El futuro

Written by Rev. Martin Añorga

2 de marzo de 2022

Víctor Hugo, el laureado escritor francés, escribió estas certeras palabras: “el futuro, fantasma de manos vacías, que promete todo y no tiene nada”. Hoy, a principios de este año 2022 estamos abrumados con promesas, profecías, visiones y especulaciones. Son incontables los que nos anuncian lo que habrá de suceder en el futuro, y lamentablemente de la credulidad de la que son víctimas muchas personas se aprovechan los agoreros, los astrólogos, numerosos pastores, santeros y cartománticos.

Ciertamente nadie puede anticipar lo que sucederá mañana. He leído horóscopos de diversos escritores que detallan el futuro de las personas de acuerdo con el signo del zodíaco en que han nacido. A menudo se trata de generalidades que pueden aplicarse a cualquier persona. En otros casos, sin embargo, se hace específica la información.

Probablemente muchos hablemos del zodíaco sin saber de qué se trata. A pesar de que los signos que contiene fueron creados por los Caldeos, la palabra zodíaco procede del griego (zoo, animal, y diakós, camino). Con excepción de tres, los otro nueve signos zodiacales son animales, probablemente de ahí el origen de la palabra.

Como tema de interés, mencionemos los signos y su significado: Aries es representado por un carnero; Tauro, evidentemente se refiere a un toro; Géminis significa gemelo, y  el término está asociado al vocablo usado por los Mayas para referirse a los días y a los años y  entre los romanos al número II (Dos); Cáncer, cangrejo; nombre insertado en la nomenclatura médica debido a la forma en que suele extenderse el maligno tumor; Leo, claro es que se trata del león; Virgo, es virgen, concepto no asociado a la virgen María, sino que se representa por una figura femenina defendiendo su virginidad; Libra, es signo asociado a una pesa; Escorpio, cuyo glifo al igual que el de Virgo es la letra M, con una cola y un  aguijón que representan a un escorpión, es figura que a la vez se asocia al planeta Marte, el dios romano de la guerra y la agricultura, el cuarto planeta desde el Sol; Sagitario, vocablo que traducimos por arquero. El símbolo de este signo es una flecha; Capricornio, literalmente chivo cornudo (chivo, caper, y cornudo, cornus); Acuario, es patente que se trata del agua y Piscis no deja dudas de que alude a los peces.

No deja de ser interesante que los astrólogos de ayer y hoy, y mencionamos entre otros el fallecido  Walter Mercado, Silvia Rioja, Reinaldo Dos Santos y Mario Marini, puedan anunciar los sucesos del futuro no de manera unánime cuando basan sus predicciones en los mismos signos zodiacales mencionados y tomando como referencia secciones espaciales que se hallan en pleno y constante movimiento. Un hecho que me confunde es que para cada signo suele señalarse un  número de suerte. ¿Pueden tener la misma suerte las personas en sus diferentes signos, establecidos por la fecha de su nacimiento? Tampoco entiendo que las estrellas, como mencionan los visionarios del futuro, puedan ser las que determinen las características humanas individuales; pero en fin, cada cual cree lo que considera su verdad, lamentablemente, muchas veces sin detenerse a estudiar la validez de la supuesta verdad a la que se adhieren.

No podemos ignorar en un trabajo como éste los doce signos del Zodíaco Chino, tan usado en nuestros días relacionado con los juegos de azar. Cuenta la tradición que Buda (Siddhartha Gautama), filosófo religioso hindú del quinto siglo antes de Cristo, considerando su muerte como cercana decidió reunir a todos los animales de La Tierra para dejar testimonio de su última voluntad. El hecho es que la rata fue la primera en presentarse y acto seguido solamente otros once: el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el gallo, el perro y el cerdo. Con estos animales configuró Buda las diferentes secciones del Zodiaco. No debemos creer que éste es un tema brumoso de la antigüedad, pues todavía se sirven del mismo, astrólogos y místicos videntes.

Según filósofos y astrónomos chinos de pasados siglos los cinco elementos que formaban la base del Universo son el metal, la madera, el agua, el fuego y la tierra. Estos cinco elementos son asignados a cinco planetas: Mercurio, el agua; Venus, el metal; Marte, el fuego; Júpiter, la madera y Saturno la tierra, y todos la fuerza universal que ejerce su influencia sobre el individuo, al igual que lo hacen Yang (el Sol) y Ying (La Luna). Parecería que estamos hablando de un primitivismo olvidado; pero ciertamente estos conceptos se hacen reales y actuales en visionarios que se creen dotados con una cabal visión del futuro.

Vamos a referirnos brevemente a un curioso manejo de los números que asociamos con las facetas adivinatorias de los llamados videntes. Partamos del año 2016 (2+0+1+6), que según la numerología estará marcado por la energía del número 9. En numerología los ciclos son de 9 años, por lo tanto es un número de cierres que representa el final de una etapa. Todo lo que se inició en 2013 concluye este año, sea para bien o para mal.

Para calcular el número de cada persona hay que sumar el día más el mes de su nacimiento. Por ejemplo, alguien que haya nacido el primero de diciembre (1/12) procede a esta suma 1+1+2 = 4, y a este total se le añade el año en curso cuyo número sabemos que es el 2. Entonces el total sería 2+4= 6, lo que significa que el número asignado por los astros en este caso ha de ser el 4. Según la numerología conocer el número personal permite descubrir oportunidades de superación así cómo atenuar las consecuencias de situaciones adversas.

Es práctica muy difundida asignarle significado a los números tanto como a los sueños. Los asiduos a los juegos de azar fijan sus esperanzas en la selección de un número determinado que se asocie a algún incidente personal. Los astrólogos se basan en la tesis de que los números determinan la suerte futura y a cada signo le adjudican cifras prometedoras.

La Biblia, libro sagrado de los cristianos, contiene su propia numerología, aunque sin el propósito de relacionar los números para predeterminar el futuro. Las tres características de los números en La Biblia son la cantidad, el simbolismo y el mensaje. El uso del número para expresar cantidad es prácticamente universal; pero en Las Sagradas Escrituras el simbolismo de los números se asocia a la idea de la revelación divina. A título de ejemplo mencionamos los siguientes: 1, Dios; 2, Hombre; 3, Totalidad; 4, el Cosmos; 5, “algunos” y 7, “Perfección”. El resto es un reto para los estudiosos. Con el propósito de conservar verdades esotéricas o secretas se practica la combinación de números y letras.

El futuro es tema tan inquietante y sugestivo que muchos ideólogos se han levantado para explorarlo. Román Polanski dijo una frase que estimamos oportuna: “es tan absurdo añorar el pasado como predecir el futuro”. Para aquellos que de una forma u otra respetan La Biblia son oportunas estas palabras:

“Cualquiera de ustedes, hombre o mujer, que sea nigromante o espiritista, será condenado a muerte” (Levítico 20:27).

“No consultéis adivinos ni agoreros ni a los que quebrantan mi voluntad consultando las estrellas” (Deuteronomio 18:12).

Es claro que la astrología, las adivinaciones numéricas, la idolatría en busca de razones y el fanatismo de creer en manipuladores del futuro no tiene la aceptación de Dios. El mañana está en sus manos y nuestra lealtad consiste en seguir los caminos que El nos señale sin tratar de anticiparnos al cumplimiento de su voluntad.

Hacia el futuro nos dirigimos pero uno no disfruta la meta antes de conquistarla. No permitamos que manos ajenas, mal intencionadas o aparentemente bien intencionadas, interfieran con nuestro mañana. Lo que va a pasar lo determina Dios en su omnímodo poder y solamente por medio de una revelación directa que de El nos alcance, seremos capaces de tener atisbos del futuro que quiera depararnos.

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