El drama de los perseguidos por el régimen. “Después de 28 años de prisión, por fin, salí de ese terrible infierno», dice acongojado Humberto R. Suárez

Written by Germán Acero

4 de abril de 2023

Un tanto demacrado por su permanencia en una cárcel inhumana donde pasó 28 años tras las rejas acusado de un hecho judicial que nunca cometió, por fin, regresó a su casa en una población cubana Humberto Eladio Real Suárez. 

Real Suárez se lamentó de la dura prueba que tuvo que soportar durante todos estos años en los que pasó su mayor efervescencia física allí sin tener, en algunos casos, la esperanza de poder salir pronto al mundo de la libertad.

“Ha sido la más dura experiencia ya que estas cárceles son las más terribles del mundo por el tratamiento y las condiciones en que uno tiene que estar allí sufriendo vejámenes, torturas y violaciones de los derechos humanos, en carne propia”, recalcó Real Suárez.

“Y lo más doloroso es que me juzgaron sin ninguna garantía procesal por algo que nunca cometí, pero así es la justicia del régimen aquí y estoy pagando todo simplemente por amar la libertad”, sostuvo luego Real Suárez quien se reencontró con su madre a su llegada al hogar cercano a Matanzas.

“Yo conocí a Humberto en Kilo Ocho en el año 1996 durante el régimen especial estaba ahí también Armando Sosa Fortuny (que en paz descanse) lo mismo que y Miguel Díaz Bouza, que todavía está preso allí, en Villa Clara”, reveló Egberto Ángel Escobedo Morales  a este periodista.

“Humberto, estaba pendiente de una pena de muerte y antes de que sucediera esto, lo sometían a sufrir supuestos simulacros de fusilamiento en el cadalso”, recordó Escobedo quien ahora vive en Miami.

“Vamos Humberto, me decían los carceleros en medio de risas, apuntándome sus armas hacia mí y mofándose de mis angustias de que pronto sería ejecutado”, expresó por su parte Real Suárez quien recobró la libertad el pasado  jueves.

“Hacían traquetear sus fusiles que no tenían balas y se reían a carcajadas luego de taparme los ojos con vendas para que no me diera cuenta de lo que estaba sucediendo sino para que simplemente sintiera la angustia de que iría a morir”, replicó Suárez.

“Previamente me habían llevado en medio de un pelotón de carceleros al cadalso quienes con la sola mirada infundían un terrible temor ya que, además, besaban las armas con las que supuestamente me iban a matar”, agregó.

“Todavía no le ha llegado la hora. Arrodíllese y ore. Esto te pasa por enfrentar a los directivos y los jefes con su maldita política de libertad”, le gritaban a Humberto, quien en más de una ocasión sufrió estos vejámenes.

 “A Humberto, supuestamente le echaban algo en la comida porque después de esto sufría de terribles nervios y ansias  que lo hacían delirar. También se encalambraba cuando caminaba y quedaba inmovilizado. Muchas veces creíamos que se iba a ir de este mundo”, añadió Egberto.

“La madre nunca supo de todo esto porque Humberto no le decía nada para no preocuparla, aunque ella temía lo peor cuando podía, algunas veces, verlo por el teléfono celular donde se mostraba muy demacrado y acabado físicamente”, relató Morales.

“Así en estas condiciones estuvimos tres años en Kilo Siete, pero, luego, se llevaron a Humberto para otra parte sin avisarnos. Nos habían encausado por el supuesto crimen de un directivo del régimen durante una balacera que hubo cuando este hacia cacería”, aclaró Egberto.

“A Humberto lo condenaron a la pena de muerte y a los otros conmigo a 20 años. De ellos aún no se sabe nada y tampoco si están vivos o muertos. Humberto en aquel entonces hacía parte de la Unidad Nacional Democrática. Siempre se ha caracterizado por ser un héroe muy valiente amante de la libertad”, agregó.

Humberto tiene una hija. Vive actualmente tras su liberación con su madre de nombre Graciela. El encuentro se realizó cerca de Matanzas dentro de una situación muy cautelosa para evitar que vayan a atentar contra su vida.

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