El entierro del enterrador

Written by Libre Online

9 de julio de 2024

Capítulo IX

Por J. A. Albertini, especial para LIBRE

Los fusilamientos de la jornada concluyen. Y a pesar de que la llovizna gana intensidad el capitán René Rodríguez, protegido por una capa de agua, supervisa los enterramientos.

-¡No hay como la tecnología! En un santiamén los esbirros ajusticiados han sido enterrados. Viejo -le comenta a Generoso -¡la revolución es progreso! Y tú -alza la voz para que Felipito lo escuche -con el timón estás hecho un cánchara. Aprendiste rápido.

-¡Gracias Capitán! -responde, sobreponiéndose al ronroneo de la maquinaria.

-Apaga el motor y vamos que esto ya se acabó -Generoso para reafirmar su jerarquía le ordena-. Estoy calado hasta los huesos.

-El viejo tiene razón. Esta llovizna se está convirtiendo en aguacero. ¿Un traguito para entrar en calor? -el capitán le ofrece al enterrador.

-¡Buena falta que hace! -Generoso se anima.

-Dame el fusil -el oficial, en tono cómplice le pide a un subalterno.

El soldado se adelanta y le entrega una botella mediana de ron. Con los dientes retira el corcho y luego de ingerir un trago largo se la pasa al enterrador.

-Tóquese para que entre en calor.

Generoso elude los cumplidos. Aferra el recipiente e inclina el cuello hasta que los ojos, muy abiertos, topan con la negrura encapotada del firmamento. Sin que el borde angosto de vidrio toque sus labios deja que un chorro de licor se deslice hasta la garganta de nuez movediza y prominente.

-¡Ni que fuera agua…! -el capitán exclama-. Muchacho, ven y comparte con nosotros -exhorta a Felipito.

-Gracias, pero no me siento bien -se disculpa. Desciende de la excavadora e infructuosamente, con la mirada, trata de ubicar a Juana.

Generoso se aproxima al tractor y le susurra al oído.

-Al lado del panteón de Las Fuerzas Armadas. Detrás de los pinos enanos.

-¡Yo no busco a nadie! -se traiciona. El viejo sonríe con ironía y dice.

-Pero no te apures que ya está al terminar.

-¿Y tú por qué lo sabes? -salta picado.

-Por el tiempo que lleva ocupada -responde y acentúa la mordacidad.

El capitán, con una recomendación, se despide de los enterradores.

-Cualquier desperfecto o funcionamiento extraño que le noten a la excavadora se lo comunican al administrador del cementerio o a mí, personalmente. Esta máquina es nueva y tiene garantía.

-Pierda cuidado. Felipito está enamorado del cachivache y lo cuida más que la niña de sus ojos. Además, yo estoy al tanto de todo -Generoso supedita la máquina a su autoridad.

Felipito, cada vez más obstinado, imanta los ojos en el área que circunda el panteón de Las Fuerzas Armadas.

-Ya viene -Generoso la descubre primero.

-¿Por dónde…? -el afán lo desborda.

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