombres humildes, como el propio Maceo, serían los que lleva-rían el peso de la lucha y su liderazgo en las posteriores contiendas”, recalcó.

“Pero no fue su única herencia. El hijo de Marcos y Mariana supo, igualmente, enaltecer la dignidad de los cubanos cuando afirmó, en frase célebre que “La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; pues mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos”, trajo a colación.

“Su pensamiento, tan vasto como su brillante hoja de servicios militares, también supo aquilatar el peligro que para Cuba representaban los Estados Unidos, ávidos de apetencias imperiales y a la espera que la fruta madurara”, dijo Rodríguez en otro pasaje sobre la vida de Maceo.

“Hoy su ideario nos acompaña, no solamente para enfrentar a los neo-anexionistas de siempre, sino a aquellos que aún mantienen temores infundados de nuestra valía, a los sietemesinos que denominó Martí”, concluyó.

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